Buenos Vecinos Cap. 05-06

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Ahora se daba cuenta, qué era ese algo más que había encontrado en Andrés y que probablemente haría trizas la promesa de no involucrarse emocionalmente que le había hecho a William, su marido. Definitivamente era la presencia de Angélica en esta relación. Y este descubrimiento la hacía que se enfrentara a un capítulo nuevo de su vida, el que nunca pensó conocer y que debía recorrer, que ansiaba recorrer. Y la novedad de esto, era incluso mayor que la que había experimentado cuando apenas llegada su pubertad había tenido su primera relación sexual con un muchacho. Esa noche, que siempre recordaría, casi no durmió recorriendo cada instante de ese primer encuentro del nacimiento de su sexualidad adolescente.

Ahora parecía estar en una situación semejante. Detuvo el movimiento de sus dedos, porque de algún modo, con todos esos pensamientos dando vueltas por su cabeza, sintió una leve contracción en su vientre y que algo se había detenido también en ella, era esa magia muy particular de la excitación que sólo se produce cuando se llega al clímax.

En este instante sintió que algo muy distinto había nacido en ella, algo que no había experimentado fuera de su matrimonio hasta esta noche, dando paso a que Andrés y Angélica comenzaran a formar parte de una nueva forma de disfrutar del sexo. Se imaginaba, aunque nunca lo había hecho, que estaba probando una nueva droga, generándole una adicción que nunca podría abandonar. Satisfecha, sonrió y acomodándose nuevamente en posición casi fetal, comenzó a sentir que el sueño se iba apoderando de ella.

****

Andrés se desperezaba, cuando la fuerte luz de la mañana lo instó a despertarse. Con los ojos cerrados, estirando sus brazos hacia atrás y hacia arriba, sintió un aliento junto a su cara y una voz cálida que le decía: ¡Levántate remolón, porque tu bebé ya despertó!

Abriendo soñoliento sus ojos, pudo ver el rostro sonriente de Kristy y la belleza de sus ojos verdes a pocos centímetros de su cara, al tiempo que sentía que la pequeña mano de ella, se apoderaba de su erección matutina.

Él miró sus grandes ojos verdes que examinaban su cara sonrientes,mientras su mano seguía agarrándolo firme por el centro del tronco su rígida erección. La escuchó decir: "¿O quieres tomar tu desayuno en cama?"

"¿Y qué tienes pensado darme para el desayuno?" Contestó Andrés apoyando una mano en su espalda.

"¿Qué parece esto?" Le contestó ella, levantándose un poco, agarrándose del respaldar de la cama y levantando la breve tela del bikini que usaba, descubrió su pecho y le acercó el pezón a sus labios.

"Hummm, hummm" contestó él mientras su mano la tomaba de su gordo trasero y la atraía firme y comenzaba a succionarle y mordisquearle el pezón, que en pocos segundos se colocó duro.

Kristy sintió un golpe de excitación en el centro de su vulva cuando Andrés, abriendo su boca, comenzó a girar su lengua alrededor de su pezón endurecido. Ella estaba de rodillas a un costado de la cama al lado de él y rápidamente levantó su pierna derecha,y apoyando su rodilla al costado de la cadera izquierda de Andrés, quedó a horcajadas sobre él. Éste de inmediato, había bajado su mano desde su trasero y la había hundido entre sus muslos, descorriendo hacia un lado la tela de su bikini, para comenzar a acariciar los labios de su vulva. Ella, comprendiendo que esto se orientaba a algo más que simples caricias, con su mano firme alrededor de su verga, hizo que su glande inflamado recorriera de arriba y abajo el centro de su hendidura; la cabeza esponjosa e inflamada recorrió todo lo largo de su raja, hasta que no soportando más, con un movimiento descendente de su pubis, se empaló.

"¡Aaaahhhh, aaaaaahhh!" "¡Ooooohhh, oooooohhhh!" gimieron al unísono Andrés y Kristy, al momento de la penetración.

Fue en ese momento cuando Kristy con los ojos cerrados, su boca abierta, con su vulva palpitante alrededor del pico de Andrés, con su rostro echado hacia atrás, sintió unas manos tomaban sus mejillas y una lengua se insertaba en su oreja, al tiempo que escuchaba la voz de Angélica:

"¿Y no me vas a invitar al desayuno?"

Kristy, con sus ojos cerrados para concentrarse, había comenzado de inmediato a mover sus caderas con el movimiento oscilante de una serpiente, llevando su púbis de atrás hacia adelante, haciendo que la verga de Andrés se deslizara profundamente en ella, abrió sus ojos brillantes de lujuria y la miró, al tiempo que la palma de la mano de Angélica se instalaba en el centro de sus nalgas y sus dedos se desplegaban exactamente en donde el pene de Andrés estaba inserto en ella.

Dejó que la mano acariciara y presionara sus nalgas, para sentir después sus dedos jugueteando alrededor de los bordes de su vagina, antes de contestarle con voz ronca, casi afónica:

"Pensé que no podrías venir a esta hora. ¿Quieres probar cómo está de duro?" le dijo Kristy, envolviendo con su brazo el cuello de Angélica al mismo tiempo que le daba un beso en la boca. La sintió asentir moviendo su cara, por lo que levantó su pierna para que Angélica tomara su posición.

Andrés se dio cuenta complacido de toda esta maniobra de enroque, reina por reina. Observó cómo las nalgas de Kristy pasaban rosando su nariz al girarse y pararse sobre la cama para dejarle espacio a su amiga y quedaba apoyada en el respaldo de la cama. Él recorrió sus manos por sus piernas, por el comienzo de sus muslos, hasta llevarlas hasta sus caderas para tomarlas firmes y así hundir su cara entre las redondeces de su trasero. Kristy relajada primero, dejó que la lengua de él lamiera desde el comienzo de su raja para subir hasta el pequeño orificio de su ano, pero crispó sus nalgas cuando metió la punta allí. Andrés sintió que su cara era aprisionada por esas bolas cálidas de carne y la sintió gemir y su verga reaccionó endureciéndose aún más. La urgencia para ir al baño, tendría que esperar. Antes, tenía una tarea que cumplir.

Angélica se afirmó de las caderas de Kristy y sus dedos rozaron los de Andrés. Frente a ella su vulva aparecía levemente abierta con ese tono rosado de la carne del melón. Acercó su cara y pudo oler esa mezcla de olores generados por la excitación de Kristy y de Andrés y al introducir su lengua en los bordes de su raja, empapó su cara con la humedad de sus jugos. Pero también se encontró con la lengua de Andrés que se movía también allí. Enterró su nariz entre los labios de la vulva de su amiga, y la punta de su lengua tocó la de Andrés y ambos comenzaron a juguetear allí, tratando de alcanzar la mayor superficie de la concha de Kristy.

Kristy al sentir las bocas de ambos, se estremecía respirando en largas exhalaciones y gemidos. Su cuerpo se crispaba, tratando de controlar la inminencia de su orgasmo, entregada totalmente a la imaginación sexual de Angélica y de Andrés que se traducían en un permanente juego de sus lenguas. El movimiento de ellas, entre los pliegues de su vulva y el orificio de su ano, hacían estragos en ella, que retorcía sus caderas sin control alguno. Las manos de Angélica habían subido y tomaban sus pezones, apretándolos inmisericordes. Ese fue el golpe de gracia para Kristy que no soportando más, dio un gemido ahogado cuando sintió que toda la tensión de esa excitación que los dos estaban generando en ella, se convertía en un temblor de todo su cuerpo y sin poder sostener sus piernas, agarrada del cuello de Angélica, cayó sobre la cama, arrastrando en la inercia de su caída a Andrés.

Ambos se quedaron abrazados a Kristy, hasta sentir que las contracciones de su cuerpo cesaban. En ese momento Angélica se movió y se colocó a todo lo largo del cuerpo de él y lo besó mientras su mano buscaba su erección. Apoyada en el hombro de él, ella lo quedó mirando fijamente, con sus ojos negros vidriosos, mientras tomaba su erección y llevaba la punta al centro de su vulva. Ella estaba tan mojada como él, por lo que la inserción no pudo ser lenta como a ella le gustaba, y mordiéndose los labios apreció cómo esa larga y gorda verga iba abriendo su vulva y encajándose en ella hasta sentir su pubis y todo en un solo movimiento.

Angélica, cuando estaba arriba de Andrés, nunca apuraba el momento de la penetración, pero cuando quedaba así, empalada, se quedaba inmóvil, atenta a los latidos de su verga y de las contracciones de su vulva. Después de unos segundos, comenzó a subir sus caderas, hasta que solo el glande quedó aprisionado en los bordes de su vulva, para bajar suavemente. Sin quitar sus ojos de los de Andrés, su boca fue abriéndose más y más, emitiendo pequeños quejidos, mientras más profundo entraba en ella. Era su mensaje para indicarle todo el placer que sentía ella en ese momento.

Pero esa levedad sólo duró unos minutos. Pronto, ella comenzó a moverse de arriba abajo con una ansiedad de colegiala en su primer encuentro sexual.

Kristy, ya repuesta, yacía acodada a lado de ellos, y contemplaba atenta cada movimiento de su amiga, como si fuera ella la que estaba con Andrés. Vio cómo las nalgas de Angélica se soltaban y se apretaban como si quisiera estrujar la verga de Andrés en cada movimiento de inserción. Le fascinó verla culear y sólo atinó a acariciarle las corvas.

Por su parte Angélica, rápidamente llegaba a la cima de la excitación, alimentada su imaginación por la mano de Kristy que traía a su mente los recuerdos de la noche anterior en que había acabado sólo con la boca de él. Todo eso hacía que su orgasmo retornara con la fuerza de un huracán y en un par de minutos, sintió el familiar estremecimiento de su orgasmo.

"¡Ahhhhhggg. Noooo!" Gimió frustrada cuando se dio cuenta que estaba acabando antes de tiempo, sin remedio. Se dejó ir, al tiempo que buscaba la boca de Andrés. Lo besó rodeado sus brazos alrededor de su cuello, gimiendo en su boca. Su orgasmo le pareció durar una eternidad, aunque duró sólo segundos. Perdida la noción del tiempo dejó que los temblores de todo su cuerpo cesaran, sintiendo que su vulva palpitaba adherida a la endurecida verga de Andrés. Éste la tomó en sus fuertes brazos y girándose, la depositó sobre la cama y se retiró de ella. Kristy se acomodó al lado de Angélica y ambas se abrazaron acariciándose el rostro y besándose. Andrés las miró unos segundos y se levantó de la cama dirigiéndose al baño, aún con su verga como un garrote.

Cuando volvió, ambas jóvenes seguían abrazadas. Se acostó detrás de Kristy y se abrazó a ambas mujeres que siguieron besándose. El comenzó a acariciarlas caderas, sus cinturas, tratando de abarcar lo más que pudo. Con toda su rígida verga entre las nalgas de Kristy, llevó su mano por la línea del hueso de su cadera y bajo sus dedos hasta encontrarse con su pubis carnoso. En ese momento Kristy abrió y apretó sus nalgas y volviendo su rostro hacia él, rodeó su cuello con su brazo, lo besó, al tiempo que levantaba una pierna y la apoyaba su pie sobre el muslo de él, dejando suficiente espacio para maniobrar. En segundos él la penetró, mientras la otra mano de Kristy se apoyó en la zona de inserción. Le encantaba sentir entre sus dedos la verga de Andrés mientras la penetraba.

Angélica, pegada al cuerpo de Kristy, sintió los embates de Andrés. Después de unos segundos, decidió dejarlos solos. Se levantó de la cama para salir rápidamente de la habitación, cerró la puerta detrás de ella y se dirigió vacilante a su dormitorio. Mientras recorría nuevamente el pasillo, se dio cuenta de la debilidad de sus piernas, y también de la humedad de sus muslos. Se detuvo a mirar y levantando su camisón, observó cómo hilos brillantes que nacían del centro de su vulva, comenzaba a recorrer sus muslos y bajaban por sus piernas. Sonrío satisfecha y entró al dormitorio y se dirigió directo a la ducha.Allí dejó que el agua tibia cubriera su cuerpo, quitando las huellas de su reciente incursión sexual con Andrés y con Kristy. Ahora ellos formaban parte de su nueva realidad, pensó. Cortó el agua y comenzó a secarse, después entró al dormitorio y se dirigió a su cómoda y eligió una tenida deportiva. En ese momento se dio cuenta que Miguel la observaba.

No hay nada más alegre en la mañana, que una mujer que ha sido bien culeada. Así se sentía de bien ella. Hasta encontraba simpático a su marido esta mañana. "Hola cariño, buenos días, ¿Tomamos desayuno en la terraza?" Le dijo jovial.

"Hola, cariño. Si me parece bien. Me ducho y te ayudo a preparar el desayuno" Le dijo alegre, al ver el hermoso cuerpo desnudo y el sonriente rostro de Angélica.

Cuando salió al pasillo para dirigirse hacia la cocina, Angélica podía sentir los apagados gemidos de Kristy. ¿Todavía están culeando? Pensó sorprendida. Sonrió y continuó su camino. Ya habría oportunidad de que estuvieran juntos los tres nuevamente.

****

Después de tomar desayuno en la terraza, Andrés y Miguel bajaron para examinar los pilares de la casa. Andrés quería sacar algunas fotos, para así poder trabajar en el proyecto de modificación de las terrazas y Miguel lo acompañó. Las jóvenes se quedaron arriba charlando.

Estaban en eso, cuando a Kristy le sonó el celular.

"Humm. Debe ser Will, mi marido" Le dijo a su amiga que estaba en una poltrona al lado de ella.

"Ah. Háblale en argentino. ¡Me encanta escucharte cuando lo haces!" Le dijo Angélica sonriendo.

"Pero no digas palabra alguna. Esto se supone que será una conversación privada que tendré con William. No importa lo que yo diga. ¿Me lo prometes?" Le dijo Kristy levantándose del sillón, seguida por Angélica, para entrar en el living de la casa, buscando un lugar más privado para conversar, mientras apretaba el botón de contestar.

"Sí. Te lo prometo" Le dijo Angélica bajando la voz y sentándose al lado de ella pegada a su cara para oír la conversación. Kristy se llevó su dedo índice a los labios para reafirmar lo que le había pedido.

Kristy y su marido se habían conocido en Buenos Aires, donde se habían casado, y hacía unos tres años que habían decidido radicarse en Chile.

William, siendo británico,le fascinó escuchar a Kristy con sus inflexiones rusas hablando con acento argentino. Se lo había dicho en muchas ocasiones, incluso en algún momento le había dicho que hasta le excitaba escucharla. Kristy, al saberlo, nunca abandonó el acento cuando conversaba con él, especialmente cuando estaban en la cama. Era su manera de demostrarle su cariño, a pesar que ella había perdido el acento rápidamente después del segundo año de vivir en Chile al que se habían venido a vivir. William, sin embargo, siempre volvía a Argentina para atender sus negocios, por lo que era muy habitual que tuvieran largas charlas telefónicas cuando viajaba.

Precisamente ahora él la llamaba desde allí, razón por la cual Kristy había aceptado de inmediato la invitación de Angélica para acompañarla a la playa, aunque también debía admitirlo, tenía otra razón adicional para ello: conocer a Andrés.

"Hola, amor...Sí, vos sabés que cho también... ¿Así?... ¿Estuviste con los Kindermann en Río de la Plata?... ¿Queeeé? ¡Nooo! ¿Te tiraste a su mujer? ¡No me digás!... ¿Con él en el dormitorio?...Sí... Lo sé... Me habías contado que era un voyerista, pero nunca pensé que lo haría contigo... Sí. Estoy con Angélica... En su casa de la playa... Sí... ¿Te acordás que te dije que ella había conocido a su vecino de enfrente?... ¡Bueno, Sí. Lo conoció en sentido bíblico! ¡¡Y re bien conocido!! Ah que no adivinás qué pasó... Sí. Me lo me lo tiré también... Aunque para ser justa, fue él quien me culeó.... ¡Y de qué manera!... ¡El chabón tiene una pija increíble!... Casi me rompe la concha... No. No me rompió el orto... No lo hemos hecho aún... Es que recién lo conozco...Vos sabés que eso no se lo entrego al primero que llega... Se da con el tiempo. Pero sí te diré una cosa... Hice un trio con Angélica." En ese momento miró sonriendo a Angélica que se había llevado la mano a la boca, asombrada que su amiga le estuviera contado algo así a su marido.

"Sí... como esa vez que invitaste a esa amiga tuya... Sí... Aquella vez en que te volviste loco y me diste con todo... ¿Te confieso una cosa, cariño?... Esta vez me pasó lo mismo a mí... ¡Estaba re caliente!... ¿?... Si mi amiga también... ¿Un cuarteto con Angélica? ¡Ni te lo sueñes!" En ese momento Kristy miro a su amiga con una sonrisa pícara.

"Mirá: Ella es un tanto cartucha... Por lo menos por ahora... Bueno... Sí... Después te chamo y te cuento más... Cuidáte... Un beso... Chau" Y cortó.

"¡Pero cómo le puedes contar eso a tu marido!" Exclamó Angélica, al ver que su amiga había cesado su conversación.

"Vamos. Te dije que tenemos un matrimonio abierto con Will"

"Es que nunca me lo imaginé, hasta que te escuché hoy" Después bajando el tono de voz le pregunto: "¿Es cierto que lo has hecho... por atrás?" Le preguntó Angélica, bajando su cabeza.

"Sí. Sólo con Will. Ya veo que tu no."

"La verdad, es que no me atrevo. Aunque te diré que cuando Andrés me estaba lamiendo anoche, me hizo acabar cuando me metió el pulgar allí" Le dijo Angélica.

"Ves. Es el comienzo. Intentémoslo la próxima vez que nos juntemos, ¿Te parece?" Le dijo Kristy, y agregó:

"¿Has visto como me mira tu marido?".

"Humm. Sí. Lo he pillado varias veces mirándote el culo"

"En otra circunstancia me lo hubiera tirado, mientras tú lo hacías con Andrés. Pero, honestamente, después de que dijiste cómo se porta contigo en la cama, no me dan ganas O es un eyaculador precoz o tiene una amante. O ambos" Ambas jóvenes se echaron a reír y tomadas de la mano se dirigieron a la terraza, en dónde estaban conversando Andrés y Miguel.

****

Tomaron desayuno en la terraza, y mientras Andrés y Miguel se quedaron conversando sobre el proyecto de ampliación, ambas jóvenes fueron a cambiarse de ropa, ya que habían decidido salir a correr por la playa.

Al poco rato, ambos hombres las vieron bajar vestidas con ligeros shorts, tops y zapatillas. Ambas llevaban gorro y sendos auriculares. No pudieron despegar la vista de los apretados shorts que ensalzaba la belleza de sus cuerpos jóvenes. La postura de ambos al contemplarlas, tenía una gran diferencia. Miguel después de admirar el elevado trasero de su esposa, suspiró al contemplar el hermoso culo de la rubia por el que hubiera pagado por tocar y algo más. En cambio Andrés, se solazó mirándolas a ambas con la sonrisa de macho satisfecho de haber podido culearlas a ambas, no hacía mucho tiempo.

Miguel lo miró y le preguntó, tratando de sacarlo de su contemplación, un tanto molesto por no saber a quién miraba: "¿Tienes una idea de cuánto podría salir los cambios que tengo en mente? ¿Tienes ya una primera aproximación?"

"Mira. No quiero darte cifras ahora, ya que necesito mirar los bases de construcción de tu casa, ya que deberemos considerar que la ampliación deberá orientarse al este." Y comenzó a darle una idea del diseño que tenía pensado.

*****

Las muchachas corrían haciendo un trote suave, ya que iban conversando.

"Angélica. Nunca que comentaste cómo conociste a Andrés."

"Pero si te dije que lo vi en la terraza cuando estaba recién llegando con la mudanza".

"Vamos, no seas ganza. Me refiero cómo te lo llevaste a la cama la primera vez" Le dijo Kristy, bajando su cabeza y mirándola por sobre los marcos de sus lentes de sol, para reafirmar su expresión.

"Buuuenooo. Ese es otro tema" Respondió Angélica, sonriendo.

"Sí, ese es el tema. Y quiero detalles, los que nunca me diste" Insistió la rubia.

"Creo que me porte un poco osada esa vez" Y Angélica le contó cómo ella estaba en la terraza comiendo un plátano y se vio sorprendida por Andrés cuando, sin darse cuenta, en lugar de morderlo, lo estaba chupando, imaginándose toda clase de cosas. Después de cambiar algunas palabras con él desde la terraza de su casa, había decidido bajar. Allí, Andrés le había pedido que quería verla continuar comiéndose el plátano y ella, juguetona, había accedido. A partir de allí, todo se precipitó de una manera que no esperaba, ya que de pronto se vio alzada y llevada al dormitorio.

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