El Masajista

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"Me encantará, Isabel, sobre todo pensando en que recibiré entrenamiento previo. ¿Cuándo crees que podría comenzar, para organizarme con mis horarios de estudio?", le preguntó el muchacho.

"A ver, déjame pensar, ¿te parece bien que empecemos mañana viernes en la tarde? Eso sí, tendría que ser en mi casa. Tú has de saber que aquí se trabaja hasta tarde y no tenemos instalaciones libres; aparte de que tampoco quiero sentir la presión de la gente a nuestro alrededor. ¿Te parece? Dame tu correo y te envío un mensaje por celular con todas las indicaciones para que llegues"

"Le do...perdón te doy mi correo, ya que no tengo internet en mi celular".

"O.K. Estamos en contacto" Ella se levantó y acercó su rostro hacia Esteban para que se despidiera.

Éste la beso en la mejilla y salió de su oficina, dejando a Isabel muy satisfecha de sus herramientas de seducción, aunque por otro lado se dijo, estos muchachos son demasiado fáciles de convencer. Aunque también pensó 'si hubiese sido una vieja flaca, ¿lo habría convencido?

Esteban se despidió de la recepcionista quien lo observó mientras salía del local. 'Se lo ve muy contento. Así es que lo veré de nuevo', pensó

Capitulo 7

Cuando esa tarde Esteban llegó a casa, entró exultante de alegría y vio a su madrastra que estaba en la cocina, se acercó y la tomó en su brazos por atrás abrazándola.

"¡Josefa, encontré trabajo! " Ella, sorprendida en un primer momento al sentir el fuerte abrazo de Esteban, reaccionó secándose las manos y girando la cara lo besó sin pensar, en la boca.

El contacto de ambos se mantuvo sólo unos segundos, pero que a Josefa, le parecieron siglos. Durante esos breves instantes, en que sintió los brazos que prácticamente estrujaron el nacimiento de sus pechos, sintió también el bulto de su pene casi insertado entre sus nalgas; en ese mismo momento su cuerpo se convirtió en una masa de gelatina que se derretía, como si una ola de calor la hubiera envuelto. Cuando él la soltó, sintió que sus piernas apenas la sostenían y tuvo que apoyarse en la cubierta del mesón central en donde estaba.

Cuando habló, el tono de voz, irreconocible para ella misma, salió entre gemido y quejido cuando le dijo:

"¡No sabes cuánto me alegro por ti, cariño!" le dijo con toda sinceridad. "Y cuéntame más. ¿En qué y donde?"

"Es un Spa que queda en Las Condes. El dato me lo dio mi amigo Jorge que trabaja allí de trainer. Y según me dijo la dueña, podré comenzar muy pronto, algo así como en un par de semanas más, después que tenga un entrenamiento preparatorio para el trabajo. Pero lo mejor de todo es, que voy a comenzar con unos $500 mil mensuales. ¡No te parece fantástico, Josefa!" Y nuevamente no pudo contener su alegría y la abrazó casi estrujándola. Josefa lo abrazó a su vez, pero esta vez lo mantuvo contra su pecho un largo rato, mientras balbuceaba "¡Por supuesto, cariño! ¡Lo encuentro increíble!"

En ese momento ante las voces altisonantes, apareció Lucía preguntando qué pasaba. Esteban soltó a Josefa para tomar a su hermana y levantarla en vilo diciéndole "Pequeña mía, tu hermano encontró trabajo y te voy a regalonear mucho más que ahora!"

"¡Yuppi!" gritó Lucía, uniéndose a la alegría de su hermano, mientras su madre los miraba extasiada.

Esa tarde, Josefa los invitó a los dos a comer afuera y celebrar la buena noticia que había traído Esteban. A la vuelta vería cómo conversar con él para que le diera más detalles, pensó mientras se vestía para salir. Lo que ella no sabía era que Esteban guardaría bastantes pormenores de la entrevista con Julia, sobre todo respecto de la impresión muy particular que se había formado de su nueva jefa.

Capítulo 8

Isabel estaba en su oficina examinando el diseño de parte de las nuevas instalaciones que ya habían comenzado a construir para el proyecto 'Huechuraba', cuando recibió la llamada de su secretaria.

"Sra. Isabel, la señorita Helen en la línea 1"

"Gracias, Gloria, pásamela"

Helen era su socia en 'GLAM agencia de modelos', nombre y fachada con la operaban en el mercado. Ella era la gerente encargada de toda la coordinación del negocio de las . Era una gringa procedente de Nueva York y se habían conocido cuando ambas estaban de paso por España; se la había traído a Chile con el propósito que ella se hiciera cargo tanto de hacer los contactos con empresas internacionales, mercado al que apuntaban principalmente, y de administrar la página web que tenían operando en Internet. Isabel por su parte, se hizo cargo del aporte de capital que se requería para tener una oficina con todos los requerimientos para operar como agencia de modelos, lo que finalmente resultó bastante menos de lo que había pensado al comienzo, ya que aparte de una secretaria que recibiera a las modelos y el mobiliario apropiado, no había otros requerimientos; por lo que la tarea más importante a la que debió abocarse Isabel, fue encargarse de ir haciendo los contactos apropiados, para reclutar las 'gatitas' como ella llamaba a sus chicas.

Hacía ya 3 años que estaban funcionando y con la gringa habían hecho una dupla excelente, lo que le permitía atender con éxito el spa, éxito que quería lograr con el negocio de los masajes, al que quería darle un giro más especializado tal como le había comentado al estupendo Esteban. Cuando lo recordó, le recorrió un leve calor en su entrepierna y se dio cuenta lo caliente que era, cosa que su amante actual apreciaba sobremanera.

"Helen! Qué gusto escucharte, cuéntame, que hay de nuevo con 'GLAM' ". Le pregunto cuando la tuvo en la línea.

"Isabel, un gusto también. Te llamaba porque este mes tendremos mucho trabajo y necesito de tu ayuda"

"Y bueno, cuéntame, soy toda oídos"

"Te contaré que en este mes de noviembre, hay una presentación de varios modistos internacionales y quiero patrocinar a uno de ellos con nuestra empresa. Pienso que esta es una buena oportunidad para que nuestra 'Glam' mantenga un perfil claramente definido en esta área de negocios."

"¿Cierto. Y cuánto nos costará esa participación?", le preguntó Isabel.

"Tengo una estimación, incluyendo US$ 3 mil para el modisto, el pago de las modelos que participarán en el desfile y gastos de traslado y misceláneos, calculo un total de US$ 6 mil."

"6 mil dólares, significan poco más de $ 3,5 millones de pesos", calculó rápidamente Isabel.

"Pero esa es la parte de los gastos, Isabel", continuó Helen, "porque quería informarte también que hay una convención internacional que coincide con ese evento, al que vienen ejecutivos del oriente asiático, y ya la agencia que les coordinó los viajes, se contactó conmigo para que les proporcione acompañantes durante su estadía en el país."

"Excelente noticia. Mándame todos los detalles de su alojamiento, itinerarios, etc., para contactarme a su vez con mis 'gatitas' y así mandarte sus datos para que se las hagas llegar a los ejecutivos, porque tengo entendido que no será la agencia que te llamó sino tú, la que coordina esa parte, ¿verdad?

"Si, por supuesto. Te mando todo por email. Un gusto Isabel. Cuídate", se despidió Helen.

Isabel dudó por un momento en contarle acerca de su nuevo proyecto 'Huechuraba', pero su mente ágil le indicó que esperara.

"Tú también Helen, un abrazo", le contestó Isabel y cortó la llamada.

Isabel se quedó pensando. 'Creo que lo más práctico sería que trasladara a Helen a las instalaciones de Huechuraba de modo de durante el día, ella podría gerenciar el negocio de los masajes, para lo cual le daría una participación....' Su mente había comenzado a trabajar como un motor de avión, cuando se acordó que Esteban le había enviado su correo y ella a su vez debía enviarle la dirección de su casa.

Preparó el email y se lo envió, mientras se imaginaba ese encuentro.

Capítulo 9

Cuando volvieron de la cena, eran ya más de las 12 de la noche. Josefa miró a su adormilada hija en el asiento trasero del automóvil.

"Esteban" le dijo en voz baja, "¿por qué no la llevas a su dormitorio mientras preparo unos tragos para nosotros?"

Esteban entró el automóvil al garaje y tomando a Lucía la llevó hasta el dormitorio que quedaba al lado del suyo en el primer piso. Josefa ocupaba el segundo piso, en que había un dormitorio en suite.

Al volver, encontró a Josefa inclinada sobre la mesita de centro del living, arreglando una bandeja en la que había una tabla con quesos y una botella de champagne sin abrir.

Josefa esa noche para salir se había colocado unos leggings con una blusa de media manga del mismo color. Los leggings se ceñían a su cuerpo como una segunda piel, resaltando su menudo y bien formado cuerpo. Esteban contempló extasiado los muslos y el trasero redondo de su madrastra y sólo y se imagino la sensación de tomarla, tal como lo había hecho con su hermana pequeña, y acunarla en sus brazos y besar cada redondez de su cuerpo. Esta atracción que sentía por su madrastra, había comenzado desde que la pubertad había dado paso hacia su adolescencia. Y las cosas se habían intensificado, cuando su padre salió de sus vidas y comenzaron a tener una contacto más continuo.

La voz de Josefa lo sacó de su ensueño. "Bien, Esteban hagamos un verdadero brindis ¿Te parece? Pero tú deberás abrir la botella, como el hombre de la casa", le dijo pasándole la botella con una sonrisa.

Esteban la tomó y procedió a descorchar la botella y después sirvió sendas copas.

"Por una nueva etapa en tu vida" le dijo Josefa alzando la copa.

"Porque en esta etapa tu estés siempre conmigo" le dijo Esteban alzando la suya.

"Espera ", le dijo ella acercándose a él. "Enlacemos nuestras copas para que eso se convierta en una promesa", y lo quedó mirando a los ojos mientras enlazados sus brazos bebían de sus copas.

Fue un instante mágico para ambos, que pareció durar una eternidad. En ese momento Josefa se imaginó que bajaba la copa y colgándose de su cuello, lo abrazaba con sus muslos y se adueñaba de su boca. Se estremeció entera sintiendo ante esa tan vívida imagen y un calor la recorrió, siguiendo la misma ruta del champagne.

Deshizo el hechizo sentándose con piernas temblorosas en el sillón junto a Esteban. Al hacerlo, colocó una rodilla en el sofá y flexionando la pierna se sentó sobre ella, haciendo que la tela de su leggings se ciñera aún más sobre su muslo redondo.

"Ahora cuéntame un poco más de cómo fue lo de este nuevo trabajo tuyo", le pregunto ansiosa mientras Esteban llenaba las copas nuevamente.

"Bueno, tal como te comenté mi amigo Jorge trabaja en ese Spa. Allí tienen instalaciones para la preparación física y la dueña quiere ampliar el área de sauna y masajes. Y fue esa área en la que me ofreció el trabajo."

"¿Y qué te pareció la dueña, es decir en cuanto a su carácter, crees que podrás llevarte bien con ella?" Le dijo mientras tomaba un queso desde la tabla que había preparado y con sus dedos lo acercó a la boca de Esteban para que lo comiera.

Él abrió su boca y con sus dientes tomo el queso que ella le ofrecía rosando con sus labios los dedos de Josefa y acto seguido, él hizo lo mismo con una aceituna.

Observó con deleite la lengua de Josefa que se alargaba y la se colocaba lentamente debajo para tomarla y sin dejar de mirarlo. Eso fue demasiado sugerente y Esteban sintió un ramalazo de deseo en su ingle, al ver ondular su lengua. Había tal erotismo en el gesto y en su mirada, que la hubiera tomado y besado en ese mismo instante.

"Bueno... ", al tratar de contestar eso, su mente trabajó como un relámpago para armar una historia creíble y que no se mezclara con los pensamientos que le daban vueltas cada vez que se acordaba de Isabel. "Se vio como una señora amable cuando me entrevistó" contestó finalmente Esteban.

"¿Y cómo es eso del entrenamiento previo que me mencionaste?. ¿Qué tipo de entrenamiento requieres para un lugar en donde se dan sólo masajes. Lo que tu estudias es mucho más que eso, y tengo entendido que en las prácticas que realizas en la universidad se incluye, ¿o me equivoco?" mientras le hacía un gesto de brindis con su copa.

'Pareciera que mira debajo del agua', pensó Esteban, alzando su copa e bebiéndola de un trago.

"La verdad es que yo creo que esa práctica se referirá a cómo opera la empresa, sus procedimientos internos. No sé. Supongo que será algo así." Prosiguió dubitativamente Esteban.

"Ah, ya. Y me dijiste que comienzas pronto." Le dijo mientras dejaba su copa vacía sobre la mesita de centro.

"Si posiblemente la semana subsiguiente a la que viene.", dijo Esteban, apresurándose en llenar las copas nuevamente.

Josefa se inclinó hacia la tabla de quesos y tomando un trozo se acercó a Esteban y se lo acercó a su boca para que lo tomara. Esta vez él tomó el queso y abarcó con su boca los dedos de Josefa. El sentir la boca húmeda en sus dedos, Josefa sintió que su vulva daba un respingo llenándola de un calor que penetró tan hondo que sintió que se mojaba.

Y cuando Esteban tomó a su vez un trozo de queso para dárselo, ella tomándolo de la muñeca se lo llevó a la boca mordiéndole los dedos.

Fue en ese momento cuando ambos se dieron cuenta de que toda la situación entre ellos, tomaba una ruta definida, marcada por el deseo de ambos, que sólo habían pospuesto momentáneamente. Estaban allí anhelantes de deseo el uno por el otro, esperando tan sólo la señal precisa del otro, esperando la iniciativa del otro, como si fueran dos adolescentes que se encuentran por primera vez, que saben que son el uno para el otro, pero que no quieren quebrar ese instante mágico del acercamiento, en que el tiempo parece detenerse y que uno quisiera mantener estático, porque saben que pronto llegará el momento en que sus manos y después sus cuerpos se tocarán, produciendo esa chispa que los encenderá por un tiempo no definido.

Josefa mordió lo que Esteban le ofrecía y acto seguido acercó su boca a la de él para que él mordiera el mismo trozo. Él lo tomó lo empujo con su lengua hacia el interior de su boca y de inmediato se apoderó de la boca de Josefa, mientras ella llevaba la mano que tenía asida hacia su cuello para que él la abrazara.

Esteban bajo su otro brazo y la tomó de su estrecha cintura apretándola y llevándola hacia su propio cuerpo.

Así se mantuvieron abrazados mientras sus bocas no cesaban su duelo. La dulce lengua de ella era aprisionada por la boca de él, para después él deslizar la suya para que ella le succionara ávida su saliva. Todo ese juego erótico no hacía más que hacer crecer el deseo del uno por el otro. Ya no había vuelta atrás.

En un momento en que se detuvieron, Josefa le susurró al oído: "Espera, cariño, subo unos minutos y después subes tú. ¿Te parece?" y lo quedó mirando. Él con los ojos brillantes, asintió sin decir palabra.

Josefa se desprendió de su abrazo y levantándose del sofá subió presurosa hacia su dormitorio en el segundo piso.

Esteban se levantó del sofá sintiendo que su erección apenas lo dejaba caminar. Se decidió ir a su propio dormitorio para desprenderse de su chaqueta y vio el notebook en su escritorio y se acordó que Isabel le había dicho que le enviaría su dirección para la reunión que tendría con ella. Lo abrió se conectó a Internet y se metió a su correo. El típico ringtone le indicó que tenía correo. Allí estaba. Le mandaba la dirección de su casa y la indicaba la hora: 21 horas. 'extraña hora, pero también bastante sugerente' pensó. 'Voy a tener que pedirle el auto a Josefa; pero, mañana no la voy a ver en todo el día y no puedo llegar a última hora a pedírselo, tendré que hacerlo ahora. Pero qué explicación le doy respecto de esa supuesta reunión', pensó mientras su mente racional comenzaba a hacerse cargo de la nueva situación que estaba por enfrentar. Cuando la mente trabaja la cabeza está gacha pensó, mientras que se daba cuenta de su erección había bajado a menos de la mitad de su tamaño.

Salió de su habitación y se dirigió al segundo piso y entró al dormitorio de su madrastra. Vio la luz del baño encendida y la puerta abierta mientras que al fondo, en la puerta de vidrio de la ducha, se traslucía el cuerpo de Josefa. Se sentó a los pies de la enorme cama matrimonial. De pronto la puerta de la ducha se abrió y vio a Josefa entrar al dormitorio completamente desnuda. Los ojos de Esteban funcionaron como una cámara de alta resolución; en ese segundo pudo mirar los hermosos y tiesos pechos que lo apuntaban, como también el vientre plano que se abría hacia sus redondas caderas que convergían hacia su pubis sin vello y que dejaba a la vista una cerrada hendidura, era como la almeja de una muchacha impúber.

No podía creer que estaba contemplando a Josefa de ese modo. A esa mujer que lo había visto crecer como niño y después como adolescente. Adolescencia marcada por la presencia de una hermosa y deseable mujer. Imagen de mujer que estaba presente cada vez que se masturbaba dolorosamente. En ese momento ella no trató de cubrirse, sino que se dirigió hacia él y montándose sobre piernas lo tiró de espaldas en la cama.

"Parece que alguien está demasiado vestido" le dijo sonriendo, mientras comenzaba a desabotonar su camisa y para luego comenzar a desabrochar el cinturón de sus pantalones. Levantó sus caderas, para que pudiera él pudiera bajarlos. Esteban retorciendo sus piernas, había logrado desprenderse de sus pantalones y sus boxers. Josefa entonces, posó sus pechos sobre el fuerte pecho de él, y tomándole la cara lo besó apasionadamente. Josefa en esa posición, se dio cuenta por primera vez de la descomunal verga que se apoyaba la hendidura de su vulva. Bajó su mano y la tanteó. Dio un gemido al sentir su rigidez; pero principalmente su grosor. La envolvió con sus dedos y comenzó a acariciarla. Al hacerlo, sintió que su propia vulva había comenzado a palpitar; enarcando sus caderas dejó espacio entre sus cuerpos y comenzó a deslizar la hinchada cabeza de su verga a lo largo de su hendidura acariciando así los ahora inflamados labios de su vulva de la que profusamente comenzaban a escurrir sus jugos.

'Tengo que meter la punta de este exquisito pico' pensó Josefa mientras alineaba la cabeza de su pene con la hendidura de su vulva.

Mientras Esteban comía a besos sus pechos, ella intentó introducir la punta hacia su mojada vulva. Finalmente sintió que lo había logrado y comenzó a empujar sus caderas lentamente tratando de que la enorme verga de Esteban entrara en su vulva.

Ambos gimieron de placer cuando finalmente Josefa logró introducir al menos parte de ella.

Josefa se irguió, le tomó fuertemente ambas manos y mirándolo fijamente, mordiéndose los labios, comenzó a mover lentamente sus caderas hacia atrás y adelante, insertando profundamente su verga dentro de su vulva, gozando del cuerpo de su Esteban como siempre había querido hacerlo.

Los ojos de ambos brillaban del placer que los consumía y gemían casi al unísono cada vez que ella retirando sus caderas hasta sólo dejar la cabeza de su pene dentro de su hendidura, presionaba con fuerza hacia adelante, permitiendo que todo el grosor de él, se deslizara a lo largo de su canal vaginal.

Apoyada esta vez sobre sus rodillas, Josefa comenzó a levantar sus caderas y lo cabalgó haciendo que la verga de Esteban se insertara de arriba abajo en su vulva. Después apoyando su manos sobre su pecho nuevamente volvió al movimiento de atrás hacia adelante. Frenética movía su vulva insertando la verga del muchacho, cambiando el ritmo y la fuerza de la penetración. Así estuvo largo rato moviéndose, hasta que de pronto Josefa sintió que su cuerpo se tensaba y comenzó a sentir un orgasmo que la hizo estremecerse de una manera que nunca esperó; pero, que siempre anheló lograr. Y ese orgasmo lo estaba logrando con Esteban. Comenzó a gemir hasta que convulsionada echó su cabeza hacia atrás y su cuerpo se vació.

En ese instante Esteban sintió que su verga se ponía más dura dentro de ella y dando un gemido, Josefa sintió como una verdadera lava caliente inundaba su vulva y dando un grito ahogado, apretó sus muslos sus brazos y su boca contra Esteban.

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