El Viaje 02

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El viaje 02

En busca del conocimiento

"Este relato está inspirado en una novela de Isaac Asimov, quién siempre en sus novelas dejó latente un erotismo de una enorme imaginación. Yo, humildemente, continúo parte de su relato en donde él lo dejó. Espero que no se remueva en su tumba"

Continua..

3

Trevize y Pelorat habían llegado al planeta Gaia hacía unos cuatro meses en la nave proporcionada por el gobierno central de la Fundación, de la cual formaba parte el planeta Gaia. Trevize se había hecho acompañar por Pelorat académico en historia y su profesor en la universidad con quién, a pesar de sus 20 años de diferencia en edad (Trevize tenía 36), se había generado una profunda amistad. Pensaba que Pelorat sería un tremendo aporte a la hora de analizar la información histórica acerca de los orígenes de la humanidad y que presumía existía en este planeta.

Desgraciadamente, cuando Pelorat le informó que los bancos de datos que existían en el planeta Gaia resultaban ser tan nuevos y por lo mismo inútiles para su propósito, se dio cuenta que este viaje que habían hecho hasta este planeta, había sido totalmente inútil, obligándolo a tomar la decisión de continuar con su viaje hacia otro planeta de la galaxia, en el cual estaba seguro de encontrar las claves que buscaba.

Al poco tiempo de su permanencia en el planeta Gaia, y mientras hacía el análisis de la información histórica del planeta, Pelorat conoció a Bliss, de la cual se enamoró perdidamente. Y cuando se la presentó, Trevize tuvo que reconocer que la muchacha de sólo 20 años, de ojos rasgados, de pómulos prominentes, morena de pelo negrísimo, era espectacular. Era más alta que Pelorat, quien sólo medía 1,65 de estatura y que además tenía 56 años; pero, lo que más llamó la atención de Trevize, fue su complexión de gimnasta que hacía que la túnica, vestimenta casi oficial en el planeta Gaia, se ciñera a su cuerpo como una segunda piel, haciendo resaltar sus rotundas caderas y pechos enhiestos. Qué decir cuando vio caminar a Bliss con su paso sinuoso, comprendió de inmediato que la atracción que ejerció en Pelorat fue eminentemente más física que intelectual.

Trevize en todo caso, se preguntaba en qué momento y de qué modo Pelorat había conquistado la muchacha. Era cierto que las mujeres en Gaia eran muy directas en su manera de enfrentar a los hombres y parecían tomar siempre la iniciativa; pero, por cierto no tenía claridad de cuáles podrían ser sus motivaciones al momento de elegir una pareja. Presumía que en el caso de Pelorat, por hecho de ser extranjero, hubiera picado su curiosidad. Es lo que él suponía. Sin embargo, lo tenía sin cuidado. Su misión aquí era otra y no tenía curiosidad respecto de la sexualidad en Gaia, y menos por ahora.

Sin dejar de apreciar los atributos físicos de la muchacha que lo hacía excitarse cada vez que la tenía al frente, lo que sí preocupaba a Trevize, era la facultad de leer la mente que Bliss tenía, y no solo eso, sabía que había sido entrenada para influir además, en las mentes de otras personas, cosa que lo inquietaba sobremanera, ya que en ciertos momentos cuando se habían enfrentado, había sentido que ella había tratado de entrar en su mente, cosa que él sí podía impedir.

Esa tarde en que su amigo Pelorat había salido a una larga reunión que tendría en la universidad, Trevize miraba por el ventanal el jardín que rodeaba la casa de Bliss en la que ahora vivía Pelorat, y a la que había sido invitado Trevize a pasar unos días mientras se discutía el tema del viaje hacia Comporellon, planeta que había elegido para hacer su próxima investigación.

Estaba contemplando la belleza que entregaban la enorme variedad de flores, cuando sintió un golpe en la puerta del dormitorio.

"Pasa", dijo, pensando que era su amigo Pelorat que había vuelto. La puerta se abrió y apareció en Bliss.

"Trevize, ¿me permites conversar contigo?" le preguntó la muchacha.

Trevize demoró unos segundos en contestar, ya que la belleza de Bliss, simplemente lo dejó estático. La muchacha llevaba una túnica, como siempre; pero ésta sólo le llegaba a la rodilla además esta vez, presentaba un corte un poco más abajo de la ingle y que se abría hacia los costados, resaltando sus caderas amplias, su estrecha cintura y que dejaban a la vista unos muslos increíbles, pudo observar además que iba sin ningún calzado, haciendo que sus pequeños pies resaltaran en la alfombra de la habitación. Cuando su vista subió pudo ver que sus pechos duros se ceñían a la túnica que le dejaba un hombro descubierto. Toda esa visión hizo que sintiera un calor recorrerle la entrepierna, y comenzó a sentir una erección que llegó a dolerle. Por un instante pensó que Bliss estaba usando sus dotes síquicas; pero, desechó esa idea, ya que él tenía suficiente control mental como para evitar una cosa así.

"Holaaa" dijo casi con un suspiro.

Bliss le sonrió y se acercó. Trevize estaba de pie en la ventana y ella se acomodó a su lado, demasiado cerca para su tranquilidad mental, pensó éste.

"¿Y qué tienes que decirme que no puede oír tu pareja?" le preguntó Trevize con un tono cortante. Tenía que hacerlo para permitir que su mente se aquietara y poder así bajar su erección.

Ella lo miro con una sonrisa que lo desarmó y a continuación le dijo: "Golan, ¿porque te puedo decir Golan, no?". El asintió con incomodidad al sentir tan cerca el cuerpo de la muchacha. "Quiero conversar contigo primero, respecto de tu actitud hacia mí. Yo sé que te sientes incómodo con mi presencia, especialmente después que decidí convertirme en la pareja de Janov. Y sé que te sientes atraído hacia mí" le dijo, sin que un músculo de moviera en su rostro excepto esa sonrisa que a él ahora le parecía picaresca.

"¡Quee...!" exclamó Trevize y mayor fue su sorpresa fue cuando Bliss se acercó más aún y llevó su mano al bulto en la túnica que reflejaba la excitación de Trevize y lo agarró firme de su pene. "¿Es que me lo vas a negar, y qué significa esto, un calambre?, le dijo Bliss acercando aún más su rostro hasta que Trevize sintió el aliento cálido de su boca.

"Bliss, por favor, tu sabes que Janov es mi amigo".

La muchacha en ese momento trató de entrar en la mente de Trevize; quería saber qué pasaba en ella en ese preciso momento y se dio cuenta que Trevize no tenía las habituales barreras mentales debido a la excitación, y pudo observar las imágenes que estaba creando. Así pudo captar que aparecía desnuda mientras él se acercaba como un fauno a montarla con su enorme verga. Allí se percató que su intento de influir en su mente, sólo funcionaba cuando estaba excitado, que era lo mismo que había pasado con Pelorat, a quien había tenido que guiarle en todas las posiciones que adoptó cuando tuvo sexo con él. ¿Tendría que ahora guiar también a Trevize? Decidió desconectarse y ver qué pasaba.

"Ah, veo que no lo niegas, porque esto que tengo en mi mano tampoco, menos. Entonces vamos bien, Golan!" le dijo Bliss mientras deslizaba su mano de arriba abajo por su erección que esta vez se había desarrollado completamente, para mayor confusión de Trevize.

"Por favor, Bliss, no continúes con esto, que no nos va a llevar a ninguna parte"

La mano de la muchacha apretó parte de la erección de Trevize y acercando sus labios a su oído le susurró: "Sabes Golan, ¿quieres saber realmente por qué elegí a tu amigo y no a ti?"

Trevize, giro su rostro para mirar a Bliss directamente a los ojos. "Porque los quiero a ambos. Ustedes me excitan. Lo hicieron el mismo instante en que los conocí. Ustedes son tan distintos a los gaianos".

"¿Distintos?" aventuro a decir Trevize mirándola extrañado.

"Si. Tú sabes lo equilibrado que es todo en este planeta. Aquí se controla el clima, la cantidad y variedad de especies, los cultivos. Todo tiene que ser normal y especialmente la especie humana. Aquí todos los hombres y mujeres, como habrás podido observar tienen un biotipo muy similar y precisamente, aquel aspecto de los hombres que a nosotras las mujeres nos interesa, es también normal; el miembro sexual de los gaianos tiene la misma proporción, son todos iguales en eso, tanto en grosor como en el largo. Es como si hubieran hecho una copia genética para todos. En cambio, cuando conocí a Janov, y me di cuenta de la reacción que tuvo, muy parecida a la tuya, me di cuenta que el miembro de Janov tenía que ser distinto al de los gaianos. Después lo pude comprobar: es exquisitamente grueso, aunque corto, cosa que no me importa. Y ahora al tocar el tuyo, tal como lo puedo apreciar ahora, tiene un grosor y un largo que no había sentido nunca y estoy segura que será más rico que el de Janov." La muchacha se lo acarició una vez más y, mientras cerraba los ojos y apretaba su cuerpo contra él, le dijo con una voz ronca "¡Tienes que dejar que te lo vea, y eso que dijiste de que esto no nos va a llevar a ninguna parte, te aseguro que yo te voy a mostrar donde nos va a llevar!", y apretando su miembro prácticamente lo arrastró hacia la cama.

Trevize a esta altura, estaba totalmente entregado al juego que le proponía la muchacha quién, una vez que cayeron sobre la cama, se montó sobre sus piernas presionó un pequeño cierre en el hombro de la vestimenta de Trevize, lo deslizó hacia abajo hasta que apareció su cuerpo desnudo, exceptuando la prenda que cubría su miembro.

Bliss se dio cuenta por primera vez, que Trevize tenía un cuerpo musculoso que no se notaba con su vestimenta. De caderas estrechas, de vientre plano y pecho rotundo, distaba mucho de la imagen que ella se había formado de él. Si bien era bastante alto, no pensó encontrarse con ese cuerpo de atleta que tenía frente a ella y menos con la envergadura del enorme bulto que mostraba Trevize ahora.

Con su mano apoyada en la cadera de él, se agachó y con su boca recorrió su miembro desde la base y subió lentamente sus labios dando pequeños mordiscos al miembro ahora totalmente erecto. La muchacha extasiada, siguió con el juego de mordisquearlo mientras lo recorría con su boca. Trevize la observaba divertido ahora y acariciaba su cabello con delicadeza.

Lo mismo que su boca, los dedos de Bliss acariciaban, presionaban, medían el largo del miembro.

Para la muchacha esto era totalmente novedoso. Ella había tenido varios amantes; pero ninguno tuvo un miembro como el de Janov. Pero ahora, se daba cuenta que el pene de Trevize lo superaba con creces y su cuerpo así lo apreciaba: sentía que su vulva se mojaba y se agitaba de solo tocarlo. Su mente giraba enloquecida pensando lo que vendría más adelante. Estaba segura que si seguía jugando así con él, no resistiría en darle un fuerte mordisco al duro y enorme miembro de Tevize.

Con sumo cuidado, tomó con su dedos el borde de la pretina de la tela que cubría el miembro de Golan y empezó a descorrerla hacia abajo. Y allí estaba palpitando ante su vista, el más hermoso miembro que podía conocer. Miró con avidez la cabeza de hongo que saltó a unos pocos centímetros de su cara cuando ella lo tomó desde la base.

"Es enorme" exclamo la muchacha mientras su mano lo recorría y Trevize la miraba complacido.

A pesar de su asombro, Bliss bajó su cabeza, acercó su lengua y en un solo movimiento descendente, dejó que ese enorme miembro se deslizara como una serpiente dentro de su boca.

Ahora estaba en su elemento, chupar el miembro masculino era su pasión y este era un pene digno de todo su talento.

La textura de terciopelo de la cabeza de hongo contra su lengua era increíble. La muchacha sintió que el latido que se originaba en el interior de su vulva, hinchaba sus labios vaginales dilatándolos y haciendo emanar de ellos un flujo constante de humedad y que comenzaba a cubrir el palpitante orificio de su culo, mojando sus pequeños calzones.

Su boca había tirado el prepucio completamente hacia atrás, permitiendo que su lengua explorara la cabeza, retorciéndola allí en ese borde que sabía enloquecía a todo hombre.

Su boca siguió explorando toda la superficie de la cabeza, hasta posicionarla en la abertura uretral. Feliz, la muchacha saboreó las mieles del líquido pre seminal que había comenzado a escurrir por la pequeña abertura.

Lentamente lamió todo el tronco a lo largo de cada vena que sobresalía, sintiendo el calor y el poder de la sangre que llenaba su interior. Ella quería desesperadamente trabajar su boca a lo largo de su longitud y extraer toda su esencia; le encantaba tragarse el semen; pero, esta oportunidad de adorar a este ídolo fálico en la tranquilidad de la tarde, era demasiado grande como para apresurarse. Sabía que Pelorat no volvería a casa antes de las 8 de la tarde. Lo oyó gemir de nuevo, esta vez gutural y con un tinte de lujuria animal; sus manos asían sinuosas su melena con fuerza. Sentir la excitación de Trevize manifestada a través de sus manos en su cuero cabelludo, la hacía sentir como si el cuello uterino de su vagina, se retorciera violentamente de nuevo, dejándola casi al borde del climax. Por un segundo se dio cuenta que aquí nadie tenía el control de nada. Había tratado de hurgar en la mente de Trevize y no lo había conseguido. Las imágenes que conseguía eran confusas.

Trevize, acodado en la cama observaba fascinado el juego de la muchacha que estaba arrodillada frente a él.

Bliss lo miró sonriéndole nuevamente y sosteniendo su verga en la misma posición horizontal, se recostó de frente a él en la cama, y esta vez alargó su lengua y la bajó a lo largo hasta llegar a sus testículos.

'Ahora veré si mantienes el control que aparentas, Golan' se dijo la muchacha mientras bajaba su lengua hasta el centro de la base en donde termina el miembro y comienza el ano, el sitio más sensible del hombre. Allí serpenteo su lengua, acercando la punta peligrosamente al orificio. Oyó el más suave de los gemidos escapar de los labios de él y el suave toque de sus dedos en su pelo.

Pero allí Bliss tuvo su primera sorpresa respecto del comportamiento de este hombre que recién venía conociendo.

"Ahora es tu turno, Bliss" le dijo Trevize levantándose de la cama y tomándola por los hombros, tiró suavemente de ella e hizo un movimiento que le pareció de lucha libre, ya que se encontró de espaldas y él entre sus muslos.

La muchacha observó a ese hombre que desnudo, con una enorme erección que brillaba con la saliva de su boca que lo había succionado, la miraba atentamente. Ella comprendió su espera: quería que ella misma se desnudara. Esa era su forma de expresarle que ahora él estaba en control. Sonriendo subió la mano hacia su hombro para generar un inaudible click, después tomo la tela y desde el mismo hombro, la abrió, mostrando su tiesos pezones que resaltaban morenos sobre sus duros pechos, quedando sólo con unos pequeños calzoncitos bordados celestes, que aprisionaban apenas sus amplias caderas.

Trevize se acercó a ella y Bliss, cuando vio su pene bamboleante, quiso tomárselo de nuevo; pero él le asió ambas manos y las besó mordisqueando sus dedos. La muchacha gimió cuando vio lo que se proponía Trevize. Éste, apoyándose a los costados de sus caderas, bajo su cabeza y comenzó a lamerle el vientre y cuando llegó al borde de sus calzoncitos, los tomó con ambas manos y comenzó a deslizárselos por sus caderas, mientras al mismo tiempo su lengua recorría la piel que iba descubriendo. Bliss tembló cuando las manos de él se introdujeron bajo sus nalgas para bajar más prenda, ella levantó sus caderas y lo ayudo a que pudiera bajarlos totalmente. Trevize tomó sus calzoncitos por atrás, sin antes estrujar con sus poderosas manos sus duras nalgas. Después siguió deslizándolos por sus muslos hasta sus rodillas. Bliss hizo un ligero movimiento con sus piernas hasta dejarlos en sus tobillos y con uno de sus pies los retiró totalmente. Fue en ese momento cuando Bliss grito de placer, cuando sintió que los labios de él se apoderaban de su clítoris y se quedaban allí succionando.

"¡Oh, no. Tú no puedes ser así, no puedes hacerme eso, Golan!" susurró la muchacha casi como para ella.

Sentía que todo su cuerpo se tensaba cuando él no sólo jugaba con su clítoris, sino que le introducía la lengua entre los labios de su vulva, acariciando y mordisqueando cada pliegue. Más ahora que también un dedo jugueteaba alrededor de su ano.

'¡Hazlo, hazlo! Mete allí tu dedo' musitaba para sí la muchacha. Sentir su dedo acariciando apenas el centro del orificio de su ano; era algo totalmente inesperado para ella, ya que se estaba dando cuenta de la enorme excitación que esa nueva caricia le producía. Nunca había experimentado algo así y sentía que sus caderas se retorcían descontroladas.

Trevize introdujo las manos bajos los muslos de la muchacha, los rodeó haciendo que levantara sus piernas. Bliss entendiendo, dobló sus rodillas y abrió aún más sus muslos. '¡Haz lo que quieras, mi cuerpo es todo tuyo, Golan' pensó para sí la muchacha mientras le dejaba a la vista su vulva que escurría sus jugos hacia su ano. El bajó su cabeza y se apoderó nuevamente de su clítoris lo chupo con ansias así como los inflamados labios, hasta llegar a su ano, insertando levemente la punta de su lengua en su hendidura estriada.

"¡Agggh, aggh, aggh!" gimio cuando el climax de Bliss violentó todo su cuerpo. Sintió como si el cuello uterino de su vagina, cayera como una piedra antes de repuntar y repetir cada vez mayores espasmos. La lengua de Trevize, empujaba, torcía, e imitaba el coito tanto dentro de la hendidura de su vulva como en su pequeño ano, fuerte y rápido. Ella no había experimentado el juego en su ano con ninguno de sus amantes, incluyendo a Janov Pelorat. Gritó y su cuerpo se estremeció cuando llegó a su clímax con tal fuerza que expulsó una corriente de fluido desde su uretra, mojando la cara de Trevize.

Momentáneamente la muchacha debió perder la conciencia, porque cuando retornó a mirar a su alrededor, captó una sensación muy diferente. La lengua de él seguía jugando; pero, firmemente con la virgen hendidura de su culo. Alarmada comenzó a cerrar sus muslos pero las manos de él mantuvieron suavemente separadas sus nalgas y no tuvo más remedio que continuar teniendo esas sensaciones de hormigueo cálido que se habían apoderado de su cuerpo. Una vez más Bliss se dio cuenta que ese juego en su culo, era algo que la sorprendía. No podía entender que ella había perdido muchas veces su lengua en el esfínter de sus parejas cuando les hacía sexo oral, (aunque no todavía con Janov), pero ningún hombre había experimentado con ella de ese modo.

Nuevamente comenzó a sentir el orgasmo que se apoderaba de su cuerpo y nuevamente su uretra expelía chorros de líquido.

"¡Oh, Gaia, estoy chorreando!"

Las palabras apenas habían salido de su boca cuando otra corriente de arco de fluidos escapó de su agujero de orinar.

"QUIERO SENTIR TU PICO DENTRO DE MI!" exclamo la muchacha temblando aún en ese nuevo orgasmo, sintiendo que se sonrojaba mientras le gritaba eso. Pero de inmediato se centró e irguiéndose en la cama lo tomo de los hombros y lo instó a que se subiera sobre ella. Recostada ahora, levantando la cabeza ligeramente miró hacia su ingle para ver ese monstruo que se acercaba a su caverna del amor. Trevize, con la punta caliente de su verga, acarició sus labios empapados buscando su hendidura, y luego con una estocada profunda llenó su canal vaginal completamente.

"¡Oh, mierda, mierda!" gimió Bliss, cuando sintió esa enorme verga introduciéndose de una manera que a ella le pareció interminable; pero, que al mismo tiempo su vulva recibía complacida apretándose alrededor de ese tronco de dura carne que la horadaba.

Después ella lo abrazó y buscó su boca ansiosa. Mientras él la penetraba lentamente; ella enloquecida metía su lengua dentro de la boca de él, imitando con ella la verga que hacía lo mismo dentro de su vulva caliente.

Sin soltarlo, la muchacha aceptó sus embates subiendo sus caderas cada vez que él las bajaba. Bliss quería sentir la verga de Trevize totalmente dentro de ella.

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