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Buenos Vecinos Cap. 04

bylurrea©

Los vecinos se encuentran en un nuevo escenario

****

1

Al darse cuenta que Miguel había llegado y estaba por entrar a la casa, el trío comenzó rápidamente a abandonar la relajada postura que tenían sobre el mesón de masajes. Kristy que estaba vestida, se levantó apoyada sobe la espalda de Andrés y dándoles una mirada al par que lucían sus jeans alrededor de sus tobillos, les dijo:

"Mejor se visten, mientras entretengo a Miguel" Y saliendo de la salita, se dirigió hacia la puerta de casa con toda tranquilidad. Mientras caminaba, pensó que tendría que darse otra ducha, ya que iba a acompañar a Andrés en su automóvil para viajar a la playa. Sentía que olía como una perra en celo, se dijo.

Abrió la puerta justo en el momento en que Miguel se aprestaba a salir del automóvil, por lo que se acercó a él antes de que lo hiciera; tenía que darles tiempo a la pareja para recomponer sus atuendos.

Miguel se quedó pegado en el asiento de su automóvil, mirando a la maciza rubia que se acercaba caminando por el sendero de la entrada de la casa, viendo como los pliegues de su falda se desplazaban de lado a lado, marcando sus gruesos muslos, siguiendo el cimbrar de sus caderas. Miró el rostro de rubia que le sonreía al acercarse hacia él, con sus enormes ojos verdes que parecían irradiar insinuaciones de todo tipo. Irradiaba tal sensualidad, que se quedó atontado viéndola, sintiendo que su miembro comenzaba a despertarse instintivamente. No atinó ni a decirle hola.

"Hola Miguel, ¿Puedo colocar mi maleta en tu automóvil?"

Kristy se detuvo frente a la puerta del automóvil que Miguel había abierto, y durante ese segundo en que éste se levantaba del asiento, sus ojos, esta vez a pocos centímetros de ellas, pudieron reptar hacia arriba como verdaderas manos, por sus redondos muslos, por su caderas que se ceñían en su estrecha cintura, por su plano vientre, hasta encontrarse con sus enormes pechos. Esa visión tan próxima, hizo que su incipiente excitación que se despertara al verla caminar, se transformara en una franca erección. Pero, no sólo su sentido visual fue el que captó a Kristy, sus narices se llenaron de un olor femenino bastante preciso. ¿Olía también a semen o era su impresión? Pensó.

"Eeeh. Por supuesto, déjame abrirte el maletero y ve a buscar tus cosas. Te espero, y de paso le dices a Angélica que traiga la nuestra" Le dijo, un tanto inquieto por el impacto emocional que le había producido la rubia, mientras se sentaba nuevamente en el asiento de su Audi, para accionar el botón que abría el maletero.

Tan confundido había quedado, que cuando aparecieron unos minutos después, su mujer y la rubia, ambas tirando sendas maletas, que no se preguntó qué hacía Andrés en su casa, escoltándolas.

Se saludaron con un apretón de mano, y Andrés dijo que iría de una carrera a la casa a bajar su maleta y a colocarse algo más cómodo para viajar.

Miguel saludó con un beso a Angélica, sin poder evitar que mientras lo hacía, nuevamente sus ojos recorrieran a la rubia de arriba abajo, captando cómo su delgado vestido de verano marcaba perfectamente la línea que dividía sus redondas nalgas, las que habían succionado la tela al inclinarse para meter la maleta en su automóvil.

"Ve a cambiarte ropa, para que partamos de inmediato" Le dijo Angélica mientras también se dirigía hacia el maletero. Cuando vio que Miguel había entrado a la casa, se quedó mirando a su amiga.

"¿Qué paso allí?" Le preguntó fijando su mirada chispeante en los ojos de su Kristy.

"Amiga, cuando bajé y los encontré culeando como si el mundo se fuera a venir abajo en ese momento, me quedé varios minutos observándolos sin poder creer lo que veía y me calenté de una manera increíble. Nunca me dijiste que Andrés la tenía tan gorda. ¡Apenas la podía rodear con mis dedos, y sentirla mientras te la metía, me volvió loca!" Y le devolvió la mirada con una sonrisa, mientras apoyaba su mano en el hombro de Angélica. Ésta se estremeció al sentirla. Fue una extraña sensación de cercanía con ella. Esa mano había estado en el centro de su sexualidad, de su intimidad, había palpado el centro de su placer, mientras era avasallado por el pico de Andrés. Su amistad había tomado otra dimensión, otro significado, ya que no sólo habían compartido secretos, largas charlas sobre lo profano y lo divino, ahora ¡habían compartido al mismo hombre y en el mismo instante!

Sin poder evitarlo, se acercó a Kristy y le dio un beso en la boca. Ésta le devolvió el beso, entendiendo perfectamente a Angélica y compartiendo de manera tácita sus emociones. Estaban sellando un pacto que las uniría de una manera nueva e insospechada.

Andrés había cerrado la puerta de su casa y se dirigía hacia su 4x4, para subir su maleta, cuando las observó justo en el momento en que se estaban besando. Era un espectáculo digno de ver, dos cabezas, una de pelo rubio casi platinado y la otra con un cabello negrísimo, se juntaban en un beso que mostraba gran ternura. Andrés sonrió; nunca había tenido aprehensión alguna de ver a dos mujeres besándose o mostrando cualquier clase de cercanía, lo aceptaba, le parecía natural, hasta le parecía agradable. Metió la maleta cerrando el maletero, después se dirigió hacia las dos jóvenes mujeres, que ahora charlaban animosamente. Cuando se paró ante ellas, apareció Miguel, luciendo unos shorts, al igual que Andrés.

"¿Estamos listos?" Preguntó.

"Si" Dijeron todos casi a coro.

"Bien, vamos entonces. ¿Kristy, vienes con nosotros?" Preguntó Miguel mirándola. Esperaba una respuesta afirmativa. Nada le encantaría más que tenerla cerca.

"No. Me voy con Andrés, ya que va solo" Y cruzó la calle siguiéndolo hacia su Ranger.

"Andrés, sígueme, ya que no conoces la ruta" Le gritó Miguel mientras le abría la puerta de pasajero del Audi para que entrara Angélica. Ese era el gesto que a ella siempre le encantó de Miguel, el que por suerte mantenía, pensó.

****

2

Después de una hora de ruta, Kristy se había sacado sus chalas y había colocado sus pies sobre el tablero del vehículo, haciendo que su vestido se deslizara hacia atrás, dejando sus muslos al descubierto. Andrés giró y bajó sus ojos hacia ella, sin mover la cabeza y tuvo la agradable vista de la curva de sus muslos y que remataba en el comienzo de su trasero en el asiento.

"¿Me vas a entretener en la ruta?" Le preguntó con una sonrisa, mientras sus ojos volvían hacia el camino, viendo que el Audi corría raudo frente a él.

"¿Qué tienes en mente?" Le retrucó Kristy, mientras extendía su mano y la apoyaba sobre el su pierna, muy cerca de su ingle.

"Te lo dejo a tu imaginación. ¿Puedes?" Le dijo, esta vez mirándola.

"¿Qué te crees, que tengo el síndrome de Down?" Le contestó de inmediato Kristy, mientras doblaba su rodilla derecha, lo que hizo que su vestido bajara desnudando aún más sus muslos. Después movió su mano y apoyando toda su palma en su ingle, le acarició el bulto, el que pronto tomó una nueva dimensión presionando la zona del cierre de sus jeans.

"¡Pobre. Mira como está de apretado!" Dijo Kristy, mientras apoyaba su cara en el hombro de Andrés y pasaba firme toda su mano a lo largo de su clara erección.

Cuando Andrés la miró, ella le dijo: "Usted preocúpese de conducir, que yo manejaré a este bebé" Le dijo Kristy sonriéndole coqueta, mientras posaba sus ojos verdes en el rostro de Andrés que se había girado levemente hacia ella. Los hermosos ojos de la rubia se achicaron levemente, indicando que esa cabecita rubia estaba dando órdenes precisas a su mano.

Esta vez Kristy, totalmente girada hacia él, estaba trabajando ambas manos, desabrochando el cinturón primero, para seguir con el botón de sus jeans. Andrés hundió su vientre para facilitarle la tarea de desabrocharlo y pronto los diestros dedos de la joven, estaban deslizando el cierre y bajando el borde de su bóxer, al tiempo que se apoderaba del objeto de su deseo: el enorme pico de Andrés que apuntaba ahora hacia el techo del Ranger. Con sus dedos índice y pulgar, Kristy hizo un anillo y tomando su glande los deslizó suavemente hacia abajo, apreciando la textura y su firmeza de la verga. Era la segunda vez que la tenía entre sus dedos, pero esta vez al tacto se unía el sentido de la vista. Podía ver claramente su grosor, que sus dedos apenas lograban circundar. Se estremeció a la idea de que eso podía entrar en su estrecha vulva. A pesar de la posición, en que gran parte de su pene quedaba entre los muslos, Kristy pudo darse cuenta de la dimensión de la verga de Andrés y sintió que su vulva saltaba en el interior de su cuerpo. No pudo menos que recordar cómo hacía unas horas atrás, ese grueso pico se insertaba en la concha de su amiga. Esta vez Andrés vino en ayuda de lo que Kristy estaba deseando hacer. Soltó la mano izquierda del volante y la rubia de inmediato bajó su cabeza para buscar con su boca su pene.

"OooUghh" Exclamó Andrés cuando la boca de Kristy rodeó todo su glande y lo lamió suavemente, acariciando la textura de su carne, para bajar y tomar más de su erección que saltaba entre sus labios mientras bajaba más y más. La mano izquierda que se había soltado del volante, lo tomó nuevamente y se apretó contra él. Los nudillos de sus manos quedaron blancos al apretarse al volante. Kristy había comenzado a mamarlo lento y con firmeza. Andrés tuvo que hacer un gran esfuerzo para centrarse y no perder de vista al Audi, que en algún segundo se había alejado de él; seguramente cuando él había aminorado la marcha para dejar que Kristy bajara sus jeans. Eso le permitió controlar en parte su excitación, ya que Kristy se movía de arriba abajo, succionando y lamiendo con un trabajo experto; sabía que si no se controlaba, acabaría en su boca en cualquier momento.

Kristy sentía que su concha estaba ardiendo. Nada la excitaba más que chupar un pico. Estaba segura que sus jugos ya habían mojado su delgado vestido de verano y pronto comenzarían a mojar el asiento. Su boca abarcaba sólo la parte que sobresalía de entre los muslos de Andrés, pero era suficiente como para que llenara toda su boca. Mientras seguía con su movimiento sin pausa, casi se atraganta con el pico metido en su boca, porque se rió al pensar 'cuántos kilómetros por chupada estaba dando su boca'. No sabía cuánto tiempo lo había mamado hasta ahora, y la verga de Andrés parecía no mostrar signos de estar llegando a su punto máximo. Era algo que ella debía tener en cuenta en el futuro. Estaba pensando en qué momento tendría la oportunidad de llevarlo hasta el fondo de su garganta cuando sonó un celular en la cartera que había dejado en el asiento trasero. Kristy maldijo mentalmente y se sacó el pene de la boca para sacar el celular de la cartera.

Lo tomó y vio quien llamaba: era Angélica.

"Aló amiga, ¿qué pasa?" No muy convencida de haberle respondido, mientras su mano izquierda tomaba el tronco de la verga endurecida de Andrés.

"En unos 15 minutos más estamos entrando a la ruta del condominio. Te lo digo si has iniciado algo para que te apures" Le dijo Angélica, muerta de la risa.

Bajando la voz Kristy, casi en un susurro le dijo: "¡Huevona, no te lo voy a perdonar. Me interrumpiste justo en el momento preciso. Eres una maldita!" Y le cortó.

"¿Era Angélica?" Dijo Andrés.

"Sí. Era para decirme que estamos a 15 minutos de la entrada al condominio" Se lo quedó mirando mientras su mano se movía suavemente palpándolo.

Él se dio cuenta que lo miraba "¿Qué pasa Kristy?" Le preguntó, esta vez girando su cara hacia ella por un segundo.

Ella clavando sus ojos verdes en él, dijo: "Me preguntaba cuánto era tu rendimiento por chupada ¿Veinte o treinta kilómetros?" Le preguntó sonriendo. Andrés dio una carcajada ante la salida de Kristy.

"Depende de la velocidad de crucero que llevemos. Viendo el tiempo que llevamos en carretera, creo que es mucho más que eso. ¿Y cuál es tu record?" Le preguntó riendo.

"No lo sé. Es la primera vez que lo hago en carretera" Le dijo, mientras no dejaba de subir y bajar su mano por su gruesa erección. Ella miró de pronto hacia el Audi al que seguían y dijo "Miguel está señalizando que debemos doblar, al parecer estamos llegando. Así dejaremos esto para más tarde. ¿Te parece?" Y se acomodó en su asiento, al mismo tiempo que con mucho cuidado trataba de acomodarle la hinchada y tiesa verga dentro del jean. "Pero tu bebé, al parecer se niega a que lo abandone. ¿Crees que es conveniente dejarlo así mientras recupera la normalidad?"

"Sí. Déjalo, pero prométele que lo mimarás más tarde"

"Te lo prometo, bebe" Y se agachó para darle una última chupada.

En ese momento, la mano de Miguel, les señaló la entrada al enorme condominio de Bahía Blanca que se veía a unos 100 metros.

*****

3

Sentados en el living de la enorme casa de, los cuatro bebían un bajativo conversando.

Miguel Se levantó y le dijo a Miguel que lo acompañara a la terraza que tenía intención de ampliar, mientras Angélica y Kristy se quedaban charlando.

"Bueno, cuéntamelo todo" Le dijo Angélica mientras miraba a su amiga.

"Definitivamente la tiene exquisita. Claro está, me llevé una sorpresa"

"Por qué, ¿por su tamaño?" Preguntó Angélica.

"Aparte de eso, el maldito me dejó con la quijada casi desencajada. Se la chupe más de la mitad del camino y no acabó" Dijo Kristy riéndose a carcajadas, tanto que tuvo que cubrir su boca al darse cuenta que los hombres estaban a sólo metros de ellas, las quedaban miraban.

"¡Así que lo mediste en kilómetros!" Y Angélica se unió a su risotada, sin importar que los hombres estuvieran cerca.

Los hombres las miraron en ese momento, intrigados que las muchachas rieran de esa manera.

"¿Nos pueden contar el chiste?" Preguntó Miguel, no aguantando su curiosidad.

"No. Esto es conversación de mujeres" Contestó de inmediato Kristy, saltando de nuevo la risa.

Angélica en ese momento se recordó de algo.

"Andrés, acompáñame con Kristy, quiero mostrarles dónde están sus dormitorios.

Andrés y Kristy tomaron sus maletas que habían quedado en el living cuando habían entraron a la casa, y la siguieron por el largo pasillo. La casa estaba construida en altura, en una sola planta y Angélica les mostró los dormitorios de invitados, que quedaban en el ala oeste de la casa, opuestos al dormitorio matrimonial que ocuparían Miguel y Angélica. Había cuatro dormitorios que obviamente habían sido diseñados para los hijos, pero que ahora eran considerados para huéspedes. Dos a cada lado del pasillo, enfrentándose.

"Ustedes elijan. ¿Contiguos o al frente?" Les preguntó Angélica, deteniéndose frente a ambos.

Kristy miró por la puerta y observó que el de la izquierda del pasillo, tenía una hermosa vista hacia la playa. "Me quedo aquí" le dijo a Angélica e ingreso con su maleta.

"Andrés, ven." Y lo condujo al dormitorio contiguo. Entraron y allí éste se dio cuenta que este dormitorio estaba unido al de Kristy por una amplia terraza.

Angélica se pegó a él y abrazándolo, lo besó en la boca, mientras las manos de Andrés de apoderaban de su trasero. "Trataré de verte a medianoche" Le susurró al oído.

****

4

Acostados en la enorme cama matrimonial, Miguel miró a Angélica que había tomado un libro y se aprestaba a continuar con su novela favorita. En los últimos meses, se había abierto su apetito por la lectura, la que había dejado cuando recién se había casado con Miguel. Cuando lo hizo, se dio cuenta que estaba claro que ya no había esa chispa del primer año, ni del segundo. Ahora su relación con Miguel, había entrado en la típica relación de una pareja que parecía haber cumplido 10 años de matrimonio, en que esa comunicación rica en significados de los primeros años, empieza a dejar de ser fluida y va lentamente perdiendo contenido. Dejan de aparecer esos mensajes tácitos, en que las palabras no son necesarias, en los que basta el toque de un hombro o una leve caricia en el rostro, para que se inicie esa expectativa de acción que ambos esperan, sin decirlo; está en el ambiente que ambos comparten y sus cuerpos comienzan a reaccionar sin que exista algo racional en ello.

Miguel había quedado muy caliente al ver las sinuosidades del cuerpo de Kristy. Su rostro de niña mala, esos pechos rotundos y esos muslos que parecían una cuna de promesas incitantes y la sola idea de saber que se encontraba acostada a unos metros de su habitación, lo tenían con una incipiente erección. Se acercó a Angélica y le acarició el vientre. Ella, sin soltar el libro, lo quedó mirando unos segundos con sus ojos vacíos de significación, para recomenzar su lectura. Miguel frustrado, se dio cuenta que ese gesto lo decía todo. Esta noche no era su noche y se acomodó para dormirse, muy molesto.

La noche tenía una temperatura muy agradable y Andrés se había quedado dormido temprano, cubierto sólo por una sábana.

Kristy no había podido quedarse dormida, y había tomado un libro y se había puesto leer, más bien tratado de leer. Se daba cuenta que su mente vagaba hasta quedar fija, recordando aquellos momentos en el vehículo de Andrés. Bajó el libro y miró la hora. Era poco más la una. Vestida sólo con su babydoll salió de la cama y se dirigió a la terraza hacia el dormitorio de Andrés. Abrió suavemente la puerta vidriada y se introdujo a la habitación.

La luna llena alumbraba como un farol la cama en donde Andrés dormía de espaldas con su rostro hacia un lado de la almohada. Lo quedó mirando desde la puerta y se acercó y se sentó en el borde de la cama y contempló el sereno rostro de ese hombre que había aparecido en la vida de Angélica y de ella, ahora. Llevó su mano hacia su hombro, dibujando su redondez y firmeza y después la llevó hacia su torso, haciendo que sus dedos lo recorrieran con una caricia leve, bajando por el centro para detener su marcha en su abdomen. Aunque relajado ahora, lo sintió firme y pudo observar una clara hendidura en el centro que lo dividía y se perdía allí, donde la sabana cubría sus caderas. Volvió a mirar su rostro, mientras su mano bajaba inexorable hasta encontrarse con el bulto de ese miembro que tan bien había comenzado a conocer. Apretó su mano en el centro de su bulto, siempre observando cualquier reacción de su rostro. Sabía lo que tenía que hacer cuando despertara. Lo siguió acariciando. Andrés se agitó un tanto sobre la cama, cuando esta vez Kristy decidió usar ambas manos. Con una levantó la pretina de su bóxer y con la otra tomó directamente toda su verga, que quedó suave entre sus dedos. Se inclinó hacia su ingle, y tomó la punta de su verga con su boca. Era extraña la sensación. Era la primera vez que ella comenzaba de cero con un hombre. Acarició con su lengua la blanda carne de Andrés, moviéndola dentro de su boca y la comenzó a lamer y a succionar. Poco a poco su verga comenzó a reaccionar. A Kristy le fascinó ese juego; era maravilloso sentir cómo esa pija iba despertando. Siguió lamiendo y chupando sintiendo que comenzaba a llenar lentamente su boca. Sintió el primer golpe de excitación en el centro de su concha y miró hacia Andrés. Su boca estaba abierta, seguramente había comenzado a soñar sueños eróticos, inducidos por el trabajo que realizaba la joven con su verga. Agitó sus piernas. Lo vio levantar una y ese momento abrió los ojos. Kristy sin soltar su mano alrededor de su verga que lucía semi erecta, acercó su rostro hacia él.

"¡Eres un dormilón, pero no tu bebé!" Le dijo sonriente.

"¡Kristy! ¿Quieres continuar con lo que dejaste a medias?" Le dijo un Andrés, ya francamente despierto. La tomó por la nuca y atrayendo su rostro hacia él, se apoderó de su boca, antes de que ella contestara. Ella respondió de inmediato, abriendo su boca devolviendo el besó. Y allí comenzó todo: sus bocas se abrieron, se succionaron, chupándose los labios, sorbiendo la lengua, para recomenzar todo de nuevo. En ese momento Andrés hizo algo que ella no esperaba. La comenzó a jalar hacia arriba. Se había apoderado de sus caderas primero, para después llevar ambas manos hacia abajo y tomar firme sus nalgas, para comenzar a deslizar su cuerpo hacia arriba.

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