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GV1016 Ch. 10

byvlades©

Mientras que Harumi va de un lado al otro, recogiendo la cocina y vistiéndose, me da algunas informaciones del Club de Salobre.

La señora Yurena y su marido Jorge son sus fundadores en colaboración con Tasarte. Bien es cierto que la idea parte de una pequeña sesión de Tasarte en la que ya se estaba dando muestras de los primeros adiestramientos de animalización. Entonces este matrimonio extiende en sus propiedades un nuevo club para adquirir o adiestrar esclavos en las diferentes modalidades de animalización. De momento se basan perros, ponis, y como novedad, ganado o animales de carga para el interés agrícola.

Los esclavos son voluntarios igual que en Tasarte. Lo que al elegir una rama en Salobre, este es realizado. Si un esclavo desea ser animalizado como un perro, su papel será definitivo hasta el final del contrato. Por lo que tengo entendido las pruebas se basan mucho en la sicología del voluntario. Y no todos consigue ser animalizados.

Del club de Salobre no he oído nada hasta hoy con mi dueña, pero si conozco algunas normas de las cuales he sabido adaptarme con la hija de esta señora que debe de estar a punto de venir.

Harumi ya vestida con casi el mismo atuendo de esta mañana a diferencia de que lleva pantalones negros, se sienta en su sillón y me mira a los ojos.

- Me gustaría saber mas de ti como mascota! . Se que de momento no te he dado una función con migo. Y cuando te alquilé pensé en unir dos posibilidades.

Harumi suspira ligeramente y sigue...

- Si según tus notas en Tasarte, respondes muy bien cuando se te ha tratado como un perro. ¿Por que no me demuestra esa etapa?

Iba hablar y ella amenaza con los ojos bien abiertos...

- Nooo!, no quiero que hables mas mientras seas mío. Tu sabes bien como expresarte. Recuerda tu etapa con Lorena!

Con un golpe de pecho me trago la vergüenza ante Harumi y gateo hasta acercarme mas. Mi costado y cuello roza sus pantalones de pinza hasta que busco besar sus zapatos. Gimo a la espera de una caricia que no llega, y un silencio me inquieta en mis repetidos besos en la puntera. Entonces tengo esos recuerdos en los que dejaba mi espalda sobre el suelo y me mostraba. Era la manera de entrega que tan repetidas veces tomaba en mi animalización en Tasarte. Me tengo que armar de valor, y al final me decido. Sorprendo a Harumi con el movimiento brusco al acostarme al suelo cerca de sus zapatos. Mis piernas y brazos están recogidos o semiflexionados para que la figura perruna que muestro no se desvanezca, y a la vez ella pueda ver mi erección devota por su presencia.

Y por fin consigo que se ría!

- Que bonita estampa!

Su mano baja y acaricia por debajo de mis testículos.

- Me gusta verte así. No se, creo que es mas excitante y agradable a la vista.

Dice riendo mientras sus dedos juegan con mis pelotas. Luego atrapa en sus dedos la verticalidad de mi pene y lo mueve de un lado otro.

- Esto es lo que me quieres enseñar, bandido!

Una electricidad se apodera de mi cuerpo cada vez que siento su mano tocarme. Mis pupilas desaparecen hacia arriba dejando mis ojos en blanco. Derepente saco mi lengua acompañado de mis propios jadeos. Y Harumi, que no termina de creerse esta visión, me dice:

- Es raro! Pero al mismo tiempo encantador.

Ella se anima a masturbarme y bombea con suavidad la longitud de mi miembro. Y mis jadeos empiezan a crecer. Ya no tenía que ahogarlos como anteriores veces, por fin podría expresar este profundo placer por su acaricias.

Arriba y abajo son los movimientos de su mano sin apenas apretar mi pene. Derepente cae una reflexión y sin previo aviso para.

- Ah no!, no me vas hacer un lío aquí. Esa dichosa medicación que traes desde Tasarte parece que que te va durar varios días.

Sus suaves manos desaparecen de mi erección...

- Arriba!

Atontado me pongo de manos y rodillas frente a su sonrisa pícara. La misma mano suave que me acarició mi miembro, ahora se restriega en mi cabello para limpiarse de mis jugos sexuales, y lo acompaña como final, un pequeño cachete en mi moflete izquierdo.

- Que encantador!

Hipnotizado a su trato busco con mis labios su mano en mi cachete y lamo entre sus dedos. Ella entonces atrapa entre su dedos mi morro y aprieta.

- Quiero que demuestres esta faceta siempre. Y a ver como te comportas con la señora Yurena cuando llegue... Espero que seas un perrito bueno.

Intento mover la cabeza para afirmar, pero ella me tiene atrapado de los morros.

- Ahora te voy a decir de nuevo la orden. Según la revista de Salobre "Arriba" no es así. Tu ya te sabes los mandos de tu adiestramiento con la hija de esta señora. Arriba!!!

Me suelta de los morros y cumplo con la orden recordando la posición. Me pongo de cuclillas con los muslos flexionados y abiertos casi apoyando mis nalgas en los talones. Mis manos las dejo recogidos en mi pecho, y para agradar, o no se muy bien que pretendo, saco la lengua y jadeo como un perro.

Harumi ve mi erección completa apuntando hacia ella. Un hilo de baba seminal se me queda colgando de la punta y ya tiene una excusa para caer en una fuerte carcajada.

- Dios mío! Estás desesperado!

El rol del que estoy obligado nunca ha sido de mi desagrado a pesar de lo vergonzoso que me sienta. De hecho lo marqué en mi ficha del contrato como una curiosidad. Fue entonces cuando empezaron los adiestramiento cuando descubrí lo excitante que llega ser una vez que vencí los miedos a lo desconocido hasta entonces. Y Harumi me pone a prueba.

- Siéntate!

Me dejo de rodillas al suelo y descanso mis nalgas sobre mis tobillos. Mis manos se extiende para dejar mis palmas sobre el suelo.

Harumi coge del sillón la revista y pasa la página como si buscara mas instrucciones para su nuevo juguete.

- Quieto!

Rápido dejo mis codos y antebrazos sobre el suelo y alzo mis nalgas arriba sin separar las rodillas del suelo.

- Al suelo!

Con la misma energía me doy aun lado para acostar mi espalda al suelo y me quedo con manos y piernas flexionadas mirando el techo.

- A mí! o Ven a mí!

Me pongo en mis cuatro patas y gateo hasta que mi hocico topan con sus zapatos y los beso uno a uno. Luego me quedo en posición quieto a pocos cm de sus zapatos y mi mirada fijos en ellos. Normalmente cuando hacía esto en Tasarte, mi cuidadora me ponía la correa en mi cuello. Pero Harumi lee otros mandos de un pasaje de la revista al mismo tiempo que se levanta de su sillón.

- Talón!

Entonces es cuando yo voy a gatas rozando mi costado por su pantalón, siempre quedando cerca mi nuca a su mano baja, la que luego acaricia por encima de mi collar.

Harumi da unos pasos, y yo la sigo siempre a su lado derecho. Luego se para y mira su reloj.

- Queda un rato todavía.

Mi dueña reanuda la marcha y nos vamos hasta la puerta del patio. Abre y no tardamos en salir al exterior. Parece que busca algo y al final hace un gesto de ocurrencia.

- Espera aquí, quieto!

En la posición de quieto espero mientras veo que mi dueña entra al apartamento y me deja solo.

No tarda nada en aparecer con un zapatilla acolchada de andar por casa y la tira muy cerca de la verja que divide su patio con otro patio comunitario.

Veloz de pies y manos como cuatro patas, voy en busca de su zapatilla, el cual en su ausencia estuve aspirando su olor. La atrapo con mis labios y cuando me doy cuenta, veo horrorizado que el patio común pasea un chico y dos chicas que por muy poco me ven. Al final creo que no me ven. Yo corrí hasta mi dueña hasta que por fin los muros nos cubre, y dejé caer su zapatilla delante de ella. Harumi me enseña la palma de su mano, y rápido entiendo que debo tomar de nuevo su zapatilla y soltarla en su mano.

- Buen chico!

Entonces ella sabiendo de que un esclavo desnudo en público es motivo de queja, tira su zapatilla al interior de su apartamento. Desde que entro en busca de su zapatilla, siento como ella cierra la puerta de su patio.

Casi no encuentro su zapatilla hasta que la veo debajo de la mesa bar de su cocina, mientras la tomo en mi boca, noto como Harumi se me acerca.

- Déjalas en su sitio y vuelve al salón!

Con la zapatilla en mi boca gateo hasta su vestidor y la pongo con su otra pareja bien alineadas y voy al salón.

Cuando llego mi alma se llena de alegría al verla sentada. Ver que es tan bella mientras lee sobre la carpeta de mi contrato. Es de tan hermosa figura, que mi adoración no tiene límites. No deseo otra cosa que ser de su propiedad. Puesto que hace como si no existiera yo me coloco en posición de "quieto" cerca de su elegante calzado. Que aunque estoy impulsado por el deseo de besarlos, no hago nada sin que ella me lo ordene.

"Y así pasaron 20 minutos hasta la llegada de esa visita" Continuará...

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