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La Aparición

byjulio08©

Recuerdo que eran las 11:00 pm y terminábamos ese triste día de una forma especial.

Esa noche mi esposo y yo salíamos de la funeraria en la cual el cuerpo sin vida de mi suegra yacía para recibir sus últimas visitas antes de ser cremado al día siguiente. Luego de una penosa enfermedad, el Todopoderoso decidió que el momento de partir había llegado para ella. A sus 78 años, con 3 hijos y 12 bisnietos, su legado de madre y abuela quedaba para siempre en el recuerdo de todos nosotros y en especial de aquellos que vivimos de una u otra forma los excesos de su estricta disciplina familiar, típica de una mujer educada con el formato del siglo pasado.

A pesar de que me encantaba como cocinaba, siempre estuve en desacuerdo con ella por la forma como criticaba destructivamente la forma que yo criaba a su nieto, mi hijo Pablo de 5 años de edad. También escuchaba de parte de ella los molestos comentarios acerca de la forma como yo vestía.

Trabajaba con mi esposo en un exitoso restaurante en el cual como administradores y dueños habíamos puesto todo nuestro esfuerzo para sobresalir como uno de los mejores de la ciudad en su clase. A mis 33 años, me sentía realizada por los 6 maravillosos años de matrimonio al lado de Saúl, mi esposo, y a Dios le daba gracias por permitirme vivir la maravillosa experiencia de criar un hijo y luchar incansablemente porque no le falte nada.

Mis labores diarias estaban distribuidas entre el restaurante en el día y en el gimnasio en la tarde para luego llegar a casa a compartir el tiempo con mi hijo. Mi suegra, de forma lamentable, nunca compartió ni le pareció correcto que Pablo, su nieto, tuviera una madre tan activa y con tantos amigos. Veía con malos ojos como yo administraba el restaurante puesto que le parecía que el trato que yo les daba a los empleados era, según ella, "demasiado cariñoso". Además no le gustaba para nada que yo dedicara unas horas del día para mantenerme en forma. Le parecía grotesco y de mal gusto como los cortos y ajustados pantalones deportivos que yo usaba, destacaban mi culo. Y por supuesto me lanzaba sus indirectas apostillas cuando me veía luciendo una corta falda o un apretado pantalón.

Mi cuerpo delgado y mi baja estatura me hacían ver como una teenager. Además, el cuidado de mis hábitos alimenticios, la dedicación al gimnasio y las prácticas de natación en el club los fines de semana al lado de Pablo, me permitían llevar una vida saludable. Por el contrario unas pequeñas arrugas, bajo mis ojos y mi corto cabello negro me hacían ver como la veterana y adulta manager del restaurante que a sus 33 años aun lucia muy atractiva.

-"Estas seguro mi vida que no quieres dejarlo para otro día?... te veo cansado...", le comente a Saúl antes de entrar al auto en el parqueadero de la funeraria.

-"No te preocupes cariño.... Estoy bien y además lo necesito para relajarme un poco", me respondió el con su cara llena de tristeza ocultando sus aguados ojos bajo unos lentes oscuros.

Mire a mi esposo, espere por su gesto de aprobación y decidí entonces regresar a la puerta de la funeraria en donde amigos, trabajadores y familiares salían para sus casas luego de acompañarnos esa noche.

Entre a las salas de velación y nuevamente me molesto la desagradable mirada que me lanzó el conserje principal de la funeraria, así como de algunas personas de allí aun estaban presentes. El ajustado y elegante vestido negro, de una sola pieza, que lucia ese día con motivo de la muerte de mi suegra atrajo la atención de muchos hombres. Me incomode ya que me parecía anormal que me miraran con ojos de deseo sin respetar el lugar y la triste ocasión.

A la distancia vi a Julián, supervisor de la cocina, quien con su elegante vestido bajaba las escaleras.

-"Siento mucho la perdida de su suegra, señora Marina", escuche una voz que a mi izquierda llamo mi atención.

-"Gracias, Jesús", le respondí a uno de los muchachos que trabajaban en la cocina.

Voltee a mirar hacia la escalera y al lado mio en silencio, Julián, esperaba que yo terminara de hablar con Jesús.

-"Saúl dice que no habrá atención al publico mañana, así que llama a todos y diles que se tomen el día", le dije a Julián de forma nerviosa.

-"Por supuesto señora Marina.. así lo haré..", me respondió el mirándome fijamente a los ojos.

Su mirada fue muy obvia y yo trate de ocultarlo, así que me voltee para ir de regreso al auto donde Saúl me esperaba.

-"Y...... no se le ofrece otra cosa señora Marina?"

Me detuve y al voltearme los ojos de Julián estaban clavados en mi trasero como una firme estaca. Sin importarle la presencia de sus otros amigos y trabajadores, Julián dejo por unos segundos adicionales su mirada sobre mi ajustado vestido, el cual resaltaba muy bien, mi sexy, bien formado y aun parado culo.

-"La entrega de la mercancía se hará como se acordó", le respondí secamente.

Una sonrisa de perversión, que no daba lugar en tan sagrado lugar, salio de su rostro.

-"Ok", dijo el nuevamente bajando su vista y detallando mi cuerpo como tratando de repasarlo.

Me voltee de nuevo y caminando hacia la puerta de salida sentí como su mirada no se retiraba del movimiento de mi cadera y mis nalgas.

Conduje el auto de regreso a casa, prepare algo de comer, destape una botella de vino y verifique que nuestro hijo Pablo estuviera profundamente dormido, mientras Saúl charlaba abajo en la sala con Julián, quien acababa de llegar. Luego entre a nuestra habitación y al cabo de un rato Saúl entro acompañado de Julián.

Mientras me quitaba el maquillaje, Saúl se acerco a mí por detrás y me empezó a acariciar las tetas mientras que lentamente abría la cremallera del vestido. 5 segundos mas tarde sus manos me acariciaban el trasero de forma cariñosa.

-"Sabes cuantos hombres no desearon esta noche poder hacer lo mismo con esta belleza de culo?", me comento el, a manera de pregunta.

-"Sabes cuantos hombres no desearían montarte en la cama toda una noche y hundirte la verga hasta el cansancio?", volvió a decir Saúl mientras que sus manos seguían recorriendo mis nalgas.

-"Te molestaría intentar sexo anal esta noche?", me pregunto el.

Lo mire a través del espejo y en su mirada se notaba la suplica por su petición. También mire a Julián quien en silencio nos observaba.

-"Ok", le respondí secamente.

De la misma forma que Julián, el supervisor del restaurante, me respondió hace una hora en la funeraria al confirmarle que a pesar de la muerte de su madre, Saúl, su jefe daba su visto bueno a su visita nocturna, le respondí a mi esposo, aceptando con molestia y desagrado el hecho de tener sexo anal, pero dándole a entender con mi falsa sonrisa que me alegraba por su propuesta.

En ese momento, Julián se acerco a mí y Saúl se retiro a su sillón. Sin decirme palabra poso sus manos sobre mis nalgas y empezó a tocarme mientras mi esposo nos observaba.

Una hora mas tarde con mi cuerpo desnudo sobre la cama en posición perrito, mis labios vaginales salpicados de su semen, mi enrojecido clítoris maltratado por los frenéticos movimientos de su verga dentro de mi sexo y mi vagina llena de su cremoso y viscoso esperma, Julián Azurra hacia su sueño. Luego de haber eyaculado en tres ocasiones, Julián, el exitoso supervisor del restaurante y empleado de confianza de mi esposo, me aplicaba abundante gel facilitador en la entrada del hoyo de mi ano.

-"Julián avíseme cuando se le vaya a venir.....", comento mi esposo Saúl quien sentado en su sillón veía y disfrutaba, satisfaciendo su ego sexual, como su adorable esposa era montaba por uno de sus leales trabajadores.

Voltee ligeramente mi cabeza y mire a Julián. Nuevamente vi como sus brillantes ojos no se despegaban de mis nalgas, y extasiados, reflejaban lo maravilloso que se sentía preparar el culo de la mujer de su jefe para ser jodido, luego de haber descargado en tres ocasiones su blancuzco líquido en su vagina.

-"Penétrame lentamente...", le pedí aferrando mis manos a la sabana y cerrando mis ojos. Tan pronto sentí como las gruesas y fuertes manos de Julián abrían mis nalgas y la cabeza de su inmensa verga se ubicaba en la entrada del hoyo de mi culo, pedí perdón a mi suegra y sostuve la respiración.

-"Ahora si Julián hazle a ese culo lo que siempre deseaste hacerle......jodela bien duro...", comento Saúl pidiéndole a su empleado de confianza que me clavara.

-"Porque no le recuerdas a Marina, lo mucho que te fascina verla caminando por el restaurante.... Porque no le demuestras como ese culo es tu fascinación...", agrego mi esposo.

Luego vinieron 20 incómodos segundos. En medio de los gemidos y quejidos míos y de Julián, y las risas de Saúl, quien como afortunado espectador disfrutaba del show, la totalidad de la verga de mi empleado se escondió y se acomodo lentamente en lo profundo de mi trasero. 15 minutos mas tarde, meciendo su coño entre mis nalgas mientras que mi ya bien lubricado ano permitía la libre entrada y salida de su dura verga, y dándole gracias a la virgen de Guadalupe, mencionando mi nombre con su rostro sudoroso y sus manos aferradas fuertemente a mi cintura, el pene de Julián no aguanto mas y estallo en lo profundo de mi culo lanzando sus poderosos chorros de semen mientras yo excitada llegaba al orgasmo al sentir su ardiente semen en mi trasero y Saúl con su erecta verga, se masturbaba.

En los pasados 4 meses, la vida sexual de Saúl y yo había cambiado. Luego de descubrir, para mi desgracia, que Saúl disfrutaba mas al ver como un hombre extraño se deleitaba teniendo sexo conmigo, que lo que el podía complacerse con mi cuerpo.

Llevábamos una vida sexual normal. Dos o tres veces a la semana mi vagina era adorada por su verga y en algunas ocasiones yo le hacia el sexo oral aunque no me gustaba mucho que el me dejara la cara salpicada de su viscoso esperma. Luego del nacimiento de Pablo, me dedique a la natación y al gimnasio, buscando liberar el stress de la rigurosa rutina generada por el restaurante. Y mi cuerpo agradecido mostró los resultados, dándole a mi culo una forma sexy, atractiva y juvenil.

Al ver como mi pequeño pero bien parado trasero atraía miradas, note que Saúl parecía disfrutar cuando los empleados del restaurante, sus amigos o los míos miraban de forma descarada como mis nalgas sobresalían cuando me colocaba apretados pantalones o cortas faldas.

Sin temor a mi rechazo, Saúl me propuso en una soleada tarde de domingo que sedujera a su mejor amigo. Teníamos una reunión en su casa y mi ajustado pantalón de paño era objetivo de sus miradas de deseo. Sin importarles que nuestro hijo Pablo jugaba al lado de sus dos hijos, esa noche afectado por el alcohol, el le dijo a Saúl que mi culo era digno de ser poseído por su verga. Una semana mas tarde, sacrifique mi pundonor y le mostré a Saúl cuanto lo amaba. Mientras Horacio, su mejor amigo, me hacia el amor sobre su cama, Saúl en silencio nos observaba desde la puerta y satisfacía su perverso ego sexual.

Luego hace un mes, mi esposo se masturbaba mientras mi entrenador de natación me clavaba de forma salvaje en posición doggy en la cama de un céntrico hotel y por primera vez, Saúl permitía que la verga de mi amante se introdujera dentro de mi culo.

Un movimiento torpe de Julián me incomodo así que abrí los ojos y mientras el abdomen de Julián se mecía rítmicamente, su verga hundida en lo profundo de mi ano terminaba de vaciar a borbotones su carga de semen. Mire a Saúl, quien también llegaba al orgasmo y con sus manos aferradas a su erecto coño veía como su pene escupía su esperma sobre el tapete. De pronto una sensación extraña recorrió mi cuerpo. sentí un frío latigazo sobre mi espalda. Como si Julián hubiese cacheteado mi sudoroso cuerpo, me pareció que alguien más, con sus helados dedos, me había tocado. Las manos de Julián aun se aferraban a mi cintura y de aseguraban que su verga estaba en su totalidad dentro de mi trasero. Levante mi cabeza y mire al espejo de la habitación. Entre en pánico. La imagen de mi cuerpo en posición perrito y el abdomen de Julián pegado a mi culo con su pene escondido en mi ano se opacaron. Al fondo la imagen perfecta de mi suegra era visible. Su figura fantasmagórica estaba allí parada en frente del closet mirándome fijamente y moviendo sus labios.

-"Eres una zorra", escuche perfecto a mis oídos.

De inmediato y sin esperar un segundo grité.

Julián pensó falsamente que yo había llegado al orgasmo al sentir como el calido esperma de su verga era vertido en lo profundo de mi culo. Se equivocaba.

Sacando fuerzas de donde no tenia voltee mi cabeza y empuje al cuerpo de Julián hacia atrás gritándole:

-"Sácamela!!!!..".

La verga del supervisor salio abruptamente de mi culo y nuevamente mire hacia el closet mientras que mi esposo y su empleado no salían de la sorpresa por mi reacción. La imagen de mi suegra ya no estaba allí pero el susto que me dio fue suficiente para hacerme entender que lo que hacia no era lo correcto ni lo mas justo con mi hijo Pablo.

La sólida relación amorosa que tenia con Saúl se debilito y termino acabándose al mes cuando el me pidió que me acostara con un abogado amigo y yo por supuesto me le negué.

Hoy, seis meses después, separada, le doy gracias a mi suegra, alma bendita, por haberme abierto los ojos. Ahora trabajo como manager de otro restaurante y tengo más tiempo para Pablo.

-"Me regalas ese culo, Marina?", escucho una voz que me interrumpe recordar estos últimos años de mi vida.

Volteo a mirar y el dueño del restaurante para el cual trabajo, en frente mio con su cuerpo desnudo y su erecta verga, me hacen recordar que esa noche en el hotel mi vagina acababa de ser adorada y en su interior, una calida carga de semen había sido ya vertida. En sus manos el frasco de gel facilitador me anuncia lo que me espera.

Sonreí y me ubique en posición doggy a disfrutar como el cuidadosamente me aplicaba el gel mientras que de su corazón salían las palabras que esperaba tanto escuchar:

-"Por nada del mundo permitiría que esta belleza de trasero la tuviera que compartir con otro hombre".

Dándome la tranquilidad de que el era mi futuro compañero y mi vagina y mi ano recibirían únicamente su verga, aferre mis manos a las sabanas y mire al espejo que tenia en frente mio con el objeto de observar el intenso rostro de placer que emanaba de Federico mientras su coño se escondía deliciosamente en mis entrañas.

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