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La noche perfecta

byjulio08©

Era la noche perfecta....

.. Silvana, mi bella esposa, lucia espectacular..

Sus recién cumplidos 25 años se notaban a simple vista. Su cuerpo firme y robusto mostraba su dedicación frecuente al atletismo. Su rostro, alegre y vistoso, destacaba el porque había escogida para presentar la sección deportiva del noticiero local de televisión CNTV, aunque algunas pequeñas arrugas bajo sus ojos denotaban que la entrega y el empeño que había puesto para cubrir los juegos olímpicos del 2004 no la habían dejado dormir bien en las ultimas semanas.

A pesar de que el stress había hecho de las suyas, Silvana había sabido manejarlo y finalmente esa noche celebrábamos la transmisión final del certamen junto con los otros periodistas, técnicos de cámaras y ejecutivos de la cadena. Gracias a la oportunidad que le dio su jefe, el Doctor Valencia, mi esposa les mostró su profesionalismo y amplio conocimiento de las actividades del deporte olímpico, campo dedicado casi que de forma exclusiva a los presentadores masculinos.

Su cuerpo seguía siendo el mismo que me conquisto hace 3 años a pesar de que se había cortado el cabello y ahora lucia mas seria, femenina y elegante. Además esa noche celebrábamos nuestros 2 años de matrimonio, motivo por el cual su ajustado vestido negro cubría muy sensualmente su delicado cuerpo de mujer, atleta y periodista.

Silvana es de cualidades físicas normales, no tiene cuerpo de modelo aunque esa noche sus nalgas y su trasero se marcaban detalladamente bajo la falda del vestido de la forma que me gustaba, ya que me encantaba ver como su culo sobresalía como un apetitoso manjar carnoso, parado, redondo y muy proporcional al tamaño de su cuerpo. Sus pequeños pero erectos pechos también mostraban como su juventud aun irradiaba y su cabello rubio y ojos color miel, encantaban a propios y extraños.

No era muy participe de las reuniones con sus compañeros de oficina asi que esa noche ella orgullosa me presento con todos. En sus miradas note cierta envidia por ser su esposo.

Era la noche perfecta...

.. Buscábamos nuestro primer hijo y el embarazo de Silvana era nuestro gran deseo.

-"Tan pronto se termine la transmisión de los juegos olímpicos, nos dedicaremos a nuestro nene...", recordé como me lo prometió hace diez meses.

Habíamos tenido varias discusiones ya que yo deseaba con intensidad el embarazo de ella. A mis 23 años, quería tener un hijo y darle el placer a mi padre de ser abuelo. Ella por el contrario no estaba interesada ya que su mayor deseo era el cubrimiento especial de tan mango evento deportivo, por lo que un embarazo antes de los juegos la relegarían a ser parte del grupo de periodistas que cubrirían el evento.

-"Quiero que regresemos temprano a casa cariño...... este vestido y las miradas que lanzaran mis compañeros darán a entender que merezco un hombre en la cama.....", me dijo ella sonriendo esa noche, pasando sus manos por su moldeado culo mientras se arreglaba el vestido y se miraba al espejo antes de salir de casa.

-"... además mi vida, suspendí las pastillas anticonceptivas hace una semana...", agrego Silvana, dándome un tierno beso en la boca y mirándome fijamente a los ojos.

-"Esta noche será muy especial.... Ellos me desearan... pero tu serás el único invitado a mi cama.... Quiero que no te embriagues ni abuses del alcohol... esta noche al regresar de la recepción quiero que tus cinco sentidos estén sobre mi.... quiero que me desnudes y me hundas esa verga en mi sexo hasta que te canses....", complemento su beso mi esposa dándome a entender que esa noche su exquisita vagina recibiría mi coño sin condón.

Soy un hombre muy tímido y esa noche asi lo refleje. Tan pronto como ella siguió saludando a sus amigos y compañeros yo me retire a la parte de atrás a comer Caviar y sorber una copa de vino. Estando allí, se acercaron a la barra de comidas, donde yo me encontraba, dos hombres de edad madura, creo yo ejecutivos de la cadena de televisión y escuche su corto intercambio de palabras:

-"Viste la belleza del culo de Silvana?", pregunto uno de ellos.

-"Si... es una delicia.... Ese ceñido vestido le queda de maravilla.... Esa hermosura de trasero es para cogerlo en posición perrito toda la noche.... Sabes si ella esta casada?", contesto el de apariencia mas vieja.

-"Me parece que si... esposo afortunado... que mas puedes pedir?.. Salud, dinero y una mujer como Silvana en la cama...", respondió el primero retirándose de la mesa.

Tres horas mas tarde, motivado por los comentarios que escuche, las miradas atrevidas que lanzaron indiscriminadamente sobre el cuerpo de mi esposa, en especial su parado culo, y feliz porque finalmente tomábamos la decisión conjunta de tener un hijo, la cama de nuestra habitación era el pulpito del amor y la pasión.

Sin afanes ni contratiempos, con la música romántica de Bach, dos copas de vino sobre la mesa de noche, nuestra ropa tirada sobre el piso de la habitación y las sabanas de la cama completamente desarregladas, nuestros cuerpos desnudos eran ya uno solo. El movimiento pausado de mi abdomen había aumentado de velocidad a medida que mi erecta verga se mecía dentro de su vagina, Silvana en posición perrito, recibía los embates de mi cuerpo. Sus manos, fuertemente aferradas a las sabanas, mostraban la intensidad con la que yo la clavaba. Sus ojos cerrados, su boca semi-abierta quejándose, emitiendo los armoniosos y característicos sonidos que salen de una mujer al sentir como la firme verga de su esposo y amante le produje placer en su sexo, sonidos que se incrementaron de intensidad y cadencia cuando me prepare para el tercer bombazo. Mi pene sin condón y escondido dentro de su vagina, había estallado ya en dos ocasiones anteriores entregándole a chorros mi dulce esperma mientras que ambos gritábamos de pasión al disfrutar, cada uno a su manera, del delicioso momento del orgasmo.

Mientras que la velocidad de mis movimientos me hacía prever que mi verga iba a explotar de nuevo, recordé el comentario hecho por esos dos extraños esa noche en los dos hombres

-"... esa hermosura de trasero es para cogerlo en posición doggy toda la noche..."

Asi la tenia, en posición perrito, llevábamos tan solo 30 minutos de sexo y ya su vagina había recibido mis dos abundantes cargas... esa delicia de culo era solo para mi verga y me preparaba para algo grande.

De inmediato recordé las miradas que el trasero de mi esposa había recibido y eso me disparó. Casi de inmediato sentí una deliciosa sensación de placer. Un impulso viajo a la velocidad de la luz de pies a cabeza. Un profundo gemido salio de mi boca. Cerré los ojos y levantando mi cabeza al techo con las manos aferradas a su estrecha cintura sentí como la tercera brutal derramada convertía el sexo de Silvana en un charco de vida. Pude palpar como mis testículos bombeaban lentamente y en menos de 30 segundos desocupaban nuevamente su carga.

Seguí sacudiendo mi abdomen, mientras que los chorros de esperma disminuían de intensidad y volumen, hasta que me asegure que de mi verga no salía una gota más. Convencido que una sola de esas gotas era suficiente le retire lentamente la verga de su vagina y disfrute al ver sus carnosos labios cubiertos de mi leche.

Me quede extasiado de ver el hermoso espectáculo de Silvana con su sexo salpicado de mi líquido regalo y ese divino culo por el que muchos pagarían cualquier suma. Sabia que nuestro hijo ya estaba en camino pero mi silencio fue cómplice.

-"Quieres joderme el culo?", me pregunto ella al saber que pasaba por mi mente.

Luego 30 minutos de sexo anal me hicieron sentir como un rey al tener el honor y el placer de abrir esa belleza de nalgas y hundirle mi verga dentro de su estrecho pero sexy ano, cumpliendo el deseo de muchos hombres esa noche.

Esa noche era la noche perfecta...... pero no fue asi....

Tres meses después abrazados en silencio en el consultorio del doctor Zapata, cubríamos la sorpresa y decepción de descubrir que yo era impotente y mi semen no era fértil. Después de haber tenido sexo regularmente dos o tres veces por semana, sin ninguna protección y habiendo detenido el consumo de pastillas anticonceptivas, nuestras sospechas fueron confirmadas y adoloridos aceptamos la realidad.

Hoy me pregunto hasta donde somos capaces de sacrificar algo cuando asi lo deseamos. Nuestras vidas están llenas de metas y sueños, algunos reales y otros inalcanzables. Cuando los alcanzamos, nos sentimos orgullosos de si mismos pero cuando no, creemos que lo podemos intentar de nuevo y luchamos por ello a cualquier precio, no importando el costo ni el sacrificio.

Dos meses más tarde la noche era terrible..

..Llovía a cantaros y el frío de la ciudad la hacía inhóspita y desolada...

Por la ventana de la habitación del hotel se veían las luces nocturnas de los otros hoteles, los bares y las húmedas calles. Algunos carros pasaban raudos en frente del viejo edificio como evitando detenerse. Los sonidos de la ciudad se escuchaban a lo lejos pero no podían opacar los gemidos de Silvana.

Como mil agujas moviéndose en mi estomago la escuchaba quejarse de forma rítmica, de la misma forma que lo hacia cuando hacíamos el amor.

Tome otro sorbo de vino y coloque la copa sobre la mesa. A pesar de lo difícil que era salir de la habitación, tome esa decisión de forma valiente asi que me dirigí hacia la puerta no sin antes detenerme en frente de la suite. Para fortuna mía, no se veía mucho. La amplia cama tamaño King era gigantesca y cubiertos bajo las sabanas dos cuerpos se sacudían uno encima del otro. Las acogedoras sabanas de seda dejaban solo visible la espalda desnuda del Doctor Valencia, jefe de Silvana, y los brazos de ella aferrados a su cuello. A medida que el se sacudía sobre mi esposa, los gemidos y los quejidos de ambos hacían del ambiente de la suite un lugar erótico y lleno de pasión.

Durante esos 30 segundos que me quede allí parado observando de forma explicita como el Doctor Valencia, a sus 43 años, hacia su sueño realidad y con los rápidos movimientos de su abdomen y sus quejidos de placer nos expresaba lo bien que se sentía al tener sexo con su periodista favorita, tácitamente, la historia era un poco diferente.

Un nuevo chance profesional se había abierto para mi esposa y el cargo de Jefe de Redacción de noticias estaba disponible. Luego de tres entrevistas solo dos candidatos eran los elegidos al cargo. Ella y un pedante joven que no me caía bien y que tuve la desgracia de conocer en una reunión pasada. La ultima entrevista era en tres dias y la persona que tomaría la decisión final en ese momento hacia esfuerzos por contener lo que era inminente e inevitable, ya que su firme verga se meneaba cada vez mas rápido dentro de la oscura y profunda vagina de mi esposa, preparándola para recibir generosamente su fértil esperma.

Gracias al soporte de su incansable padrino laboral, el doctor Valencia, quien motivado por las capacidades de Silvana y muy seguramente con el lejano deseo de que algún día su verga estaría hundida dentro de su sexo, el siempre la animó y creyó en ella. Silvana, agradecida por su irrestricto apoyo, le recompensaba al darle la gloriosa oportunidad de que su gruesa y ya arrugada verga tuviera el inmenso placer de esconderse por unas horas dentro de su jugosa vagina y él sin saberlo, nos entregara el hijo que tanto deseábamos.

Bajo el falso pretexto de que yo disfrutaba al verla a ella teniendo sexo con otro hombre, Silvana y yo acordamos un macabro plan el cual funcionaba de maravilla a pesar de que con dolor lo rechazábamos. Ella aseguraba ser escogida para la nueva posición laboral, el Doctor Valencia vivía dos horas de sexo formidables encima de la mujer que mas deseaba y su productivo semen estaba a solo segundos de inundar el sexo de Silvana y abrir nuestro camino de ser padres.

-"Silvy.....Silvy.....Silvy....", grito en tres ocasiones el Doctor Valencia el cariñoso sobrenombre con el cual conocían sus compañeros de trabajo a mi esposa.

De inmediato la espalda desnuda del Doctor no fue visible y bajo las pesadas sabanas de la cama ahora solo se veían las cabezas de Silvana y su jefe. Los largos y sexys brazos de mi esposa colocados sobre el cuello de su afortunado amante soportaban su cuerpo al dejarse caer sobre el de ella. Pude mirar a lo lejos como el bello rostro de mi esposa, con sus ojos cerrados y su boca entre abierta, mostraba mezcladas dos expresiones, una la de la mujer que llegaba al orgasmo producto del intenso placer que le causaba el duro coño de su amante y la otra, la de la futura madre al sentir como la verga del doctor Valencia reventaba hundida en las oscuras entrañas de su vagina lanzando intensos y abundantes chorros de su fértil y viscoso esperma. En medio de sus gritos, el Doctor se pegaba por primera vez una derramada dentro de Silvana y ella dichosa sentía como en su primer orgasmo, el le entregaba de forma copiosa su calido manantial de blanca leche.

Al cabo de un minuto sus cuerpos aun se sacudían bajo las sabanas y yo envidiaba al Doctor Valencia al imaginarme como su pene aun escupía su espesa crema dentro de Silvana. Finalmente el primer orgasmo fue historia y ellos se quedaron estáticos, abrazados, disfrutando y recuperando fuerzas mientras que charlaban de los nuevos proyectos que se avecinaban para el canal de noticias. Me imagino yo que el nunca tuvo en mente hablar de las proyecciones del noticiero mientras su erecto coño reposaba escondido en la húmeda vagina de Silvana, ya llena de su esperma.

Finalmente salí de la habitación y caminando por el lobby recordé a mi madre ya fallecida quien me decía que siempre que haces sacrificios debes orgullosamente pedirle a Dios que te ayude ya que es un ejemplo de cómo estas luchando por alcanzar tus honradas metas.

-"Honradas metas?..", pensé mientras sentado en el lobby veía como cansados viajeros llegaban a buscar su habitación, entre ellos una pareja de recién casados.

Le iba a pedir a Dios que me ayudara a que el Doctor Valencia embarazara a mi esposa ya que yo no lo podía hacer?

Regrese a la habitación al cabo de media hora y para sorpresa mía el lugar lucia un poco diferente. La cómoda cama ya no era mas el pulpito de pasión donde Silvana y su jefe tenían sexo.

El cómodo sillón de la suite había sido movido de su sitio y ahora estaba en la mitad de la sala. Allí arrodillada sobre el cojín, con su cabeza puesta sobre el espaldar de la silla, el cuerpo desnudo de Silvana, era sacudido. La posición de su cuerpo permitía que su trasero quedara disponible para que el doctor Valencia de pie, clavara su inmaculado sexo.

Cuando entre, ya todo había terminado. Los rítmicos movimientos abdominales del Doctor, sus intensos gemidos y la posición de su cabeza, mirando hacia el techo como dándole gracias a Dios, me daban a entender que nuevamente su verga disparaba su carga de esperma dentro del sexo de Silvana mientras que ella excitada gemía de placer al sentir feliz su denso y viscoso liquido.

Tan pronto como dejaron de moverse, el Doctor Valencia sacó su verga.

-"Ahhh... esto es mucha delicia.....que mujer tan buena y tan rica tienes Oscar..", me dijo volteándose a mi.

Su mirada nuevamente se dirigió al sexo de Silvana.

-"Esto es un regalo único Silvy....", comento el abriendo un poco las nalgas de ella y mostrando como una hora de sexo con mi esposa dejaba sus huellas.

El enrojecido clítoris de Silvana y sus salpicados labios vaginales eran la mejor seña de que la verga del doctor Valencia había hecho un buen trabajo y muy seguramente la impetuosa eyaculacion de su blanca y cremosa savia hacía de la vagina de ella un lugar de vida y procreación.

Como un mudo e intocable testigo el ceñido hoyo del ano de Silvana era ahora objetivo de sus miradas.

-"Cuantas veces se derramó?", le pregunte al Doctor.

-"Tres.... Y en todas toque el cielo...", me respondió el con un sonrisa.

-"Cariño, el Doctor dice que tengo el mejor trasero de toda la compañía....", dijo Silvana volteándose hacia mi aun en posición perrito como esperando por algo.

Pensé que tres ocasiones habían sido suficientes para que la vagina de mi esposa recibiera su fecunda leche asi que decidí darle algo mas, algo que había sido solo mio y ahora tendría que compartirlo, algo que en la cadena de noticias CNTV era muy deseado y solo me pertenecía.

-"Quiere joderle el culo?", le pregunte a el.

-"Seria todo un honor para mi Oscar......", me respondió el Doctor Valencia esgrimiendo una sonrisa perversa.

Con dolor, rabia e impotencia, vi como mas tarde el exquisito ano de Silvana acogía la verga de su jefe. Lentamente como si un cuchillo se clavara en mi corazón, el coño del Doctor se perdió de mi vista mientras que el ya lubricado hoyo del hermoso culo de mi esposa cedía y acogía su erecta verga. En medio de sus quejidos típicos, Silvana fue penetrada analmente y entre sus nalgas, hundido en lo profundo de su trasero, el pene del futuro padre de mi hijo terminaba de cobrar el alto precio de nuestro sacrificio.

A los pocos minutos el delicado rostro de Silvana expresó la incomodidad que sentía cuando el coño de su amante detonaba atrapado en lo profundo de su ano y vertía una nueva carga de su esperma. Claro, gritando el Doctor Valencia nuevamente tocaba el cielo.

Hoy, un año después de esa sombría noche , la pequeña Valeria es nuestra vida y ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. Con tres meses de edad, sana, hermosa y siempre sonriente, Valeria irradia la alegría y el deseo de Silvana y yo por tener un hijo. Después de nueve ansiosos meses de embarazo, Valeria vino al mundo para cambiarnos por completo. Sus hermosos ojos son los mismos de Silvana y su rostro tiene las mismas características físicas de mi esposa.

-"Mi vida, cámbiale el pañal ahora y mas tarde le das el tetero con leche...", me dijo Silvana saliendo de la cocina.

Con el sonido típico de una mujer caminando con tacones altos, Silvana subió las escaleras. Llevaba en sus manos dos copas de vino. Lucia sencillamente espectacular. Su muy corta falda roja, tipo colegiala con delicados pliegues, destacaba sus bien formadas piernas y su hermoso y deseable culo. Su gorro de Navidad, también rojo con un ponpón blanco en la parte superior la hacían ver muy tierna. Su sensacional trasero se movía divino bajo la falda y parecía celebrar el hecho de que fue el centro de atención de las miradas masculinas esa noche.

Llegábamos de la fiesta de navidad de la empresa de exportaciones para la cual trabajo en compañía del manager general de la empresa quien arriba en la habitación esperaba a mi esposa. Horas antes motivado por la sexy figura de Silvana, su falda, sus femeninas y bien formadas piernas y su delicado trasero, el perverso y egoísta deseo de tenerla lo motivo a ofrecerme el cargo de manager de auditoria, lo cual acepte, junto con un generoso aumento de sueldo.

Dichoso le cambie el pañal a mi hija Valeria y la subí a su cuarto a darle su tetero con leche en su bella cuna de madera, la cual compramos especialmente para ella. Tan pronto se quedo dormida, salí en silencio y apague la luz de su cuarto, cerrando la puerta con cuidado ya que no quería que los sonidos que emitían su madre y mi jefe en la habitación cercana la perturbaran.

Pase por nuestra habitación y la puerta entre abierta dejaba escapar los gemidos que mi jefe, Álvaro Lasalle, emitía mientras desnudo montaba a Silvana, quien en posición perrito recibía el dulce y salvaje castigo de su pene. Mi jefe, en ese momento recibía el mejor regalo de navidad de su vida. Pude apreciar la agresiva cadencia con la que el clavaba el sexo de mi esposa mientras que la cama se movía a la velocidad que su pene entraba y salía de tan exquisito lugar. En silencio y sin hacer comentarios, cerré la puerta, baje a la sala, me coloque una chaqueta para el frío y decidí salir a fumarme un cigarrillo.

Sonreí. Era una noche especial.....

Escuchar a mi jefe quejarse y gritar varias veces el nombre de Silvana me indicaban que su verga reventaba escondida en lo recóndito del sexo de Silvana, expulsando su blancuzco y pegajoso regalo y finalmente, como lo habíamos deseado, nos indicaba que el hermanito de Valeria estaba ya en camino y me recordaba que yo debía tomar posesión de mi nuevo cargo a principios de Enero.

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