El Investigador Cap. 08

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Los dos vietnamitas que estaban dentro del vehículo, conversaban.

"¿Qué trajiste para comer?" Preguntó el que conducía a su acompañante.

Éste que iba a contestar, vio que la hermosa muchacha negra que había observado por el espejo retrovisor trotando por la vereda, se había detenido frente a su ventanilla y estaba arrodillada examinando su zapatilla. "Espera" le dijo en vietnamita, mientras abría su ventanilla y asomaba la cabeza para dirigirse a la muchacha: "¿Tú necesitar ayuda?" le dijo, en su mejor inglés, mientras le sonreía y la examinaba de arriba abajo, y se quedaba mirándole el redondo trasero.

"¿Por qué crees que la necesito?" Contestó Shelby, girándose, con sus pechos hacia él, sin terminar de abrocharse la zapatilla.

El vietnamita sonrió aún más y le dio un codazo hacia atrás a su compañero, quien asomó también su cabeza para mirar a la muchacha que estaba frente a ellos.

El día anterior, el grupo de la NSA que lideraba Chase, había discutido respecto de las nulas pistas que habían tenido hasta ahora, para identificar quiénes estaban detrás del robo del programa de la NASA. Todas las evidencias señalaban que había sido entregado a una potencia extranjera. Pero ¿cuál? Por eso, cuando Brice miró las facciones orientales, se sobresaltó:

'¿Y qué hacen estos orientales...? ¡Mierda, estos son los tipos!' Pensó de inmediato Brice, observando las caras que se veían en la pantalla. Después observó que los tipos parecían conversar con Shelby. Pasaron unos minutos y vio que la cámara ya no apuntaba hacia los orientales.

La cámara siguió grabando el resto del trote de Shelby.

Diez minutos después, Brice sintió que Shelby golpeaba la puerta de la van y desbloqueándola, le permitió entrar.

Cuando se sentó al lado de él, Shelby se desprendió la cámara, la dejó en la guantera y procedió a bajar el cierre de la chaquetilla deportiva. Brice pudo darse cuenta de inmediato, cómo unas gotas de transpiración se deslizaban desde su cuello e iniciaban un lento recorrido entre el valle de sus erguidos pechos. Si antes se había sentido hipnotizado por su trasero oscilante, ahora sus ojos simplemente estaban pegados a esas redondas protuberancias. Cuando Shelby se cambiaba de ropa, las había visto y habían quedado grabadas a fuego en sus retinas, y ahora estaban a no más de cuarenta centímetros de él. Corrigió, a veinte, cuando Shelby, sin percatarse de las reacciones de su compañero, se había arrodillado en el asiento para hurgar en su bolso deportivo que había dejado atrás.

Por un segundo creyó que le colocaba las tetas en su rostro, pero sólo fue un sueño fugaz; Shelby se sentó de nuevo y con una toalla que había retirado de su bolso, secó la transpiración de su rostro y de su cuello, rompiendo el hechizo de esas gotas que habían puesto en acción las hormonas de Brice.

"Nadie podrá negar que no me gano mi dinero con el sudor de mi frente. ¿No es verdad, Brice" Le dijo ella mientras lo miraba fijamente y bajaba la toalla hasta más abajo del inicio de sus pechos, en un acto realmente provocativo.

Este que se sintió pillado, ya que se había quedado mirando sin reaccionar, sólo atinó a contestar. " Eeeh, sí claro".

"¿Y qué tal están las fotos que les saqué a esos chinos?" Preguntó Shelby, mientras lanzaba hacia atrás la toalla, sin dejar de mirar a Brice, quién con el rabillo del ojo, siguió el oscilante movimiento de sus pechos al hacerlo.

"No creo que sean chinos" Atinó a decir Brice, mientras retrocedía la grabación y le mostraba las imágenes a Shelby.

Ésta se inclinó un poco más hacia la pantalla, sin intentar cerrar su chaquetilla. Si hay algo más sensual que ver los pechos de una mujer, lo es más cuando ves el comienzo de ellos en un escote. Eso fue lo que miró Brice en ese momento, y fue más excitante aún, cuando Brice, que tenía un gran sentido del olfato, sintió el aroma femenino de la transpiración que empezaba a inundar la cabina de la van. Si minutos había podido controlar de cierta medida su erección, esto, simplemente había hecho que su cerebro nuevamente enviara un mensaje instantáneo a su ingle y su cuerpo respondía en consecuencia a la excitación que le producía Shelby.

"El tema es que son orientales, y esto confirma la teoría de Chase" Dijo ella, mientras lo observaba con el rabillo del ojo; se dio cuenta de lo que ella estaba produciendo en Brice.

El tiempo que llevaban juntos, la cercanía que tenían ahora, producían en ella unas reacciones que no esperaba. La reacción que produce un hombre excitado en una mujer, son las mismas que puede crear una mujer en ese estado a un hombre, especialmente cuando existe atracción entre ellos, como la que ella tenía por Brice. Inconscientemente, delatando su estado emocional, jugó con el cierre de su chaquetilla, moviéndolo un poco de arriba abajo. Estaban aún en servicio, pero algo podían hacer al respecto.

"¿Te parece que llamemos antes a la van que debe venir a reemplazarnos y llevamos de inmediato esta información a la oficina, para que puedan comenzar a procesarla?" Dijo ella.

Era la solución. De algún modo la evidente erección de Brice, la había despertado a ella también. La falta de sexo casi diario que había tenido con su ex novio, la estaba afectando seriamente. De pronto se dio cuenta de cuánto echaba de menos eso. Eso se traducía también, en que sentía cierta humedad en su entrepierna y estaba segura que no era producto de la transpiración del trote de poco más de diez minutos que había realizado.

Había hecho esa pregunta a Brice, porque le permitiría evitar seguir juntos por mucho más tiempo en ese vehículo. En las condiciones en que ambos se encontraban, no era aconsejable en absoluto. Al menos podrían volver, trabajar en algo que pudiera distraerla y también a Brice. Sin embargo, muy en el fondo, pensó que podría haber una oportunidad cuando terminaran y...

"Sí. Volvamos, en una de esas podríamos llamar a Chase para contarle lo que hallaste" Contestó Brice.

Los ojos de Shelby se iluminaron. "Eres tan tierno en decir que yo lo hice. Lo hicimos juntos" Le aseguró ella, apretando su brazo. Era un gesto que delataba su necesidad de acercamiento con él. Esperaba que él reconociera el mensaje.

Brice sonrió y se comunicó por radio con la van que venía en camino y les explicó lo que había pasado, para que también se apuraran en llegar. Echó andar la van y se dirigió por la avenida hacia el edificio de la NSA, a los pocos minutos se cruzaron con sus compañeros. Ahora había muchas opciones esperándolos. Ni él ni ella, se molestaron en mirar la van de los orientales. Definitivamente sus mentes estaban en otra cosa...

****

5, sábado 23 horas:

Jenny y Freman, como despertando de un ensueño, se levantaron rápidamente. Por un segundo, sus manos se rozaron al hacerlo. Cruzaron la puerta del comedor y se dirigieron al living en donde vieron que Roy tenía los tres vasos preparados con wisky.

"Jenny, creo que lo primero que tendrás que hacer mañana, es ir al banco para ver si tienen sucursales en los países que nombró Freman." Dijo, acercándose a ellos con ambas manos asiendo los vasos, que Freman se apresuró a ayudar a tomar.

"Sí. Por supuesto" Contesto ella y alzando su vaso dijo "¡Salud, por la nueva vida que nos espera!" Sintió que su garganta se apretaba al decir eso, mientras hacía un círculo con su vaso hasta detenerlo frente a Freman. Nuevamente sus miradas se cruzaron llenas de promesas.

Roy bebió más que de costumbre esa noche. Pronto su vocalización perdió precisión y sus ideas se pusieron cada vez más dispersas y repetitivas. En ese momento, Jenny se acercó a él y le dijo: "Vamos Roy, es momento de ir a la cama. Ayúdame Freman a llevarlo".

"Bueno, ya. Ayúdame amigo. Creo que necesito descansar" Dijo Roy, apoyándose en los hombros de ambos. Lo llevaron hasta la cama. Freman salió del dormitorio, volviendo al living. Minutos después, apareció Jenny y se sentó a su lado.

"¿Piensas lo que yo?" Dijo ella, apoyando su cara en el hombro de Freman.

"Sí. Fue bastante sub realista escuchar decir lo que dijo. Me siento un tanto desleal con él, después de todo el tiempo que he pasado con ustedes" Dijo él.

Ella levantó la vista para afirmar "Que has pasado conmigo. Yo he estado para ti todo este tiempo y tú has estado para mí. No lo olvides" Le dijo mientras le tomaba la barbilla y acercaba sus labios a él.

Él en ese momento la abrazó y devolvió el beso con pasión. Pronto ella estaba casi recostada sobre él en el sofá; toda la tensión y ansiedad que los había tenido en vilo estos últimos días, sin poder estar juntos como ellos deseaban, comenzaba a buscar un cauce en las caricias que buscaban una realización.

Las manos buscaron las zonas erógenas del otro. Las de Jenny se mudaron rápidamente hacia su ingle primero para subir hasta la hebilla del cinturón, desabrochándolo para después con el cierre. Segundos después, metía su mano por la abertura de su bóxer para tratar de extraer su erección de su confinamiento. Tuvo que hacer esfuerzo para poder pasar la esponjosa cabeza de su verga por la estrecha abertura de su boxer, debido a la masiva rigidez de su erección. Mientras, las manos de Freman habían entreabierto su blusa y acariciaban sus pezones, cuyos pechos había logrado liberar hacía rato. A Jenny le encantaba sentir caricias en sus pechos. Eran su zona más erógena, tanto, que una caricia prolongada, podía hacerla acabar en segundos. Freman aún no conocía su cuerpo, como ella esperaba que hiciera más adelante cuando estuvieran juntos...

Si bien esa primera tarde con él, había sido increíble; había habido poco juego preliminar. Ambos estaban demasiado excitados y Freman la había penetrado casi al instante en que estuvieran desnudos, y habían acabado casi simultáneamente y después habían conversado prácticamente todo el resto de la tarde; tenían tanto que contarse, ella ansiaba saber lo que él sentía por ella, era natural, a las mujeres les gusta que le den a conocer de qué manera son amadas y desde cuándo, y él tenía necesidad de que ella lo supiera.

Esta sería la segunda vez que estaba con él, y Jenny deseaba que tuviera otro ritmo. Y él así lo entendió, porque siguió besando sus pechos; ella había soltado su verga para acariciar su cabello mientras él lo hacía. Sin tener sus pechos grandes, eran firmes y redondeados y Freman movía su boca de un pezón a otro. Jenny comenzó a sentir que cada caricia de su boca la recorría entera, generando un calor creciente que inundaba sus caderas, haciendo titilar el interior de su vulva.

Toda la tensión de estos últimos días, el no haber podido estar juntos durante tantos días, la expectativa de la huida, y ahora las caricias y lamidos que Freman le propinaba a sus pechos sensibles, generó en Jenny tal estado de excitación que sintió que una ola de calor la cubría entera, y tuvo su primer orgasmo de esa noche. Su intensidad fue tal, que la llevó a casi estrujara la cabeza de él contra sus pechos cuando eso ocurrió, pegando su boca contra su cabello para ahogar sus gemidos. Después de unos minutos, ella se incorporó del sillón y tomándolo de la mano le dijo:

"Ven, vamos a tu dormitorio" Y ambos se dirigieron a la pieza de alojados.

*****

6, sábado 24 horas:

Brice y Shelby se miraron. Habían dejado en la base de datos del proyecto de investigación, todo lo que se había grabado con la cámara que usó Shelby y que habían sacado de la computadora de la van.

Después de unos segundos, que le parecieron siglos, Brice se atrevió a preguntarle "¿Quieres, que tomemos un trago en mi departamento?".

Ella lo miró sonriendo y contestó. "No. Estoy demasiado transpirada. Necesito darme un baño". Y cuando vio la cara decepción de Brice, agregó "Vayamos mejor a mi casa."

Salieron al estacionamiento y tomaron sus respectivos automóviles, sin antes de decirle Shelby "Sígueme".

Los automóviles entraron pronto a la autopista, y Shelby pronto se dio cuenta al mirar el velocímetro, que conducía a la máxima velocidad permitida. 'Calma pequeña, ya tendrás tu novedad' Se dijo, dirigiéndose a su vulva que seguía húmeda ante la perspectiva de pasar la noche con Brice. Tenía cierta ansiedad de estar con él. Era la primera vez que tendría relación con un blanco. Y eso le generaba también, cierta curiosidad. Los hombres negros que había conocido, todos habían estado muy bien dotados. Especialmente el anterior a su novio. Recordaba que apenas lo podía cruzar con sus manos cuando le hacía sexo oral, y eso la calentaba sobremanera. El sólo recordarlo ahora, la hacía estremecerse.

Puso la luz intermitente para indicar a Brice, que la seguía a unos metros, que saldrían de la autopista. Pronto entraron al condominio en donde vivía Shelby. De pronto ella recordó que pasarían frente a la casa de sus tíos, que vivían al lado de ella. En ese condominio sólo vivían afro americanos y existía mucha interacción entre ellos. 'El sentido de tribu'. Como llamaba Shelby cuando se refería a cierta actitud de pertenencia que mostraban todos en esa comunidad. Si esta relación con Brice mostraba una mayor permanencia que el polvo que echaría con él esta noche, tendría que dar toda clase de explicaciones a sus tíos y por ende, a toda la comunidad. A veces echaba de menos su anterior departamento, en el que tenía mayor libertad que la que tenía ahora. Todos sabían que había terminado con su anterior novio. Había tenido que dar toda clase de explicaciones a sus tíos, ya que ellos se habían encariñado con él; finalmente fueron ellos los que se habían encargado de comunicar a todos los amigos, de la ruptura. Suspiró. Esa era la comunidad en que vivía ahora.

Su primer problema lo tuvo cuando el encargado de abrir el portón metálico del condominio, se acercó a ella.

"Buenas noches Srta. Shelby. ¿El señor que viene detrás, viene con usted?"

"Sí. George" Dijo ella con un suspiro. Este portero, sería el primero que se encargaría de comunicar a varios de su llegada de esa noche; de su llegada con el 'blanquito'.

George, miró sin reparo el rostro de Brice, quien levantando levemente su mano del volante, hizo un gesto de un pequeño saludo.

"Ocupe el estacionamiento 250, por favor, hacia su derecha" Indicó George, con una sonrisa.

Shelby quería morirse en este momento. Nunca pensó que las cosas serían así. Estaba segura que todo esto, decepcionaría a Brice. Esto tenía todas las trazas de no durar mucho. Debió haber aceptado la invitación de él a su departamento. Pero ya era tarde para lamentaciones.

Ella lo esperaba en la puerta, cuando lo vio aparecer caminando con el sendero frente a la entrada de su casa.

Tan pronto entraron y ella cerró la puerta, Brice, antes de que ella pudiera reaccionar, la tomó de la cintura y atrayéndola hacia él, la besó con pasión. Shelby se derritió cuando sintió sus fuertes brazos alrededor de ella y más cuando sintió sus manos que se apoderaban de su duro trasero. Levantó sus brazos y le rodeó el cuello y apretó su cuerpo contra él.

Pegados contra la puerta, siguieron besándose con toda la urgencia que el deseo mutuo les demandaba. Shelby sentía como las manos de él prácticamente amasaban sus glúteos, acariciaban su espalda, para volver a apoderarse de su trasero, mientras ella metía su lengua una y otra vez en la boca de Brice, que se la succionaba con suavidad, deleitándose con la caricia. Todo eso a Shelby le pareció que duró una eternidad. Contra su vientre ahora podía sentir la dureza de la erección de Brice. '¿Podría ducharse antes?' Pensó, y la respuesta vino a continuación cuando él, la tomó de los hombros con un brazo e inclinándose un tanto bajó el otro para tomarla por las corvas y la alzó como si fuera una niña pequeña.

Ella alzó la vista asida de su cuello y le hizo un gesto indicándole el pasillo lateral a la entrada que pasaba frente al living. Apoyó su cara contra su cuello, mientras él la conducía al dormitorio.

Brice, cuando entró al dormitorio, apoyó su rodilla al borde de la cama y depositó suavemente a Shelby sobre el cobertor. La miró unos segundos y acto seguido, tomó el cierre de su chaquetilla deportiva y comenzó a bajarlo lentamente.

"Soñaba hacía horas, en poder hacer esto" Le dijo, sonriendo.

"Te dije que quería tomar un baño" Contestó ella.

"Nos bañaremos juntos, después" Dijo Brice, mientras abría su chaquetilla deportiva y dejaba al aire sus pechos cubiertos a medias por el breve sostén que había visto antes. Después, bajó sus manos a la cintura de Shelby, para bajarle los pantalones que ella ayudó a bajar, levantando sus caderas de la cama. Él bebió con su mirada cada parte de su cuerpo, subiendo sus manos por sus caderas, acariciando su vientre hasta subir y apoderarse de sus pechos desnudos, que Shelby se había encargado de liberar.

Ella se colgó de su cuello y levantando sus rodillas, dejó que él se colocara entre sus piernas, las que pronto rodearon su cintura. De pronto él se levantó y la giró dejándola de cara a la cama. Ella espero, lo sintió que se desnudaba y se estremeció cuando sintió que algo rígido y grueso, quedaba apoyado entre la juntura de sus nalgas.

Brice bajó su mano y tomó su erección y ahora comenzó a hurgar con su glande en abriendo con la otra, la hendidura de su trasero, buscando la entrada de su vagina.

Con sus brazos estirados sobre su cabeza, Shelby esperó un tanto inquieta... La punta se deslizó suavemente entre los labios de su vulva lubricada, y cuando esperaba que el resto la penetrara igualmente, se dio cuenta por primera vez que no sería así: comenzó a sentir que su vulva se resistía a dejar entrar algo más grueso de lo que ella había estado acostumbrada a sentir allí. Brice presionó un poco más, intentando penetrarla... ella abrió un poco los muslos y enarcó sus caderas para darle el espacio que buscaba. Sólo en ese instante se dio cuenta de las proporciones del píco de Brice, cuando comenzó a entrar en ella. Las manos de Brice abandonaron sus nalgas. Ya no necesitaban guiar nada más.

"¡Aahh, aaahhh, oooooohhhhh!" suspiró Shelby, cuando sintió la ingle de Brice totalmente apoyada sobre su trasero, y en su espalda el torso de Brice cubriendo todo su cuerpo. Nunca se había sentido su vulva tan llena de pico como ahora, y sintió cómo se cuerpo se abría palpitante y se acomodaba a su largo y a su grosor. Ella se mantuvo quieta, gozando cada centímetro de esa firme verga que la perforaba profundamente.

La cara de Brice, apoyada en el cuello de Shelby, recibió todos los olores que en la van lo habían enloquecido. Ahora no sólo sentía el olor fuerte de su piel, el de su transpiración, sino que también los aromas de su sexo que subían a sus narices, producto de la lubricación que comenzaba a inundar la vulva excitada de Shelby.

"Ooohhh, Brice" Gimió Shelby cuando con pesar sintió que él comenzaba a deslizarse fuera de ella; pero, pronto volvió a sentir que retornaba a ella el peso de las caderas de él sobre sus firmes nalgas y esa masa de carne, se hundía en ella nuevamente.

"Aaaahhh" Exhaló nuevamente, y apretó sus manos y cara contra el cobertor, mientras sentía el vaivén de las caderas de Brice, que bombeaban suaves y firmes contra sus nalgas. El ritmo se mantuvo incesante, por largos minutos, hasta que ambos sintieron que necesitan la liberación de toda su tensión sexual que los había envuelto toda la tarde en la van; que los había tenido en vilo durante toda esta semana.

"OOOOOOHHHHH, AAAAAHHHHHH" Gritó Shelby cuando sintió que el pico de Brice se metía aún más profundo entre las paredes de vulva, mientras comenzaba a sentirse más claro a sus oídos, el chasquido de sus nalgas azotadas por las caderas de Brice. Se estremeció, cuando finalmente sintió que su cuerpo se contraía en un orgasmo interminable, que se hizo aún más intenso, cuando escuchó el gemido rondo de Brice y la última contracción de su verga dentro de ella, y el calor de los chorros de semen que descargaba Brice en su eyaculación.

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