El Profesor de Tenis Cap. 07

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Esta vez, se giró y lo miró y tomando sus manos, le dijo: "La atracción que siento hacia ti, no ha cambiado, lo que sí ha cambiado es lo que pienso de ti como persona. Y si quieres que lo grafique mejor, te diré una cosa: me siento como la primera vez en que conocí a un hombre. Ahora, abrázame, por favor" Se lo pidió, mirándolo de una manera como nunca lo había mirado antes y en ese segundo, Julián reconoció en su rostro a la mujer que nunca creyó poder llegar a conocer.

Se abrazaron, largamente, sintiendo que todo el entorno que los rodeaba, sólo les pertenecía a ellos. Ni él ni ella, habían experimentado la fusión que encontraron en ese abrazo, y que siempre creyeron posible de alcanzar sólo haciendo el amor. A pesar de que el sentirlo cerca, habría totalmente las compuertas de su pasión por él, pero así también, al sentirse aprisionada por sus brazos, se sentía protegida; no pudo evitar pensarlo, pero nunca se había sentido así con un hombre. Su relación a partir de este instante, adquiría un significado que iba más allá de la simple atracción sexual.

Después de unos minutos, Alicia le dijo "Ven. Quisiera que camináramos un poco" y le indicó un sendero dentro del recinto que pasaba detrás de las cabañas. Ella le tomó de la mano, como si fueran sólo un par de enamorados primerizos y lo guió por el pequeño sendero.

Mientras caminaban, ella sentía que tenían todo el tiempo del mundo, y se explayó. "Hace un poco más de 1 año que estoy casada, y mi marido, que trabaja como agregado militar en la embajada alemana, debió viajar al medio oriente, de eso hace ya más de siete meses. Nuestro matrimonio, como todos, partió bien los primeros meses; pero, pronto me di cuenta que no sólo habíamos caído rápidamente en una rutina, sino que él empezaba a considerarme una esposa trofeo, la que podía mostrar en todas las fiestas que acostumbra a realizar la embajada en donde trabaja, y aceptar todas las invitaciones que recibía. Todas esas fiestas, son un coto de caza para la mayoría de los que asisten, tanto para hombres como para mujeres. Durante los primeros meses, cuando mi marido partió y me quedé sola en la capital, comencé a recibir toda clase de invitaciones de parte de los hombres a los que había sido presentada. Y cuando te digo 'toda clase', me refiero a que fueron para que los acompañara en jets privados a diferentes resorts vacacionales. Por supuestos las rechacé todas. Y fue por ello que dejé la capital y decidí venirme a vivir con mis padres a Valdivia. Te cuento esto, Julián, porque quiero que conozcas quién soy yo, realmente. Por ello te hablé de 'aventura'; fue una idea loca que pasó por mi mente cuando te conocí, exacerbada probablemente por los relatos tan explícitos que me hizo Verónica de sus encuentros contigo. No busco ni nunca he buscado este tipo de relaciones. No siento que las necesito. Cuando estuve en la universidad en Alemania, conocí una profesora de sicología, con la que me hice muy amiga, la que me inspiró a que comenzara a leer e investigar. Y me di cuenta que nosotras las mujeres, no solo necesitamos sentirnos deseadas, sino también apreciadas, no sólo como mujer, sino también como personas. Por supuesto, ese conocimiento, como otros, no te da la llave de la felicidad. Y te equivocaras una y mil veces al momento de entablar una relación. Te cuento toda esta lata, porque sentí que precisamente tenías esa actitud hacia mí, corrijo, la tienes. Y debemos ser sinceros, siento que no sólo soy un objeto de deseo para ti, y eso lo entendí cuando fueron pasando los días. Te veo distinto a todos los hombres que he conocido. Y puede que me equivoque." En ese momento se detuvo y se colocó frente a él, mirándolo como si quisiera leer su mente y agregó "Pero quiero que me convenzas de que no me he equivocado contigo."

Julián pasó sus manos por debajo de sus hombros y presionó su espalda atrayéndola hacia él, le dijo: "Alicia, vengo de una relación que fue un desastre, la peor que puede enfrentar un hombre. Cuando me vine a participar en este torneo, lo hice porque quería despejar mi mente y dejar atrás esos desastrosos momentos. Es cierto que tuve una aventura con Verónica, y no me arrepiento. Pero cuando apareciste ese día en la cancha, fue algo muy especial. Y debo usar un clisé, 'era como si te hubiera conocido toda la vida'. Pase lo que pase hacia adelante entre nosotros, estos cinco días contigo, serán parte de mi vida, siempre. Y te diré algo más, sí, me muero de deseo de estar contigo, por hacerte el amor hasta que tú me digas basta. Pero, también quiero disfrutar de estos momentos, que hemos pasado, y esperar que entre tú y yo, siempre haya un después y no un adiós".

Ella lo besó y le dijo: "Ven, quiero conocer al otro Julián" y ambos se dirigieron a la cabaña, mientras un grupo de nubes ocultaban el sol, obscureciendo el atardecer.

****

La historia continúa

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