El Investigador Cap. 10

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Y él con su boca pegada a la de ella, bebió casi de sus labios las palabras que comenzaron a brotar en español de forma descontrolada, con un sonido ronco, de la boca de Catherine; esas palabras que él quería escuchar; esas palabras que no entendía, pero cuyo significado intuía: "¡¡Papito, quiero que me culees.., asííí..., asííí..., dámelo todo, rómpeme la cuca..., por favor no pares..., quiero sentir cómo me llenas la concha con tu leche...!!"

Totalmente entregada, Catherine soltó un tanto la presión de sus piernas para dejarlo maniobrar y él así pudo comenzar a culearla frenéticamente durante largos minutos. Fue tan intenso en su accionar, que no pudiendo resistir más el placer que ella le proporcionaba, pegó su boca contra la almohada al lado del rostro de Catherine, que apagó el rugido que emitió cuando comenzó a eyacular; fue en ese instante en que ella, sintiendo los intermitentes chorros calientes de semen contra las paredes de su vulva, comenzó también a convulsionar en un orgasmo que le pareció interminable, como si tuviera un ataque de epilepsia.

***

"Me matas Chase ¿lo sabes?" Le dijo ella, mirándolo con ojos todavía desenfocados cuando todo eso terminó. "No sé si me gusta más chuparte el pico o que me lo metas" Agregó. Totalmente saciados, continuaron abrazados. Y hablaron. Comentaron sus experiencias mutuas de lo que habían sentido, cómo lo habían sentido al hacerlo. Era como si quisieran transmitir al otro lo bien que se sentían de estar juntos. Su relación poco a poco, había aparentemente pasado a la etapa en que la pareja comienza a disfrutar de esos diálogos tan íntimos, que sólo se dan cuando comienza a generarse una verdadera unión. Catherine colocó su cabeza en el hueco entre su hombro y su pecho, mientras la mano de él se apoyaba en la suave redondez de su cadera y ambos, complacidos y saciados sus sentidos, sintieron que se entregaban al reposo del guerrero.

************

5

Mientras tomaban desayuno, Brice miró la nariz respingona de Shelby, los labios gruesos que parecían ofrecerle un beso y sus enormes ojos negros que sentía que brillaban y lo acariciaban cada vez que ella posaba su mirada en él, y pensó que si antes por ella sentía una gran atracción cada vez que la veía, ahora simplemente lo trastornaba cuando su mirada recorría su cuerpo sin ninguna restricción.

"Shelby, creo que tendré que irme, no soporto estar con la misma ropa ni una hora más." Le dijo, pensando que no era eso lo que quería decirle.

"¿Y por qué no echamos tu ropa a la lavadora y te relajas mientras tanto?" Contestó ella, como la cosa más natural del mundo.

"¡Pero es que no tengo qué ponerme!" Dijo desanimado él.

"Y qué. ¡Puedes quedarte con lo que Dios te dio y asunto concluido! "

"¿Y tú. Lo harás también?"

"¿Y por qué no?"

"¿Y si vuelve tu tía?" Le contestó mientras se paraba y la ayudaba a llevar la vajilla que habían ocupado, a la cocina.

"Te esconderé en el dormitorio" Le dijo ella con una sonrisa.

Brice sólo le sonrió, mientras se paraba de la mesa y se dirigía la logia y comenzaba a desvestirse mientras Shelby lo observaba sonriente.

***

Tres horas después sentados en un restaurant, Shelby le decía a Brice:

"Creo que nunca he disfrutado más un lavado en casa" Sonriéndole con una mirada cómplice.

"Me hiciste prometer que me controlara mientras lo hacías." Dijo él, sonriéndole a su vez.

"Sí, pero no te dije que yo tendría que hacerlo también. Además, te veías muy guapo planchando tu camisa allí, de pie, desnudo, que no me pude contener de cuidar que no fueras a quemar tu..., bueno, eso".

Shelby se sonrió recordando la escena cuando ella se había acercado por detrás y abrazando su cintura, había bajado ambas manos para tomarle el pene. Sorprendido, Brice se había quedado con la plancha en alto.

"No he terminado aún con la camisa" Le había dicho.

"Tu termina lo que tengas que hacer, que yo me encargo que tu pequeño no vaya a sufrir alguna quemadura" Le había contestado ella, mientras sentía que se iba endureciendo y llenando el hueco de su mano, hasta tomar las proporciones que ella le conocía.

"Ves. Es necesario que alguien lo proteja". Le dijo apretando su palpitante miembro contra su vientre con una mano, mientras con la otra, le acariciaba las bolas.

Brice trabajosamente había terminado de planchar la camisa, sintiendo contra su espalda las duras tetas y el suave y tibio vientre de ella apoyado contra su trasero. Después, se había girado y tomándola de las nalgas la había levantado, llevándola en vilo hasta el dormitorio en donde habían perdido la conciencia una vez más, haciendo el amor en forma frenética.

Terminaron de almorzar y él la acompañó hasta su automóvil. Se besaron sin decir palabra. Ella se subió y retornó a su casa. Brice no se subió al suyo, hasta que la vio desaparecer del estacionamiento. Se sentía contento mientras conducía hacia su departamento.

Shelby por su parte, pensaba qué le diría a su tía cuando llegara al condominio. '¿Le mentiría acerca de Brice, de su edad, de su color de piel?' Ella nunca había estado de acuerdo en las relaciones interraciales y así se lo había tratado de inculcar desde que se había hecho cargo de ella cuando pequeña.

********

6

Ese día lunes, sentados en la sala de reuniones, el grupo de agentes de la NSA que ya alcanzaba a casi veintiséis personas, escuchaba a Chase quien les mostraba el material fotográfico reunido hasta ese momento.

"No cabe duda de que estamos frente a un complot de carácter internacional. Los orientales fotografiados, aún no han sido identificados, incluso con la ayuda de la gente de la CIA, ya que ellos también están atentos a esta investigación. Las placas de los vehículos corresponden a la de vehículos robados, por lo que tampoco hemos podido avanzar demasiado en su reconocimiento. Hay dos agentes que los han estado siguiendo; desgraciadamente los perdieron ayer por una circunstancia que no pudieron controlar. En suma, tendremos que enfocarnos aún más en la seguridad de la científica."

"Catherine, quiero que te reúnas con ella hoy, y le digas que le instalarás un dispositivo GPS en su automóvil". Dijo dirigiéndole una mirada lo más neutra posible.

"Podríamos reemplazar también el GPS de su celular, Chase" Dijo la interpelada.

"Si, aprovecha de llevar ambos dispositivos. Pide a suministros que te los entregue y que el área de computación este atenta para hacer las pruebas de conexión esta misma tarde."

Y girándose hacia la muchacha negra que estaba al otro costado la mesa de conferencias, le dijo: "Shelby, necesito que reemplaces a Catherine, quien hará trabajo de campo a partir de hoy. Catherine te podrá al tanto del trabajo que harás a partir de hoy. Te espero en una media hora más en mi oficina".

La muchacha sólo atinó a asentir con la cabeza, ante esa noticia.

"El resto de la composición de los grupos de vigilancia, los coordinará Brice. Eso es todo por hoy".

Con eso, Chase se dirigió a su oficina, mientras era seguido por las miradas de Catherine y Shelby.

***

Ambas salieron juntas de la sala de reuniones, al cubículo de la sala central que ocupaba Shelby quien, tan pronto se sentó, clavó su mirada en Catherine. "Dime, ¿qué pasó con Chase, por qué te sacó como su asistente?"

Ambas eran muy amigas, pero Catherine creyó que no era el lugar ni el momento para confidencias, por lo que simplemente, acercándose al oído de Shelby, le dijo: "Te contaré en el almuerzo, ¿te parece?" Shelby arrugo el entrecejo, dándose cuenta que su amiga no estaba en absoluto preocupada de haber pasado de un puesto cerca del jefe, a realizar trabajos de campo. Desechó varias opciones que se le vinieron a la mente y comenzó a poner atención a las explicaciones que le daba respecto de qué tipo de rutinas debía preocuparse, qué información manejar. Los códigos de acceso que utilizaban para acceder al sistema de información que manejaba Chase, etc., etc.

Después de darle a Shelby, las llaves de la oficina de Chase, se dirigió a suministros y retiró los dos dispositivos GPS, uno miniaturizado para el automóvil y otro para el celular. El encargado le mostró un pequeño interruptor a un costado del GPS. "¿Ves eso?, activa un sistema de micrófono que te permitirá escuchar al sujeto en cuestión." Complacida, tomó los equipos y se dirigió a su automóvil. Minutos más tarde entraba al recinto de la NASA. Allí se identificó con la tarjeta de visita especial que le habían proporcionado a Chase, para evitar que nadie en la NASA supiera que había personal de la NSA haciendo investigación. La hicieron esperar en recepción, hasta que apareció Karen.

Catherine se levantó cuando vio acercarse a ella a la rubia que bajaba por las grandes escaleras desde la planta alta.

Karen, que le habían informado que alguien la esperaba en recepción, miró a esa mujer de pelo corto y no la reconoció al principio hasta el momento en que la vio moverse. Por un segundo detuvo su descenso cuando supo quién era. Su pelo corto la había confundido, pero y de inmediato supo que ese cuerpo sinuoso pertenecía a la mujer que ella había visto en el restaurant con Chase. '¿Quién demonios era ella y qué hacía aquí?' pensó confundida.

"Hola, soy Catherine Solano" Le dijo extendiéndole la mano cuando estuvo al mismo nivel que ella.

"Hola. Soy Karen Trump. ¿Usted me buscaba..." Dijo tratando de recibir mayor información, mientras estrechaba su mano.

En ese momento Catherine se acercó un poco más a ella, para decirle en voz baja, ya que estaban cerca de la recepción. "Vengo de la NSA y debemos hablar a solas".

Karen se acercó a la recepcionista y le preguntó: "La sala de visitas, ¿está disponible?".

"Sí. Srta. Trump" Digitó algo en la pantalla y respondió. "Puede usted pasar".

"Acompáñeme Srta. Solano" Dijo a Catherine indicándole hacia un pasillo adyacente a la recepción.

"Llámame Catherine. Porque nos estaremos viendo con frecuencia" Dijo ésta con una sonrisa mientras la seguía. Sólo más adelante se daría cuenta que esas palabras serían proféticas para su relación.

Ya en la salita, la agente le explicó cuál era el motivo de su visita y cuáles medidas de seguridad la NSA, a la cual pertenecía, estaban considerando incorporar. En ese momento entendió la razón de la presencia de esa morena despampanante en el restaurant, aunque todavía no lograba digerir la forma en que ella había mirado a Chase en esa oportunidad. Allí algo más que una relación de trabajo.

"Si no tiene inconveniente, me gustaría que pudiera dejar instalado ahora el GPS en su automóvil." Le dijo Catherine, sacándola de sus pensamientos.

"¿Tan importante es eso, Catherine?"

"Cha... Mi jefe cree que sí lo es. Después de lo que ocurrió con el ingeniero con quien trabajabas, es muy importante para la vigilancia que tú requieres" Contestó Catherine.

No pasó inadvertido el titubeo para Karen, dándose cuenta que sus conjeturas de que existía algo entre ella y Chase, tenía asidero.

"Bueno, vamos ahora al estacionamiento e instalas ese famoso GPS" Le dijo, levantándose y guiándola hacia la salida del edificio y después hasta la zona de estacionamientos.

Después de ubicar el mejor y menos evidente sitio, Catherine instaló el dispositivo electrónico en el automóvil de Karen y de inmediato se comunicó por celular a la central, para que hicieran el test de conexión. Después tomó el celular de Karen y en un par de minutos lo tenía conectado también, mientras Karen miraba con respeto a esta hermosa muchacha morena, de tez de una tersura impecable, que con unos dientes blanquísimos le sonreía cuando terminó su tarea.

Cuando se despidieron, Karen dándole un afectuoso saludo le dijo: "¿Qué te parece que este jueves almorcemos juntas y me cuentas cómo va la investigación?".

"Te confirmo, ya que tendría que consultar con mi jefe qué te puedo transmitir, ¿te parece?". Dijo Catherine.

"Está bien. Llámame" Le contestó Karen. 'Mantén tus amigos y enemigos cerca de tu vista' pensó, observando mientras veía caminar a Catherine hacia su automóvil. Al ver el ajustado pantalón que hacía resaltar su impresionante trasero y su cimbreante cuerpo, no le quedó dudas que Chase tenía que estar culeando con ella. De alguna manera ese jueves lo confirmaría. Se sentía molesta cuando volvió hacia el edificio y cuando entro a su oficina, trató rápidamente de enfocar su mente en lo que estaba haciendo.

********

7

Ese día lunes, Jenny se despertó soñolienta. Le había costado conciliar el sueño. Se había despertado a medianoche sobresaltada con confusos sueños en que se veía a ella de pie a la entrada de la casa con Roy, viendo llegar a Freman con una hermosa morena colgada de su brazo. No quiso mirar la hora y después de varios minutos, que le parecieron horas, logró quedarse dormida de nuevo. Ahora, sentada en la cama, se daba cuenta que su sueño no había sido reparador. Miró a Roy que dormía. '¿Cómo puede dormir así con todo lo que ha hecho?' Se preguntó. Después recordó lo que había dicho:

"Será necesario que el lunes mismo presentemos nuestras renuncias al trabajo. No tenemos que dejar rastros de nuestros movimientos futuros. Jenny, mañana te encargas del tema de los fondos para viajar. Freman, llama después a Jenny con tu recomendación del país latinoamericano que creas más conveniente para que viajemos y compremos los boletos de inmediato" Les había dicho. A ella le sorprendía la tranquilidad con que él estaba manejando todo.

Decidió levantarse.

Una hora más tarde, habiendo desayunado con Roy, se despidió de éste diciéndole que lo llamaría durante el día de los avances. Jenny sintió alivio cuando finalmente subió a su automóvil y partió rumbo a la primera tarea de la mañana, retirar los fondos de su cuenta, para el viaje con Freman que si iniciaba esa tarde.

Cuando estaba retirando el dinero de manos de la cajera, escucho el celular. Guardó el dinero y rápidamente contestó la llamada. Era Freman.

"Nuestro vuelo sale a las 15 horas, pero debemos estar allí dos horas antes para el check in." Le dijo.

"Estaré a la hora" Dijo ella, cortando la llamada. Ahora debía ir rápidamente a la tienda para cambiar la indumentaria que utilizaría para el viaje.

****

Todo le parecía tan irreal cuando entró al aeropuerto de North Folk. Cuando las puertas automáticas se abrieron para ella y aunque muchas veces le había tocado viajar cuando debía visitar a sus padres, esta vez le pareció como si fuera la primera vez que entraba en ese recinto. Miró el enorme flujo de personas que ocupaban los distintos mesones de registro. Camino hacia el que le había señalado Freman que estaría.

Y allí estaba él. Con una maleta de viaje, esperándola tal como habían quedado de hacerlo. Se detuvo para contemplarlo desde lejos. Quería llenarse con esa imagen de él. Él también la quedó mirando sonriéndole al verla detenerse, como si comprendiera su gesto. Había esa complicidad de propósitos y de anhelos en ambos, y lo estaban disfrutando. Esos instantes parecieron durar largos minutos, aunque fueron sólo segundos. Tenían esa calidad del encuentro largo tiempo esperado por ambos. Ese encuentro que se había dado antes entre ellos, en que sus miradas se cruzaron llenas de promesas o de esperanzas, aguardando lo que podría decir el otro, aunque no fuera con palabras, tan sólo con un gesto o un brillo de los ojos, que comunicaba al otro ese sentimiento de futuro, en el que todo lo que los rodea deja de tener sentido y sólo lo tiene la presencia del otro.

Finalmente estuvieron juntos y sus manos se buscaron apretándose. Eso era todo lo que necesitaban en ese momento. Y así, tomados de la mano, se dirigieron al mesón de recepción donde registraron sus pasajes, para después dirigirse a la sala de espera.

Se quedaron abrazados sin decir palabra durante todo el tiempo hasta que escucharon la voz en el altoparlante, que confirmaba que había llegado la hora de partida. Nuevamente de la mano, se dirigieron por el túnel de entrada a la manga que los conduciría hacia el avión y hacia el destino final del comienzo de sus vidas, juntos.

***

"Chase, ¿recuerdas que estábamos investigando la dirección de ese ingeniero en informática ese tal Roy...? Pues encontramos la pista?" Dijo el detective Jean Batiste de homicidios, cuando lo llamó esa mañana.

"Qué bien. ¿Y cuándo podremos tenerla?" Dijo echándose hacia atrás en su sillón, mientras le señalaba una silla a Shelby cuando entraba en ese momento a su oficina indicándole que se sentara. Con un gesto le señaló que escribiera algo.

"Conseguimos la dirección de sus padres y allí logramos que nos dijera la actual. Toma nota" Se la dio y a continuación en tono más festivo le dijo: "Esto no te va a salir gratis, Chase"

"¿Cómo así?"

"Tendrás que enviar Catherine con la información que tienes reunida hasta ahora y que prometiste entregarme."

Chase sintió un golpe de celos instantáneo cuando le dijo eso, por lo que no contestó de inmediato. Sabía el efecto que ella había producido en Jean Batiste cuando lo había acompañado a su oficina. "Ella ya no trabaja como mi asistente. Está trabajando en terreno" Contestó con cierta satisfacción de haber podido evitar que Catherine hubiera tenido que llevarle la información que pedía.

"Bueno, qué lástima. Mándala con otra persona, entonces" Y diciendo se despidió y cortó la llamada.

"Bueno Shelby, transfiérele esta información a Brice para que envíe una vehículo a la casa del sospechoso."

"¿Y por qué no desea que Catherine le lleve la información que pidió?" Preguntó la hermosa muchacha negra que lo miraba con ojos de interrogación, parada frente a él.

"Porque su interés no es por la información. Así que después vemos lo que le harás llegar con algún encargado de archivo" Le dijo secamente Chase.

Shelby tomó nota mental del tono posesivo de sus palabras respecto de Catherine. Al mediodía cuando se juntara con ella, se lo daría a conocer. Estaba claro que Chase sentía algo más por su amiga, la que estaría feliz de saberlo.

****

Roy miró la hora. Eran casi las 12 y Jenny no lo había llamado para contarle cómo le había ido con su renuncia en la oficina y respecto de la transferencia de fondos. Decidió llamarla e iba a tomar su celular, cuando lo llamaron por el intercomunicador, diciendo que había unas personas en recepción que deseaban hablar con él.

Se sorprendió, ya que hacía mucho tiempo que no estaba teniendo contactos con los clientes de la compañía, desde que había pasado al área de desarrollo de equipos celulares. Por otra parte esa misma mañana al llegar, se había dirigido a la la oficina del Gerente de Personal, para comunicarles su renuncia a la compañía, para posteriormente tener una reunión con el Gerente General, quien le había agradecido su permanencia en la compañía. En ese preciso momento, estaba en proceso de reunir todo el material sobre el cual estaba trabajando, a fin de transferirlo a la persona que ocuparía su lugar en la empresa.

Salió de la oficina hacia el hall de recepción y por un instante al ver a tres personas vestidas con trajes oscuros que lo esperaban de pie, tuvo un mal presentimiento.

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