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Arribo A Comporellon, 3ra. Parte

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Arribo a Comporellon, 3ra parte

¿Qué les espera al trío de viajeros espaciales en este planeta desconocido?

Debo una explicación a mis lectores: cuando comencé esta recreación de la novela del escritor de ciencia ficción Azimov, lo hice como una entretención y me desordené un poco al principio, por lo que los envíos fueron con títulos que no decían claramente que eran una continuación. Ahora pretendo que puedan seguir lo historia con más claridad, ya que la aventura recién comienza.

Espero que disfruten la historia, tal como yo disfruté escribiéndola.

Sus comentarios serán siempre bienvenidos

*******

Tamara revisaba una vez más el video en que su oficial a cargo del satélite, a cargo de vigilar y autorizar el ingreso de cualquier nave que se dirigiera al planeta, había cumplido con el protocolo de inspección de la nave del Imperio. Había revisado las notas de la joven oficial en la que describía las características de la nave antigravítica que tanto interesaba a sus las autoridades de su Comporellon por sus características extraordinarias: ¡la nave podía viajar rompiendo la barrera de la velocidad de la luz! Algo que estaba lejos de la tecnología conocida en Comporellon.

Sin embargo para ella, ese tema tecnológico no era algo que le quitara el sueño, más bien la dejaba fría, no así la comunicación visual que tuvo de todo el proceso de inspección.

Ahora leía las notas enviadas por su oficial, respecto de sus tripulantes compuesto por sólo tres personas cuyas características le resultaban del mayor interés: Un hombre mayor llamado Pelorat, historiador y antropólogo interestelar que iba en calidad de amigo y asesor del capitán de la nave. Bliss de profesión desconocida, que aparte de ser pareja del hombre mayor no quedaba claro qué otro rol desempeñaba dentro de la nave, considerando el hecho de que había dos hombres en la nave; pero algo más respecto de esa muchacha le llamaba la atención: sus mediciones biológicas, excedían los rangos del dispositivo de medición que se utilizaba para chequear el estado físico de las personas. Y finalmente Trevize, Consejero del Imperio y capitán de la nave, a quien había visto en acción, no en esas competencias sino en otras que la habían dejado sin aliento.

Mientras repasaba las notas, apareció en pantalla el video que estaba corriendo en el preciso instante en que la joven oficial estaba arrodillada frente a Trevize y palpaba el enorme bulto que hacía la túnica y una vez más, Tamara se estremeció de excitación cuando la muchacha sin dilación introducía su mano entre los pliegues y extraía una verga erecta y enorme que sus pequeños y finos dedos podían apenas abarcar. Instintivamente la mano de Tamara bajo a su entrepierna, apenas cubierta con su fino calzón y sus dedos temblorosos estaban a punto de insertarse en su concha húmeda cuando brilló una luz a un costado de la gran pantalla, indicándole que la estaban por contactar desde el MRE ( Ministerio de Relaciones Espaciales ). Una vez más se felicitó de haber dejado del sistema de comunicación que tenía en su departamento, en la posición de: "sin imagen", ya que acostumbraba a estar vestida con el mínimo de ropa, a veces incluso desnuda, lo que le había generado en el pasado más de un bochorno cuando, sin darse cuenta que la pantalla estaba "con imagen" y había entrada desnuda a la sala justo en el instante en se habían comunicado con ella desde el MRE.

"Tamara, observo que estás sin imagen. ¿no estás decente, verdad?" Era la voz de su jefe superior quien llamaba.

"Si Konos. Te escucho"

"Leí tu informe. El Consejo ministerial al principio, creía que debíamos tener una actitud muy firme con todo el proceso de ingreso de la nave del Imperio a nuestro planeta, considerando que podíamos fácilmente retenerla en nuestros hangares sin mayor dilación ni explicaciones y ver después qué haríamos con sus tripulantes. Pero, después de una larga discusión, yo les sugerí que debíamos utilizar una estrategia distinta, ya que tarde o temprano tendríamos que enfrentarnos al Imperio por haber retenido su nave. Mi idea es la siguiente: quiero que los recibas tú, con todos los protocolos que ofrecemos a las autoridades de los planetas amigos, lo que significa que los invitarás a pasar, por tiempo indeterminado, en las playas de Tadima, que se encuentra en plena temporada de verano; deberás tratarlos como si fueran amigos que no veías en mucho tiempo. El resto de la idea, desarróllala a tu imaginación. La nave se quedará en nuestro planeta y tu única obligación por ahora, será evitar que se comuniquen con el Imperio, ellos cuentan con la tecnología. ¿entendido?"

Tamara se quedó unos segundos meditando, su mente trabajando a mil y respondió: "Te entiendo Konos. Daré las instrucciones apropiadas para el aterrizaje y te informaré cuando salgamos hacia Tadima. ¿Querrás que te mantenga reporte de los detalles de la estadía de los tripulantes?"

"¡Nahhh! Me importan un bledo los viajeros y lo que hagas con ellos. Sólo trátalos bien!" Y cortó la comunicación.

Tamara se quedó en blanco, hasta que reaccionó y su mente comenzó a ordenar apresuradamente todos los elementos de la tarea que tenía por delante. ¡El MRE podía quedarse con la puta nave, a ella también le importaba un bledo. De lo que ella estaba interesada ahora, era apoderarse de ese enorme pedazo de carne que tenía en la pantalla congelada frente a sus ojos! Le dio una larga mirada, suspiró, la apagó y se dirigió al dormitorio. Se daría una ducha y comenzaría a dar las instrucciones para el aterrizaje de la nave.

*****



A miles de kilómetros de la habitación de Tamara, en el espacio, Pelorat, Bliss y Trevize desayunaban mientras repasaban los últimos acontecimientos.

Trevize observó la mirada inquisitiva y risueña de Bliss.

"¿Qué?" le dijo.

"Cuéntanos qué ocurrió con la muchacha que se veía tan contenta cuando partió en su scooter. Al parecer le diste una muy buena impresión" dijo Bliss con una sonrisa cómplice"

"¿Leíste algo en su mente que te dio esa impresión?" preguntó Pelorat.

Bliss lo miro con sus enormes ojos de color avellana y apoyándose en su sillón, sonriéndole a su vez, contestó: "Querido, no es necesario leer su mente para darme cuenta cuando una mujer ha sido bien y apropiadamente culeada. Y fue eso lo que hizo tu amigo con esa muchacha. Cuando le di un beso de despedida en su mejilla, a pesar de la ducha que se había dado, aún pude apreciar el olor a semen de Trevize"

Pelorat la miró por unos segundos, antes de responder "Humm, el olor a semen de Trevize. Tienes muy buen olfato"

Bliss se dio cuenta de la implicancia de sus palabras y mirando intensamente a Trevize, dijo: "Querido, creo que llegó la hora de que conversemos los tres".

Serio, Pelorat contestó: "Lo estamos haciendo, Bliss".

Trevize enarcó las cejas mirándolo y dirigiendo su vista hacia Bliss le preguntó: "¿qué tienes en mente, Bliss?

"Janov, hay algo que debí decirte hace un tiempo, desde cuando estábamos en Gaia. No debo explicarte mucho de lo que tú ya sabes respecto de las mujeres gaianas, sus características, su manera de socializar, especialmente por el hecho de superamos en cantidad a los hombres con creces, lo que significa que manejamos las relaciones afectivas de una manera muy distinta del modo que lo hacen ustedes. Para nosotras se nos hace muy natural amar a más de un hombre".

La cara normalmente afable y relajada de Pelorat se alargó, y se dio cuenta que algo fuerte estaba por escuchar.

Bliss continuó. "Te debo una disculpa, sabiendo cómo ustedes piensan, ya que lo que voy a decirles, más bien decirte, Janov, estuvo en mi mente hace mucho, incluso debo comentarte que lo había conversado con mi consejero de estudios y él insistió en que debía sincerarme especialmente contigo. Te amo Janov, pero también amo a Golan... y necesito que comprendas esto para que quede claro de una vez por todas"

Con voz ronca Pelorat preguntó "¿Y qué quieres que comprenda?"

"Que no te estoy pidiendo permiso o algo así, simplemente te estoy informando que pasaré más tiempo a solas con Golan. No te pido que participes de esos momentos. Tengo claro que tienes otra formación, aunque podrías pensarlo más adelante. Quería hacerlo oficial, como acostumbran a decir ustedes. ¿Te queda claro ahora?" mirando impávida a Pelorat quien la miraba con la boca abierta sin poder digerir todavía lo que le decía la muchacha.

Pelorat miró a Trevize como buscando algún tipo de apoyo; pero se dio cuenta que éste siendo más joven, le llevaba una ventaja: Estaba mucho más adaptado a situaciones como ésta y otras que había enfrentado por sus frecuentes viajes a planetas distintos.

Armándose de valor dijo: "Bliss, aprecio lo que acabas de decirme y sólo acepto tu decisión. Tu sabes que también te amo y haré todo lo que pueda para sigas siendo parte de mi vida."

Bliss, como una niña a la que acaban de darle su regalo de cumpleaños, salto de su asiento y corrió hacia Pelorat sentándose en su falda y buscó su boca y le plantó un largo y húmedo beso.

"¡Gracias, gracias, cariño por comprenderme. No esperaba otra cosa de ti!" le dijo Bliss, volviendo a besarlo y abrazarlo.

Pelorat, confundido al comienzo, se dejó abrazar, comenzando a sentir la suavidad de las nalgas de la muchacha que saltaba poco menos sobre su falda, apretando su miembro que parecía despertar ante los efusivos abrazos de ella. Devolvió sus besos y la apretujo contra su torso, apreciando la dureza de los redondos y tiesos pechos de Bliss.

Trevize los miraba complacido y decidió dejarlos solos, dirigiéndose a la cabina de mando.

Al llegar, se dio cuenta que en la pantalla aparecía el gracioso rostro de Gena que parecía estar esperando respuesta a su comunicación.

Trevize dio paso a su propia imagen comunicándose.

"¡Hola, encanto!" dijo la muchacha dándole una gran sonrisa.

"¡Hola, hermosa!" contestó Trevize "¿Qué hay de nuevo?"

"Aparte de decirte que aún tengo hinchada mi vulva, y que te echa de menos, quería informarte que mi superior, Tamara, me ha dado instrucciones para que aterrices. Te enviaré las coordenadas en un segundo."

"No sabes cuán agradecido estoy de tu inspección. La necesitaba y espero verte nuevamente. Esperaré tu información. Un beso allí y allá" contesto Trevize sonriendo.

La muchacha le tiró besos con su mano y cortó la comunicación.

En la sala en que habían permanecido Bliss y Pelorat, se generaba otra interacción. Pelorat había comenzado a acariciar las caderas de la muchacha quien no cesaba de besarlo, sintiendo que su erección comenzaba a presionar contra el suave culo. Bliss también sentía que el abrazo cariñoso que le daba a Janov al comienzo, poco a poco la excitaba especialmente pensando que finalmente había logrado contarle lo que sentía por Trevize, lo que le producía sensaciones encontradas. En su mente no sólo sentía el cuerpo de Pelorat, la dureza de su erección le traía a su memoria los momentos que había pasado con Trevize y su excitación crecía duplicada.

"Amor, vamos a nuestra cabina" le musitó al oído, como si no quisiera ser oída. Era una forma de darle cierta certeza a la masculinidad de Pelorat. Expresándole que para ella en ese momento, era sólo él. No en vano había recibido su título de master en sicología. 'Soy una perra manipuladora', se dijo mientras se levantaba y tomaba de la mano guiándolo hacia su cabina. Detrás de ella iban Pelorat y su clara erección que levantaba su ropaje.

En la cabina, Bliss solto la cinta que rodeaba su pequeña túnica que llegaba sólo a la mitad de sus muslos, la que se deslizó por su esbelto cuerpo. Empujó a Pelorat hacia la cama y se echó sobre él y colocándose a horcajadas sobre sus muslos le subió la túnica. Tomando su dura verga la acercó a su pubis y la deslizó de arriba abajo por su raja, tal como lo hacía con Trevize pensó. Estremecida por ese pensamiento, apretó la gruesa cabeza, que comenzaba a brillar por los jugos que aparecían en la punta, contra los labios inflamados de su vulva y presionó sus caderas hacia abajo y lentamente, comenzó a bajar hacia él. Cuando lo sintió dentro, Bliss retiro su mano de la verga y dejó caer todo su cuerpo. Sintió que su cuerpo temblaba ante la penetración que llenaba su vagina y echando su cabeza hacia atrás comenzó ese movimiento de vaivén con sus caderas que le permitía empujar y retirar su concha a todo lo largo de la gruesa verga de Pelorat.

En su mente comenzaron a dibujarse imágenes mezcladas. Al comienzo era Pelorat, era su gruesa verga la que llenaba su concha cuando empujaba sus caderas; pero, a medida que sus caderas comenzaban a ondular cada vez más rápido, haciendo que la erección se deslizara hacia adentro y afuera de su concha, la imagen de Trevize comenzó a poblar su mente y para ella esa verga era la él. Eran sus manos las que asían sus caderas. Eran sus manos las que acariciaban sus pezones. No supo si fue la fuerza de la entrada de esa verga en ella, las imágenes eróticas que poblaban su mente, la falta de sexo de los últimos días o el anhelo de estar con Trevize; pero sintió que su cuerpo necesitaba soltar toda esa tensión y un orgasmo enorme que naciendo desde su vulva, comenzó a subir por su ingle, por sus caderas haciéndola estallar en un largo gemido, que se incrementó cuando sintió el semen caliente de Pelorat que también acabó en ese instante.

Cayo casi muerta sobre él diciéndole: "¡Gracias, gracias Janov. Te necesitaba!" y beso su boca, sus mejillas, su cuello, y se quedó disfrutando de los últimos espasmos de su clímax.

***

Desde la amplia terraza de su departamento, Tamara miró largamente hacia el cielo iluminado por las estrellas, como tratando de ver en él alguna señal que le señalara la ubicación de esa nave que constituía ahora todo su interés inmediato.

******

Si le gustó la historia, no olvide calificarla. Gracias

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