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El Despertar de mi Hija

bysoulmen©

Mi nombre es Enrique, tengo 40 años pero me he conservado bien haciendo ejercicio y comiendo saludablemente, soy viudo, mi esposa murió hace casi un año dejándome solo con mi hija Sandra de 18 años.

Sandra apenas entro a la universidad, desde que su madre falleció ella se dedico a los estudios, dejo a su novio y se centro en su carrera de medicina. Sandra es una joven hermosa, blanca, delgada, cabello negro, un cuerpo hermoso, senos firmes, no muy grandes pero redondos perfectos, un trasero muy deseable y unas piernas largas, sin duda el deseo de cualquier joven u hombre mayor. Últimamente no he podido evitar mirarla cuando regresa del gimnasio con su ropa apretada al cuerpo o cuando se levanta en las mañanas con su pijama de tela fina que deja ver sus pezones a través de la ropa y sus shorts que me permiten ver sus lindas piernas y el movimiento de su trasero cuando camina. Estoy seguro de que ella ya no es virgen, un día la escuche hablando por teléfono con una de sus amigas y ella le contaba su experiencia con su ex novio. Por mi parte, desde el fallecimiento de mi esposa nunca volví a salir con ninguna mujer ni tuve sexo, tal vez sea por eso que el hermoso cuerpo de mi hija llamaba tanto mi atención. En fin, un día yo había llegado del trabajo y estaba sentado en la sala viendo tv y llego Sandra con una amiga de la universidad, la amiga se llama Ana, una joven muy linda también, con senos más grandes que los de Sandra, una cintura delgada y un perfecto trasero. Hola papa, Ana y yo estaremos arriba en mi habitación, me dijo mi hija, yo les dije OK y mientras subían las escaleras veía moverse el trasero de ambas y Ana miro hacia atrás y me dirigió una mirada muy sensual como invitándome a hacerle el amor. Yo seguí viendo la tv y luego de casi una hora, Ana bajo las escaleras se acerco a mí y se sentó a mi lado en el sofá.

Hola Don Enrique, ¿como esta? Vengo a proponerle algo que se le ocurrió a Sandra, me dijo.

¿Qué cosa?, le pregunte.

Sandra me conto que desde que murió su esposa usted ha estado muy solo, y a su hija se le ocurrió que tal vez yo pueda ayudarlo, que le parece? Me dijo mientras tocaba mi pierna y su mano subía poco a poco. Yo la mire sorprendido pero luego me deje llevar por ella, ya que estaba desabrochando mi pantalón y mi pene se empezaba a ponerse muy duro.

Ana se acostó en el sofá y empezó a chupar mi pene de una manera increíble, en tan solo un momento yo estaba tan duro, que no recuerdo la última vez que estuve así, ella se quito su blusa, dejándome ver sus hermosos y grandes pechos y luego se quito su pantalón mostrándome su gran trasero.

Tuvimos sexo en el sofá, estábamos en posición misionero, simple, pero una de mis favoritas, yo disfrutaba metiendo mi pene en su joven y mojada vagina, y ella gemía de placer y me pedía que siga más fuerte. Luego cambiamos a posición perrito y yo disfrutaba viendo ese hermoso trasero mientras introducía mi pene en su vagina, también vi como mi hija Sandra nos observaba desde arriba, claro, yo fingí no darme cuenta de eso para seguir disfrutando de este hermoso regalo que mi hija había pedido a su amiga. Luego de terminar con un gran chorro de semen en el trasero de Ana, me sentí cansado y feliz, ella se limpio y se sentó a mi lado y me dijo que mi hija había planeado esto y que además tenía planeado algo más.

¿De qué se trata?, pregunte

Ana me respondió que mi hija quería tener más experiencias sexuales y quiere traer un chico a casa para tener sexo con él, pero no se atrevía a decírmelo por temor a que me enojara. Yo me quede sorprendido, pero lo pensé bien y luego del regalo que me había dado mi hija, yo no podía negarme, a esa edad ella había empezado a despertar en su vida sexual y quería mi permiso para hacerlo, yo acepte.

Subí a la habitación de Sandra, ella estaba sentada en el borde de la cama, me senté junto a ella, Ana, que aun seguía desnuda se quedo parada junto a la puerta. Es cierto lo que me comento Ana, pregunte a mi hija. Sí, me respondió, me dijo que no quería hacer las cosas a mis espaldas, después de la muerte de su madre solo quedamos ella y yo y debíamos ser sinceros y tener una buena relación, padre e hija.

Yo sonreí y le di un abrazo, sentí sus pechos contra el mí. Está bien, le dije, puedes traer a tu novio.

No es mi novio, me respondió, solo es un chico que conocí en la universidad y me gusta, nada más, por ahora no quiero tener novio, solo desenvolverme mas en el sexo, me dijo.

Yo le dije que está bien y ella lo llamo y listo, llegara en 15 minutos me dijo.

El chico se llama Marcos, yo abrí la puerta y lo recibí. Tiene 20 años, era alto y delgado, no tenía mala pinta, sube le dije, y le señale donde el cuarto de mi hija, el un poco avergonzado subió dándome las gracias. Yo me dirigí a la sala pero Ana, quien ya se había vestido me detuvo y pidió que suba a ver a mi hija tener sexo, al principio me negué, pero luego me invadió el deseo de ver a mi hija de una manera en que nunca la había visto, Ana me tomo de la mano y subimos las escaleras. La puerta de la habitación estaba abierta y vi a mi hija acostada, desnuda con las piernas abiertas y a Marcos lamiendo su preciosa vagina. Cuando Ana y yo entramos Marcos se sorprendió pero mi hija le pidió que siguiera, me miro y me dijo que ella quería que yo la observara, me senté un pequeño sillón junto a la cama y Ana se sentó en mis piernas. Veía como ese muchacho disfrutaba al clavar su pene en la mojada vagina de Sandra, el ponía a mi hija en varias posiciones y en su cara se notaba el placer, igualmente mi hija gemía del placer de tener un pene dentro de su joven vagina, me encantaba ver como sus pechos se movían al momento en que Marcos la penetraba en posición perrito.

Estaba muy excitado y Ana empezó a chupar mi pene de nuevo, y tuve un enorme orgasmo al mismo tiempo en que mi hija también mostraba en su cara la expresión de placer que le había producido su orgasmo.

Marcos se fue y luego Ana, dejándonos solos a mi hija y a mí, Sandra me agradeció y me beso en la mejilla, yo estaba encantado viendo su hermoso cuerpo desnudo, era toda una mujer, sabes que quiero que seas feliz, le dije, y que si tienes dudas o más cosas que aprender sobre sexo puedes contar conmigo, claro que yo tenía otras intenciones, me imaginaba lo grandioso que sería poder disfrutar de ese cuerpo, mi hija me sonrió y me dijo que vendría a mi sin dudar y luego fue a ducharse.

Yo esperare la oportunidad de ayudar a mi hija en su despertar sexual.

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