La Agente de Valores Cap. 03

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"Sí. Y cuando se le haga algún seguimiento, siguiendo el protocolo habitual de control de la agencia, que hacen para los agentes nuevos, me gustaría que me lo informaras previamente." Dijo Leonid.

"¿Sabes que su madre es irlandesa y su padre colombiano?" Continuó la rubia, sin contestarle. Eso que pedía Leonid, no estaba obligada a comunicárselo.

"¿Y eso qué?" Preguntó Leonid.

"Que tendré que revisar sus expedientes también. La mezcla parece demasiado explosiva, para los cánones de la Agencia"

'Que me lo diga, Terese es una mezcla explosiva' Pensó Leonid, sin contestarle.

"¿En dónde te reunirás con ella, nuevamente?" Continuó la rubia, con el lápiz en alto a la espera de su respuesta.

"Siempre en un lugar neutral. No quiero que se sienta incómoda" Contestó Leonid.

Viendo que no podría sacarle más, por ahora, la rubia le dijo: "Te tendré informado de su dossier. Mientras tanto, necesito que me informes de todas las citas que conciertes con ella y me entregues un reporte de las materias tratadas." Dijo Jane, mientras descruzaba lentamente sus muslos, sabiendo que Leonid la miraba en ese momento, y arreglándose la falda, que al sentarse se le había subido por los muslos, más arriba de lo convenientemente, cerrando la carpeta, salió cimbreante de la oficina de Leonid. Éste no pudo negar que la pequeña rubia tenía lo suyo. Pero, su mente retornó a Terese. Miró la hora: eran recién las 10:00 AM, por lo que decidió trabajar en los archivos de los últimos meses, relacionados con las operaciones bancarias que habían tenido origen en países latinoamericanos.

***

4 Terese cuando vio el país de origen de esas escrituras de sociedades, donde debería a comenzar a indagar, con mucho malestar, se dio cuenta que había sólo una persona que podía ayudarle a obtener los accesos a ese país: y era precisamente su ex novio George. Éste trabajaba en el banco que tenía filiales en el país que representaba el abogado Vial. Su relación con su ex novio ahora, no era de las mejores. Hacía algo más de seis meses, que no tenía ningún acercamiento con él, cuando ella, estúpidamente, sintiéndose sola, había tenido la mala ocurrencia de tener un encuentro de una noche con él, la que había terminado en un desastre.

'Terese, tu nunca aprendes', se reprochó, después que esa noche había salido del departamento de su ex, hecha un quique. Él había tenido la misma actitud de siempre: hacer el amor para él, era meterlo, sacarlo y quedarse dormido. Era de los tipos que sólo le importaba buscar su propio placer. Precisamente esa había sido una de las razones de su rompimiento, en primer lugar. Y lo que más le molestaba ahora, era que ella se había entregado en bandeja, ¡como una estúpida! Y ahora, se encontraba en esta nueva encrucijada de tener que contactarlo. Pero, decidió que podía hacerlo, sin tener que comprometerse a nada con él.

"Hola, George" Lo saludo Terese cerca de las 13:00 horas.

"¡Pero qué sorpresa. ¿A qué se debe que me estés llamando? La última vez, me dejaste plantado." Contesto él, con un cierto dejo de malestar.

Terese se dio cuenta de inmediato que estaba en problemas con él. Pero, necesitaba su ayuda. 'La necesidad tiene cara de hereje', se dijo y con una sonrisa en su voz, le dijo cantarina: "Vamos, George, no puedes cobrarme sentimientos, después de tanto tiempo."

"Precisamente por eso. Además, no ha sido tanto tiempo." Dijo él dolido.

Viendo la actitud de perro apaleado que había asumido, Terese cambió de táctica de inmediato: "Para restañar las heridas, ¿qué te parece que nos encontremos en el Jame's Bar, hoy al almuerzo y charlamos?"

El tono de George, cambio al instante y respondió lleno de esperanza: " Me parece excelente. Te veo a las 14:00, te parece?"

"De acuerdo" Dijo Terese, y cortó, dando un suspiro. Necesitaba de los contactos de George para la segunda fase del análisis que quería hacer, y tendría que tragarse su orgullo, al menos por unas horas.

La belleza de Terese, cuando entró al Jame's Bar, dejó a todos impresionados. El quiebre de sus caderas, que daba a su andar un toque voluptuoso, algo que era parte de su naturaleza, dejó un reguero de miradas mientras cruzaba el recinto, hasta que vio a George que hacía señas con la mano, quién la miraba embobado a la distancia.

"¡Hola, encanto!" Dijo George levantándose para saludarla. La besó en la mejilla y Terese sólo lo dejó hacer. Se sentaron y en ese momento apareció el maitre, por lo que George no pudo continuar con sus intentos de llevar la reunión por los caminos que a él le interesaban. Una vez que les tomaron la orden, fue Terese la que tiró los primeros dardos, impidiéndole que George manejara el diálogo.

"Sabes, George. Estoy en un tremendo problema con una empresa que opera en el país en donde ustedes tienen oficinas."

George decidió posponer sus intentos de flirteo, mientras se la comía con los ojos. "¿De qué se trata?"

"La empresa desea hacer ciertas inversiones con mi Agencia de Valores, pero, necesitamos saber quiénes son los socios que componen la sociedad que desea invertir. ¿Crees que podamos averiguar algo a través de las entidades jurídicas que controlan la formación de sociedades en ese país?"

"En ese país tienen registros públicos, por lo que cualquiera puede acceder a ellos. Me imagino que dispones de poco tiempo, para hacer esta investigación, ¿o me equivoco?" Dijo George, viendo que se le abría una ventanita para sus pretensiones con Terese.

"Sí, muy poco. ¿Crees que podrías averiguarme algo en el más breve plazo?"

"Siendo para ti, pídemelo, tan solo" Le dijo George, mirándola, como si estuviera en una partida de poker y hubiera recibido excelentes cartas.

"¿Qué quieres decir?" Preguntó Terese, esta vez seria.

"Bueno, que podríamos volver a juntarnos a cenar, una de estas noches y..."

Terese le interrumpió "Mira, George. Si esas son tus condiciones para entregarme información, paramos aquí la conversación y este almuerzo no continúa".

"Vamos, vamos, Terese. No te pongas tan quisquillosa. Era sólo una broma. Llámame mañana. Mejor, llámame esta tarde y me pides exactamente qué quieres averiguar. ¿Te parece?" Se apresuró a decir George, mientras le miraba los pechos a la garzona que les traía los platos.

"Veo que lo mirón, no se te ha quitado" Le dijo Terese, cuando la garzona se alejó.

"¡De qué hablas!" Le contestó medio en serio, George, tratando de hacerse el sorprendido.

"Esa costumbre tuya, que hace que sea difícil compartir contigo" Dijo Terese, mientras atacaba la comida. Se dio cuenta de lo hambrienta que estaba. Y rápidamente encontró la razón: desde la tarde del día anterior, en que había estado con Leonid, había sido poco lo que había comido, comparado con la enorme actividad física desplegada. Se estremeció, cuando su mente se centró nuevamente en EL, y su cuerpo se llenó de esas sensaciones deliciosas y su mente hizo un rápido racconto de todo aquello que parecía haberla tenido en vilo toda la mañana.

"Te veo preocupada" Le dijo George, observándola tan callada.

Terese casi se atragantó cuando él habló. Tuvo esa sensación, como si todo lo que estaba pensando, se hubiera estado reflejando en una pantalla que todos podían ver. "Ah. Sí. Estos últimos acontecimientos, han sido difíciles de digerir. Estas operaciones que involucran a estas empresas latinoamericanas, nos tienen de cabeza." Dijo, a modo de explicación.

El aceptó la explicación, y continuaron almorzando en silencio. Todo nexo entre ellos, se había quebrado hacía tiempo. Cuando terminaron, se despidieron como viejos conocidos y nada más, quedando Terese de comunicarse con él, para solicitarle la información que necesitaba.

****

5

Cuando Terese asistió al almuerzo con su ex novio, no supo que alguien más seguía sus movimientos. Instalada a unas mesas más allá de donde estaba sentada, una pequeña rubia seguía el diálogo que sostenía Terese con su ex novio, y aunque no podía escuchar lo que hablaban, observaba atentamente el rostro de la muchacha, tratando de entender sus gestos, buscando cualquier indicio que le señalara que esa reunión tenía un propósito más allá de lo que implicaba los gestos de la pareja.

Jane Portman no le había contado a Leonid, que esa misma mañana iniciaría el seguimiento de Terese Bellardo. Tan pronto salió de su oficina, había llamado al encargado de seguridad de la agencia de valores, amparada en que pertenecía a la agencia de gobierno BRC, algo así como Centro de Investigación de la Banca, para preguntar la hora de salida para almorzar del personal y este le dio una hora aproximada entre las 13 y 14 horas. Se dirigió al World Trade Center y esperó pacientemente para verla salir de la torre 2, poco antes de las 14 horas. Había esperado casi ¾ de hora. Bueno, eran los gajes del oficio, se dijo.

La vio tomar un taxi, cosa que ella hizo también, encantando al chofer cuando le dijo "¡Siga a ese taxi!", algo que el chofer había anhelado escuchar toda su vida, siendo un amante del cine, como lo era. A las pocas cuadras, Jane vio que el taxi paraba frente al restaurant Pocker's Bar, por lo que dijo a su chofer, que se adelantara unos metros más allá de su entrada, para bajar posteriormente.

Jane Porman los vio terminar el almuerzo y pidió rápidamente la cuenta. Sólo había pedido una ensalada Cesar, que apenas probó, tratando de no perderse detalles del accionar de la pareja. Para su decepción, se dio cuenta que entre Terese y el tipo que la acompañaba, no había ninguna química. En ese instante, su trabajo como agente, se había ido por el despeñadero, ya que lo único que esperaba era que Terese tuviera un affaire con el tipo, y poder comunicárselo a Leonid. ¡Mierda! Exclamó para sus adentros, cuando vio salir a Terese y pedir un taxi, mientras el tipo le pasaba un ticket al encargado de estacionar automóviles. Decidió esperar y le tomó la patente cuando lo vio salir velozmente por la avenida. Al menos tenía algo.

***

6

Esa tarde, desde su oficina, una hora después del almuerzo, Terese llamó a su ex novio y le dio los detalles de las empresas que necesitaba investigar. Éste le prometió que al día siguiente tendría la información. Terese comenzó a sentirse inquieta, miró la hora, eran ya las 4:50, cerca de la hora que acostumbraba para retirarse de la oficina. Se sentía como una colegiala en su primera cita. Es que esta vez deseaba llamarlo. Necesitaba hacerlo. Quería escuchar su voz de barítono, ese timbre que le llegaba al centro de su vientre. No quiso dilatar más la llamada y marcó el teléfono que le había dado Leonid.

Escucho a una voz femenina contestar su llamada. "BRC, buenas tardes. ¿Con quién desea comunicarse?" En ese instante Terese se dio cuenta que Leonid le había dado el número de la Central. Quiso responder muchas locuras en ese instante, pero sólo atinó a decir: "Deseo comunicarme con el Sr. Leonid Vasiliev, por favor" Mientras lo decía, sentía que su voz perdía aliento y se sintió hablando como una niña. '¡Qué es lo que pasa contigo, Terese!', se dijo, cuando advirtió el tono de su voz. Se seguía reprochando, cuando lo escuchó contestar:

"Hola, soy Leonid Vasiliev, ¿quién habla?"

Se demoró unos segundos en responder, fascinada de escucharlo:

"Soy Terese"

"Terese. ¡Pero cómo pude ser tan despistado y no te di mi número directo. Por favor, perdóname! ... ¡No sabes lo que deseaba escuchar tu voz. Estuve muchas veces por llamarte!" Le dijo con verdadera preocupación en su voz.

"¿Y por qué no lo hiciste? También quería escucharte" Dijo Terese con ansiedad, pegándose el auricular a su oído para escucharlo mejor.

"Sentí que no debía interrumpir tu trabajo. ¿Quieres que nos encontremos en el mismo restaurant, para hacer la reserva?" Preguntó Leonid, también anhelante de escucharla decir que sí.

"¿A qué hora?" Preguntó ella.

"¿Te parece a las 18:30?"

"Está bien. Te encuentro allí" Respondió Terese, dubitativa si cortar ella la llamada.

"¿Así no más?" Le pregunto Leonid.

"Que te echo de menos, y la pequeña, también" Dijo Terese, ahora lanzando una risotada.

"Eso me gustó más. Adiós, hermosa" Se despidió Leonid y cortó la llamada.

****

7

Esa misma mañana, poco después de la 11, en un edificio a las afueras de Manhattan, tres tipos conversaban.

"Creo que Manuel Vial, la cagó definitivamente." Dijo uno.

"Pero, mi General lo encargó a él para manejar sus negocios, ya que ha trabajado de abogado en este país y está al tanto de su legislación" Agregó Gerardo Cabrera, que había acompañado al abogado a la oficina de Terese, en su calidad de 'asesor financiero', aunque su verdadero rol, era ser agente del servicio de inteligencia del país que estaba haciendo la compra de deuda externa.

"¿Y por qué esta preocupación?" Preguntó el tercero, un tipo más bien obeso, que estaba sentado en unos de los sillones del departamento, sosteniendo un vaso de wisky en su mano.

"¿Te parece poco? Piensa que llevó la carpeta con la documentación que indica quiénes son los que están detrás de las inversiones a la oficina de la Agencia de Valores, inversiones sobre las cuales el General pidió la máxima reserva" Dijo el primero que habló, dando un largo sorbo a su vaso.

"¿Y...?" Inquirió de nuevo, el obeso.

"Que toda la confidencialidad de la operación, se va a la mierda. ¿O no te cabe eso en tu cerebro?" Dijo Gerardo Cabrera, mirándolo con cierto desprecio. Su vaso de wiksy permanecía intocado sobre la mesita frente a él.

El primero que había hablado, terció: "Bueno, creo que tendremos que analizar toda la situación. Es obvio que a Vial, tendremos que tenerlo controlado, por ahora. Cuando te llamó, te dijo que había ido a rescatar la documentación. Esperemos a que llegue y nos cuente qué pasó."

En ese momento sonó el timbre de la puerta del departamento, y el tipo obeso, dejó el vaso sobre la mesita de centro y levantó para dirigirse a la puerta y abrir.

"Qué bien, Manuel. Te estábamos esperando" Le dijo, mientras hacía entrar al abogado y este le pasaba un sobre y se sacaba el abrigo y lo colgaba en el perchero de la entrada.

"¿Aquí está todo?" Preguntó mientras blandía el sobre en su mano y caminaba hacia el living.

"Sí, está todo. Ah, están todos." y dirigiéndose a un tipo de bigote sentado en uno de los sillones le dijo: " Y tu Gerardo, no debieras dirigirte a mí en ese tono, no soy tu subalterno de mierda" Le dijo mirando furioso al agente de inteligencia, con quien había hablado por celular en la oficina de la Agencia de Valores.

Este sentado en un sillón, le contestó: "Y qué, huevón, ¿quieres que te felicite?. Si supiera mi General la cagada que te mandaste, te manda a la chucha." Y Se lo quedó mirando impertérrito.

El tipo obeso había abierto la puerta y que sostenía los papeles, terció. "Vamos, vamos. Tranquilos y veamos qué tiene que decirnos Gerardo".

Éste se sentó en uno de los sillones del living, con el rostro encendido dijo: "en primer lugar están todos los papeles allí, y sólo estuvieron un día en la sala de la ejecutiva".

"¿Y qué seguridad tenemos que no le sacaron copia?" Preguntó fríamente el agente de inteligencia.

"La ejecutiva me aseguró que no acostumbran a sacar copia a la documentación que se les entrega, hasta que la operación no se haya cerrado" Contestó con firmeza el abogado.

"¿Y tú te creíste esa mierda?" Le retrucó el agente.

"¿Y por qué no. Qué razón tendría ella para mentir en algo así?" Dijo el abogado, mientras tomaba el vaso de whisky que le había pasado el hombre obeso.

"Sí. Tiene razón. A título de qué tendría ella interés en sacar copia del expediente que le entregó Manuel" Terció el obeso, dándole un nuevo sorbo a su vaso.

"Mira, no seré bilingüe como tú. Pero acabo de enterarme que el gobierno norteamericano está interesado en poner restricción a las operaciones de compra de deuda externa, por si no lo sabes" Dijo el agente, dirigiéndose al abogado, para que contestara.

El tipo obeso exclamo: "Mierda, ¿y cómo te enteraste?"

"Interesa conocer el milagro, pero no el santo" Contestó escuetamente el agente. "Y ¿qué me dices, abogado?" Insistió, mirándolo de hito en hito.

"Bueno. Es cierto lo que dice Gerardo. Pero es una situación que recién lo planteó el asesor de estado." Dijo el abogado, tratando de reconciliarse con el agente, aceptando sus dichos.

"Mira. ¡Me importa una puta mierda la tranquilidad con que estás viendo todo. Si ya planteó este tema el asesor de estado, quiere decir que esto lleva mucho tiempo de investigación! "

"¿Y qué sugieres tú, que se haga?" Dijo el obeso.

"Quiero saber que esa agente con la que está tratando de cerrar esta operación que encargó mi General, no le sacó copias a la carpeta" Dijo el agente de inteligencia.

"Bueno, entonces, encárgate de eso, y nos reunimos la próxima semana" Dijo el obeso y todos se levantaron y se despidieron del obeso, quién ahora mantenía el sobre en su mano que había traído el abogado. Tan pronto el grupo salió, se dirigió a una sala contigua y dirigiéndose a una pared, en donde había una caja fuerte, digitó la pantalla y cuando la pequeña puerta se abrió, guardó el sobre y cerró. Después se dirigió a su notebook y se conectó a Internet y envió un mensaje que comenzaba:

'Estimado general....'

******

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