tagExibicionista & VoyeurEl Masajista 6a. Parte

El Masajista 6a. Parte

bylurrea©

La madre ve el video de su hija

El lunes en la universidad, Esteban se encontró con su amigo Jorge, poco antes de ingresar a la 2da hora de clases.

"¿Hola Esteban, y como te fue con la Sra. Isabel?"

"Estupendo, creo que deberían inaugurar las instalaciones en un par de semanas más, fecha a partir de la cual formaría parte del staff."

"¡Ah, fenómeno! ¿Y qué te pareció ella, no es cierto que es buenísima?" siguió preguntando Jorge.

"¿Quién es buenísima, se puede saber?" inquirió una voz detrás de ellos."

Ambos se dieron vuelta sorprendidos, y se encontraron con una sonriente Marián.

La muchacha se acercó a ellos, le dio un beso en la mejilla a Jorge y a Esteban le dio un beso en la boca.

Jorge se dio cuenta del acercamiento íntimo de Marián hacia Esteban, por lo que decidió no comprometerlo con la respuesta.

"Hola Marián, que gusto de verte! Precisamente estábamos hablando de ti", le dijo muy suelto de cuerpo.

"¡Ah, no te creo nada Jorge! Esteban, dime de quien estaban hablando?"

"De ti por supuesto. Si con Jorge no nos habíamos visto desde el día de la piscina." Contestó Esteban, sintiendo un pequeño calor en el rostro; le era difícil mentir.

"Bueno, no me haré problemas, ya que no soy celosa", dijo la muchacha.

"Ah que no sabes quién comienza a trabajar pronto", le dijo Jorge a Marián.

"No. Ah, ya se. Esteban ¿no es cierto?, porque yo se que tú ya eres trainer en un spa.", le dijo Marián.

"Si. Precisamente le estaba comentando a Jorge que probablemente la semana que viene, entro a trabajar a un establecimiento de masajes", le comentó Esteban.

"¡Ah, qué bien, te felicito!" le dijo ella, acercándose a él y dándole un beso en la boca, que duró varios segundos más de lo apropiado.

La muchacha miro su reloj pulsera y dijo "Huy, ya es hora de entrar a clases. Esteban, llámame para que nos juntemos y me cuentes lo de tu nuevo trabajo, ¿O.K.?"

"OK." Lo besó nuevamente para despedirse y se acercó a Jorge y le dio un beso en la mejilla.

"¿Y mi beso en la boca?" le dijo Jorge, sonriendo.

"Sólo a Esteban, ¡Fresco!" dijo Marián dándose la vuelta y marchándose del lugar.

Ambos se quedaron mirando el andar sinuoso de la muchacha que, con sus calzas apretadas, lucía un trasero que hizo que ambos muchachos casi babearan al verla alejarse. "Veo que hay mayor familiaridad. O sea, te fue bien en tu visita a la casa de Marián", le dijo Jorge a Esteban, cuando la muchacha se había alejado lo suficiente de ellos.

Esteban no le quiso dar detalles y sólo le refirió que el sábado había conocido los papás de Marián y que se habían quedado en casa conversando.

"Conversando, sóplame este ojo", le dijo Jorge mientras se marchaban también a sus respectivas clases.

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En la tarde fue Marián la que llamó a Esteban, diciéndole que le gustaría verle esa tarde. Quedaron de juntarse en un café cerca de la universidad después de la clase de la tarde, como a las 18 horas.

Cuando se encontraron, Marián se colgó de su cuello y lo besó. Esteban, un tanto cohibido, le devolvió el beso. Después se quedaron charlando en donde Esteban le terminó de contar lo de su nuevo trabajo y quedó de darle la dirección. Se despidieron y cada uno se fue a sus casas respectivas.

Marianela, mientras tanto, en esa misma mañana decidió bajar al sótano de la casa y ver las grabaciones del sistema de seguridad.

Con su llave abrió la caja en donde estaba el sistema de grabación, puso el día y la hora que quería que el sistema le mostrará y seleccionó zonas, hasta encontrar 'terraza' y presionó el botón 'play', acercó un sillón de cuero y se sentó a mirar las imágenes que habían empezado a aparecer en la pantalla. La pantalla de alta resolución de unas 29 pulgadas, se dividía en 4 zonas, correspondientes a las 4 cámaras que grababan esa zona de la terraza.

Al comienzo se vio a ella con su marido, por lo que pulsó 'avanzar' hasta que se vio aparecer a su hija con Esteban sentados en el sofá. Dejó que el sistema siguiera funcionando en velocidad normal.

De pronto, vio a su hija que le daba algo en la boca al muchacho, para después colocarse a horcajadas sobre el él.

Marianela miró ansiosa la escena, cuando vio que Marián rápidamente se montaba sobre el muchacho y pudo comprobar que estaba con calzones al subírsele la falda. Vio como su hija lo besaba largamente y cómo él comenzaba a acariciarle el trasero, hasta que llegó el momento en que ella comienza a desabrocharle el cinturón.

Marianela ahogó un grito de asombro cuando al mirar una de las zonas que demarcaba la pantalla, vio que Marián se había arrodillado entre las piernas del muchacho, dejando a la vista el enorme miembro erecto que ella asía con ambas manos. Con el selector, Marianela magnificó la zona y pudo ver que efectivamente era una verga de enormes proporciones que apenas era contenida por las manos de Marián.

Acercó y congeló la imagen, y la miró largamente mientras que empezaba a sentir un calor en su entrepierna. El muchacho era increíble. No sólo su verga era hermosa ante sus ojos, sino que también lo eran los muslos que Marián había dejado al descubierto al bajarle totalmente los pantalones hasta sus tobillos.

El calor de su entrepierna se convirtió en excitación total, cuando vio a su hija acercando su boca comenzaba a succionar la cabeza de esa hinchada verga hasta que de pronto, casi la mitad de ésta desapareció dentro de su boca.

Inquieta observó cómo su hija succionaba sin parar esa enorme verga; le parecía increíble que su pequeña nena hubiera logrado introducir en su boca toda esa masa de carne. Sentía su cara encendida y también la humedad que había comenzado a lubricar su vulva; sus jugos escurrían desde su hendidura, mojando irremediablemente sus calzones.

La mamada de su hija continuó sin cesar y al hacer un acercamiento de la cámara, por un momento tuvo la impresión como si su hija estuviera consciente de las cámaras que estaban filmando, al ver sus ojos fijos hacia la cámara que la enfocaba mientras lentamente recorría con la lengua por los bordes de la inflamada cabeza de la verga del muchacho.

A Marianela la mamada le parecía interminable, haciendo crecer en oleadas su propia excitación. Estaba a mil.

Después de un largo rato, vio que su hijita hacía algo que ella le había comentado alguna vez, respecto de cómo hacer acabar rápidamente a su pareja para evitar que ésta quisiera culearla: tomarle la cabeza del pene con sus dedos al mismo tiempo que se la succionaba con vigor. Fue eso precisamente lo que vio hacer a su hija.

No obstante esa maniobra, su hija siguió lamiendo succionando todo lo que pudo introducir dentro de su boca, hasta que finalmente vio cómo tensaba su cuerpo y a partir de ese preciso instante, comenzó a eyacular tan profusamente sin dentro de la boca de la muchacha, que no obstante ésta seguía succionando, el semen se escurrió por la comisura de la boca bajando por su barbilla hasta sus pechos.

Con escalofríos en su cuerpo ante la escena, Marianela miró en la pantalla la hora de la grabación: las 11 PM. 'Todo esto duró casi más de 1 hora. Nosotros llegamos después de la 1 de la madrugada, ¿Estuvieron realmente culeando más de 2 horas?' se preguntó asombrada, pensando en la resistencia del muchacho.

Volvió su mirada hacia el video, ya que la acción proseguía. Vio que su hija volvía a montarse sobre el muchacho. Esta vez Marián estaba sin calzones y se había arremangado su faldita hasta la cintura, por lo que pudo ver como su redondo trasero lo instalaba sobre las piernas de él y comenzaba a besarlo.

'Esta hija mía, no pensé que fuera tan caliente' pensó con orgullo cuando vio que con su boca llena de semen engullía la boca de él.

Vio cómo los muchachos siguieron acariciándose sin detenerse. Habían transcurrido varios minutos, cuando vio que la verga que aparecía colgando debajo del trasero de su hija, comenzaba a hincharse hasta quedar rígida, instalada entre la hendidura de sus las nalgas. Detuvo el video y efectuando acercamiento para ver los detalles. Esta vez pudo ver impresionada el grosor y el largo de la verga del muchacho cuando Marián levantando sus caderas, alineó su pequeña hendidura contra la punta de la cabeza, que ahora brillaba con los jugos pre seminales que habían comenzado a mojarla.

A Marianela le brillaban los ojos de excitación cuando vio que el muchacho tomando el tronco de su verga, la introdujo lentamente dentro de la concha de su hija. Un temblor recorrió su cuerpo, como si fuera ella la que estaba siendo penetrada. Se movió inquieta en el sillón y subiendo una pierna sobre uno de los brazos, dirigió los dedos de su mano izquierda hasta su propia hendidura. Sus dedos se encontraron con una laguna de jugos que salían profusamente de su concha y metiendo dos dedos comenzó a masturbarse, mientras seguía la acción en la pantalla.

Después de culear a su hija sin detenerse, el muchacho hizo algo que asombrada, hizo detener su mano y fijar su vista casi nublada, en la pantalla. El muchacho se irguió en el sillón y levantó a su hija como si fuera una muñequita de trapo y en el aire y acercando la cabeza inflamada y chorreando, la insertó nuevamente en su pequeña almejita, esa enorme verga que mostraba un nervio central que la recorría como un tubo. Marianela observó un tanto angustiada cómo la hendidura de la conchita de su hija, empezaba a enancharse para recibir aquella masa de carne que era más grande que el control remoto del televisor de su dormitorio.

Su propia concha empezó a palpitar de excitación ante el espectáculo que su hija le estaba entregando, cuando finalmente el muchacho la empaló totalmente.

Por unos segundos Marianela se imaginó que era ella la que estaba siendo nuevamente penetrada de eso modo. Se agitó en el sillón y de pronto no pudo controlarse más, dio un gemido de placer y su cuerpo se convulsionó y tuvo el orgasmo más inesperado de su vida. Acerco su mano temblorosa hacia el control y lo detuvo y se echó hacia atrás en el sillón para controlar su aliento agitado. Lentamente miró nuevamente la pantalla. Allí estaba ese enorme pedazo de muchacho, con todo su pico ensartado en la concha de su hija, las nalgas apretadas y las piernas musculosas sosteniéndola. Esta vez hizo un acercamiento al rostro de Marián y sintió que su vulva se contraía al mirar la expresión de éxtasis que mostraba su hija en ese instante maravilloso.

'Es tan caliente como yo', pensó apagando la pantalla y levantándose con piernas temblorosas. 'Creo que es suficiente por hoy' se dijo y decidió subir a preparar el almuerzo.

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