Ejercitando

bythe1deros©

[Traducción en español de mi relato Work Out!]

Roger despertó un día dando se cuenta que era un aburrido, gordo y estresado hombre de 42 años, recientemente divorciado y con un hijo rebelde de 17 años que apenas lo trataba como su padre. Roger no sabía que había hecho la vida con su espíritu juvenil, orgulloso y motivado, o con su grandioso y sólido físico. Esa mañana simplemente no pudo dejar de mirar su cuerpo y rostro en el espejo. Por mucho, mucho tiempo, trató de reconocerse a sí mismo y al final casi no pudo.

Ese fue un sentimiento realmente aterrador. Roger se sintió triste, molesto y patético. Ese hombre en el espejo no era él... nunca debió permitirse terminar de esa forma. Así que esa misma mañana Roger comprendió que necesitaba un cambio. Iba a reconstruir su vida, iba a tener una mejor relación con su exesposa, iba a hacer que su hijo lo respetara y amara, iba a trabajar por una mejor posición en su trabajo e iba a empezar a cuidar de su cuerpo.

Roger puso énfasis en la meta sobre la cual tenía más control. Empezó a hacer ejercicio para recuperar su cuerpo joven y fuerte. Comenzó a ir al gimnasio más cercano de su trabajo y después de unos meses, ya estaba luciendo un cuerpo atlético. Pero Roger siguió ejercitando porque no sólo era bueno para sus salud física y mental, también lo era para su ego. Las miradas que recibía en el gimnasio sobre su cuerpo masculino y ejercitado... Roger sentía como si fuera aquel chico musculoso, apuesto y popular que solía ser en la universidad.

Pero todo ese ejercicio en gimnasio, con todas esas miradas de lujuria y admiración enfocadas en él, principalmente aquellas provenientes de otros hombres, empezaron a despertar aquellos sentimientos que Roger había dejado atrás en la secundaria. Todos esos hombres de impresionante físico, fuertes y sudorosos, revivieron sentimientos que Roger pensó había logrado suprimir en lo más profundo en su mente.

Y después de entrenar, cuando llegaba a su apartamento de soltero, sólo y excitado, Roger prefería masturbar su verga dura y necesitada fantaseando con un espécimen masculino sudado que con aquella chica de grandes tetas que ama ejercitarse en los suspensores del gimnasio. Y cada vez que inevitablemente se encontraba limpiando el abundante semen sobre sus trabajados abdominales, Roger se prometía a si mismo que esa sería la última vez que se permitía aquellas fantasías... Pero nunca lo era.

Roger siguió yendo a aquel gimnasio, mirando a todos esos hombres ejercitando sus cuerpos hasta el cansancio... mirándolos mirándolo a él. Y todo se volvió aún más álgido cuando Christian, uno de los entrenadores del gimnasio, puso sus ojos en él. El hermoso Adonis se acercó a Roger prometiendo que podría marcar su cuerpo aún más, y aunque Roger estaba más que satisfecho con los resultados que había obtenido por sí mismo, no pudo negarse cuando Christian estaba tocando su cuerpo sudado, explicándole lo que ambos podrían lograr y como lo harían.

Así que Roger comenzó a entrenar con Christian y a observar como su cuerpo cambiaba más rápido de lo que esperaba. Pero eso ni siquiera le importaba en realidad después de pasar 1 o 2 horas con Christian tan cerca, haciendo cumplidos a su cuerpo, tocándolo más de lo que debería, diciéndole lo bien que lucía, bromeando acerca de cómo no le importaría maltratarlo para comprobar que tan fuerte se había vuelto.

Roger sabía que debía detener aquel coqueteo y aquellos toques innecesarios porque no era profesional y él no debería desear nada de eso. Pero la verdad era que Christian, el hermoso entrenador y mucho más joven que él, quería entrar en sus pantalones y ese hecho tenia al cuarentón confundido, halagado y bien alborotado.

Y precisamente por esa razón, Roger debió haber dicho "¡No!" cuando Christian le pidió ayuda para instalar las máquinas de ejercicio en el nuevo gimnasio que estaba comenzando. Roger sabía que debía haberse ido en el momento que se dio cuenta que él era el único tipo allí para ayudar; debió reusarse cuando Christian le pidió probar el nuevo equipo. Roger debió detener los cumplidos y bromas sexuales que no paraban, debió haber dicho algo cuando el entrenador descaradamente puso llave a la puerta del gimnasio, encerrándolos a ambos adentro... a solas.

Pero luego, no había nada que Roger pudiera haber hecho cuando Christian estaba piñizcando sus duros pezones y besando su cuello húmedo en sudor. Roger simplemente gimió y su cuerpo se estremeció porque muy profundo en su interior él lo deseaba y el entrenador estaba dispuesto a dárselo.

Christian besó los labios de Roger rudo y fuerte, mientras tocaba el cuerpo del hombre mayor con sus manos por todos lados, hasta que lo tuvo completamente desnudo y recostado de espaldas sobre el nuevo banco de pesas. Christian chupó los labios y lengua de Roger, secó el sudor en su cuello, clavícula y pecho con su lengua suave y caliente. El entrenador incluso lamió en éxtasis las axilas de Roger, ¡y mierda!, nunca nadie le había hecho eso. Roger estaba gimiendo y vibrando como un virgen en su primera vez... como en aquellas ocasiones en el colegio cuando sus dos mejores amigos lo hicieron inclinar sobre una mesa o cuando lo pusieron contra la pared y luego procedieron a destruir su cuerpo por completo.

Y con ese pensamiento en su mente, Roger se corrió tan fuerte y sincero por primera vez en mucho tiempo. Christian solo tuvo que apretar con sus manos el miembro corto pero grueso de su cliente para hacerlo explotar en éxtasis. Roger gimió como un venado herido, sintiendo vergüenza mientras regaba su leche sobre sí mismo como un puberto. Pero al entrenador no pareció importarle, él siguió su viaje con su boca sobre el cuerpo de Roger, limpiando el semen del cuerpo tembloroso con su lengua; continúo lamiendo sobre testículos velludos y muslos fuertes hasta alcanzar la entrada de su cliente.

Roger sólo podía retorcerse en respuesta con cada beso, lamida y mordisqueo sobre su sensible entrada ¿Cuánto tiempo había pasado desde que se había sentido así... impotente, asustado pero libre? Roger gimió y maldijo por más y Christian se lo dio, haciendo su interior más húmedo y caliente con su saliva y lengua.

"¡Tan apretadito! ¡Justo como me gusta! ¡Un culo de macho virgen!" dijo Christian con una sonrisa, su pulgar acariciando la entrada arrugada y sensible de Roger. El cuarentón no se molestó en corregirlo, no quiso destruir la fantasía de su amante de turno. Además, él no era técnicamente virgen, pero habían pasado casi 3 décadas desde que alguien o algo había estado dentro de él... Así que prácticamente, él era virgen.

"¡No más preparación para ti! Ahora vas a sentir lo que es coger con un verdadero hombre" dijo Christian y de inmediato Roger pudo sentir el miembro duro y grueso del entrenador presionando contra su estrecha entrada. Las manos de Christian tomaron sus muslos manteniéndolos arriba y bien abiertos, mientras presionaba con su miembro.

Roger gimió fuerte cuando la resistencia de su ano fue rota por el largo y grueso miembro que se adentraba más y más profundo dentro de su cuerpo. Dolía como el demonio pero también se sentía como el cielo. Lleno y completo como nunca antes, así se sentía Roger, disfrutando de la sensación al punto que era casi aterrador. Y luego, Christian comenzó a cogérselo hasta que conseguir un paso enloquecedor, haciendo que Roger se perdiera en la sensación. El hombre maduro, sudaba, contorsionaba, gritaba y maldecía sin parar.

El dolor y el extraño placer que habían tomado sobre su cuerpo lo hacían sentir más vivo que cualquier otra cosa en los últimos años. Y cuando el entrenador finalmente encontró su próstata, los ojos de Roger sólo podían ver blanco. Una y otra vez Christian cogió la próstata de Roger hasta casi dejarlo ciego, hasta que el maduro no pudo soportarlo más...

"¡JUSTO ALLÍ! ¡ALLÍ! ¡CÓGEME, POR FAVOR! ¡MIERDA! ¡AHHH! ¡MIERDA! ¡NO PARES! ¡UGHH! ¡CÓGEME! ¡CÓGEME! ¡CÓGEMEEEEEEE!" Roger gritó y luego se corrió como si estuviera teniendo su primer orgasmo después de 25 años... y probablemente lo estaba. Su próstata y ano bombeaban salvajes la verga del entrenador, mientras su miembro explotaba bañando su cuerpo sudado con abundante semen una y otra vez, hasta que sintió que perdería el conocimiento.

"¡SÍ, MIERDA! ¡CORRETE PARA MÍ, CABRÓN!" gritó el entrenador. Y mientras Roger sentía el semen caliente de Christian llenar sus entrañas, de repente se dio cuenta del error que había cometido. Aun sin recuperarse del todo de su orgasmo, un miedo invadió su mente, el miedo de que aquel desliz había despertado una parte suya que no le agrada y que ya no había manera de remediarlo.

Pues sí, Roger estaba tratando de recuperar la persona que solía ser y tal vez consiguió lo que deseaba, pero no lo que quería.

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