Cambio de Cuerpo

byD4v1D©

Cuando sacó su pene lo miró y me dijo: --parece que te hice daño, hay sangre.

"¿Sangre?" pensé y luego me di cuenta: había perdido mi virginidad. Qué irónico y también qué poco relevante. No era como me lo imaginaba, quizás porque no era una adolescente iniciándose en el sexo.

--No es nada, a veces me pasa con hombres de pico grande como tú --le mentí para halagarlo y pude ver su cara de satisfacción.

Salimos de la oficina y pudimos ver como Rita y Fernando venían desde los baños, él con cara de satisfacción y ella más neutra.

Nos despedimos, prometiendo que nos volveríamos a ver e intercambiamos teléfonos falsos.

Después de acostarnos en nuestra cama, Rita me contó que habían ido al baño de hombres del bar, que él se había sentado sobre la tapa de un WC y ella se había arrodillado frente a él (puso mucho papel higiénico en el piso), le había abierto la bragueta y sacado un pico enorme que luego le había chupado y que Fernando se había empezado a ir en su boca pero ella lo había desviado hacia el lado y había escupido lo que alcanzó a quedarle en la boca. Había sido excitante pero luego que él quedó bien, se habían sentido un poco incómodos y decidido salir de un lugar tan sórdido. Mientras me contaba me sentía extrañamente excitada por la imagen de Rita arrodillada frente a otro hombre. Me pidió que le chupara la zorra pero me sentía agotada y le dije que no y pude percibir su frustración y me dio algo de placer ser esta vez yo la que decía que no. ¡La primera vez!

Desperté cuando alguien me decía "despierta Diana, despierta". Abrí los ojos, algo de luz del alba se filtraba por las cortinas y vi un hombre mirándome muy de cerca. Di un salto, al mismo tiempo que me daba cuenta de qué había sucedido. Era un hombre parecido a Rita. ¡También se había transformado!

--Rita, ¿eres tú? --le pregunté, ya sabiendo su respuesta.

--Sí, amanecí así, sentí ganas de orinar y cuando me levante me di cuenta que tenía una erección. --Luego continuó-- Me siento súper distinto, como con una energía mayor, y tengo mucho más fuerza, me siento medio invulnerable.

Noté la terminación masculina en "distinto" y me di cuenta que su mente ya había comenzado a funcionar como si fuera hombre. ¿Querría ir a ver películas de acción con muchas explosiones? ¿Querría tener sexo a toda hora? No tuve que esperar mucho para saber. De pronto empezó a besarme con fuerza y sentí su erección, ¡enorme!, mientras se restregaba contra mi vientre.

--Espera un poco, tenemos que conversar de qué nos está pasando.

--Más rato --me dijo, mientras me tomaba la cabeza con fuerza y la acercaba a su sexo.

Siempre me había imaginado lo que sería darle sexo oral a un hombre por lo que fui bastante solícita. Abrí mi boca, saqué la lengua y me lo tragué entero. No podía creer lo que era sentir un pene grande y duro dentro de mi boca. Él empujaba hacia adentro y empecé a sentirlo cerca de mi garganta; hacía tiempo que había aprendido a inhibir el reflejo de la náusea por otros motivos por lo que pude darle una satisfactoria garganta profunda.

Después me dio vuelta y me dejó con el culo al aire. Traté de forcejear, pero era mucho más fuerte que yo. De repente sentí su lengua entre mis nalgas, lamiendo mi culo y forzando la lengua a entrar. Lo escuché mientras me escupía sobre el culo y luego un dedo y luego dos dedos dentro de mí. Luego subió y puso la punta de su pico en mi esfínter anal y empezó a presionar, hubo una breve resistencia y luego cedió y yo noté como entraba dentro de mí, pero de manera demasiado impetuosa y sentía dolor.

--Espera, ¡ay! me duele, bruto.

--Relájate que ya te vas a acostumbrar.

Y era cierto, mi culo fue distendiéndose y la lubricación de la saliva permitió que entrara entero, pero yo no quería que me penetrara así y por ahí y de repente me puse a llorar. Fue algo espontáneo, pero no tuvo el efecto imaginado, que se apiadara de mí, sino que me penetró cada vez más y más rápido. Creo que le dio cierta satisfacción mi llanto.

--¡No más, por favor, para, para ahora! --le imploré. Y después, un poco más adaptada a su pene dentro de mí--, ¡más despacio, por favor, con cuidado!

--Me siento tan poderoso, te estoy literalmente culiando y no puedes hacer nada-- me dijo mientras gruñía y eyaculaba dentro de mí.

Yo no estuve ni cerca de un orgasmo, pero sí sentía que mi vagina se había empezado a mojar por el sexo que habíamos tenido, por la sensación prohibida del sexo anal, porque me habían tomado sin mi consentimiento, finalmente, porque ella, no, "él", estaba tan excitado que no se había podido contener y había traspasado todos los límites con tal de tenerme. A pesar de la violación estaba satisfecha, mi mujer, mi hombre, me deseaba con vehemencia.

Me volví a dormí y a media mañana desperté otra vez en mi cuerpo de hombre. Era Diego y me sentía un hombre, la sensación de ser mujer se había pasado. Mire a mi lado y vi a Rita, pequeña e indefensa a mi lado, que dormía desnuda, en posición supina, con su lindo traserito al aire. Me sonreí a mí mismo mientras me echaba lubricante en mi erección y luego empecé a esparcirlo por su culo. ¡Qué comience la venganza!

FIN

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