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Buenos Vecinos Cap. 05-06

bylurrea©

BUENOS VECINOS Cap.5

La pasión de los vecinos se desata

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Gimiendo, con sus manos crispadas contra el soporte de la cama, Kristy se retorcía contra la cara de Andrés, mientras desde la puerta de la habitación, Angélica era la que observaba esta vez.

Si el haber abrazado a Andrés esa noche, cuando lo acompañó para mostrarle la habitación en la que dormiría, la había humedecido, excitada ante la perspectiva de tenerlo entre sus muslos nuevamente; esta vez, al ver el espectáculo que teníafrente a sus ojos en que podía ver a Kristy meciendo sus caderas contra la boca de Andrés, que la tenía tomada de las nalgas como si bebiera en una fuente del más exquisito vino, sintió que entre sus piernas allí en el centro de su placer, se encendía un fuego que hacía que sintiera como si una lava hubiera comenzado a escurrir desde su temblorosa vulva. Sus ojos se pegaron al centro del cuerpo desnudo de él, en donde entre sus piernas abiertas, se erigía su pija erecta. Vio cómo saltaba a ratos, por la excitación que seguramente le causaba estar lamiendo y chupando la concha de su amiga. Como una sonámbula, se acercó a la cama mientras dejaba en el camino el babydoll que vestía al entrar en silencio a la habitación, después de asegurarse que su marido Miguel, había quedado profundamente dormido.

Reptó como una pantera sobre la cama, para recostarse entre las piernas de Andrés. Acomodando sus brazos a los costados de las caderas de él, tomó la verga con ambas manos y la engulló absorbiendo los líquidos pre seminales que le escurrían profusamente de la pequeña hendidura de su centro. Andrés casi se atraganta con la enorme cantidad de su saliva y de los jugos que brotaba como de una fuente desde la vulva de Kristy, al detenerse por unos segundos, ante esta nueva sensación de sentir una boca chupando con fuerza su pija.

Levantó un poco más las nalgas de Kristy, para mirar entre ellas hacia abajo y vio el rostro sonriente de Angélica que lo miraba con picardía, mientras le daba una enorme chupada, para sacarlo de su boca con un chasquido. Esta iba a ser una larga noche, suspiró.

La verga de Andrés había tomado su tamaño normal y sobresalía enorme entre las dos manos de Angélica que se aferraban a su raíz como si fuera un mástil. Mientras su boca trataba de abarcarla toda, sintió su grosor que distendía sus mejillas y también su dureza. Su excitación era extrema, estaba segura que su concha estaba dejando un pozo de líquido sobre la cama. Retrajo sus piernas y quedó de rodillas entre los muslos de Andrés, para seguir chupando. Sentía los gemidos de su amiga, y eso la excitaba aún más. Su mente entró en turbulencia, quería seguirlo chupando, pero también quería experimentar todas las posibilidades que esta nueva situación les entregaba a los tres.

"¡Asííí, asííí. No te detengas!" Gemía Kristy, con sus brazos tensados, abriendo más sus muslos y apretando sus nalgas cuando sentía que la boca, que hurgaba entre los labios de su vulva palpitante, se apoderaba del pequeño botón de su clítoris.

En el silencio de la noche, desde la cama iluminada por la luz de la luna llena que entraba por el enorme ventanal que había en el techo sobre la cama, se escuchaban con más claridad los gemidos de Kristy, a los que se habían unido el sonido de "Gak, gak, gak, gluck, gluck, gluck" que producía la verga en la boca de Angélica, que había logrado introducirla hasta el fondo de su garganta.

Los tres, definitivamente habían ingresado a otra dimensión del placer sexual, en que las combinaciones matemáticas no eran de tres elementos, sino que había que agregar a ello sus bocas, sus manos, y cada parte del cuerpo que eran capaces de participar de esta fiesta carnal. Así lo entendían ellos instintivamente, sin pensar en nada, sólo dejándose ir el que recibía las caricias y usando toda su imaginación para producir placer en el otro, el que ejecutaba la acción.

Andrés seguía lamiendo y succionando de lado a lado los labios de la concha de Kristy. Sus dedos que se enterraban en sus suaves nalgas, poco a poco se habían ido acercando al pequeño orificio estriado de su ano que se distendía y se cerraba latiendo como un pequeño corazón. En ese momento Andrés decidió que quería probar la concha de Kristy, había llegado a un estado de excitación máxima y quería concha, especialmente la de Kristy. La comenzó a guiar hacia abajo y Kristy obediente se dejó llevar hasta que estuvo alineada con su verga, que la mano de Angélica, atenta a los movimientos de Andrés, empujaba entre sus labios.

"¡Aaaahhh!" Exclamó Kristy, cuando finalmente quedó empalada en la verga de Andrés. Siguió quejándose mientras asentaba sus caderas contra los muslos de él, enterrando los últimos centímetros de su verga. De pronto sintió que dos bocas se apoderaban de su cuerpo, sus pechos eran succionados por una y otra besaba su boca. Comprendía recién ahora que Angélica estaba allí, participando de su placer. Le devolvió el beso, mientras sentía las manos de su amiga que, mientras la besaba, acariciaban su trasero, buscando la unión que ella había acariciado aquella tarde.

Pero pronto Angélica se paró sobre la cama y se movió hacia Andrés. Quería ella sentir su boca en su concha. Colocó ambos pies a los costados de su cara, se apoyó en los hombros de Kristy y se agachó para ofrecerse. Gimió cuando sintió finalmente la boca de él que comenzaba a lamerla. Miró a Kristy que había levantado sus brazos y colocándolos alrededor de su cuello, acercó su boca a la de ella. Así quedaron formando un triángulo perfecto.

Y así ambas jóvenes mujeres, comenzaron a besarse apasionadamente, al tiempo que al unir sus bocas, ahogaban sus gemidos de placer, informando así a la otra cada sensación que experimentaban: Kristy cada vez que levantaba sus caderas para hundirse hasta tocar con sus nalgas los muslos de Andrés, y Angélica cada vez que él mordisqueaba su clítoris.

Los movimientos que habían comenzado lentos, pronto adquirieron un ritmo desenfrenado. Kristy empujaba sus caderas de arriba hacia abajo, para luego, apoyada firmemente sobre los muslos de Andrés, comenzó a moverse de atrás y hacia adelante, produciendo nuevas sensaciones al presionar su clítoris contra la dureza de su verga. Bajó sus dedos para presionarlo más y Angélica por su parte, sintió que el dedo índice que hacía un glissando a lo largo de su raja entre sus glúteos, se insertó en el orificio de su culo.

"¡Ahhhhh! ¡Ooooohhhh!" Gritaron casi al unísono, desconectando sus bocas en ese segundo, cuando no soportando la lujuria que las consumía, no solo por sentirse Kristy culeada por esa enorme verga y Angélica mamada sin restricción alguna, sino por la fuerza e intensidad adicional que proveía el sentir sus bocas unidas, acabaron en un orgasmo que remeció y crispó sus cuerpos. Fue tal la intensidad de su orgasmo, que Kristy cayó desmadejada hacia atrás sobre la cama y Angélica que estaba abrazada a ella, la siguió dejando caer su cara en su vientre. Allí quedaron sus cuerpos pulsando con los últimos estertores de su clímax.

Angélica fue la primera en reaccionar y levantó su cara de su vientre, cuando sintió que algo presionaba su cuello. Era el pico de Andrés que duro aún, chorreando jugos, palpitaba después de haber salido de la concha de Kristy cuando ésta cayó de espaldas sobre sus piernas. La tomó y la engulló y recomenzó la mamada que había iniciado. A los pocos minutos, sintió que se hinchaba aún más en su boca y en su mano una tensión y rigidez mayor; unos segundos después comenzó a sentir que su boca comenzaba a llenarse del semen que saltaba con los chorros alternados de la verga de Andrés.

"Aaaaaahhhhhhgr" Rugió él y Angelica sintió que su concha era abandonada en ese instante. Pero a Angélica no le importó, estaba tragando los últimos vestigios de la eyaculación de Andrés.

Las jóvenes se incorporaron y se colocaron a ambos costados de Andrés y colocando sus cabezas en su pecho, se quedaron dormidas abrazadas a él.

Si en algún momento Angélica pensó, que al haber permitido este vuelco a la relación que tenía con Andrés, estaba evitando involucrarse más de la cuenta con él, eliminando la posibilidad de un acercamiento emocional más profundo, que pudiera erosionar los cimientos de su matrimonio, que si bien eran precarios, constituía lo que creía su vida normal, estaban totalmente equivocada.

Como sincronizadas,1 hora después despertaron Kristy y Angélica. Ambas se incorporaron y miraron a Andrés que dormía plácidamente, después se miraron entre ellas. No había en sus ojos ninguna traza de remordimiento o recelo. Ambas habían disfrutado plenamente de este hombre que yacía junto a ellas. Para Kristy, especialmente, había sido todo un hallazgo conocer de la manera bíblica a Andrés y ahora podía entender claramente a su amiga, la que cada vez que le preguntaba por él, no cesaba de describirlo como el hombre más maravilloso que había conocido jamás, y se explayaba describiendo su trato cariñoso con ella, su sentido del humor, y lo cómoda que se sentía cada vez que se encontraba con él. Eran los momentos en que afloraba el cinismo de Kristy, cuando ella le afirmaba '¡No me vengas con huevadas, te gusta su pico y punto!' Angélica le contestaba riendo: "por supuesto, él culea rico". Pero ella le insistía que ese algo más que sentía por él, la tenía preocupada. Allí era cuando Angélica le daba a conocer su aprehensión de sentirse tan atraída hacia él, de el temor que tenía de dejarse avasallar por la idea de haber encontrado el hombre de su vida, temiendo por las decisiones apresuradas que pudiera tomar. Angélica le había expresado sus razones de querer darle otro giro a esa relación.

Las cosas efectivamente habían dado un giro, pensó Kristy mientras miraba a su amiga.¿Pero era realmente así? Como por un acuerdo tácito, se levantaron lentamente, para no despertar a su hombre y se pararon a los pies de la cama. Sus manos se unieron y se apretaron, acercaron sus rostros y se dieron un beso, como sellando un pacto que hubieran estado esperando largo tiempo en validar, después de que ambas habían probado, gozado y acabado con el mismo hombre y al mismo tiempo.

Ambas se colocaron sus babydolls y salieron del dormitorio, una hacia la terraza para volver a la habitación contigua, y la otra hacia la puerta de entrada, para dirigirse por el pasillo hacia su suite, donde dormía su marido.

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BUENOS VECINOS Cap.6

El trio se apasiona aún más

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1

Angélica salió de la habitación de Andrés y antes de hacerlo, tomó su babydoll que había tirado a un costado de la cama, del cual se había desprendido rápidamente para participar de las acciones que Kristy protagonizaba con él.

Caminó por el largo pasillo hacia su dormitorio, que era cortado a intervalos por la luz de la luna que traspasaban los grandes ventanales construidos en el techo, que dibujaba anchas franjas en el piso. Mientras lo hacía lentamente, fue acomodando la ligera vestimenta que apenas cubrió su cuerpo joven. Al deslizar sus manos por sus caderas y pasarlas por su vientre, para acomodar la tela, se estremeció al sentir el calor y el cosquilleo que la recorrió,tomando conciencia de la humedad del interior de sus muslos. La intensidad de la excitación provocada por el encuentro, que había sido exacerbado por la presencia de Kristy, parecía no abandonarla. Por ella, hubiera permanecido con ellos toda la noche.

¡Toda la situación esta noche, había sido increíble, aunque pensaba que aún había tanto por experimentar! Se habían besado con Kristy, mientras ella subía y bajaba literalmente culeando a Andrés. Aunque ensimismada en el propio placer de sentir la boca de Andrés besando y lamiendo su vulva, había escuchado como lejano el sonido de las nalgas de Kristy golpeando contra los muslos de él. Eso, había despertado en ella sensaciones eróticas que desconocía. Nunca había tenido inclinaciones lésbicas, sin embargo, abrazada con Kristy mientras sus bocas se buscaban con ansia, sentía que la connotación sexual de besar a su amiga, no tenía diferencia con la que sentía al besar a Andrés. Por eso se sentía un tanto confundida y excitada al mismo tiempo, mientras pensaba caminando hacia el dormitorio en donde dormía su marido. Se imaginó por un instante, no sólo besando la boca de Kristy, sino también besando y lamiendo la otra boca de Kristy: su vulva.

Cuando entró al dormitorio, vio que Miguel dormía. Con cuidado, se sentó con suavidad en un costado de la cama y se deslizó entre las sábanas. Estaban frías, o ella estaba muy caliente, pensó. Se acomodó de costado y buscó despejar su mente, tratando de mantenerse tranquila, sin moverse. Ahora, sólo quería dormir. Sin embargo, a los pocos minutos en esa posición, se giró quedando de espaldas y nuevamente su mente comenzó a poblarse con las recientes imágenes de su encuentro con Andrés y Kristy. Primero fueron las de sus besos con Kristy que le llegaban como oleadas, envolviéndola, al igual como lo habían hecho cuando con sus bocas abiertas, casi en cruz, tragaban el pesado aliento de la otra, cuando sentían sus respectivas vulvas violentadas una y otra vez, la de ella por la boca de Andrés y la de Kristy por la hinchada y dura verga de Andrés cada vez que se hacía penetrar. Recordó en ese momento sus respectivos quejidos de placer, que eran ahogados en la boca de la otra, y también que en ningún momento los besos de ambas fueron suaves o delicados hacia la otra. Al contrario, ambas debían contenerse para no morder los labios, la lengua que se revolvía en giros interminables, así como debían contener la fuerza de sus dedos para no enterrar sus uñas en la espalda que abrazaban.

Angélica, ya en la reflexión que le permitía este momento de más tranquilidad, pensó en cómo era posible que su pasión hubiera podido llegar a estar así de desbordada. Andrés se había prácticamente apoderado de su vulva, estrujando sus nalgas, metiendo su lengua hasta sentir su rostro totalmente hundido en su concha y en el momento en que sus dedos, que abarcaban los globos de sus nalgas, habían acariciado los bordes del orificio de su culo hasta meterle todo el pulgar, había perdido toda compostura y casi gritando en la boca de Kristy,se había apretado contra el cuerpo de la joven, sintiendo los orgasmos que crucificaban su cuerpo a tal punto, que creyó que perdería el conocimiento.

Recién en ese momento entendió qué era lo que pasaba con ella. Si bien su ser consciente había decidido que la inclusión de Kristy, había sido una manera de evitar que Andrés comenzara a tener un sentido en su vida, más allá de lo sexual, esta noche había sentido un placer que no sentía en años. La había hecho acabar en un orgasmo interminable. Y ahora, lejos de sus brazos, sintió esa nostalgia por la boca de Andrés, no para sentirlo en su vulva, sino en su boca. Quería haber abrazado su cuello, besado largamente, haber estrujado sus pechos contra su torso, y... fue allí cuando se dio cuenta qué era lo que la tenía tan inquieta. Deseaba haberse quedarse allí, con todo su cuerpo apretado contra él, y seguir sintiendo su aliento junto a su boca, hasta quedarse dormida acurrucada con él, sentirlo desperezarse en la mañana y sonreírle cuando despertara. Su vida estaba tomando un rumbo que nunca pensó enfrentar. Aunque ella había tratado de evitarlo, Andrés ya estaba en su vida. Había llegado para quedarse.Ante la fuerza de esa realidad, su ánimo se aquietó y fue como si se hubiera reconciliado consigo misma. Así fue que en una nebulosa de pensamientos diversos, no rechazando ninguno, fue cruzando lentamente esa tenue línea que se forma cuando se pasa de la realidad al ensueño, hasta sentir la pesadez de sus parpados que la fueron empujando suavemente en el pozo de la inconsciencia total del sueño.

2

Kristy se levantó casi al mismo tiempo que Angélica y desnuda, semidormida, salió a la terraza que unía su dormitorio con el de Andrés. El frío y la humedad de la noche golpearon su cuerpo y toda la tibieza de la cercanía que le brindaba hasta unos segundos atrás el cuerpo de Andrés, desapareció como por encanto, por lo que se apresuró a entrar a su dormitorio y rápidamente se lanzó a la cama arropándose, estremecida de frio. Con su cabeza casi desapareciendo entre los cobertores, sus dientes castañetearon por unos segundos, hasta poco a poco su cuerpo fue recuperando el calor normal.

Con sus rodillas flexionadas en posición fetal y sus manos metidas entre sus muslos, recién se dio cuenta que la hendidura de su vulva estaba totalmente mojada, y sintió que parte de esa humedad había dejado un reguero pegajoso por el interior de sus piernas. Y poco a poco en ese momento fue tomando conciencia de todo lo que había ocurrido en la habitación de Andrés.

Pronto su dedo índice se introdujo suave entre los pliegues de su vagina, quedando su palma apoyada sobre el montículo de su pubis, para después meter un segundo dedo. Lentamente comenzó a mover los nudillos de arriba hacia abajo, mientras su mente se poblaba de imágenes eróticas. ¿Cuántas veces esa verga firme de Andrés la había penetrado? Recordó haber leído que una mujer necesitaba ser penetrada al menos unas 3 mil veces continuas para lograr el orgasmo. Al sentir lo inflamados que estaban sus labios vaginales, estaba convencida ahora, que la había penetrado más del doble de veces, y estaba segura también, de haber logrado no uno, sino varios orgasmos mientras culeaba a Andrés.

Andrés.

¿Cómo era posible que estuviera rondando así por su mente? Ella había conocido a muchos hombres, especialmente a partir del momento en que William, su marido, le había dado libertad para que buscara satisfacerse con otros, considerando que él no era capaz de hacerlo como ella necesitaba. Sólo le había pedido una cosa, cuando hablaron de esa opción: que no se involucrara emocionalmente, porque él la amaba y siempre sería su esposa. Ella se lo prometió, como le prometió también que conversarían de las aventuras que cada uno de ellos tuviera. Y así fue a partir de ese momento. Cuando estaban en la intimidad, se relataban con lujo de detalles todas sus aventuras, lo que servía como un acicate para sus propios encuentros, un verdadero afrodisíaco. Ella pensó que así sería siempre. Y hasta ahora, así había ocurrido. Había estado en la cama con diversos hombres, tanto o mejor dotados que Andrés; pero,se olvidó que las interacciones humanas, no son paseos a la playa, en las cuales uno planifica todo de antemano y se hace una película de cómo y qué ocurrirá en cada momento. La excitación que había sentido al estar con él por primera vez, no la había sentido nunca antes, no con esa intensidad, no al extremo de necesitar bombear sus caderas esa noche, de la forma desesperada en que lo había hecho,para sentir toda la dureza de su verga abriendo las paredes de su vulva, las que se estrujaron alrededor como nunca lo habían hecho antes. Recordó cómo se abrazaba a Angélica y la hacía partícipe de su lujuria, cada vez que se hundía abrazando la verga de Andrés en cada bajada, casi gritando contra su boca abierta, hurgando su lengua en ella, al mismo tiempo que sus pezones se estrujaban en un movimiento permanente contra los de Angélica.

Angélica.

Apoyada en la almohada, giró su cara hacia el techo de la habitación y abrió sus ojos mientras su mente giraba como una caja registradora. Nunca se sabe lo que puede excitar a las personas. Incluso uno mismo puede no saberlo, hasta el momento en que se enfrenta a una nueva situación sexual. Esa noche, había descubierto una nueva faceta sexual en ella que desconocía. Se había dado cuenta que había besado a Angélica, no tímidamente, sino con una naturalidad tal, como si siempre hubieran tenido esa relación de cercanía sexual con ella. La había excitado mucho hacerlo. Y le había parecido tan normal sentir esa emoción, como la que sentía al estar culeando a Andrés. No existía restricción alguna, la besaba como si esto hubiera sido parte de sus vidas y que lo seguirían haciendo.

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