La Agente de Valores Cap. 07

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Ya en el automóvil que lo llevaría a su departamento, envió un mensaje de texto por su celular al director de la CIA. "El Midland Bank aceptó parar la transacción". Eran las 2 de la madrugada en Nueva York, por lo que lo vería a primera hora para la reunión que sabía tendrían el martes en la mañana. No sabiendo en qué derivaría su reunión-almuerzo con la gerente del Midland Bank, decidió mandarle un mensaje de texto a Terese, diciéndole que la llamaría al día siguiente.

****

Nueva York, 8 AM del martes 11

El grupo se había reunido temprano, eran las 8:30 AM cuando entraron a la sala de reuniones, estaban Joe Camaran, Karl Fisher, Jane Portman y Terese. A los pocos minutos entró el director de la CIA.

"Hoy recibí un mensaje de texto de Leonid, en que me confirmó que su gestión con el Midland Bank fue todo un éxito, aceptaron a parar la transacción." Y agregó con una sonrisa dirigida a todo el grupo "Espero que no haya sido por sus dotes de negociador y no de seductor, ya que su negociación la hizo con la gerente del banco" Todos se rieron ante esas palabras, excepto Terese, que al escuchar eso, permaneció impávida. Jane la observó con el rabillo de ojo.

En ese instante, se escucharon gritos en el pasillo y el director dirigió su mirada hacia la puerta de cristal, cuando vio pasar corriendo a un par de funcionarios. Rápidamente la abrió y escuchó los gritos: "Acaba de estrellarse un avión en World Trade Center". Al oír eso, el director entró y dijo "Enciendan el televisor". A los pocos segundos apareció en la enorme pantalla, la imagen de la torre norte envuelta en una nube de humo. Todo el grupo se quedó paralizado ante la dantesca visión. Pronto se escuchó la voz del locutor diciendo:

"Un avión de una aerolínea se incrustó hace unos minutos en la torre norte del World Trade Center, hasta ahora se desconoce las razones por las que ese avión haya desviado de curso"

El relator siguió dando detalles de las medidas que se estaban tomando para enfrentar el enorme incendio que ese impacto en la torre, estaba produciendo. Mientras hablaba, todo el grupo, incluyendo al director de la CIA, no atinaban a decir palabra cuando de pronto, vieron el preciso momento en que otro avión impactaba la torre sur. Todo el grupo gritó sin poder contenerse, y sólo en ese momento el director de la CIA se llevó el celular al oído mientras escuchaba concentrado lo que le transmitían. Se dirigió brevemente al grupo y dijo "Me comunican que aparentemente existe la sospecha de que los aviones fueron secuestrados" y salió rápidamente de la sala.

Todo el grupo recién comenzó a reaccionar, y todos daban su opinión. Karl Fisher dijo "Esto es un atentado terrorista, no me cabe duda". Todos comentaban de cómo fue posible que una cosa así pudiera haber pasado, sin que la Agencia no hubiera detectado algún indicio previo. De pronto, los dos hombres y Jane dirigieron su mirada hacia Terese, comprendiendo de pronto que ella, que debería a esa hora estar en su oficina en la torre norte, estaba con ellos sana y salva. Fue algo espontáneo, todos se acercaron a abrazarla en un gesto de camaradería. Terese en ese instante gritó, con lágrimas en los ojos, las torres colapsaban y en segundos todo fue una enorme nube de polvo. El grupo, como por instinto, quedó abrazado durante largos minutos, sin poder creer lo que había ocurrido delante de sus ojos.

****

Londres, 15 PM del martes 11

Sentada en el restaurant Blue Bird, Rachele estaba a la espera que llegara Leonid. En estos minutos, se permitió pensar en el sentido que tenía esta interacción había comenzado a gestarse entre ellos. Trataba de razonar de cómo había sido posible que ella, una mujer de mucho carácter, de gran belleza, características ambas para que muchos hombres temieran acercarse, o miraran como inaccesible, se había derretido en los brazos de este hombre. Sentía que desde el primer momento en que lo conoció, todos sus conocimientos de negociación que había aprendido y practicado durante todos estos años y utilizado a diario, parecieron esfumarse mágicamente cuando se enfrentó a él. Y lo que la confundía aún más, era que se había entregado con una pasión que desconocía poseer. Recordó el instante cuando Leonid se fue como a las 9 de la noche desde su casa, en que tuvo que refrenar sus ansias de preguntarle cuándo lo vería de nuevo. Se dio cuenta que eso era llevar las cosas más allá de lo razonable, al menos así lo sintió.

Él la había besado al irse, y cuando se quedó sola en la cama, a los pocos minutos vio aparecer a su hija que se quedó en el umbral de la puerta, como pidiendo permiso para entrar, no como lo hacía cuando pequeña en que simplemente saltaba a su cama y se acurrucaba entre sus brazos. Ella comprendió en esa actitud de su hija, que la veía con otros ojos, como si hubiera conocido a otra madre, y le había hecho un gesto para que entrara y sólo en ese instante su hija había corrido a sus brazos y había colocado su cabeza en su pecho. Se puso rígida cuando la escucho hablar:

"Mamá, ¿quién era ese hombre?" y levantando la vista se la quedó mirando a la espera de su respuesta.

Rachele en esos breves segundos que se dio para contestar, se devanó los sesos tratando de entregarle una respuesta que le hiciera sentido, y sólo pudo responderle con la verdad.

"Bryanna. Se llama Leonid Vasiliev"

"¿Te metiste con un ruso, mamá?" Dijo sorprendida, incorporándose y quedando sentada frente a ella.

"No mi amor, es norteamericano"

"¿Y cuándo lo conociste?"

En ese momento, Rachele se sintió que la respuesta le iba a explotar en la cara y perdería todo ascendiente sobre su hija. No podía decirle que lo había conocido esa misma mañana. Esa respuesta, debía postergarla, y buscó una salida al responderle con una pregunta.

"Mi amor, ¿alguna vez te sentiste muy atraída por un hombre, a tal punto de perder un poco la cabeza?"

"Mamá, tengo 18 años" Contesto ella, muy seria.

"Respuesta errónea. Contéstame lo que te pregunté" Insistió ella.

"Bueno. Sí. Y en varias ocasiones. Pero yo no me entregué como tú lo hiciste con ese hombre"

'Jaque'. Pensó Rachele, al darse cuenta que la acorralaba con esa respuesta.

"¿No lo hiciste porque no se dieron las condiciones, el lugar, o porque él o ellos no te lo propusieron?" Le dijo Rachele, ahora también sentada en la cama, dispuesta a aplacar el enfrentamiento que buscaba su hija.

"Bueno... Tengo que confesar que todo eso que mencionas" Dijo Bryanna, dándose cuenta que su madre tenía allí un punto.

"Bueno, mi amor. Tú tienes 18 y yo 40, y por lo mismo, una como adulta, maneja las situaciones de otra manera. Se es más agresiva."

"Sí. En eso tienes razón, por la manera en que te vi cómo lo culeabas" Dijo simplemente la muchacha.

"¡Bryanna, cuida tu lenguaje!" le dijo Rachele.

"Pero, mamá. Tú no le estabas haciendo el amor al tal Leonid. Te lo estaba culeando"

"Oh, hija. Tienes razón. Nunca me sentí tan liberada culeando con él, como dices tú."

"Bueno, al fin lo dijiste tú, también. " le dijo la muchacha y tomándole las manos a su madre, agregó: "¿Te confieso algo, mamá?"

"Qué"

"Yo me lo hubiera culeado igual como lo hacías tú hace unas horas atrás" Le dijo la muchacha.

"¡Bryanna!"

"¡Mamá, si es cierto. Me quedé de una pieza cuando le vi esa enorme verga que te metía no sé cómo!"

En ese momento Rachele se llevó las manos a su cara, muerta de vergüenza.

"¡Mamá, no tienes por qué avergonzarte de haberte entregado así! ¡Te aseguro que si él me lo hubiera propuesto, primero se la hubiera chupado, aunque tengo dudas que la hubiera podido meter toda en mi boca. y después lo hubiera cabalgado como tú lo hiciste mamá."

Rachele no contestó y dejó que su hija retirara sus manos del rostro y esta vez fue ella, la que colocó su cara en el cuello de Bryanna.

La muchacha le acarició el cabello y mientras lo hacía, le comenzó a hacer preguntas más íntimas.

"Mamá, ¿se la mamaste?" y sus madre sólo hizo un gesto de negación con la cabeza.

"¿Y él te la comió?" y su madre asintió.

"¡Ah, el tipo es un fuera de serie entonces, mamá!" Exclamó Bryanna abrazándola fuerte.

"¿Quieres que te cuente algo, mamá?" y Rachele levantó su rostro hacia ella, no sabiendo que vendría a continuación. La franqueza de su hija, que desconocía hasta ahora, la tenía confundida.

"Hubo un momento mientras los miraba culear, él me miró"

"¡Bryanna!" Exclamo Rachele, sin poder creer lo que oía.

"Fue en ese momento en que arranque a mi dormitorio. Te escuché gritar durante todo el tiempo que estuviste con él. Y eso, más lo que había visto, me tuvo tan caliente mamá, que no pude evitarlo y me masturbé hasta que llegó un momento en que me quedé dormida. Todavía tengo sus ojos en mi retina, mamá. Y también su pico. Creo que soñé con él, lo tiene enorme, mamá."

En ese momento, Rachele abrazó a su hija nuevamente y con boca cerca de su oído, comenzó a hablar:

"Cuando nos viste, había ya acabado tres veces, Bryanna"

"¡Nooo. Pero cómo pudo ser eso, mamá!"

"La primera vez, me colocó de bruces sobre la cama y me montó como un semental. Cuando comenzó a penetrarme, creí que partiría en dos. Pero a los segundos, me escuché pidiéndole que me lo metiera más. Era una sensación exquisita. Estoy segura que me desmayé por unos segundos, porque de pronto, me lo encontré con su cara entre mis muslos, mientras me lamía concienzudamente. "

"¡Mamá, eso que me cuentas, es increíble. ¿Y después qué pasó?!" Le preguntó la excitada muchacha.

"¡Mi amor, nunca en la vida con tu padre, experimenté eso. Me tenía enloquecida y acariciaba su cabeza y a veces la presionaba contra mí, mientras levantaba mis caderas para sentirlo mejor. Fue allí cuando acabé por segunda vez!"

"¡Mamá, ese hombre es un fuera de serie" Volvió a repetir la muchacha. "Ojalá mi novio me tratara así!"

"Después le tomé la cara y la guié hacia arriba. ¡Sentirlo así sobre mí, abrazada a él, pudiendo acariciar su espalda, sus glúteos firmes, poder besarlo, fue nada, cuando me volvió a penetrar. Yo ya estaba acostumbrada a su tamaño, pero no a la violencia con que me culeó durante no sé cuánto rato. Perdí la noción del tiempo. Fue allí cuando acabé por tercera vez."

Ahora, Rachele se había retirado de los brazos de su hija, y con la mirada perdida, sin percatarse que la muchacha tenía uno de sus pechos en su mano, mientras la otra estaba perdida entre sus muslos, continuó relatándole todos los pormenores de su encuentro con Leonid. En ese momento, Bryanna se había convertido no en su hija, sino en su confidente, su amiga; se había transformado en su conciencia, la que deseaba expresar a viva voz, todos y cada uno de esos momentos en que su vida había experimentado placeres que nunca creyó posibles. Por primera vez se sentía realizada como mujer. De pronto miró a su hija y le dijo, sin pesar el sentido de sus palabras en ese momento:

"Deberías haberte quedado, Bryanna, porque cuando me viste sobre él, a los pocos segundos acabé y él, apoyándose no sé cómo, me tomó de las nalgas y empezó a penetrarme a una velocidad que creía que me destrozaría, pero de placer."

"¡Ooohhh, mamááá. Quiero conocer a Leonid!" Gritó Bryana cuando cayó sobre la cama deshecha, con sus manos dentro de su pequeña vulva convulsionada.

Rachele, estaba con la vista fija pero sin ver, mientras recordaba toda esa conversación con su hija, cuando de pronto sintió que alguien la miraba. Era Leonid que parado frente a ella, la contemplaba.

"Te veo distraída, Rachele" Le dijo mientras se inclinaba para darle un beso. Este iba dirigido a su mejilla, pero ella le tomó el rostro entre sus manos y hundió su boca en la de él, haciendo que sintiera la punta de su lengua que él acepto. Después se sentó al frente de ella. Segundos después, apareció el maitre como por arte de magia para mostrarle la carta.

El almuerzo fue muy relajado. Tomaron un aperitivo y unos entremeses inicialmente. Ambos se rieron cuando Leonid le comentó que estaba hambriento desde la noche anterior. Así el almuerzo se fue alargando como nunca, especialmente debido a que Rachele le comenzó a contar que después que él se había ido la noche anterior, había tenido una larga conversación con su hija; por supuesto omitió todos los detalles escabrosos. De pronto ella le tomó la mano e inclinándose sobre la mesa, le dijo como en un susurro, dándole a entender que lo que iba a decirle, tenía una connotación muy especial para ella:

"Mi hija quiere conocerte..."

En el preciso instante en que Leonid le iba a contestar, se escucharon unos gritos en el salón en el que estaban. Varias personas levantaban sus celulares gritando "¡Un atentado a las Torres Gemelas de Nueva York!" Todo el mundo en ese momento quedó petrificado, incluyendo Rachele. Leonid había quedado blanco como el papel, mientras musitaba totalmente choqueado: "...Terese..." Él desconocía que Terese había sido invitada a la reunión a primera hora en las oficinas del BRC.

Después de unos minutos, mientras seguían escuchando más gente que examinaba sus celulares y daba toda clase de exclamaciones de incredulidad, Leonid totalmente choqueado, le dijo levantándose:

"Discúlpame Rachele, tengo una persona en una de esas torres. Me pondré en contacto contigo, en cuanto tenga mayor información."

Rachele comprendió su angustia y palmoteó su mano, diciendo "Ve. Hablamos después".

****

Nueva York, 12 AM del martes 11

La noticia había dado vuelta a todo el mundo. La televisión no había cesado de transmitir en vivo todo el proceso, desde el momento del impacto de los aviones, hasta el instante en que las dos torres colapsaron, ante el horror de todo el mundo que observaba.

Las reacciones en los que observaban todo ese despliegue periodístico televisado, eran muy variadas. Así como la de los tres hombres que contemplaban la televisión, mientras bebían como si estuvieran viendo un film de acción.

"Creo que al menos, toda la documentación desapareció" Dijo Gerardo Cabrera, el agente de inteligencia mostrando una sonrisa al grupo por primera vez.

"Será eso lo que habrá que explicarle al General" Dijo el gordo, arrendatario del departamento en el que se reunía el grupo, dejando el vaso vacío sobre la mesa.

"Con todo este descalabro, el Midland Bank creo que tendrá que archivar la transacción, y comenzará a organizarse para negociar la deuda con nuestro país. Para qué decir de la agencia de valores que desapareció del mapa" Agregó.

"A mi General, en todo caso, no le gustará nada que no se hayan podido concretar esas operaciones" Dijo Cabrera.

"No estuvo en nuestras manos poder resolverlo. Pero, acuérdate que había alcanzado a cerrar la operación con el banco alemán hace un mes atrás. Al General deberé recordarle que se embolsó 2 mil millones de dólares en esa compra, gracias a nuestra gestión. Y lo más importante, los papeles que podían comprometerlo de alguna manera, se encuentran desaparecidos en esa nube de polvo" Dijo Manuel Vial, señalando hacia el televisor, que efectivamente mostraba el caos en que se habían transformado aquellas torres a las que tantas veces había visitado. En ese momento recordó, y tuvo un pensamiento de compasión hacia la hermosa Terese que había conocido, y que ahora formaba parte de esos fierros retorcidos en que se habían convertido las torres. No se merecía morir de esa manera. Dios era muy injusto, pensó, mientras llevaba el vaso de whisky a los labios.

****

Nueva York, 17 PM del martes 11

Jane llevó a Terese a su oficina, para que a través de su computadora, pudiera de comunicarse con sus padres vía Skype. No pasaron muchos minutos, cuando Terese pudo ver en la pantalla, los rostros de sus padres que la miraban como si estuvieran viendo a un fantasma.

"¡Terese, hija mía!" Gritó su madre cuando la vio "¡Dimé que no estoy viendo una grabación!"

"Mamá soy yo. A Dios gracias, tuve que venir a una reunión en el edificio desde el que te llamo."

"¡Oh, gracias a Dios. Han sido las horas más largas de nuestras vidas, hija!" Dijo su padre, que apareció en ese momento en la pantalla.

"Lo importante es que estas sana y salva, hija mía. Te llamaremos mañana. Seguramente deberás seguir con esa importante reunión que te salvó la vida. Chao, amor" Dijo la madre, cortando la comunicación.

Terese apagó la computadora, y se quedó pensando. Necesitaba escuchar otra voz. De pronto sonó su celular.

"Terese..." Se escuchó una voz apenas audible.

"Sí, mi amor. Aquí estoy. Soy yo" Dijo ella, con un hilo de voz.

"¡Terese. No lo puedo creer. Eres tú! Pero, ¿cómo?" Su voz apretada por la emoción, sonó como un vozarrón cuando ella lo escuchó hablar, expresaba el sentimiento de asombro que embargaba a Leonid en ese momento.

"Mi amor. Justamente el jueves me informaron de parte de tu director, que debía asistir a una reunión en las oficinas del BRC, por lo que tuve que mentir en la oficina, diciendo que debería hacerme unos exámenes médicos. Ha sido la mentira que más me alegro de haber usado. Tu sabes que he mantenido en secreto mi relación con ustedes." Dijo Terese.

"¡Qué quieres que te diga. Estoy atónito, mi amor!... Tengo la boca seca en este momento... No sé qué decirte... En este momento sólo quisiera abrazarte... Prepararé de inmediato el vuelo de regreso. Lo que tenía que hacer aquí, está terminado. Estoy utilizando el teléfono satelital de la oficina, por lo que deberé cortar. Espero que las comunicaciones mejoren para volver a llamarte" Dijo, aunque en ese minuto su mente giró en torno a otros asuntos que debería resolver. Sólo en ese segundo, se dio cuenta que le había sido infiel a Terese.

"Te amo Leonid. Necesito verte también" Dijo ella. Segundo después cesó la llamada.

****

Nueva York, 17 PM del viernes 14

Terese lo reconoció de inmediato, cuando lo vio aparecer entre una multitud de personas que salían desde los pasillos que conectaban con el avión que había aterrizado hacía unos 30 minutos proveniente de Londres.

Se fundieron en un abrazo que los mantuvo unidos por largos minutos, sin poder emitir una sola palabra. Toda la comunicación que tenían que tener ambos, se expresó en la fuerza de ese abrazo. Parecía como si sus cuerpos se hubieran convertidos en manos, que palpaban tratando de interpretar la existencia de cada uno. Era el preámbulo de lo que ellos ansiaban en ese preciso momento: estar dentro del otro. Las manos de Leonid, buscaron su rostro y con una intensa mirada, lo acercó y besó apasionadamente los labios de Terese, quién respondió, adhiriendo aún más su cuerpo a él. Esta vez fueron sus bocas las que hablaron y expresaron todo la angustia contenida de él y la pasión de Terese, de tenerlo nuevamente junto a ella.

Tomados de la mano, se dirigieron hacia la salida del aeropuerto, con un solo destino en la mente de ambos. Cuando subieron al taxi, Terese le dijo al chofer, la dirección de su departamento, mientras él la miraba, como si fuera la primera vez que la veía. En su alma, ella había nacido de nuevo para él, y sabía que nunca podría dejarla.

*****

EPÍLOGO

La tarde aún mostraba el sol brillando en el horizonte, y sus rayos de luz formaban una enorme lengua dorada en las aguas color turquesa que golpeaban suaves sobre la playa de arena blanca. Pequeños pájaros correteaban como tratando de alcanzar la espuma que se esparcía al retirarse las olas.

Tomados de la mano, sentados en poltronas acolchadas, Terese y Leonid bebían unos cockteles que les habían enviado desde el bar, teniendo al lado de cada uno, unos platos con diversas frutas tropicales. Era su segundo día en ese lugar paradisíaco. En ese momento, ella lo miró sonriéndole con sus ojos azules y le preguntó:

"¿Me vas a contar ahora, cómo fue esa negociación que tuviste en Londres?"

"¿Quieres la versión corta o la versión larga?" Le dijo Leonid, sonriéndole a su vez.

"La versión no abreviada" Le dijo ella, dándole u sorbo a su vaso, sin dejar de mirarlo.

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