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GV1016 Ch. 08

byvlades©

Pasaron horas en soledad. Mi cuerpo bañado en sudor se tumba en busca del refrescado suelo. Un suelo en el que me veo reflejado, y donde se me refleja la angustia. El agua de mi bebero hace horas que me la bebí. He tenido la tentación de meter mi cabeza en el bidé y abrir el agua, pero no he sido capaz de tomarme esa confianza. Ya no se que hacer. Perdí el interés por sus zapatos del vestidor, e incluso dejé de curiosear en sus cajones su ropa interior. No estoy para excitaciones y el mal humor se apodera de mi. ¿Que puedo hacer con este calor?. Podría salir al patio trasero... no se...

Me decido a levantarme y andar hacia la puerta trasera. Abro y una claridad de gran intensidad refleja el medio día en la casa. Y no solo por estar desnudo soy capaz de salir, si no por el sol tan fuerte que pega. Al final la dejo semi abierta con la esperanza de que corra un poco de aire. Pero no... La idea no es buena y cierro. En los rayos de sol se veía polvo, y temía estropear la reciente limpieza.

Me voy al vestidor a tumbarme en el suelo y...

Alguien desde el exterior abre la puerta.

¡Por favor, tiene que ser Harumi!. Rápido me pongo en mis rodillas y rastreo hasta medio camino a la espera de ver quien entra. Enseguida me doy cuenta de que si... Es Harumi!!! Y ya estoy de rodillas delante de la entrada.

Mi dueña hace aparición con el bolso y su chaqueta en los brazos. Me ve, pero no dice nada. Desde que entra y cierra la puerta, yo beso el suelo a escasos cm de sus zapatos. Me da mucha rabia no poder besar el calzado de mi dueña, y mas me inquieta que no escuchar alguna palabra. Ella se deja caer sus zapatos y anda descalza unos pasos mas. También deja su chaqueta del traje sobre el sillón, y sigue hasta su habitación. Se que sin ninguna orden mi deber es seguirla y voy rastreando mis rodillas tras ella. Harumi suelta su bolso sobre una cómoda y se sienta en una orilla de su cama.

- Ven acá!

Por fin su voz que me llama... Me acerco a ella y hundo mi rostro al suelo con un gesto de advertir mi deseo de pesar sus pies. Harumi sin decir mas nada posa su mano en mis nalgas para empujarme levemente hacia ella. Mi frente, que se posa en el suelo a pocos cm de sus pies, se desliza un poco mas adelante. Entonces siento que su mano baja por mi trasero hasta tocar con sus dedos la piel del escroto. Con una caricia suave moldea mis pelotas y luego baja mas para atrapar el falo en semi erección. Lo atrapa en su mano y lo lleva mas hacia fuera para ser visto mejor por ella. Es como si me estuviera inspeccionando. Creo que busca indicios de orgasmos, no lo se. El caso es que su dedo gordo pasa por el glande y limpia algunas babas...

- ¿Te has portado bien?

- Si, Ama Harumi!

Digo acompañando un jadeo.

- Buen chico.

Derepente me suelta y se levanta de inmediato.

Me quedé medio inconsciente por unos segundos, y cuando estoy apunto de seguirla, veo que ella se detiene y se agacha para desatarme la traba y la cadena de mis muñecas al collar. Tan rápido lo hace ella se quita la blusa y la tira en la cama...

- Ve a por los zapatos!

Por fin gateando voy en busca de sus zapatos en la entrada. Los recojo en mis manos y rastreo de rodillas hasta la habitación. Cuando ella me ve, está solo con su tanga puesto...

- No, no, vamos ha ir trabajando tu nueva condición. Deja los zapatos en el suelo y vuelve a cogerlos con tan solo la boca. No quiero que uses las manos a partir de ahora.

Los dejo en el suelo...

- Procura evitar los dientes. Usa la lengua y los labios para atajarlos. A ver que tal lo haces!

Tal como indica intento la operación al mismo tiempo que compruebo que solo puedo tomar uno de sus zapatos por el tacón.

- Bien!. Si tienes que llevarlo uno a uno, lo haces así. Y ten mucho cuidado que tus dientes no dañe el material! Poco a poco aprenderás hacerlo con mas agilidad.

Con el tacón entre mis labios gateo hasta su vestidor y los dejo bien puesto en la fila del resto de calzados. Al volver a buscar el otro zapato, ya mi dueña había salido de la habitación. Así que rápidamente tomo con mi boca el zapato y hago la misma operación. Terminado la tarea gateo en busca de mi dueña y la encuentro sentada en el inodoro totalmente desnuda. Ella orina y y hace un gesto con los dedos para que yo me acerque. Una vez cerca ella acaricia mi cabello y abre sus piernas para que yo penetre entre ellas.

Sabiendo lo que quiere la limpio con consecutivos lametones sobre su sexo. No hace falta palabras, ella gime a un volumen bajo y se deja tomar por mi lengua. Hasta que su mano en mi cabello no me suelta, sigo y sigo lamiendo los restos de orina y seguidamente su humedad sexual. Esto va a ser un tarea diaria y yo lo agradezco. Entonces noto que desabrocha mi collar y me lo quita. Luego tira de mi pelo de tal manera que consigue dejarme de rodillas ante ella...

- Las manos!

Recojo mis manos hacia adelante como un perro entregando sus patas delanteras, y ella desabrocha mis muñequeras. Luego se levanta del inodoro y...

- Quítate las tobilleras!

Al quitármelas siento la incertidumbre y un temor por liberarme de mi atuendo de esclavitud. Pero salgo de mi duda cuando ella me indica con el índice la bañera. Entonces comprendo de que se trata de una ducha.

No se como ponerme en la bañera e improviso quedarme a gatas sobre ella. Supongo que es así como debo de esperar, Y en un momento mi dueña sale del baño.

Después de unos minutos aparece Harumi con tan solo una braguita tanga y una camiseta blanca de mangas roja corta. Se deja caer de cuclillas cerca de la bañera y toma el mango de la ducha. Espero en silencio sin ninguna protesta hasta que el agua rocía mi desnudez. Ella sigue sin decirme nada, y empiezo a extrañar su atención. ¿Por que no me dice nada?. ¿No tiene curiosidad por saber que tal me ha ido por ser visto por las limpiadoras? ¿Que le pasa?. Hubiera pensado que tenía un mal día si no fuera por que en su cara se refleja una sonrisa. Es mas, ahora canta en susurro.

Con una esponja frota mi espalda y con la mano libre acoge mis pelotas con suaves caricias mientras canta una melodía a un volumen muy bajo. Casi que solo susurra una letra en japonés. Cada frotado en mi loma, hombros, costado y cuello, son suaves caricias de jabón perfumado. Entonces cambia la esponja de mano, y es la que antes jugaba con mis pelotas la que ahora frota jabón por mis nalgas. Su mano derecha libre baja por mi estómago y aplasta mi pene hacia dentro para que salga por mi atrás. Una erección aplastada en su palma deja asomar el glande tras mis nalgas al mismo tiempo que recibe lo áspero de la esponja. Se recrea en esa zona y sabiendo de mi sensibilidad sigue frotando. Luego suelta la esponja y coge entre sus dedos mi glande y dice:

- Si vas a echar tu semen, échalo ya!

Me sorprende su tono frío y a la vez me excito con mas intensidad. Entonces noto que ella coge entre el índice y el pulgar medio falo a la altura del glande. Justo donde empieza el borde de la piel de mi pene. Ya solo usa una mano tras mía sosteniendo la erección en paralelo a la bañera.

- Venga, tu mismo!

Como ella no mueve el borde de la piel genital, soy yo quien hago movimientos de adelante atrás. Tan solo con que Harumi sostenga mi glande es suficiente para que yo penetre al vacío entre sus dedos.

- No te recrees, si estás muy excitado échalo ya.

Es como si le molestara mi erección y viera como solución un segundo desahogo del día. Aunque creo que no le haría mucha gracia que después de un baño, estuviera echando hilos de pre eyaculación. El caso es que no me queda mucho tiempo, y me apena ver a mi dueña cansada de sostener mi pene. Con movimientos mas enérgicos voy de adelante atrás sin necesidad de que mis rodillas y manos se separen de la bañera para nada.

Harumi reanuda su canto y es en ese mismo momento que siento desvanecerme y...

mmm!

Ahogo con toda mis fuerzas mis gemidos, de hecho solo fue audible uno.

Harumi abre los ojos ante lo evidente. La primera sacudida de semen vino a parar en el azulejo, el segundo al borde de la bañera y luego varios mas a pocos cm de mi.

- Buen chico!

Estoy a punto de dar las gracias y ella me calla con un shhh!

- A partir de este momento no vas hablar mas.

No entiendo. ¿Que es lo que pretende?. Pienso a medias, y a punto de derrumbarme de mis manos e irme de boca contra el borde de la bañera.

Su canto vuelve, y vuelve la esponja. Y por lo tanto desaparece las palabras al mismo tiempo que mis dudas crecen. ¿Por que el silencio?.

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