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El Investigador Cap. 10

bylurrea©

EL INVESTIGADOR CAP.10

Hora de decisiones para todos

Agradecería conocer sus comentarios respecto de esta historia, como también de otras que están sin terminar. Ellos serán siempre bienvenidos, ya que me permiten conocer sus preferencias.

*****

1

"Esta semana deberán secuestrar a la científica". Esas palabras ominosas, quedaron reverberando en la mente de Bu Phan.

Sentado esa mañana en la oficina que la embajada había dispuesto para él y su grupo de agentes especiales, analizaba la situación que les había planteado el anciano jerarca. El problema no era el secuestro en sí, estaba en cómo una vez en su poder, obligar a la científica a sacar el computador con el programa fuera de los recintos de la NASA. Decidió que no tenía una respuesta a eso por ahora; debía centrarse en la logística del secuestro, por lo que llamó a todo el grupo de agentes a una reunión a efectuarse en una hora más.

Una vez reunido con el grupo de agentes, discutió con ellos respecto de los horarios más apropiados para esa acción. En un enorme panel que tenían frente a la mesa de reuniones, hizo una gráfica con los horarios sugeridos por las personas que había seguido a la científica y a partir de ellos, dibujó unas líneas de opciones para que cada uno del grupo, considerara los pro y en contras de cada horario. Después analizaron los posibles lugares de intercepción del vehículo y el resto de las variables. Cuando termino el ejercicio analítico, tenían una estructura clara de cuál sería el día y hora apropiados.

A continuación idearon cómo estructurarían la acción de los vehículos que intervendrían en el secuestro y eventuales maniobras evasivas. Estaban seguros que la científica estaba siendo vigilada, aunque hasta ahora, no habían podido detectar qué tipo de vehículos se utilizaban para ello.

Ese era el punto que tenía más mosqueado a Bu Phan. Tenía muchas dudas respecto de la eficiencia con la que se había llevado a cabo la vigilancia, a tal punto que en algún momento había hecho evidente su malestar cuando supo que habían visto llegar a la científica en un automóvil de un desconocido, lo que daba cuenta que había salido del departamento sin ser detectada por sus agentes. Los hombres habían escuchado con cabeza gacha sus molestas palabras cuando los increpó.

"Esta vez hasta el día jueves en que ejecutaremos el plan, quiero que estén mucho más atentos que antes en vigilar los pasos de la científica. Hay demasiado cosas en juego, incluyendo el bienestar personal de cada uno de ustedes y el de sus familias. ¡Entendido!" Dijo con voz estentórea mirando a cada uno de los agentes.

"Entendido" Exclamaron todos al unísono.

Después de eso, dio por terminada la reunión.

**********

2

Esa mañana de domingo, después de su larga carrera por el vecindario, Carmen decidió no volver a casa de su prima Catherine. El ejercicio le había servido, primero para sacar la tensión sexual que su cuerpo generó al ver nuevamente a su prima, teniendo sexo en la ducha. Segundo, esa visión había sido demasiado fuerte para la adolescente, como para quitar a Chase del foco de su atención mental.

'¡Si. De Chase!' Se aseguró a sí misma.

Ella estaba saliendo hacía unas semanas atrás, con un chico que había conocido en su primer año en la universidad, en donde recién se había inscrito ese año. Habían tenido sus incursiones manuales después de uno de los bailes a la que él la había invitada la semana anterior. En el automóvil del chico, cuando la había venido a dejar esa noche a su departamento, le había permitido que le acariciara sus pechos, mientras ella lo pajeaba. La ansiedad del muchacho era tal, que había terminado a los pocos minutos, eyaculando violentamente en su mano, salpicándose su sweater y dejando gotas de semen pegadas en el techo de su automóvil. En pago, él le había le había hecho sexo oral, lo que permitió a Carmen liberar la tensión que se había generado durante parte del baile y ahora en el automóvil.

Por eso, cuando pensaba en ese episodio y lo comparaba con los que había tenido con Chase, se daba cuenta que ambos eventos, estaban a años luz de distancia, tanto en duración como en intensidad. Chase era un hombre adulto, que la dominó desde el comienzo, incluso en aquel momento, en que queriendo hacerse la 'cancherita sabelotodo', se había plantado frente a él y agachándose le había ofrecido su sexo creyendo que pronto lo podría manejar a su antojo. Por experiencia de lo que le contaban sus amigas, los hombres adultos se desarmaban frente a una adolescente.

Nunca olvidaría esa sensación en que sintió el glande de Chase empujando entre sus apretados labios vaginales, mientras la tomaba de las caderas. En ese instante pensó que no podría recibirlo totalmente; sentía que su vulva era demasiado estrecha para la gruesa verga de Chase, cuando notó que después que entró la punta, el resto se negaba a entrar. Había apretado sus manos contra la pared de la ducha, mientras sentía que poco a poco iba siendo penetrada inexorablemente y su apretada vulva comenzaba a abrirse para él. Sin poder evitarlo, ella empujó sus caderas hacia él, cuando sintió que su vulva comenzaba a ensanchar sus paredes a medida de que esa gorda y dura verga entraba centímetro a centímetro. Por un momento pensó que la partiría en dos.

Allí entendió lo que le había dicho su prima, no importaba qué tamaño tuviera el hombre, su vulva siempre se acomodaría, ya que la había comenzado a sentir palpitar, abriéndose y cerrándose alrededor, como si lo ordeñara con su concha. Por un instante creyó que se volvería loca, cuando después de tener todas esas sensaciones de placer, él tomando sus caderas había comenzado a retirar esa delicia que apretaba entre las paredes de su vulva echa sopa. Por un segundo pensó de todo. Creyó que la dejaría, que no la deseaba, pero inmediatamente, cuando sintió que se hundía nuevamente en ella y comenzaba a culearla con un ritmo sostenido, su joven cuerpo no había podido resistir y a los pocos minutos, había acabado en un orgasmo que la había deshecho.

Después, recordaba vagamente que su prima la había abrazado y como una madre preocupada, la había duchado para después secarla y llevarla al dormitorio en donde se había quedado dormida.

Ahora dentro de la ducha, toda sudada, pero ya más calmada por el ejercicio realizado, que había disminuido la excitación con la que había salido temprano hacía una hora atrás, comenzó a ducharse. Y mientras lo hacía, pensaba en los últimos acontecimientos en que los que había participado con la anuencia de su prima.

Era cierto que su prima no le había reprochado el que se hubiera incorporado a su actividad sexual de esa mañana. Pero, eso no significaba que pudiera seguir entrometiéndose en la vida de ella. Ella amaba a Catherine, por lo que había tomado una decisión: no volvería a tratar de seducir a Chase, aunque su cuerpo le dijera lo contrario. Definitivamente debía olvidarse de Chase. Y por mucho que esta extraña intromisión de ella en la vida sexual de su prima la tuviera en vilo, debía dejar que Catherine tratara de construir algo más duradero con él, y comprendía que su presencia, sólo estaba confundiendo las cosas.

Se secó y se tiró desnuda sobre la cama y buscó su celular. Tendría que llamar a su amiga Hannah para juntarse a almorzar y ver qué panorama armaban durante la tarde.

**********

3

Con la paleta del asado en ristre, Roy miraba a Freman quien, sentado en una poltrona al lado de la piscina, tomaba una cerveza, mientras Jenny preparaba los cubiertos en la mesa de la terraza en donde almorzarían los tres.

"¿Te imaginas cómo la vamos a pasar los tres y olvidándonos de toda la mierda que dejamos atrás, Freman?" Le dijo, mientras daba vueltas la carne en la parrilla.

"¿Y qué, pretendes que toque el violín frente a ustedes?, ¡tarado!" Contestó Freman, sonriéndole detrás de la botella de cerveza que sostenía en la mano.

"Y Bueno, te buscarás una ecuatoriana, una peruana o una chilenita, dependiendo de dónde nos vayamos, ¡pelotudo!" Dijo Roy, dando una carcajada.

Jenny que en ese momento volvía desde la cocina, miró a Freman y le preguntó "Y qué tal son esas mujeres Freman, no serán algo así como unas indiecitas?"

"En Ecuador y en el Perú, hay una gran masa indígena. No ocurre así en Chile, que es más cosmopolita". Contestó él.

"¿Así que te quedarías con una chilenita?" Dijo Roy, mientras Jenny detenía lo que estaba haciendo, esperando la respuesta de Freman.

En ese momento éste se había levantado y acercado a Roy y le había cuchicheado algo, haciendo que este lanzara una carcajada. Jenny picada, volvió a la cocina.

******

4

Catherine, después que terminaron de desayunar, tomó las tazas y los platos y los llevó al lavaplatos. Chase la siguió con la mirada y no pudo dejar de notar cómo la corta bata de seda negra cuya cinta apretaba su estrecha cintura, moldeaba sus caderas y marcaba la hendidura de sus glúteos. Observó que abría un tanto las piernas y quebraba la cintura, al pararse frente al fregadero, gesto de una sensualidad tal, que hizo que se levantara, se acercara a ella por detrás abrazándola y tomando sus pechos, besara su cuello susurrándole al oído. "Esta es la razón por la que hay estrictas medidas de convivencia laboral en la NSA"

"Sí. Para evitar situaciones de acoso sexual como este" Dijo ella, enarcando sus caderas hacia él, sintiendo la dureza de la erección de Chase, la que había emergido entre los pliegues de la estrecha bata rosada que Catherine le había pasado para que usara.

"No sé qué voy a hacer contigo Catherine. Me harás perder la atención en lo que hago si sigues trabajando conmigo" Le dijo mientras acariciaba sus pezones.

"Pero él, creo que está bastante atento." Dijo ella, mientras seguía lavando las tazas y al mismo tiempo ondulaba sus caderas de derecha a izquierda, tratando de sentir entre la hendidura de sus nalgas, la gruesa verga que Chase había apoyado sobre la tela sedosa de la bata que usaba Catherine.

"Sí. Porque a él lo mueve sólo un propósito" Dijo Chase, sintiendo la tibieza de las nalgas de Catherine sobre la suave tela de su bata, que era lo único que se interponía entre su pene y su culo.

"¿Y qué harás al respecto?" Dijo ella, sin dejar de lavar la loza y menear su trasero contra él.

"Creo que tendré que enviarte a terreno. No podremos trabajar juntos en la oficina." Dijo él, apretando los pezones de Catherine, ahora duros.

En ese momento ella, colocando la vajilla a un costado, se secó las manos con un paño y se giró, quedando de frente a él; lo abrazó bajando sus manos hasta su trasero lo apretó contra ella al tiempo que preguntaba "¿Acaso te quieres deshacer de mí?".

"Sólo en la oficina" Le dijo, mientras sentía que su verga había encontrado su camino entre los pliegues de seda de la bata de Catherine que se había abierto y ahora rozaba su vientre. El en ese momento él hizo algo que la enloqueció: llevó sus dedos a su boca, y le entreabrió sus labios húmedos, y se los acarició como intentando introducirlos entre ellos, pero volviendo a pasar las yemas por el contorno. Con ese movimiento, le estaba anticipando lo que haría entre sus muslos. Ella abría sus labios, tratando de morder esos los dedos que jugaban con su boca, pero él los escabullía, para volverlos a acariciar, mojándolos con su saliva y dibujando su contorno para terminar estrujando sus labios entre sus dedos para besarlos, metiendo su lengua para probar el filo de sus dientes y recorriendo interiormente su boca. Ella en ese momento le tomó la cara con una mano e hizo lo mismo que había hecho él con su boca, para después besarlo apasionadamente.

"Humm. Dime Chase, ¿qué relación tienes con Karen, la científica de la NASA" Le dijo Catherine, mientras fijaba sus ojos en el rostro de Chase. Necesitaba saberlo. Necesitaba escuchar la verdad de boca de él, no importando cuánto doliera la respuesta. Se sorprendió, sin embargo, el haberle hecho esa pregunta. Eso la dejaba en una posición indemne frente a él. No tendría fuerza para negociar cuando él respondiera.

La pregunta lo sorprendió también a él; de tal modo que su cerebro tomó toda la atención a esta nueva situación y la sangre desvió su curso de donde se estaba dirigiendo segundos antes, quitándole firmeza a la erección que se apoyaba en el vientre de Catherine. "Tú sabes cómo partió todo. Posteriormente me junté con ella para pedirle mayor información" Contestó Chase, dándose cuenta que Catherine iba por algo más allá de lo que le estaba preguntando.

"No me refiero a lo que le preguntaste, me refiero a si has continuado tu relación con ella." Dijo ella más incisiva, apretando su erección contra su vientre con su mano, dándose cuenta al mismo tiempo, del efecto de sus palabras. Chase podría mentirle, pero su verga le estaba contando otra historia.

"Bueno, sí. Tuvimos sexo en una segunda ocasión" Dijo finalmente Chase. Se dio cuenta que había sido atrapado.

Catherine en ese momento, apartándose de él, le tomó de la mano y lo guió hacia el living donde hizo que Chase se sentara y ella colocándose a horcajadas sobre su piernas en el sofá lo enfrentó. Por un momento, quiso acomodar su bata; la cinta que ceñía su cintura se había soltado, haciendo que la bata se abriera exponiendo sus grandes pechos a la vista de él, pero decidió olvidarse de su atuendo, para insistirle: "Dime Chase, sinceramente, ¿crees que podremos tener algo más entre tú y yo?"

Al momento en que dijo eso, Catherine se dio cuenta que le estaba transmitiendo un mensaje a Chase que no debería haber apresurado en entregar. Pero era tarde. Con esa pregunta, ella había quedado expuesta a su escrutinio. Le estaba diciendo que ella buscaba algo más que sexo. Le estaba comunicando afectos, expectativas. Estaba quedando inerme frente a él. Se sentía como una adolescente que por primera vez espera una confesión de amor. Que espera esas palabras que le asegurarán futuro, permanencia. 'Imbecil' pensó, 'cómo puedes esperar que te digan que te aman, cuando lo único que ha sucedido aquí, es que le has brindado sólo sexo'. Catherine bajó la vista, dándose cuenta que se sentía avergonzada. Le había mostrado sus cartas y él mandaba el juego ahora.

Chase alargó sus manos y tomando su rostro le dijo, mirándola a los ojos: "Catherine, ¿quieres realmente construir algo más en esta relación? Pensé que al incorporar a Carmen, me estabas dando a entender que esto iba por otro camino."

Azorada, Catherine contestó: "¿Cómo puedes decir que la incorporé?"

"Fue la sensación que me dio cuando no me dijiste nada al entrar a la sala de baño y la ayudaste a ducharse" Contestó Chase.

"Bueno, sí. A Carmen siempre la he tratado como una hermana y no era el momento de aclarar nada. Creo que eso fue un error" Dijo levantando su rostro hacia él con ojos acuosos.

"Bueno, creo que se lo debes aclarar, si deseas que esta sea una relación entre tú y yo. ¿Te parece?" Le dijo, tomándola por los hombros y acercándola hacia él.

Catherine suspirando aliviada, se arrebujó entre los brazos de él, apoyando su cabeza en su hombro.

"Pero, de todos modos, definitivamente tendrás que irte a terreno por un tiempo," Le repitió Chase sonriendo, mientras le tomaba el mentón y le daba un casto beso.

Catherine sonrió. "Está bien, mientras te vea en algún momento" Le dijo, devolviéndoselo con más pasión. Él la besó de vuelta, y poco a poco todo se transformó en una lucha de quién lo hacía con más pasión. Catherine para hacerlo, había girado totalmente su cuerpo sobre el cuerpo de él, y sentía nuevamente contra su vientre la dureza de su verga. Ella bajó su mano para tantearla y envolverla en su puño sin desprender su boca de la de él para seguir besándolo. Esta vez introduciendo la punta de su lengua en la boca de él, jugó recorriendo la lengua de él, presionándola de la misma manera que lo había hecho con su glande cuando lo había mamado. Se estremeció cuando sintió las manos de Chase, que se habían apoderado de sus glúteos, apretando, manoseando, abriendo, llevando sus dedos entre sus esferas carnosas, para así con la yema de sus dedos, acariciar los bordes de la rosa estriada de su ano, hasta encontrar el inicio de su raja.

Poco a poco las piernas de Catherine se fueron abriendo hasta que, colocando sus rodillas sobre ambos costados de las caderas de Chase, levantó las suyas y apuntó la erguida verga que sostenía con su mano y la llevó al centro de su ingle, a la entrada de su vulva; al sentirla allí, bajó sus caderas y se hundió.

Un largo "¡aaaaaahhh!" se escuchó de la boca de ambos. La dura carne de Chase se había deslizado suave entre los ya mojados pliegues de la vulva de Catherine quien continuó gimiendo, cerrando los ojos cuando finalmente tuvo a Chase hasta el fondo. Con sus manos apoyada en los hombros de él, abrió sus ojos y los fijó en los de él, como tratando de leer en ellos lo que pasaba por su cuerpo, cuando su vulva con vida propia comenzó a comprimir y a soltar su verga, enviándole el mensaje del placer que sentía de tenerlo allí dentro de ella, extasiada de sentirse unida a él, de ese modo tan extraño en que una pareja se siente verdaderamente unida.

Manteniéndose en esa posición, con su concha palpitando alrededor del pico de Chase, Catherine hizo algo que hizo sonreír a Chase: acercó su boca a la de él, pero no para besarlo, sino que para lamerlo, pasándole la lengua por los labios, por el mentón, por las mejillas, como su fuera una gata que lamiera a su cría. Era su manera de decirle que él le pertenecía. 'tú eres mío, y siempre lo serás', le decía con su mente mientras los músculos de su vagina continuaban palpitando, apretándose alrededor de su verga, la que parecía crecer más mientras ella seguía lamiéndolo. Catherine, al hacer eso, se dio cuenta que era un juego que le permitía distraer su mente, mientras alargaba lo más posible esa sensación de pertenencia, sabiendo que en el momento en que comenzara a mover sus caderas y comenzara a culearlo, no duraría mucho, y quería mantenerse así, creyendo que podía seguir teniendo el control.

Como si leyera su mente, Chase la tomó fuerte de las caderas y rodó con ella sobre el ancho sofá. Vencida, ella levantó sus muslos acariciándolo al hacerlo, para finalmente rodearlo con sus piernas apoyando sus talones sobre el trasero de él para dejar que fuera él quién tomara toda la acción. Con los ojos brillantes de excitación, él escudriñó en la mirada de ella, mientras comenzaba a darle golpes largos y pausados para sentir la suave carne de Catherine que lo apretaba en todo el recorrido que hacía su verga.

"¡Dime que te gusta así...!" Le decía él, saliendo y entrando lentamente, mientras buscaba sus ojos.

"¡Sííí... hazlo así... dámelo todo!!" Contestaba ella, acariciando su espalda y sintiendo que su vagina lo estrujaba cada vez que él se deslizaba hacia afuera, tal como lo hacía con su boca cuando lo mamaba.

"¡Dime que te gusta esto!" Insistió él, golpeándola profundo con sus caderas.

"¡Amo tu pico, Chase!" Contestó ella, apretando sus talones alrededor de las nalgas de él y ciñendo su espalda con sus brazos al tiempo que sus dedos se crispaban a ella.

"¡Dime lo que quieres!" dijo él exhalando, con su boca pegada a la de ella, golpeándola de nuevo con sus caderas, aunque no con el trazo largo que hubiera deseado; Catherine lo tenía abrazado con sus piernas, y no le dejaba espacio para maniobrar.

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