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La Agente de Valores Cap. 06

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Cuando las cosas no resultan como fueron planificadas

*****

1

La misma tarde en que Jane y Terese se habían reunido para conversar de qué manera planificarían su 'ménage á trois' con Leonid, tres hombres los hacían en un departamento lejos del centro de Manhattan, pero ellos, para un asunto menos sexual: debían analizar los últimos acontecimientos que los tenía en vilo.

Sentados en el departamento, el encargado de negocios de la embajada, les leía a Gerardo Cabrera, el agente de inteligencia y a Manuel Vial, abogado a cargo de la inversiones, el último email que había recibido del General. La postura del abogado mientras se leía el email, era la de un procesado ante un tribunal que está a punto de emitir su sentencia. Él sabía, más que intuía, que el encargado de ejecutar el veredicto, estaba en la misma habitación.

En ese correo, que había sido desencriptado por el agente de inteligencia esa misma noche, el General informaba claramente y en detalle, por qué la adquisición de los títulos de deuda externa, debía realizarse en un plazo no mayor a 20 días. El congreso del país, sobre el cual en este momento no tenía control, estaba a punto de cursar una ley que permitiría que el estado renegociara las deudas que tenía con distintos bancos internacionales, lo que haría que los bancos se deshicieran de los antiguos títulos de deuda externa, haciendo que su negociación de compra de los mismos, se fuera por el desagüe.

"¡Estamos a 26 de agosto, por lo que nos quedan sólo 15 días. Estamos jodidos si no logramos conseguir que la transacción con la agencia de valores se concrete antes del 11 de septiembre!" Exclamó el hombre obeso, pasando un pañuelo por su frente perlada por la transpiración.

"Creo que hay algo más grave aún" Dijo con la voz apretada, el abogado.

El hombre obeso y el agente de inteligencia, casi simultáneamente preguntaron "¿Y qué es?"

"Obtuve información de ciertas esferas de gobierno, que están investigando todas las transacciones hechas en los últimos 10 años, para buscar quiénes están detrás de ellas. El General hizo 5 compras en los últimos años que alcanzan a los 100 mil millones de dólares."

"¡Mierda!" Exclamó el hombre obeso.

"Y lo que es peor. Creo que la muchacha que trabaja en la agencia de valores, ya ha sido contactada por entidades de gobierno. Y tengo mis serias sospechas que los papeles que recibió la muchacha, pudieron haber sido fotocopiados y ya estén en manos de esas autoridades." Agregó el agente de inteligencia.

Los dos que escuchaban, se quedaron con la boca abierta, sin poder creer lo que escuchaban.

El primero en reaccionar fue el hombre obeso, preguntando: "¿Y qué te hace pensar así?"

Gerardo Cabrera procedió a darles una versión resumida de lo investigado por él en los últimos días; de cómo había seguido a la muchacha y cómo había averiguado, que en el edificio en que ella había entrado con otra persona, era una fachada de empresa. Lo había confirmado, ya que al tratar de investigar la patente de la van en la que ella había llegado hasta allí, y que él había anotado, resultó no estar en los registros oficiales, lo que demostraba claramente que era un vehículo pertenecientes a agencias de gobierno, que por razones de seguridad, se eliminaban de esos registros.

"Yo intenté convencer a Terese Bellardo, la ejecutiva de la agencia de valores, de que viera la posibilidad de apurar la negociación. Pero, me dio con la puerta en las narices." Dijo con hilo de voz el abogado Vial.

"¿Cuándo te reunirás con ella para saber del avance de la negociación?" Preguntó el agente de inteligencia al abogado.

"Mañana debo ir a su oficina, a completar ciertos documentos, el resto está a la espera de la respuesta de Banco Boston" Contestó el abogado.

"Iré contigo. Te veo allí a las 9:00 AM" Le dijo simplemente el agente.

La reunión había terminado, y ambos el abogado y el agente se despidieron del hombre obeso y salieron del departamento.

****

2

Terese y Leonel, después de haber hecho el amor, yacían desnudos sobre la cama descansando. Ambos tenían sus manos tomadas. De pronto escucharon una voz:

"Veo que empezaron la fiesta sin mí. No lo puedo creer"

Era Jane a la que no habían escuchado entrar al dormitorio, ya que sin calzado y sobre la alfombra, era imposible que la hubieran escuchado. Ahora estaba de pie al lado de la cama, y había comenzado a realizar un strip tease frente a ellos, desabotonándose lentamente su blusa, para seguir con sus jeans, los que cayeron deslizándose por sus caderas hasta sus pies. A continuación se desabrochó el sujetador, el que también dejó caer a la alfombra; sus grandes y firmes pechos no cayeron un centímetro, mostrando sus pezones duros como lápices. Después tomando los bordes de sus pequeños calzones rojos, los bajo por sus piernas y antes de que Leonel hiciera un movimiento, gateó por la cama y se encaramó sobre el cuerpo de este.

"Veo que al menos, alguien está contento de verme" Dijo la pequeña rubia, que con su vientre había aplastado toda la erección de Leonid, cuando se subió sobre su cuerpo.

Efectivamente, Terese había visto cómo el miembro de Leonid había comenzado a desperezarse bamboleante, tan pronto la rubia había empezado su show, hasta adquirir las proporciones a las que ella ya estaba acostumbrada a ver. Sonrió, por fin su amiga reciente, probaría lo que tanto anhelaba. Por una extraña razón, no sentía celos, sólo curiosidad de verse enfrentada por primera vez a un trío. Por otra parte, le llamaba la atención lo pequeño que se veía el cuerpo de la rubia, en comparación con el macizo y enorme físico de Leonid. Su cara estaba apoyada en el cuello de él, y su cuerpo más bien delgado, parecía más el de una adolescente, dándole a la escena un tinte casi de incesto, a no ser por el enorme trasero de Jane que sobresalía claramente sobre el cuerpo de Leonid.

Terese hizo un gesto de asentimiento, cuando él buscó su mirada buscando su aprobación, y después se apoyó de lado, flexionando sus piernas y apoyándose en un codo para observar más de cerca la acción. Pudo ver a la pequeña rubia que tenía aplastados sus enormes pechos sobre el torso de Leonid, mientras apoyando sus rodillas a ambos lados de las caderas de él, abría sus muslos tratando de montarlo. Leonid, la había tomado de las nalgas y la rubia movía sus caderas resbalándolas de arriba abajo a todo lo largo de su erección, recorriéndola así entre los pliegues de su vulva. Terese no perdía detalles y vio cómo los dedos de él se incrustaban entre los labios de la vulva de Jane. Eso era algo que ella había experimentado ya varias veces en los últimos días que había pasado con él; le encantaba sentir sus manos apretando sus nalgas y sus dedos haciendo el efecto de un glissando por el interior de sus labios vaginales como si ella fuera un instrumento musical, al que pudiera arrancarle notas musicales. Y claro que le arrancaba, pero no sonidos musicales, sino largos gemidos, tal como lo estaba haciendo ahora Jane, que respiraba agitada. Esa visión, la excitaba sobremanera, especialmente cuando continuaba escuchando los gemidos de Jane y las contracciones de sus piernas.

Por otra parte, ese voyerismo que experimentaba, la intrigaba, se daba cuenta de la tremenda atracción sexual que se puede tener al ver a una pareja acariciándose, especialmente con la intensidad con que lo hacían Leonid y Jane. Ella en este momento había comenzado un calor que recorría su vientre centrándose en su entrepierna. Inconscientemente, había abierto sus muslos para introducir una mano para que sus dedos jugaran entre los labios de su vulva. Cuando lo logró, comenzó a recorrerlos de abajo hacia arriba, hasta llevar las yemas hasta el botón de su clítoris. Terese se mordió los labios, cuando se percató que los sonidos que escuchaba, eran ahora sus propios gemidos; quería evitar así, que ellos se vieran interrumpidos al tomar consciencia de que ella estaba allí; como si deseara darles toda la intimidad que necesitaban; para entregarles esa soledad que requiere una pareja en el instante en que su pasión se desata, para elevarla a su punto máximo, como estaba ocurriendo entre Leonid y Jane.

Los miró con ojos glaseados por la excitación, y el instante en que vio aparecer la erección de Leonid, sus ojos se quedaron pegados en esa visión: verla enorme, rígida, vertical, destacándose por su color más bien oscuro, en medio de las nalgas rosadas de Jane, con su glande brillando, chorreando líquidos, mientras la rubia subía y bajaba, como si besara con los labios de su sexo todo el largo de su miembro. Pronto vio cómo las caderas de Jane se elevaban más y aparecía su pequeña mano, que tomando el miembro de Leonid, la comenzaba a guiar hacia la abertura de su vulva. Los dedos de Terese se movieron aún más rápido ante ese espectáculo, observando como lentamente se iba insertando hasta verla desaparecer en la concha de Jane. Sus dedos ahora se movían con ansiedad por todo su clítoris. Ni en sus mejores fantasías sexuales, pensó experimentar la excitación que sentía en ese momento, cuando vio cómo la pequeña rubia comenzaba a moverse de atrás y hacia adelante. Estaba fascinada, de cómo el pequeño cuerpo de Jane, era capaz de generar la magia de hacer aparecer y desaparecer esa enorme masa de carne en que se había convertido el pico de Leonid, y de lograr que entrara en su pequeña abertura y todo enfrente de sus ojos.

No supo en que momento sintió la vibración de su cuerpo que comenzaba a liberarse en un orgasmo inesperado, el que fue intensificado aún más, al escuchar a Jane nombrando a gritos el nombre de Leonid, para decirle que estaba acabando también, mientras movía frenética sus caderas sobre el cuerpo de él. No supo cuánto duró todo, de lo único que estuvo consciente, es que su cuerpo ardiendo, se pegó a la pareja y quedó asesando al lado de ellos, exhausta. En su vida Terese pensó masturbarse con la intensidad con que lo había hecho.

****

3

Dos días después, precisamente al día siguiente en que Leonid tuvo que salir del país para viajar a Londres, a fin de examinar ciertas transacciones que le habían informado estaban en proceso de realizarse allí, y que también provenían de empresas supuestamente extranjeras, pero que tenían que ver una de las que aparecían en los documentos que había sido fotocopiados, Jane y Terese se juntaron esa tarde a conversar de las experiencias vividas en esa oportunidad. Terese le comentó de esa sensación tan particular que había experimentado cuando se masturbó mientras ella hacía el amor con Leonid. Ambas llegaron al acuerdo, de que todo había sido producto de una mezcla simultánea de muchas cosas: la novedad de estar en un trío por una parte, pero principalmente, por la intensidad que tiene experimentar el voyerismo, y todo por primera vez. Recordaron con fruición cada detalle de lo que ocurrió después entre los tres, en que se entregaron sin restricción a experimentar toda clase de posiciones, en esas largas horas del sexo que tuvieron y que duró hasta alta horas de la madrugada. Esa tarde, quedó la promesa tácita entre ellas, de poder juntarse de nuevo a conversar esto mismo, pero con la presencia de Leonid cuando éste regresara de Londres. Ambas tenían mucha curiosidad en saber cuál era su opinión al respecto, y especialmente, saber qué camino tomaría esta nueva relación entre los tres.

***

A la mañana siguiente, en que tuvieron que controlarse para no continuar su orgía cuando los tres amanecieron desnudos en la enorme cama de Terese, quedaron de acuerdo que en la tarde se reuniría en las oficinas de la BRC, a fin de examinar la grabación que había realizado Terese al abogado Manuel Vial. Además, esa mañana, Terese dijo que tendría una nueva reunión con el abogado, quien debería firmar los documentos anexos finales para el cierre de la transacción financiera. Se despidieron de beso los tres y cuando bajaron los esperaban sendos vehículos: una para llevar a Terese hacia el World Trade Center de Manhattan y la otra para conducir a Jane y a Leonid a sus oficinas.

****

Cuando entró a las enormes oficinas de su agencia de valores, Terese vio que en recepción, la esperaba el abogado Manuel Vial, pero esta vez, venía acompañado con ese tipo adusto, que había conocido antes, Gerardo Cabrera.

Los saludó y les pidió que la siguieran a su oficina. Una vez que se sentaron frente a su escritorio, Manuel Vial sacó de su maletín un set de papeles que Terese le había entregado para que completara.

"Excelente Sr. Vial. Debo informarle que el Banco Boston me comunicó que están sólo esperando el visto bueno del departamento legal, para enviarnos los títulos, los que por supuesto, quedarán en garantía mientras ustedes proceden a realizar la transferencia de fondos a nuestra empresa. ¿Estamos de acuerdo?" Preguntó Terese, mientras sostenía en su mano los documentos que le había entregado el abogado.

"Sí por supuesto. Ah, quería transmitirle una duda que tiene nuestro experto financiero el Sr. Gerardo Cabrera aquí presente, ya que él no domina su idioma, y es si toda la documentación de esta operación queda en alguna bóveda de seguridad." Le dijo el abogado.

"Me parece una pregunta muy pertinente, y dígaselo así al Sr. Cabrera. Efectivamente, toda la documentación oficial de nuestras transacciones, son enviadas a nuestro departamento legal, quien precisamente está a cargo de una bóveda de seguridad, que se encuentra en este mismo piso. Todo queda bajo la confidencialidad bancaria, y ni siquiera las autoridades de gobierno, pueden tener acceso esa documentación" Dijo Terese, dirigiéndose hacia el acompañante del abogado.

Este procedió a traducir lo que había dicho Terese al tipo que lo acompañaba, quien sólo se limitó a asentir, un poco más distendido.

Claro, todo lo que había dicho Terese, era un vulgar embuste. Por políticas de seguridad, toda la documentación de las operaciones de la Agencia de Valores, eran enviadas a una bóveda de seguridad en un banco de la ciudad. Porque no podían arriesgarse a tener todo en un mismo lugar físico, por eventuales siniestros de cualquier tipo que se sucedieran en el piso. Y no estaban equivocados, por los acontecimientos que ocurrieron posteriormente.

Ambos personajes se levantaron y salieron de la agencia de valores. Después, mientras iban en el vehículo que los llevaría al departamento del asesor de negocios de la embajada, que hacía las veces de centro de operaciones del grupo, comentaron que todo parecía estar relativamente bien, especialmente el hecho que toda la documentación legal quedaría lejos de las narices de la autoridad. El más contento de todo esto, era el abogado Manuel Vial, ya que podía respirar tranquilo, sobre todo teniendo al lado la razón de su preocupación.

***

Esa tarde, estaba reunido en las oficinas de la BRC, todo el grupo comandado por Leonid. En la sala de reuniones, se había instalado el dispositivo de grabación que había traido Terese, conectado un sistema de permitiría que todos los presentes, pudieran escuchar.

Después que terminó de emitirse la grabación, incluyendo la de esta misma mañana, Leonid dejó la palabra a los presentes para que entregaran sus comentarios. Joe Camaran uno de los participantes, dijo que era obvio que el grupo que estaba tratando de realizar la adquisición de deuda externa, estaba apurado por algo. En ese momento, pidió la palabra Karl Fisher, el otro agente del grupo, para decir:

"Estuve investigando qué rol tiene el antiguo dictador de ese país, que está detrás de la adquisición. En la actualidad es senador, pero pertenece a grupo de derecha que es minoritario, y pude saber que en este momento se está estudiando un proyecto de ley, para que el estado renegocie las deudas con los bancos extranjeros. No sé qué significa eso, ya que desconozco sus implicancias legales en lo que estamos investigando." Terminó diciendo Karl.

Terese pidió la palabra y dijo: "Creo que yo sí lo sé. Si se re-negocia la deuda, los actuales títulos de deuda, serían retirados del mercado por los bancos que los poseen, lo que significaría que se les acabaría el negocio, al menos para el ex dictador de este país en cuestión. Karl, ¿supiste en qué trámite legislativo se encuentra ese proyecto de ley? Algo estuve estudiando respecto de ese país, y no existe un procedimiento muy acotado de fechas"

"No. La verdad es que no lo sé. Pero podría investigarlo, ya que parece que ahora que lo planteas así, estaría claro la razón de la urgencia que tiene el abogado de cerrar cuanto antes la transacción con tu agencia de valores."

"Y claro, toda la negociación con tu firma se iría al carajo si se hace después que la ley para renegociar se apruebe. Karl, necesito que de inmediato averigües en que proceso de aprobación se encuentra esa ley en ese país." Dijo Leonid.

"Jane, prepara un informe con toda la documentación reunida hasta ahora, incluyendo las grabaciones, ya que deberé entregarlo antes de las cinco de la tarde al director, ya que debo viajar a Londres.

"¡A Londres!" Casi sin evitarlo, las dos muchachas exclamaron eso al unísono.

"Sí. Se descubrieron transacciones de ese mismo grupo que investigamos, que están siendo realizadas en un banco londinense. Razón por la cual, debo viajar mañana a primera hora." Les contestó, sin reflejar ningún gesto ante la sorpresa demostrada por las dos muchachas. Los otros dos agentes, sólo escucharon, pero después, entre ellos, comentaron lo raro de la actitud de Jane y Terese.

Cuando se quedaron los tres en la sala. Jane dijo: "Bueno, Terese, veamos cómo pasamos la pena" sonriendo picarescamente a Terese.

"Espero que no encuentren un sustituto, antes de que llegue" Les dijo Leonid, mientras abría la puerta de la sala, sonriéndoles a ambas al hacerlo.

Y cuanto estaban a punto de cruzar la puerta, Jane casi hizo saltar a Leonid, cuando ésta, agarrándole la bragueta, le dijo "Esto, será difícil de reemplazar, ¿No es cierto Terese?"

A lo que Terese asintió, muerta de la risa.

****

4

Terese, mientras guardaba los papeles que le había traído el abogado esa mañana, en la soledad de su oficina se recordó del sobre que había guardado. Abrió el cajón, y nuevamente su mente se inundó con la imagen de Leonid. Tomó el sobre y lo guardó en su cartera. Decidió llevarlo a su departamento para mostrárselo cuando él regresara de Londres. En ese instante, vino a su mente la despedida en el aeropuerto, cuando abrazada a él, como una lapa, lo había mirado a los ojos para decirle:

"Quisiera que me dejaras algo, para recordarte mientras estás fuera" Le dijo, mientras, recorría con su mano el bulto de su bragueta. Se había atrevido a hacer eso, ya que ambos estaban detrás de un pilar, ocultos de la mirada de intrusos.

"Yo creo que tendríamos que dejarlos en una guardería, a la pequeña y al bebé" Dijo Leonid, riéndo a carcajadas por el juego de Terese. "Te estaré llamando cada noche y tendremos al menos, sexo virtual. ¿Te parece?".

"Tontín, si me llamas a las 10 de la noche para que juguemos, tendré que esconderme en el cuarto del aseo en mi oficina para que lo hagamos. Recuerda que estarás adelantado en 7 horas." Respondió Terese, sin abandonar su presa.

"Entonces te llamaré como a las 12 de la noche. Y tú tendrás que evitar que Jane te lleve a su bar favorito, después de las 7 de la tarde" Respondió Leonid.

"Lo haré. Estaré esperando ansiosa tu llamada" Le dijo ella, besándolo apasionadamente. Él la soltó de su abrazo y se dirigió caminando hacia la puerta que daba a la manga de acceso al avión. Terese espero, hasta que lo vio desaparecer. Sólo entonces salió del aeropuerto. Ese hombre era toda su vida en ese momento, pensó.

****

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