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Amazonas Club 02

byvlades©

A penas he tenido tiempo de conocer mejor el club. Solo he estado en las zonas comunes y enfermerías con las esteticien Lidia, Paula y la doctora Carmen. Lidia fue la que me puso un nuevo collar de esclavitud con la iniciales del club. También llevo un aro plateado apretando mi miembro. Tanto que parece salir de mi cuerpo para mejor vista de las interesadas. Con esto mi excitación se agrava con mas intensidad y me es imposible simular una erección. Y así estoy... Desde que Lidia me trajo a mi jaula en este viejo almacén de esclavos, espero impaciente a que me saquen de aquí.

Poco a poco este almacén se va aclarando con muy poca diferencia. Puedo adivinar que un nuevo día es lo próximo en llegar. Apenas pude dormir de esta postura, y es que la jaula es muy pequeña, tanto que solo me permite agazaparme a los lados.

Desde el almacén se pueden oír pasos del personal del club, posiblemente dirigiendo algunos esclavos a la tarea de limpieza. Recuerdo la charla de Yin al principio, sobretodo en la entrevista, en la que me hablaba sobre el Amazonas club....

El club es un complejo de apartamentos en la zona costera del sur de Gran Canaria. Desde afuera se ve casi amurallada.

La entrada es muy discreta y a la vez muy vigilada por seguritas femeninas de una empresa externa que nada tienen que ver con el club. Esta empresa conoce el cometido del club, y esta aporta vigilantes femeninas que solo están para vigilar las localidades. Cuando entras te vez envuelto en una vegetación exótica que apenas deja ver los apartamentos. Y es que un amplio jardín es lo que se esconde tras las murallas . Solo cuando llegas a los aparcamientos, vez la entrada amplia del interior del club. Dentro ya se encuentra el personal de chicas que dirigen a los esclavos varones para cualquier labor. Los primerizos pasan una semana de enseñanza por la custodia de unas de las cuidadoras. Por suerte yo me salté la semana de aprendizaje gracias a que estuve al servicio de Yin Wenying en su casa. Una vez que pasa esa semana de pruebas y modelos de conductas, ya eres oficialmente un esclavo del Amazonas. Todo el personal son tus dueñas, y luego los clientes...

Los clientes son las mujeres que pasan sus vacaciones en los apartamentos. Por cada apartamento habitado tendrán siempre un esclavo. Un máximo de dos en caso de pagar una buena diferencia. Estas clientes a pesar de contar con un esclavo alquilado, también disponen de unas grandes piscinas, gimnasio, bar Púb y mini golf. Lo normal de un complejo de apartamentos. Otra opción que tienen, es la de llevarse en alquiler a cualquier esclavo elegido de forma discreta, a su domicilio. Esto le trae muy buenos ingresos al club.

En fin, soy consciente de que he dejado toda mi vida para realizar una fantasía que podría ser peligrosa. La única posibilidad de salir de aquí es ser expulsado. Pero si paso mas de tres meses en el club, hay un contrato que me obliga cumplir como tal si no quiero pagar una gran indemnización.

De todos modos, tal como me siento, después de una semana excitante con Yin, en mi cabeza no cabe otra cosa, que la de salir de esta jaula y encontrarme con cualquier dama. Soy como un perro en su perrera. Deseoso de una dueña, que me haga sentir lo que me han hecho sentir Yin, Dai y Zuleima.

Valla! , de repente se abre la puerta del almacén. Pronto todos los esclavos despiertos como yo, se incorporan a gatas. Yo también me incorporo y algo nervioso dejo la mirada perdida al vacío del pasillo. Noto como se acercan dos chicas risueñas. El uniforme del personal solo se rige con una blusa con las iniciales del club. No todas lo cumple, algunas solo llevan una tarjeta en el pecho como una de las dos. La otra si tiene la blusa del local puesta. Negra y con las iniciales de letras blancas en la espalda. Enseguida las pude ver cuando pasan de largo por mi jaula. Una de ellas lleva por una correa al cuello un esclavo a gatas. Ambas llegan al final del pasillo e introduce al esclavo en una jaula como la mía. La Rubia de la tarjeta en el pecho, busca un número grabado en las jaulas. Precisamente la mía. Abre mi jaula y me ordena a salir.

-Vamos nene!

Me dice cariñosamente.

Yo le hago reverencia a sus bailarina Touch, y se la beso con mucho cuidado de no rozar el empine desnudo.

Su compañera termina de encerrar la jaula del esclavo que iba con ellas y pronto se acerca a nosotros.

Repito mi saludo y beso su zapatilla deportiva mas adelantada .

- Este es el esclavo que trajo Yin?.

Dice la de la camiseta del local.

- Si, este va estrenar en el apartamento 36.

Dice la rubia, mientras engancha una correa a mi collar.

No tardé en sentir el tirón de la rubia con la correa. Es el momento de seguirlas.

Sin mediar palabra las sigo detrás y con la mirada entretenida en las zapatillas de la morena y las bailarinas de la rubia. La rubia calza unas balerinas negras y va vestida con unos vaqueros negros ajustados. Su blusa es de un color beis casi transparente.

La morena, aparte de la camiseta negra sin mangas, lleva unos pantalones vaqueros hasta un poco mas arriba de las rodillas. Se deja ver los gemelos bien esculpidos, deliciosos tobillos bronceados y sus pies calzados con unas zapatillas sin medias. Así me entretengo la vista hasta que llegamos al exterior de los almacenes.

Es muy temprano, y no hay ninguna cliente. Pasamos de largo una piscina y a mi costado veo antes de entrar por unas escaleras, a la cuidadora Lidia fumándose un cigarrillo sentada sobre la mesa de un billar. A sus pies hay un esclavo a gatas fregando el suelo con tan solo un paño y un cubo a su lado. Pasamos de largo y sin detenerse, mis dos cuidadoras saludan a Lidia en la distancia. Subimos un par de escalones y nos postramos frente el ascensor.

No tarda nada en abrirse el ascensor y de una patadita de la morena me invita a entrar. Ambas llevaban todo el camino hablando de diversas cosas, y la verdad es que no puse mucho asunto. Y es que estoy contagiado de curiosidad de ver todo el club. Una vez dentro del ascensor veo como la rubia presiona el tres. Yo aún sigo atado a la correa que ella dirige, y no me preocupa mi destino en la tercera planta. Ya tenía deseos de salir de esa jaula.

Debido a la novedad de ser dirigido para alguna labor por las cuidadoras, mi pene por ratos se mantiene blando por mis nervios ante lo desconocido. Solo cuando miro cabizbajo sus calzados ocasionales, mi erección vuelve por momentos. El aro testicular expone mas mi miembro, y al gatear rozo con los muslos una gran bolsa escrotal. Totalmente exhibido y dirigido como un perro me mantengo en una plena excitación. Bueno, ya no es un juego, es una realidad. Bendita realidad!

Se abre el ascensor y tirado por Guasimara, (así es como la llama la rubia), la sigo por un pasillo alfombrado de color rojo. Puedo adivinar que me llevan a unas de las habitaciones que recorren el pasillo. Esta claro, habitación 36. Ahí nos detenemos y la morena tiene la llave cual pronto abre.

- Esta es la habitación de tus nuevas dueñas. Ellas están aún en recepción, así que te colocarás de rodillas en el centro del salón con las manos en la nuca.

Me dice Guasimara mientras entramos al apartamento.

Tal como Yin me ha enseñado, me coloco en la posición de inspección, de rodillas con las piernas separadas y las manos en la nuca. Dunia, la morena, coge una flor del florero cerca de un mine bar en la cocina, y me la coloca entre los dientes.

- Perfecto.

Dice Dunia vacilando. Al mismo tiempo levanta su pie derecho y roza su zapatilla en mi miembro casi erecto. No tardé nada en completar mi erección.

- No se te ocurra moverte, ya cuando lleguen tus amas, ya ellas te dirán que hacer.

Dice Dunia, después de darme suaves pataditas en el miembro.

Ambas se van y sierran la puerta.

Los pasos de Dunia y Guasimara desaparesen por el pasillo del exterior. Ahora estoy prácticamente solo en este apartamento. Solo otra vez y a la espera. Por lo menos ya no estoy en esa agobiante jaula del almacén. Esta claro, solo tengo que esperar a las inquilinas que serán mis amas en alquiler durante su estancia por el club. Así que mientras espero echo un vistazo al rededor del salón donde permanezco en posición de espera. De rodillas y con las manos en la nuca, pienso en lo patético que debo parecer con la rosa en la boca... Totalmente ridículo. Me siento mas expuesto, y mi miembro señala la puerta donde en cualquier momento entrará una o varias desconocidas.

Uff, oigo pasos en el exterior. Son como el chacleteo que deja varias zapatillas o sandalias de playa. Podría ser dos o mas pares. Pronto el sonido de sus zapatillas se detiene justo en la puerta, dejando paso al sonido de unas llaves.

La puerta se abre delante mi...

Dos chicas jóvenes entran primero. La primera que veo de refilón, es muy linda con su cabello largo y dorado y sus ojos que se adivinan verdes. Bajé rápido la mirada, para no tropezar con su desinteresada mirada. Una segunda chica se sorprende al verme. Perece como si fuera la primera vez que viera un esclavo. Esta parece ser castaña y lleva el pelo recogido. Mi vista con el disimulo se pierde en el horizonte del suelo hasta su bonitos pies en unas zapatillas de meter el dedo. Pero la sorpresa fue cuando escucho la voz de una tercera chica.... Es la voz de Dai Sijie!, No tarda de entrar detrás de ellas.

-Yurena, este lo conozco. Me lo reservaron. Es el que te hablé.

Dice Dai que me mira indiferente.

- Parece contento de verte.

Dice la rubia Yurena asombrada por mi erección.

No quepo en la alegría por retornar a los servicios de Dai. Está delante mía , no me lo puedo creer! . Aunque las risas de la castaña comienza a molestar este encuentro....

- Que basto esta con esa rosa en la boca!

Dai se acerca mas y me quita la estúpida flor. Esta muy coqueta con sus mini short y su franela ajustada. También calza zapatillas como las dos. Acaricia mi cabello y da un empujoncito para bajar mi cabeza. Con esta señal se que me pide que libere mi estática posición de exhibición, y aproveche para desahogarme de emoción y besar con delicadeza el lazo que separa los dedos en las zapatillas. Lamo de alegría la cinta por todo el empeine.

- Saluda a mis amigas también.

Su orden es deseo, rápidamente gateo dos pasos hasta la hermosa rubia Yurena, y beso el lazo de su zapatillas con mucho cuidado de no tocar su pie con mis labios. Esta lleva vaqueros cortos hasta las rodillas y camisilla de tiras. Muy sexy a pesar de que las tres van en plan informar, mas bien de playa.

Luego gateo hasta Sonia y Yurena hace vaciles con su amiga...

- No muerde! Déjale saludarte.

- Que cosa mas patética!

Responde Sonia

Hizo un gesto de quitar su pie de mi beso, pero no tarda en corregir. Se deja y luego se aleja un poco hasta el sillón, y se sienta.

Siento una patada suave de Yurena. Entiendo en silencio su orden y la dejo pasar por donde estorbaba y me acerco mas a Dai.

- No le duele ese aro en su sexo??

Pregunta ingenua Sonia

Dai me tira del collar y me coloca de rodillas delante de Sonia. Yo rápidamente dejo las manos atrás y separo las rodillas para que Sonia me pueda observar mejor mi miembro. No estoy erecto como al principio de estar solo debido a los nervios de ser un buen esclavo capaz de adivinar una orden en silencio. Quiero agradar a Dai sobre todo. Son muchos los recuerdos agradables en casa de su amiga Yin.

Dai se agacha para estirar mi pene y luego al ver que no está erecto del todo, da unos azotes sobre mi miembro.

- Que te pasa??

Llama mi atención, y se molesta por mi falta de erección.

- El aro los pone mas excitado, pero lo mas importante es la estética de su pene para diversión de nuestra vista. No te parece, Sonia?

La erección no tarda en llegar con la corta y desinteresada acaricia de Dai mientras habla con Sonia. Ambas ríen con lo visto y lo dicho, y al final Dai me da unos divertidos golpes en la cabeza y me empuja al encuentro de Sonia que llama como si llamara a un perro para acariciarlo. Con pasos de rodillas me acerco hasta el alcance de su mano que agarra mi falo. Delante de Sonia y arrodillado estoy, cual ella sentada en ese sillón, se hace un poco para delante para tocarme mejor. A su lado esta Yurena que se entretiene revisando el contenido de un mueble a su lado izquierdo. También siento a mis espaldas la marcha de Dai hasta la habitación. Seguramente fue a dejar las mochilas.

El meneo y los juegos de Sonia con su mano en mi pene, pueden ser peligroso para un esclavo que no haya eyaculado en una semana. Sonia no teme tocarme y a utilizarme a pesar de que el rollo de la sumisión le da algo de grima. Mientras tanto Yurena encuentra en ese mueble accesorios para los esclavos del club. Saca varias cosas que a la vez comenta con Sonia. Cadena para mi collar que llevo puesto, plugs, consoladores, candados con su llave, una pala, fusta. máscaras ciegas y curiosamente hay vestimentas humillantes como delantales con encajes y accesorios para afeminar. Todos los apartamentos tiene un mueble con estos accesorios para el disfrute de fantasías de los clientes.

Sonia parece tener curiosidad por estos juegos, a pesar de venir por vez primera a este club que ni conocía. Mira con atención los artilugios que ordena con cuidado Yurena. No suelta mi miembro, y divertida observa sobretodo los plugs y consoladores. Hace comentarios graciosos, y Yurena al ver llegar al salón a Dai pregunta..

- Dai, este no será virgen del culo...

- Ah, no. Yin lo ha acostumbrado a llevar plugs en su casa.

- Le pones uno ahora? Pregunta Sonia.

- Le iba dar un baño primero. Esta muy sudado del almacén. Pero si quieres verlo, se lo pongo en un momentito. Dice Dai

- Deja, yo se lo pongo. Ponte en posición esclavo!.

De repente interrumpe Yurena mientras sujeta un plug parecido al chupete de un niño.

Sonia suelta mi pene y observa como gateo dos pasos hasta Yurena. Bajo la cabeza hasta el suelo. Con el culo erguido dejo una libre visión a ambas sentada en ese sillón. Sin embargo Dai, de pie, se coloca delante mía de tal forma que se quedan muy cerca de mi rostro sus pies calzado con esas zapatillas blancas. No me faltan ganas de besarlas otra vez.

- Deja que el esclavo lo lama. Dice Dai

Pronto siento la mano de Yurena tirando de mi pelo. Dirige mi cabeza a la altura de sus rodillas, y con la otra mano dirige el plug cerca para lamerlo. Por mi bien me aplico a lubricarlo con mi saliva. Las carcajadas de Sonia se hacen notar enseguida. Es una risa contagiadora que alcanza a las otras dos.

Termino de chupar y Yurena dirige el plug hasta mi trasero. Yo bajo la cabeza, con la estrategia de visualizar los pies de Dai.

Uyyyyy! enseguida siento ese plug, perforando mi ano. Una segunda mano separa la linea de mis nalgas. Desde mi posición podría notar que Sonia pasa de unas risas, a una provocada mirada de asco.

- Por dios! con el grosor de ese chupete, dudo que se le caiga. Dice Sonia

- Vez?, el final del plug, se deja asomar este aro pera que puedas tirar de el y sacarlo. Le enseña Yurena

Noto como Yurena hace el gesto de tirar de el y luego lo vuelve a empujar.

- A ellos les encanta llevar plug. Yo tuve uno en el club, que con su plug puesto, apenas lo paseaba por la piscina..., y el cabrón eyaculaba solo. Dice Yurena

- He visto que aquí los llevan como si fueran perros. Dice Sonia

- Aquí siempre deben andar gateando, eso es ley de vida. Ellos aquí son animales y no se les trata como personas. Responde Dai mientras se retira al mueble bar de la cocina.

- Enculado! tráeme el mando de allí. De repente Yurena ordena

Levando mi rostro del suelo, y gateo hasta una mesilla cerca del televisor. El plug se hace notar por cada paso que daba. Cojo el mando con ambas manos, y simplemente posando el mando entre una improvisada bandeja que forman mis dos manos juntas, ando de rodillas hasta Yurena. Sonia observa divertida el aleteo de mi pene erecto y presionado con este aro. Por cada paso se menea de forma graciosa y humillante. El plug se nota menos cuando de rodillas lo aprieto entre mis nalgas.

- Todavía es temprano para ir a la piscina.

Dice Yurena en el momento que recoge el mando de entre mis manos.

- Lo que si me gustaría es ir a desayunar algo abajo.

Sonia de una idea mientras no pierde detalle de mi erección.

- Le voy a dar una ducha al esclavo y ya luego si quieren, bajamos a desayunar algo. Dice Dai

Yurena enciende la tele...

- Nene. quitate el plug, y esperame en el baño.

Me ordena Dai

Me quito el plug y lo dejo encima de la mesilla. Rápidamente gateo hasta el baño. Dejo atrás a Sonia que se arrepochina a ver la tele con Yurena. Se les nota cansadas, parece que sus vacaciones llegaron mejor momento. Sin embargo Dai sigue acomodando en la cocina.

Dentro del baño espero de rodillas mirando la entrada. Mis manos se cierran atrás, y espero paciente la entrada de Dai que no tarda en llegar. Pasa por detrás y se sienta sobre la tapa de la vasija.

Me quita el collar. Me libera del aro testicular y enseguida pude comprobar que mi pene ya había cogida la forma. En mi erección tengo la cabeza muy hinchada. No pude evitar brindar una gota de excitación delante de ella. Y pronto esa gota resbala hasta su pie descalzo. Ella lo nota y no da importancia. Con el pulgar presiona la punta de mi pene y deja que caiga otra gota.

- Ey!, no te me vallas a correr ahora

Me da una palmada en mi miembro que por inercia deja caer otra gota al suelo.

- Anda entra a la bañera... La calentura ahora verás como te la quito.

Entro ,y como otras veces que me ha bañado Yin, me coloco de rodillas y dejo que ella me rocíe con agua fría por todo el cuerpo. Una vez mojado, ya no tengo la misma erección. Ella me ordena a enjuagarme con una esponja que ella preparó con jabón. Me enjuago bajo la vigilancia de Dai, como otras veces con Yin, sabiendo que dirige mi baño con mucha atención. .

Este baño controlado termina pronto, y es ella misma quien me seca cuando yo me pongo de pie en la bañera. Al salir repetimos el procedimiento y me coloca los atuendo. Al ponerme el aro por último, ella notaba mi pene mas flácida con lo cual le resulta mas fácil apretarlo.

Voy saliendo del baño por delante de ella hasta el salón. Gateo en dirección de la mesilla donde dejé mi plug. Dai se siente al lado de Yurena, dejándola al centro, y me ordena a ponérmelo yo solito. Mientras lo hago veo que Sonia y Yurena están muy calladas y pendiente de una serie. Me da la impresión que saldrán después de la serie a desayunar. El caso es que yo si que tengo hambre, y no se si me llevaran con ellas. Es lo mas que deseo en este momento. Estoy muy incómodo con el estómago vació. No se si aquí hay ese pienzo que me hicieron comer ayer por la tarde, mientras me hacían revisiones médicas. Pero hoy se que me los volvería a comer, si hubiera en el apartamento. Esta vez con gusto.

Dai se recuesta mas en el sillón. Deja caer sus zapatillas, y estira su pie desnudo por el suelo. Tal forma que sus talones se apoyan en el.

- Atiéndame los pies.

Con una gran alegría y emoción me coloco delante de sus pies. Apoyo los codos al suelo, y como un gato que bebe su leche, lamo sus dedos que quedan levantados del suelo.

Sonia pierde atención de la serie y observa el espectáculo que doy. Se arruga algo, he incluso le parece patético que lama pies. Yurena se ríe por la actitud de Sonia, que pronto se olvida con los acontecimientos de la serie.

Dai relajada mueve sus deditos orientales. Yo me tomo la libertad de abarcarlo entre mi boca. Chupo sus dedos con devoción y pasión. Siento una paz interior, que pronto sustituye los nervios que tenía al principio. Estoy en el paraíso, la echaba de menos. Incluso al verla pienso en su amiga Yin y la posibilidad de volver a verla. ¿Será posible?, ¿La podré ver?. Ya se olvidó el hambre. Me alimento con el aroma de su pie y su sabor. La siento dueña.

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