El Profesor de Tenis Cap. 02

bylurrea©

El estallido de luces continuó por varios minutos, los mismos que ellos usaron para excitarse mutuamente: Ella besándolo y gimiendo en su boca mientras apretaba su culo contra él, sintiéndose cada vez más mojada y él acariciando su pechos y pellizcando sus pezones endurecidos por sus caricias. De pronto volvió la oscuridad, y comenzaron a escucharse voces a su alrededor con los comentarios de la gente respecto del espectáculo pirotécnico,de más de media hora, que habían presenciado. Y volvieron a la realidad, con todo el cuerpo latiendo como un corazón y se sintieron como Adán y Eva después de haber comido el fruto prohibido: avergonzados al sentirse rodeados de toda esa gente. Pero como siempre, fue ella la que reaccionó primero.

Lo miró por un segundo mientras tomaba su mano y vio en sus ojos lo que mismo que ella deseaba en ese momento. "Vamos Julián." Le dijo girándose esta vez, y asiendo su mano lo guió entre la multitud hacia el estacionamiento en donde había dejado el automóvil. Una vez dentro se besaron y abrazaron por varios minutos. Verónica sintió que sus narices se llenaba del inconfundible aroma de la excitación de él, y un calor y un temblor bajaba por sus caderas y se asentaba directamente en su vulva. Era el momento de la decisión. Y ella le dijo. "Vamos a un lugar que conozco. Puedes irte por esta avenida en la que estamos." Julián condujo como sonámbulo por unas calles que desconocía, que los llevó hasta la entrada de la ciudad. Allí Verónica le señalo unas luces de un motel.

Julián se detuvo, bajó para registrarse y volvió al auto para dirigirse a una de las cabañas que componían el lugar.

Tan pronto cerraron la puerta a sus espaldas, se abrazaron y retomaron sus caricias. Esta vez ella no lo pudo evitar, y bajando su mano palpó su erección, mientras él sí hizo lo que se imaginó la primera vez que la vio: bajar el elástico de su blusa y hundir su cara entre sus pechos cálidos. Ambos, cada uno agarrado de su presa, besándose, se fueron acercando hasta la ancha cama hasta caer en ella. Allí rápidamente se desnudaron y, por primera vez, decidieron darse un respiro para contemplarse mutuamente sin decirse nada. No era necesario. Ambos sabían lo que deseaban el uno del otro. Ella, recostada en la cama, dejó que él recorriera su mirada por su cuerpo desnudo, mientras ella contemplaba ese cuerpo varonil, que parado frente a ella, se mostraba con toda su masculinidad erecta apuntando hacia ella y latiendo frente a sus ojos.

Él lentamente se subió a la cama y colocando sus rodillas entre los muslos de ella, se apoyó sobre sus brazos y la cubrió con su cuerpo. Verónica nuevamente se estremeció. Finalmente podía sentir su furiosa erección apoyada sobre ella. La suave cabeza de su pene recorrió de abajo hacia arriba sus labios vaginales, insertándose entre ellos para pasar rozando la pepita de su clítoris y quedar anidado en su caliente y mojada hendidura. Ella tomó su rostro entre sus manos y lo besó, lamió su boca, succionó su lengua, mientras sentía que él seguía recorriendo su mojada vulva, sin penetrarla, excitándola hasta el paroxismo.

Verónica, todos los sábados tenía sexo con su prometido, cuando él viajaba desde el fundo que poseía y administraba, para venir a visitarla. Y tenía sólo sexo con él, ni más ni menos. Así lo calificaba ella, porque se daba cuenta que sus relaciones sexuales se habían convertido en rutinarias en el tiempo que llevaban juntos. Hacían el amor la noche del sábado, después que volvían de la cena de costumbre.Ella siempre fue muy ardiente y esos pocos minutos que duraba Germán en ella, la dejaban casi siempre mirando al techo. Sentía que se había ido perdiendo la pasión inicial. Era algo de lo habían conversado con su amiga Ali. Ambas se conocían desde la secundaria. Y ambas habían perdido su virginidad a temprana edad, lo que las había hecho muy selectivas al momento de conocer chicos. Por eso, cuando Verónica le presentó a Germán, ésta le había dado su parecer de inmediato después, diciéndole que lo encontraba sin pasión. Y no se había equivocado.

Ahora, teniendo a Julián entre sus brazos, Verónica se daba cuenta a qué se refería su amiga. Nunca se había sentido así de excitada con un hombre y menos con Germán. Tanto, que sentía que sus caderas ondulaban hacia él, se elevaban buscando, presionando para sentir más de esa dura carne que seguía deslizándose de arriba abajo entre los labios de su vulva mientras ella gemía contra su boca. Quería que se detuviera y que la penetrara de una vez, pero todo esto era tan erótico y sensual que se daba cuenta que necesitaba saber hasta dónde iría él con ese juego. Ella había levantado sus muslos y con sus pies acariciaba las piernas de él, subía por sus pantorrillas, sus muslos, hasta juntar sus talones contra su culo; nunca se había sentido tan caliente como ahora. De pronto Verónica no entendió nada cuando Julián, en lugar de penetrarla, comenzó a bajar su cara por su cuello, por sus omóplatos, deteniéndose a succionar sus pezones y continuó bajando, mientras ella contemplaba atónita su cabeza que se hundía en su vientre para besarlo y seguía bajando más y más de forma inexorable. Llevando su cabeza hacia atrás y hundiéndola en la almohada, ella gritó cuando la boca de él se apoderó de su clítoris y sus dedos hurgaron entre sus labios vaginales. Sus fuertes muslos se apretaron a su cara cuando su cuerpo se crispó y tuvo su primer orgasmo con Julián, el que nunca olvidaría. Fue tal la intensidad, que su vagina salpicó con sus jugos la cara de Julián, pero éste no se detuvo y continuó su trabajo de excitar aún más a la muchacha.

Cuando notó que los pesados muslos de Verónica se abrieron cayendo sobre la cama, aquietada sus convulsiones, él se incorporó y la abrazó. Con su cara pegada a su pecho, ella le susurró casi como un reproche.

"No puedes hacerme eso, Julián"

"¿No te gustó, acaso?", le respondió mientras acariciaba su cabello.

"Fue demasiado. Nunca había experimentado algo así, y menos con esa intensidad" le dijo mirándolo. Al hacerlo, abrió sus enormes ojos al darse cuenta lo mojada que estaba la cara de Julián. "¡Oh, dios mío! ¿Esa fui yo?" Se levantó rápidamente de la cama y se dirigió hacia el baño de la habitación en busca de una toalla. Al hacerlo, Julián pudo verla en toda su hermosura, meciendo ese culo maravilloso de arriba abajo. Su cuerpo se recortó contra el dintel de la puerta cuando ella encendió la luz, y pudo admirar mejor el redondo culo de Verónica. Y pudo contemplarla aún más, cuando se giró al salir del baño; recreó su vista con sus pesados pechos, su estrecha cintura que realzaba sus caderas que bajaban hacia sus redondos y firmes muslos. Ella le sonrió y se quedó unos segundos de pie, manteniendo la luz encendida. Se había dado cuenta que él la observaba.

"Ven. Ven. Quiero apretar ese cuerpo delicioso" le dijo Julián mientras le abría los brazos. Ella apuró sus pasos para caer en envuelta en ellos, mientras secaba su rostro con ternura.Terminada su tarea, Verónica se lo quedó mirando.

"Me encantas, Julián"

"Y tú a mí, Vero" y atrajo su cara hacia él y comenzó a besarla. Ella lo siguió, con ternura al comienzo, pero pronto sus besos se hicieron más urgentes y demandantes, cuando su mano que estaba apoyada en su pecho, comenzó a vagar por su costado y sus dedos apretaron su cadera para deslizarse lentamente hacia su entrepierna, para finalmente tomar su verga que seguía tan dura como ella la había sentido entre los labios de su vagina.

Sus dedos acariciaron la suave cabeza de su miembro, mojándola con los líquidos que habían comenzado a escurrir del pequeño orificio de la punta, y fueron bajando mientras delineaban su contorno, su grosor y su dureza. Era como si ella quisiera aprender y memorizar cada vena, cada protuberancia antes de sentirlo dentro de ella. Subió un muslo sobre los muslos de él, y pronto estuvo a horcajadas, mientras seguía besándolo, chupando sus labios y sintiendo que su vulva se mojaba cada vez más preparándose para ser penetrada. No pudiendo soportar más su excitación, Verónica levantó sus caderas al mismo tiempo que tomaba el pico de Julián por el tronco, y guiaba la cabeza hacia su hendidura. Bajó sus caderas en un solo movimiento y se empaló hasta que sintió tocar su pubis con el de Julián.

Fue un ¡Ahh!, compartido cuando Verónica apoyando sus nalgas contra los muslos de Julián, sintió por fin, toda su verga metida en su vulva. Con sus rodillas pegadas a las caderas de él, se quedó unos segundos dejando que su vulva se acostumbrara a su grosor y a su largo. Cuando sintió que el interior de su vulva palpitaba y se contraía alrededor de su verga, ella comenzó un lento vaivén de sus caderas hacia atrás y hacia adelante, permitiendo que su vulva se deslizara suave a todo lo largo de su pico. Verónica cerró sus ojos, con su cabeza echada hacia atrás, centró toda su atención en el placer que sus movimientos le estaban produciendo. Se acordó de sus clases de equitación, en que la instruían de que al comienzo no debía apurar el tranco; debía hacer que la bestia se acostumbrara a ella, que sintiera quién mandaba. Se sonrió complacida. Julián era su bestia ahora. Pero, no estaba muy segura de quién controlaba a quien en este momento. Julián la miraba y sólo la dejaba hacer, pero ella sabía que él en cualquier momento, podía tomar el mando. Pero siguió ondulando sus caderas, gimiendo cuando las empujaba y sentía a Julián profundo dentro de ella, y se detenía un segundo, para sentir el palpitar de vagina alrededor de gruesa erección. Era una sensación increíblemente placentera. De pronto, comenzó a captar que un calor cada vez más fuerte, comenzaba a inundar su cuerpo estremecido y no pudiendo contener sus ansias, apoyando sus manos sobre él, levantó sus caderas y esta vez comenzó a golpear de arriba abajo, cada vez con más violencia, haciendo chasquear sus nalgas contra el pubis de él. Después de unos minutos, se mordió los labios ante la inminencia del orgasmo que comenzaba a trepidar por sus caderas y su vientre. Ese instante previo, le pareció enorme, largo, pero sólo duró segundos, cuando cayó abatida nuevamente sobre Julián, mientras éste apoyando los talones sobre la cama, violentaba a su vez sus caderas hacia arriba, buscando su propio desenlace, hasta lograr eyacular. Verónica apretó su cara contra el cuello de Julián, mientras su cuerpo se convulsionaba nuevamente, esta vez al sentir los chorros de semen que golpeaban el interior de su concha, una y otra vez.

**** Esa mañana de martes, Lisa llamó a su amiga a primera hora.

"¡Ya, Vero, Cuéntamelo todo!", su amiga le dijo tan pronto contestó el celular.

"¡No lo vas a creer, Ali. Anoche me la comió!" le dijo a su amiga desde la tienda de artesanía, ya que había decidido irse temprano.

"¡Ah. No! Eres una loca suertuda, amiga. Pero cuéntame más, quiero todos los detalles, aunque me corra escuchándote" le contestó riendo, Alicia. "De partida te diré que partimos atracando en el muelle..."

"¿Con toda esa gente alrededor? ¡Nooo!", exclamo en su oído, Alicia. "Bueno, casi. Yo tenía mis nalgas pegadas a su erección mientras él me manoseaba las tetas. No fue nada más que eso"

"¿Te parece poco? Es de esperar que no te haya visto alguien conocido, porque queda la cagada con German. Pero cuéntame cómo te la comieron"

"Mira fue algo increíble. Cuando nos fuimos al motel yo estaba a mil y cuando se subió arriba, pensé por un instante iba a ser una versión mejorada de Germán..." Y Verónica comenzó su relato detallado de cómo Julián la había excitado para después bajar y empezar ese trabajo con su boca, que en su vida había experimentado. Su amiga, con el celular pegado a su oreja, se había recostado sobre el sillón de su casa, y había llevado su mano libre por el costado de sus bragas y había comenzado a acariciarse sus labios y su clítoris mientras su amiga iba detallando cada instante de esa intimidad vivida. Este era un juego que ambas habían acordado realizar cuando estaban en la secundaria; que cada vez que una de ella se acostaba con un chico, debía contarle a la otra con lujo de detalle. En los últimos años, este endiablado juego había vuelto a ocurrir sólo en algunas ocasiones, especialmente no por parte de Verónica que desde que conoció a su actual novio, creía que no había mucho que contar. Sin embargo, en esta ocasión tenía una connotación bastante especial para Alicia, y mientras escuchaba a Verónica hablar, se imaginaba como si ella hubiera estado allí y mientras más hablaba su amiga, se afincaba más la idea de conocer a Julián... Su mente trabajaba a mil, tratando de encontrar un argumento que justificara esos pensamientos; sentía como si ya estuviera traicionando a su amiga.

Verónica, se paseaba por la tienda mientras le hablaba. Era temprano aún y, aunque dudaba que entrara alguien a esa hora, no se atrevió a hacer nada parecido a lo que se imaginaba estaría haciendo su amiga, porque ella también había comenzado a sentirse excitada recordando los detalles de su noche con Julián.

Cuando Lisa escuchó a Verónica decir que su orgasmo había sido de tal intensidad que terminó chorreando la cara de Julián, se corrió en ese mismo instante, sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Quedó sin aliento en el sillón y sólo después de unos segundos, Alicia le dijo con voz ronca: "Uff, amiga. Parece que alguien deberá darle lecciones a tu noviecito" Y agregó "Supongo que le retribuiste ¿No?" agregó mientras que su mente comenzaba a pasarse su propia película erótica.

"Hoy cuando amaneció, me encontré que estaba de espaldas a él y me tenía su pico parado entre mis nalgas. Era tan rico sentirlo allí que no me pude contener y se la agarré y yo misma me la metí en esa misma posición. Fue increíble. Ahora se la debo."

"Uff, amiga, acabé de sólo escucharte. ¿Y lo verás nuevamente?" le preguntó Alicia.

"Amiga", le dijo cuchicheando "Tengo que cortarte, acaba de entrar un par de personas a la tienda. "Te llamo en cuando pueda. Chao"

"Suertuda de mierda, que te vaya bien. Me llamas mañana, ¿Ok?" y su amiga se despidió.

Report Story

bylurrea© 0 comments/ 603 views/ 0 favorites
Anterior
2 Pages:12

Por favor, Puntúe esta presentación:

Please Rate This Submission:

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Please wait
Recent
Comments
by Anonymous

If the above comment contains any ads, links, or breaks Literotica rules, please report it.

There are no recent comments  - Click here to add a comment to this story

Add a
Comment

Post a public comment on this submission (click here to send private anonymous feedback to the author instead).

Post comment as (click to select):

También escuchar una grabación de los personajes.

Preview comment

Forgot your password?

Please wait

Change picture

Your current user avatar, all sizes:

Default size User Picture  Medium size User Picture  Small size User Picture  Tiny size User Picture

You have a new user avatar waiting for moderation.

Select new user avatar:

   Cancel