GV1016 Ch. 03

byvlades©

De Camino a mi destino

Ya casi que estamos por la rotonda de Bandama. En poco tiempo llegamos, y desde que salimos de la casa, aún no se ha pronunciado ninguna palabra. Harumi va atenta a la circulación mientras deja que la brisa mueva su melena. Una mano al volante y la otra se apoya libre sobre la ventanilla. No dice nada, pero de vez en cuando se vira para verme y sonreír.

En el momento que alcanzamos la circunvalación hacia el sur, me mira de nuevo y rompe el silencio con una pregunta...

- ¿Que piensas?.

- Eh.., nada señorita Harumi.

Respondo extrañado.

- Claro, que vas a pensar. Me pregunto... ¿En que piensan los esclavos?. Supongo que tu estimulo solo se reduce al sexo... ¿No?.

- No señorita... no pretendo...

Me interrumpe derepente Harumi...

- Es lógico... Si no, ¿Por que te has prestado al club de Tasarte?. Aunque yo pago tus servicios, eres tu quien se presta voluntario a una miserable vida como un esclavo... ¿Te gusta tu estilo de vida?

- Si, señorita Harumi.

Me viene los recuerdos de Tasarte casi al instante. Reflexiono mucho sobre la primera pregunta, y no consigo llegar a una conclusión exacta. Lo mas transparente al muro de la duda, es la idea de que no podría hablar por todos los demás voluntarios esclavos. Casi que ni siquiera por mi. No se cual es el impulso mayor para llevar este estilo de vida.

Harumi mira por encima de mis pantalones cortos...

- Uy! ¿Que es ese bulto?. ¿Por que estás ahora excitado?.

- Lo siento señorita Harumi, no pretendo ser grosero.

- Bah venga! ¿Por que no te bajas esos short?.

Obedezco y me bajo los short hasta mis tobillos. Y de un disparo de catapulta sale mi miembro ofreciendo una dureza enrojecida.

- ¿Lo vez?, por ello me pregunto en que piensas. Nadie te ha puesto la mano encima y está empalmado.

- Si me permites, debo de confesarle que estoy muy contento por ser alquilado por usted.

- Ehh! ¿Que atrevimiento es ese? ¿No estarás flirteando con migo?

Se ríe...

- No señorita Harumi. Yo solo aspiro a servirla.

- Es broma, solo que me hace mucha gracia como te expresa.

Entonces coge el volante con la izquierda y baja su mano derecha para atrapar el ancho de mi pene.

- Ummm!!! Esto no es para nada una grosería.

Harumi tiene que apretar fuerte para poder abarcar toda la circunferencia. Hace como una media paja y luego lo gira en círculos para dejar que los lívidos salpique al rededor.

- No me molesta verte excitado. Nunca he compartido la castidad. Si no... ¿Para que iba alquilar un esclavo bien dotado?. Estoy muy interesada en los controles de orgasmos y las prolongaciones. Y en tus documentos se ven los adiestramientos referidos a ellos. Se que eres de erecciones permanentes, y quiero que en mi apartamento me alegres la vista con esa hermosa polla mientras me sirves.

- Siii..., señorit...a Harumi.

Respondo en suspiro ahogado.

Sus palabras y su mano jugando me nublan la vista y casi que no se por donde vamos. Por suerte su coche es alto y los turismos de la pista no pueden ver lo que me hace. Eso si, lo único raro es el collar de esclavitud puesto. Esto no lo puede disimular la camiseta. Tampoco debo de olvidar que las guaguas al pasar al lado, pueden dar una visión completa a los pasajeros. De momento, no pasamos una. Encima en plana pista, ya casi por Telde, ella como que no tiene que cambiar la marcha de la quinta.

- ¿Que entrenamientos has tenidos en Tasarte para controlar los orgasmos?.

Me pregunta al mismo tiempo que me hace una paja lenta.

Fueron varias sesiones distintas en diferentes momento. Por mi mente pasaron de forma de abanico hasta que pinché una al azar.

- Una de ellas ha sido la del orgasmo de la estatua. Las cuidadoras nos obligaban a estar quietos, sin apenas respirar y en posiciones incómodas sobre un pedestal mientras nos masturbaban. Solo los que son capaces de ni mover la barriga al respirar, pasaban la prueba.

Comento recordando esos momentos de orgasmos forzados sin desahogo. Momentos los cuales me aplicaba huyendo del castigo y luchando por el premio sustancioso de obtener sexo con mi cuidadora Gloria.

Por mi mente pasa un momento en el cual estaba de rodillas sobre un pedestal luchando por no moverme mientras sujetaba en mi boca una pala soportando una copa llena de agua. La cuidadora Gloria observaba atenta el agua de la copa buscando la mas mínima onda de movimiento mientras me pajeaba el miembro en movimientos muy lentos. Fue casi imposible pero lo conseguí. Al final grandes chorros de semen cayeron al suelo en gotas pausadas sin que se moviera el agua de la copa. Casi pierdo el conocimiento, pasado unos minutos.

- Interesante. Eso con mi Tobi es imposible. Bastante me cuesta no oírle gemir como un cerdo.

Sus dedos resbalan en la humedad de mi glande y...

- Se me ocurre... Coge mi bolso del asiento de atrás.

Me dice en el momento que me suelta el pene.

Cojo su bolso y lo poso sobre mis muslos.

- Vale, coge un saquito dentro y ábrelo.

Lo hago y veo mi plug comprado en la tienda de Santa Brígida.

- Se me había olvidado. Voy a dejar que te lo pongas tú.

- ¿En el coche, señorita Harumi?.

- Si, lubrícalo con tu saliva y póntelo.

Extrañado lamo el chupete...

- ¿Que se dice, esclavo?

- Gracias, señorita Harumi.

Esto ya agrava mas mi preocupación recordándome que, a pesar de estar en el interior del coche, estoy en la autopista pública. Y ya bastante tengo con tener los short en los tobillos.

- ¿Supongo que ya has aprendido a ponértelo tu mismo?

- Si, señorita Harumi. Ahora mismo me lo introduzco.

Levanto mis posaderas del asiento y con el chupete del plug busco mi agujero. Harumi no se lo pierde y mira ladeando la cabeza hacia la carretera y yo. Por fin encuentro el hueco y tan solo tengo que empujar. Lo hago y enseguida me noto lleno. Hasta un cosquilleo placentero noto en la base genital. Lo mas raro es sentarme de nuevo. El pompón de cola de conejo se aplasta sobre el asiento. Siento como si me sentara sobre una pelota de tenis. Mis rostro preocupado divierte a Harumi, y suelta unas carcajadas.

- ¿Mejor, verdad?.

- Si, señorita Harumi.

- Vaya!, En un momento pasaste de ser un macho con semejante polla, a una putita con cola de conejo.

Harumi se ríe.

Su mano vuelve a mi pene y se recrea dibujando con los dedos los relieves. Mis ojos se pierden en la luna de cristal viendo cada vez mas cerca la zona sur de la isla. Ya casi estamos entrando a San Agustín, mucho no queda para llegar a Maspalomas. Así que cierro los ojos y disfruto, de una forma que igual es muy atrevida, de sus dedos acariciando el largo excitado de mi ser.

Otra vez, como cuando salimos de la casa de su madre, se hizo el silencio. Dentro de mi silencio, mi reto solo se limita en no eyacular. Conociendo un poco los gusto de Harumi al alquilarme, lo puedo adivinar. Estoy seguro que el control de orgasmos que le apasiona, son la prueba de mi objetivo. No puedo, no debo eyacular sin su permiso. Pero a ella le es indiferente si sus caricias podrían originar un orgasmo inaguantable. Poco a poco me está desquiciando. Gemir en silencio es muy doloroso por muy bien entrenado que esté. Harumi desprende una descarga en mi totalmente diferente a las cuidadoras de Tasarte. Esta descarga es mas fuerte e impactante. Su perfil físico es como el del sueño de la mujer mas bella jamás vista. Por ello mejor cierro los ojos. No quiero ver esa delicadas manos de una diosa acariciando mi sexo. Eso sería el final de mi reto. No debo de eyacular. No, no..

Ya entramos en un paisaje mas urbano, y me suelta el pene.

- Súbete los pantalones.

Me ordena en cuanto vamos doblando calles en Maspalomas.

De los duplex y complejos turísticos pasamos por las calles de pequeñas casas escondidas en Palmeras. Sorprendido me doy cuenta de que estamos en una zona muy privilegiada. Todo lo contrario a lo que me imaginaba. Al menos salir del coche con este atuendo ridículo iba ser mas fácil por la discretas calles sin paseantes. Cualquiera que ve mi cuello se da cuenta de que soy de propiedad. Y se que Harumi es mas discreta que su Madre a la hora de tener un esclavo en público.

El coche se detiene y da marcha atrás para aparcar. Aparca y coge su bolso que había dejado atrás después de ponerme el plug.

- Puedes salir del coche.

Salgo por mi lado y me encuentro de frente unas casas formadas en un complejo de apartamentos. Son muy bonitas y cuanto Harumi tranca su coche, se adelanta para que la siga.

No vi ni un alma en la calle, pero justo cuando entramos por un pasaje entre las casas, una pareja de extranjeros nórdicos se cruzan en nuestro camino. Harumi los saluda y ellos devuelven el saludo. Estos al pasar mas cerca se percatan de mi collar, muñecas y tobilleras. Me doy cuenta bajando la cabeza avergonzado. La chica extranjera, se puede decir que se aguantó la risa al pasar.

Es curioso, pero estando desnudo en Tasarte o en la Tienda, no me sentía tan avergonzado como ahora con estas prendas en público.

Por fin llegamos a su puerta....

Continuará... Posiblemente con otros títulos. ;-)

Report Story

byvlades© 0 comments/ 4455 views/ 0 favorites

Share the love

Tags For This Story

Report a Bug

1 Pages:1

Por favor, Puntúe esta presentación:

Please Rate This Submission:

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Please wait
Recent
Comments
by Anonymous

If the above comment contains any ads, links, or breaks Literotica rules, please report it.

There are no recent comments  - Click here to add a comment to this story

Add a
Comment

Post a public comment on this submission (click here to send private anonymous feedback to the author instead).

Post comment as (click to select):

Refresh ImageTambién escuchar una grabación de los personajes.

Preview comment

Forgot your password?

Please wait

Change picture

Your current user avatar, all sizes:

Default size User Picture  Medium size User Picture  Small size User Picture  Tiny size User Picture

You have a new user avatar waiting for moderation.

Select new user avatar:

   Cancel