tagExibicionista & VoyeurAquellos Días de Sol

Aquellos Días de Sol

byrsf01©

Al fin habían llegado las vacaciones, con un hermoso día soleado en Playa Carmen, Carla no quería desperdiciar. Carla se encaminó hacia el placar, y sacó las cosas para la playa. El protector solar, la toalla, las ojotas y la bikini. Seguramente Laura y las otras ya estarían en la playa, así que Carla decidió apurarse para encontrarse con sus amigas. Con su bikini puesta, Carla se encaminó a la playa. El mismo camino de siempre: primero, a la izquierda, la iglesia, luego, en el sendero de piedras, la casa de Laura, su mejor amiga y confidente segura. Carla paró allí, para asegurarse si su amiga ya se había ido a la playa. Carla tocó el timbre y abrió Susana, la madre de Laura, por la que Carla sentía un afecto especial, por cómo afrontó su vida, cómo cuido a Laura sin la ayuda de su marido, otro cobarde que solo buscaba sexo, pero no responsabilidades.

Susana: - Hola Carla, ¿cómo estás? ¿En que puedo ayudarte?

Carla: - Hola Sra. Farías, me preguntaba si estaba Laura

Susana: - Si, Laura todavía no ha salido. Todavía está en su dormitorio, haciendo vaya a saber qué, pero no ha desayunado todavía. Pasa nomás.

La casa de la Laura había sido remodelada tiempo atrás, debido a que la falta de mantenimiento había hecho necesarias y urgentes unas reparaciones.

Carla llegó hasta la puerta de la habitación de Laura y tocó la puerta. Como nadie contestó, entró directamente. En el dormitorio no había nadie, así que fue hacia el baño, donde se topó con el maravilloso cuerpo desnudo de Laura. Sus pechos, pubis apenas depilado y su piel bronceada por el sol constituían un hermoso espectáculo para Carla.

Laura: - Oh, eres tú Carla. Pasa, en instantes estaré lista para la playa.

Carla esperó apenas unos minutos, aguardando por Laura, mientras pensaba en el flash que había tenido.

Laura: - Ya estoy lista. Vamos.

Laura y Carla empezaron a caminar hasta que llegaron a una bifurcación del camino, que no conocían debido a que siempre entraban por el camino principal.

Laura: - ¿Adónde irá este camino?

Carla: - No lo sé, por ahí es un camino alternativo para la playa.

Laura: - Nosé tú, pero yo quiero saber hacia dónde va.

Aunque Carla quería llegar a la playa rápido, la posibilidad de un camino más corto y la curiosidad ganaron y decidió que quería saber hacia dónde iba es camino.

Laura: - ¿Vamos?

Carla: - Dale.

Una vez tomado el camino, lo recorrieron hasta llegar al final. Pero se toparon con algo sorprendente: ¡UNA PLAYA NUDISTA!

Carla: - Uh dios, es una playa nudista.

Laura: - Mira el tamaño de ese pene.

Este comentario no le sorprendió nada a Carla. En efecto, ya sabía lo rápida que era Laura, pero era cierto, el pene del chico que había señalado Laura era realmente grande, más que el promedio de los chicos del Internado, que a lo sumo llegaban a los 13 cm., pero este pene los superaba en amplia manera. Mediría alrededor de 18 o 19 cm. A continuación, Carla notó algo sorprendente: Laura se estaba desnudando.

Carla: - Laura, ¿Qué haces?

Laura: - ¿Qué parece? Voy a entrar a la playa para hablar con ese bombón, aunque que ir desnuda. ¿Vienes?

Carla no sabía que hacer, Laura era su amiga y todo, pero lo de ir desnuda la avergonzaba un poco, pero al final se decidió: iría con Laura aunque tuviese que mostrarse desnuda. Se sacó el top de la bikini y luego la tanga, quedando así totalmente desnuda, al igual que Laura. Bajaron juntas, tomadas de las manos hacia donde estaba este chico, llamado Daniel, que curiosamente se habían mudado a la ciudad, para asistir al Instituto del Carmen, uno de los más prestigiosos del país. Estaba hablando con unas chicas del Instituto que tanto Carla como Laura conocían: Cintia, la sexy capitana de las animadoras y Pamela, la "Zorra", la que se acostaba con todos los muchachos del Instituto. Tan rápido como vio a Carla y a Laura, Daniel dejó plantadas a Cintia y a Pamela, para ir a coquetear con ellas, lo que hizo que ellas se pusieran furiosas con Carla y Laura, buscando venganza lo más pronto posible. Los tres se conocieron muy bien, y la charla fue subiendo de tono, al igual que el pene de Daniel. Por eso, Daniel les sugirió ir a otro lado, donde pudiesen estar más cómodos. Fueron a la Playa Escondida, cercana al lugar donde estaban, pero sin tanta concurrencia. Allí, tanto para Carla como para Laura, se hizo más evidente la erección de Daniel y sus propias calenturas. En la calentura del momento, no pudieron ver que Cintia y Pamela los habían seguido, escondiéndose en unos arbustos cercanos. En ese momento, la calentura dominó a Laura, que se arrodilló y comenzó a hacerle sexo oral a Daniel. Carla se había quedado ahí plantada, viendo como el pene de Daniel entraba y salía de la boca de Laura, pero no duró mucho en esa posición. Daniel la tomo de las caderas y comenzó a penetrarla, una y otra vez, hasta acabar en sus senos. En ese momento, Carla tuvo uno de los orgasmos más fuertes en toda su vida. Daniel estaba penetrando a Laura y los diez minutos acabó. Ellas fueron a lavarse al río, mientras que Daniel se ponía su short y se iba. En ese momento, Cintia y Pamela tomaron las bikinis de Carla y Laura, y salieron corriendo. Al ir a buscar sus bikinis, Laura y Carla notaron que habían desaparecido.

Laura: - ¡Las mallas han desaparecido!

Carla: - ¿Cómo?

Laura: - ¡Las mallas han desaparecido, alguien se las llevó!

Carla: ¡No lo puedo creer! ¡Por ir a flirtear con un chico hemos perdido las mallas!

Laura: - ¡Oh no, mi madre me matará!

Carla: - En este momento tu madre es lo que menos me importa. ¡De aquí a tu casa debemos tener 5km y solo hay un solo camino, y vamos a tener que hacerlo como Dios nos trajo al mundo! ¿Crees que nadie va a notar a dos chicas desnudas por la ruta? ¡Encima es una ruta concurridísima!

En ese momento, como no quedaban más opciones, ambas chicas decidieron que debían llegar a casa antes que la madre de Laura se preocupara, así que agarraron varias plantas para cubrir sus partes íntimas y comenzar el viaje. Por suerte, pasaron la parte más concurrida sin ningún problema, sin que nadie las viera. Pero llegaron a una bifurcación ¿Qué harán? ¿Tomarán el camino por la ruta hacia la casa de Laura que es más largo y concurrido o el camino por la playa que es más corto y solitario?

Se decidieron por el más corto y solitario, en total habría menos gente de la que ocultarse. ¡Pero cómo se equivocaron! Justo por ese camino de playa había una fiesta con todos los compañeros del Instituto. Cuando pasaron la última duna, Laura y Carla se encontraron con ellos. De la vergüenza dejaron caer las plantas, y para peor, ambas estaban depiladas a la brasileña, con lo que todas sus partes estaban totalmente expuestas. Los compañeros sacaron rápidamente sus celulares y les tomaron fotos. Las chicas salieron rápido del lugar y llegaron a la casa de Laura sin que su madre las viera, pero ambas sabían que era cuestión de tiempo antes que las fotos de sus cuerpos desnudos estuvieran en manos de todos sus compañeros del instituto y en internet.!!!

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