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La Venganza es Dulce

byAguante©

María había estado frotando mi verga lo suficiente que no estaba en condiciones de recordar exactamente cuánto tiempo ha pasado. Moviendo sus dedos mojados lentamente de abajo hacia arriba y esperando. Y luego hacia abajo y esperando. Arriba, espera. Abajo, espera. Con un ritmo pausado como un péndulo de un reloj viejo. Tic, arriba, toc, debajo.

Inicialmente el ritmo de esas manipulaciones no tenía tanto efecto sobre mí. Estaba en control e incluso podía aprovechar de las pausas entre los movimientos de sus dedos para calmarme y pensar en lo que iba a hacer a ella cuando se cansó de este juego. Pero mientras más tiempo que ella ha seguido tocándome, más la tensión había ido creciendo en la polla. Fue cada vez más difícil relajar los músculos del pelvis o tranquilizar la respiración, con el resultado que ahora me pareció ser un ritmo devastador.

Como pueden imaginar, yo estaba muriendo de ganas y también empezando a perder control de mi propio cuerpo debido a las sensaciones fuertes que emanaban del pene. Sabía que si no pude lograr que ella se paraba de torturarme así, de pronto no sería dueño de mí mismo. Pero ella sólo paraba por momentos, al azar, para agarrar el glande y girar sus dedos como si fuera tratando de destapar una botella.

Peor aun, sentía que no sólo estaba luchando para mantener el control físico, también me di cuenta de una fuerte bajada en mis habilidades mentales. A pesar de mis mejores esfuerzos, estaba comenzando a transformarme en un animal alocado. Convirtiéndome rápidamente en una bestia torpe con un pene enorme y un cerebro pequeñísima, impulsado por instintos sexuales salvajes.

Por supuesto, esto es algo que sucede a menudo cuando uno ha casado con un calientapollas como María. Ella es una experta y su técnica es muy, pero muy eficaz. Está orgullosa de ser capaz de torturar a los hombres hasta el punto de dejarnos temblando, jadeando y hasta temporalmente deshabilitado. Incluso cuando le conocí por primera vez, no demoraba mucho en ponerme fuera de combate.

Pero hay que destacar que no habría sobrevivido tantos años casado con ella si yo no tuve algunas habilidades propias! He pasado años aprendiendo y practicando técnicas tántricas de controlar la respiración y relajar los músculos pélvicos para ser capaz de retrasar mis orgasmos. Así que aprendí a aguantar e incluso satisfacer a María. Pues hice un gran esfuerzo para pensar, mientras que ella me hacía jadear en voz alta cada vez que se movía sus dedos de una posición a otra.

¿Qué voy a hacer? Pensaba mientras una fuerte "Ahhh" salía de mi boca. Sus dedos ya estaban formando un anillo por debajo de la corona.

¡Ufff! No puedo pensar. Cada... "Ahhh" grité con el movimiento del anillo hacia abajo.

Con cada movimiento de sus dedos, pierdo el hilo..."Ohhh" Su mano ya fue hacia arriba, frotando la cabeza, y mi mente se quedó en blanco.

"¿Te gusta así, mi amor?"

"Síii..." respondí.

"¡Dígame pues!"

"Es quéee... No puedoooh... Haaaab..."

"¿No puedes hablar? ¡Pero sí que estás hablando muy bien mi amor! Un poquito entrecortado por supuesto, pero yo te puedo entender."

"Quizáaah... Habloooh... Peroooh... Noooh... Puedoooh... Pensar... En... Nadaaaah..."

"¿Pensar? ¿Pero en qué quieres pensar mi amor?"

"Nahhh... Nahhh... Nahhh..." dije. Mientras pensaba, Ella me tiene... a punto de eyacular... con cada sube-baja. Si no logro... pensar en algo... aparte de mi polla... muy rápido... estaría... demasiado tarde.

"¿Nada?" ella me respondió. "Sí, eso es. Mejor no piensas en nada. Sólo disfrútalo. Voy a cambiar de ritmo para ayudarte un poco. ¿Es mejor así?"

"El ritmo... El ritmo... Sí... Sí... Estohhh... Sí... Estohhh... El... ritmohhh..." balbuceé. Pero ya me di cuenta de que pude pensar por momentos, entrecortada, siguiendo el ritmo de sus dedos.

"Sí" ella me respondió. "Esto es un buen ritmo para ti. Vamos a seguir con esto un rato. Relájate y disfrútalo."

Debo... tratar... de pensar... en qué puedo... "Ha... Haa... Haaa..." hacer...

"Así es, mi amor, respira. Respira honda."

Estaba empeorando rápidamente. Mi pene me sentí enorme. El glande pareció tener el tamaño y brillo de una ciruela pulido. Las venas saltaban del tronco y pulsaban por lo hinchado que estaba. Sentí como que iba a explotar si no me metí en su coño para que ella me pudiera exprimir. Y cada vez que sus dedos frotaban contra la cabeza la sensación fue tan fuerte que mi mente se quedó en blanco. Pero había estado en situaciones como ésta antes con ella y todavía confiaba en que pudiera encontrar una salida. Sólo tenía que concentrarme.

Pensar... con... el... ritmo... ¿Qué... hago?... me pregunté. Pero debo haber estado en peores condiciones de lo que esperaba, porque lo único que me ocurrió fue, Quiero... poner... mi pene... en... su coño.... Entonces hice un gran esfuerza para levantarme, pero sólo logré hacer algunos pequeños abdominales. No podía mandar mi propio cuerpo.

Ella se notó que mi estomago estaba tensando y empezó a hacer un masaje para relajarlo. "Relajarte mi amor. ¡Tú puedes!"

Quiero... coño... Pene... grande... Necesito... coño... pensé. Pero estaba casi paralizada y no pude lograr levantarme. "No puedo.... No Puedoo... Noooh... Puedoooh..." escapó de mi boca en frustración.

"Sí, mi amor. Yo sé. Es difícil. Pero en realidad tú estás soportándola muy bien."

El tono de su voz - como si ella estuviera ayudándome aguantar algo que estaba pasándome por desgracia, en vez de ser víctima de una tortura realizada por ella misma -- me volvía loco.

Necesito... su... coño... ¿Cómo... lo... haré?... ¿Cómo?... Y justo en este instante se destelló en mi mente la imagen de mi cuerpo rodando encima de ella, forzando mi enorme verga bien dentro de su concha mojada, y penetrándola hasta el fondo.

Puedo... hacerlo... "Así... Asíi... Asíii..." grité con inspiración.

"Sí, yo sé mi amor. ¡A ti te gusta así!" ella me respondió, sin tener la menor idea de lo que yo estaba planificando.

Besarla... Voltearla... Violarla... Besarla... Voltearla... Violarla... Eso... es... Besarla... Voltearla... Violarla...

Fue un plan sencillo. Sólo necesitaba distraerla con un beso, rodar por encima de ella y forzar mi pene dentro de su vagina. Sin embargo, debido a la condición en que estaba, con poco control sobre mi cuerpo y la mente funcionando a nivel de un burro cachondo, no estaba muy seguro de que pudiera hacerlo. Pero levanté mi cabeza un poco, miraba en sus ojos, y gimoteó "Bésa..me... Bés..ah..me... Bés..Ahhh..Meee..."

"¡Ay, qué romántico estás mi amor!" me dijo, echándose a mi lado y acercando su boca a mis labios.

Eso... ¡Sí!... Eso...!Sí¡... Besarla... Besarla... Besarla... Yo empezaba a besarla con furia. Me perdía en la suavidad de su lengua y el calor de su boca, mientras sus dedos hacían círculos alrededor del glande, causando que mi mente se fue en blanco otra vez.

Besarla... Sí... Sí... Besarla... así... ¡Qué... boca! Besarla... así... ¿Hay... más?... Besarla... Besarla... y... y... Besarla... y... Pene... grande... Quiero... coño... ¿Como?... ¿Como?... Quiero... coño... Necesito... coño... ¿Como?... ¿Como?...

¡Maldita sea! Pensaba que no iba a acordarme de lo que he planificado de hacer. Pero yo no iba a ninguna parte -- paralizado como estaba por las manos de María. Así que tuve todo el tiempo del mundo para pensar mientras escuchaba a sus gemidos, y poco a poca empecé a recordar.

Ella... ¡Sí!... Ella... tiene... coño... Besarla... Voltearla... ¡Sí!... Voltearla... y...Coño... Necesito... su... coño... ¡Coño!... Ella... Voltearla... y... Violarla... Violarla... Sí... Sí... Hay... que... voltearla...

Muriendo de ganas, hice un último esfuerzo y logré rodar encima de ella. Y como fue distraído por mis besos, no dio cuenta de lo que estaba pasando hasta que el peso de mi cuerpo la atrapó contra el colchón.

"¡Ay! ¿Qué haces?" gritó con sorpresa.

"Voy a... Violarte" dije. Pero no tuve fuerza para hacer nada y mi verga se quedó apretada contra su pubis.

"¡No! ¡Suéltame!" dijo retorciendo y tratando de liberarse.

Con mi cuerpo desgastado recostado sobre ella, no pudo moverse mucho. Pero por la buena suerte mía, ella hizo un movimiento que facilitó que mi pene presionaba contra su vulva con más fuerza. Percibí que sus labios vaginales comenzaban a amoldarse a mi glande. Estaba muy sensible debido a la prolongada paja y la sensación fue exquisita. Instintivamente hice un empujón, penetrándola de golpe hasta el fondo.

Se escapo un fuerte "¡Ahhh!" de su boca en el momento en que mi verga la entró y después ella se quedó rígida con los ojos abiertos desmesuradamente. Seguro ella pensaba que yo iría a follarla fuertemente, como venganza para la tortura que se hizo a mi pene.

Pero después algunos segundos, ella se dio cuenta que yo sólo seguía haciendo débiles empujaditas, tratando de ponerme aun más adentro. Todavía no he recuperado control de mi cuerpo y no pude lograr de hacer un buen movimiento mete-saca.

"Ja, ja, ja. ¡Tú no puedes follarme! ¡Tú no puedes follarme!" cantaba ella en voz de una niña burlona. "¡Tienes un gran palo, pero no puedes usarlo!"

Ésta voz me fastidiaba mucho, pero también hay que admitir que ella tuvo razón. No pude moverme muy bien. Pero ya con la verga dentro de ella y la terminación de la tortura por sus dedos, esperé que mi autocontrol regrese. Pues continuaba tratando de hacer una mete-saca. Pero por mi debilitado estado fue lento y torpe.

"¡Olvídalo, Papito! Esto no va a hacerme reaccionar. Además estás violandome y así no se hace."

Quizás ella tuvo razón. Pero todavía no estaba capaz de levantarme, entonces no pude sacar mi verga incluso sí querría hacerlo. Y hay que decir que definitivamente no quise hacerlo. ¡Se sentía increíble!

Además, con cada minuto que estaba pasando, seguí recuperando. Empecé a mover el pene con más control, frotando la cabeza contra las paredes de su vagina. Y a pesar de sus manifestaciones a la contra, se notó que ella estaba disfrutándola. Muy pronto su coño la mandaría. Ella no podría evitarlo.

"¡No! ¡Para! ¡Párate! ¡No quiero follar contigo!"

Pero ahora mi autocontrol sí estaba regresando en serio. Mis empellones eran cada vez más rápidos y más profundos. Estaba clavando mi pene bien dentro de ella. Y de verdad no me importaba si ella quiere follar conmigo o no. "Quizás tú... No lo quieres... Mi amor. Pero yo... Sí... Me voy... A jugar... Un poquito... Contigo. Y ya... Es.. Tú... Que tienes... De... Soportarlo."

Supe que ella estaba luchando para controlarse, pero era obvio que mi polla estuviera ganando la batalla. Y yo estaba muy feliz, no sólo porque su coño era una maravilla, pero también porque al fin estaba dando a esa cocktease justo lo que ella mereció.

"Tú estás... violandome" me dijo apretando los dientes y retorciendo con más fuerza que antes, "Y así... no se haaa... hace... a una dama... cómo yo."

Me levanté por los codos y agarre sus manos con los míos, logrando que no se movía tanto. "No voy... A... Parar... Hasta que... Admites... Que... Tú... Mereces esto... Para... Ser... Una... Cocktease."

"¡Ayyy! ¡Suéltame! Yo noohhh... no sé nahhh... nada... de esto."

"¿Qué dices? ¿Estahhh... Estás con... Confesaahhh.... Confesando?" preguntaba mientras comenzaba embestirla con más fuerza.

"Lo siento papito... pero... soy unaahhh... daahh... dama... inocente. Nnooh sé... de qué... estaahhh... estás... hablando."

"¡Ja! Tú... No... Eres... Ni... Una dama... Ni... Inocente!" De verdad la idea de esta calientapollas diciendo que era una dama inocente mientras que sus paredes vaginales estaban apretando mi pene con cada vez más fuerza fue graciosa. Pero también fue tan rico que no tenía ganas de reírme de ella. "Lo que túuu... Lo que... Tú eres... Es... Unaahhh... Ahhh... Una... Cock... Tease... Experta."

"Ahhhhh... Paraaaaah..."

"No... Voy... A... Parar... Follándohhh... Follándote... Hastaahhh... Ahhh... Hasta... Que... Tú... Confesaahhh... Confesas... Loohhh... Lo... Que... Eres! Unahhh...Una... Cocktease" dije mientras estaba bajando el ritmo para disfrutar más la sensación de mi verga tocando cada rincón de su coño. Lentamente moviendo mis caderas y presionando fuerte contra su vulva y clítoris. "O quizahhh.... Quizás... Te gustahhh... Te... Gusta... Ser... Viohhh... Violada.... ¿No?"

Parecía que había llegado a su punto álgido, porque ella respondió, "Ahhhh... Ooohhh... Sí... Síi... Siii... Me gusta... ser... violada. Looohhh.... admitooohhhh... Lo admito... Soy... unaahhh... calientaaahhh..." Y como si decir la palabra le ayudó a recuperar algo de su orgullo de mujer experimentada, apretó los dientes y dijo entrecortada pero claro y con fuerza, "¡Soy una... calientapollas!"

"Sí. Y Nahhh... Nada... De... Inocente!" dije empujando profundamente dentro de ella.

"¡Ohhh! Estás... metiéndolo... haahhh... hasta... mi garganta... Ahhh... De... deténgase... Me doy... por vencida."

"¡Confiesa pues!"

"Yaaahhh. Sohhh... Soy unaahhh.... cocktease... expertaahhh."

"Y... Tú... Lohhh... Lo... Mereces... Esto... ¿No?"

"Ay... Ayy... Ayyy.... Sí... ¡Dámelo!... Looohhh... merezco... toohhh... todo."

"Entonces... Ya quieres... Que.... Siguiere.... Violándohhh... Violándote?" pregunté mientras que empujé mi verga hasta el fondo de su vagina.

"Ahhh... Estás... metiéndola... aun... más... prohhh... profundo!"

"Preferirías... Que... Me detenga?" pregunté mientras estuve cambiando de ritmo otra vez.

"Ahhhh.... Ahhhh... Ahhhh..."

"¿Esto... Significa... Síii?" pregunté, dándola una última empuja largo y lento.

"Ahhh..."

Y con esto paré, dejando mi verga descansando dentro de su concha, esperando su respuesta. Ella tuvo una mirada perdida en sus ojos, y no dijo nada.

"Entonces, ¿que dices mi amor? ¿Quieres que siga follándote o quieres que lo saque?"

Ella respiraba honda, mirándome con una mezcla de temor y suplicación en sus ojos. "¡No! ¡Me estás matando de placer! ¡¡Por favor, no lo sacas!! Quiero que me follas toda la noche. Por eso me casé contigo, Pollón."

Escuchando esto comencé a moverme de nuevo. Haciendo a su vagina con el pene algo parecido a lo que ella antes ha hecho a mi pene con los dedos. Metí mi verga lo más profundo que pudiera y esperé. Después, la saqué hasta que sólo la cabecita quedaba adentro y esperé un poquito más antes de penetrarla de nuevo. Así podré gozarme de su rico coño para mucho tiempo.

"Estahhh... Está bien. No voy... No voy a parar. Pero... Yo me casé... contigo... porque eres... una calientapollas.... Nunca... hahhh... has sido... Una dama! Y menos... Una inocente! Eres... Una... Cocktease... Y... Nunca... Debes... Olvidarlo."

"Yo sé. Pero... ¡Ohhh!... a veces... es muchoohh... para ti... de aguantar."

"Sí. Pero... suuu... Supe... Que estabas... Así... Antes... De... Casarme... Connn... Contigo.... ¿Qué... Otra...Muuu... Mujer... Vahhh... Va... A... Soportar... Follándohhh... ¡Dios! ¡Qué coño tienes!... Follándome... Por... El tiempo... Que... ¡Oohhh!... Que... Yo... Necesito?"

"Tienes razón.... Sólo... una mujerzuela... coohhh.... como yo... puede... soportar... este pollón... que tienes. Cuáahhh... cuánto tiempooohhh.... pretendes.... follarme... ahhh.... así?" ella me pregunto poniendo énfasis en la palabra pretendes.

"¿Pretendes? Yo no pretendo. ¡Yo cumplo! Pues... Toooh... Toda... Laaah... La... Noche.... Si... Quieres."

"Estaría... bien... Pollón. Pero... looohhh... dudoooh... que puedas... tooodaah... laaah... noooche" esta vez destacando la palabra toda.

"Pues... ¿Haaah... Hacemos... Unnaaahh... Una... Apuesta?"

"Bien. Te... aaahhh... apuesto... que... noooh... puedes... meter y sacar... tuuu pene... ni... cien veces."

"¡Ja! Cien... Mete-sacas... No... Será... Naaah... Nada" dije. En realidad nunca he contado las mete-sacas que hice durante un polvo para tener idea, pero cien no me parecía nada.

"No... me permitiste... terminar. Debes... seguir... mis... instrucciones. Te voy ahhh... a decir... cuando... meeeh... meterla... y cuahhh... cuando... sacarla."

"Igual... No... Será... Naaahhh... Nada... Difícil... Para... Mi. Mientras... Estabas Hablando... Te... Hahhh... Ha dado... Al menos... Una... Docena" que era la mera verdad, pues no estaba muy preocupado.

"Sí. Pero estaban... a tu ritmo."

"Entonces... Mándame.... Si quieres. ¿Pero... Qué... Será... El premio?"

"Si logras... aguantar.... hasta cien... te dará... una rica... mamada. Pero... si pierdes..."

"No preocuparte.... No voy a perder.... ¿Cómo... Puedo... Perder? Cien... Mete-sacas... No... Es... Nada... Para mí. ¡Chuta! Incluso... Un chico novato... Oohhh... O un... Eyaculador... Precoz... Puede lograr... Cien." Además, pensé, María es capaz de dar mamadas excelentes, por lo que tendría un incentivo muy fuerte.

"Bueno. Noohh... vayas... aahhh.... perder. Pero igual... si pasa... mañana... voy aahhh... atar... sus manos... detrás de la espalda... paahhh... para que... puedas... lamer mi clíto... toda la noche... sin tener... posibilidad... de violarme... como estás... haciendo... ahora."

"De... Ahhh... De acuerdo." Me gusta mucho lamer su clíto. Pues incluso si pierdo, voy a ganar, pensaba. " Enton... Entonces... Estoy... Ahhh... A... Tus... Ordenes."

"Bien. Primeroohhh... paraaaah. Bueno. Ya dame diez mete-sacas muy lentos, contándolos en voz alta y diciéndome lo que estás haciendo."

"Ya. Estoy poniéndola adentro y ahora sacándola. Uno." Dije mientras estaba haciendo uno muy lento para confirmar si estaba lo que ella esperaba.

"No fue malo, pero la próxima vez hay que esperar un poquito antes de sacarlo. Sigues."

"Bien. Estoy metiéndola... Esperando... Yyyy sacándola. Dos." Esta vez esperaba un poquito más tiempo antes de sacarla, conforme con sus instrucciones.

"Muy bien. Ya tienes."

"Metiéndola... Esperando... Saaacándolaaa. Tres. Metiéndola, Esperando, Sacándola..." Por supuesto que sintió muy bien y había acelerado involuntariamente durante ese último, pero no creí que ella diera cuenta.

"¡Oye, no tan rápido!"

Bueno, parecía que ella estaba muy atenta, entonces decidí actuar con más cuidado. "Ya, pues. Meeetiéndola. Esperando. Saacándola. Cinco. ¿Estaba bien?"

"Sí, Sigues."

"Meetiéndola. Esperando. Saacándola. Seis. Metiendohh.. Esperando. Saacandoohh... Sssiete. Meeehhhtiendo... Esperando... Sahhhcahh... ¡Ohh!... Ocho. ¡Puta! Esto no es fácil."

"Sigues adelante. No te dije que puedes parar."

"Ya. Metaahhh... Espera... Sacahhh... Nueve... Meeetahhh. Espera. Sssaacahh. Diez." Puedo haber subestimado lo bien que follar su coño así de lento se sentiría. Pero al menos logré un buen comienzo.

"Y ahora dame veinte rápidos y profundos. Yo voy a contar. Uno. Dosss. Treess. Así... Cuahhhtro... Cccincoohhh. Muy bien... Ssseis. Sieehhte... Ohhh...."

"Fue ocho" dije, consciente que ahora fue mi turno de hacerle sentirla.

"Sí, sé. Nnuuueve... Diez... Ohhh..."

"Once. ¿Todo bien?"

"Sí. Doce... Trece... Cahhhtorce... Quince... Dieciséis... Diecisiete.... Diecioohhh...."

"Fue dieciocho. ¿Problemas?"

"No. Dame los dos que faltan. Diecinueve... Veinte. Ya. Muy bien. Ahora vas a meterla muy lentamente y sacarla rápido, veinte veces, sin parar."

"Ok. Vientiuunnoo... ¡Ahh!... Veintidóosss... ¡Uuuh!... Veinntitréesss.... ¡Ahhh!... Veinticuatro..."

"¡No! Ésa no cuenta. Te dije lento. Empieza otra vez de veinticuatro."

"Ay, María, esto sí es un poquito difícil." Y de verdad era. Ya por primera vez estaba empezando a dudar si pude lograr cien.

"Claro que es difícil. Ésta es la idea."

"Veinticuaahhtroo... ¡Ahhh!... Veinticincoooh... ¡Uuhhh!.... Veintissseisss... ¡Puta Madre!" Necesitaba tomar un descanso y esperaba que con mi polla todavía bien dentro de su coño que ella no se opondría.

"¡Oye, sacala ya! ¡Nada de interrupciones!"

"Ya, ya. Ahhh... Veintisieteee. ¡Ohhh!... Veintiooochooo.... Ahhh.... Veintinuuueve.... Ummm.... Trreintaaah...." ¡Qué vergüenza! La última vez no fui capaz de sacar la polla completamente antes de empujarla adentro de nuevo.

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