tagNo Consentimiento/ReluctanciaLo que Elvira no se imagina...

Lo que Elvira no se imagina...

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III -- Jenny y Gerard en la cama

Esa noche, cuando Jenny se acostó con Gerard, él se le acercó y la besó en la boca.

Mmmm, cariño. Bésame mucho... cómo si fuera esta noche, la última vez... -- Se lo dijo ella, cantando bajito con una voz morbosa capaz de despertar la libido a un muerto.

Tenía una voz muy sensual cuando le hablaba bajito junto al oído. Nadie se lo imaginaría. Tan fina y tan delicada, con aire de mosquita muerta, Jenny era una fiera en la cama. Se había casado virgen y Gerard la supo educar. Ella tenía talento y se dejó llevar.

A Gerard, la relación secreta que tenía con su suegra, lo estimulaba muchísimo y tenía una tal erección que llegaba a provocarle dolor.

La puso a cuatro patitas y empezó a comerle el coñito y el culito.

Te voy a dar el beso negro de tu vida, mi putita desvergonzada. -- Se lo dijo con voz morbosa, en plan cariñoso. A ella le encantaba que ambos usasen ese tipo de vocabulario en la cama.

Eso, cariño. ¡Dámelo! Después vas a follar el culito a tu puta... ¿Vale? Quiero que me encules, mi amor. Después me das tus lechecitas en la boca, pero ahora deseo que me revientes el culo. Házmelo ya.

Gerard se puso gel en la glande y se lo puso a Jenny en la entrada del ano.

Ahhh... Me duele... Despacio... Eso es... Así... Más... Más... No pares. ¡Me revientas toda! Sigue fuerte... ¡Encula a tu puta!

¿Te duele mucho?

Si... Pero métemelo fuerte. Es un dulce dolor... -- Así estuvieron unos quince minutos. -- Ahhh... Mmmmmmmmm... Me corrooooooooo.... ¡Sigue! Ohhh... Sácalo ya... No puedo más... ¡Sácalo!

Se fueron a lavar.

Déjame que te seque con la lengua, Gerard... córrete en la boca de tu putita privada. Quiero sentir esa leche y beberla hasta la última gota.

Cuando Gerard se corrió, Jenny le dijo -- Gerard... Qué poca cantidad. Siempre me inundas hasta la campanilla. ¿No me estarás poniendo los cuernos? ¿Cómo puedes decirme eso, cariño? Solo la duda, ya me ofende.

Vale, fue una broma. De sobra sé qué no.

Sabes, Jenny... la producción de semen tiene altibajos. Además, ando cansado y bajo stress. Tampoco tengo tu edad.

¿Qué tal la reunión de hoy?

Todo bien. Era sobre una ampliación de capital que de no hacerse iba a comprometer los nuevos proyectos de expansión. Había una persona, el turco aquél que tú detestas, que estaba en desacuerdo, pero al final cedió... pero no quiero hablar de trabajo. ¿Qué cositas guarras quieres que te haga ahora?

Quiero descansar un poco.

Buena idea. Cuéntame lo de tu sesión con Araceli.

¡Fue divina! Siento decirte, pero a pesar de que eres un artista, ella me mama aún mejor que tú. Y adora hacer la tijera. A mí también me encanta. Tiene un clítoris enorme y se le pone durísimo. Parece una mini pollita...

¿Y lo que tenemos planeado para ella, cómo va?

Bueno, la tengo casi convencida.

Pero... ¿Qué le has dicho? Lo de "casi convencida"... ¿Qué quiere decir?

Si... Ya le dije que a ti te encantaría acostarte conmigo y otra chica y que a mí también, siempre y cuando fuera con ella, el problema es que es lesbiana pura. Intentaron violarla cuando tenía ocho años y les tiene un asco a los hombres... Después, su tía Isadora la inició en el lesbianismo y le gustó un montón.

¿No se enfadó con la proposición que le hiciste?

No. Pero me dijo que nunca se había planteado una cosa así. Es virgen, sabes... Bueno, me prometió que se lo iba a pensar. Pero me dijo que si lo hiciéramos, no querría ningún contacto físico contigo... Ya lo arreglaremos después. Esto va a ser por fases. Pero la primera fase, es meterla en la cama con nosotros.

¿Y qué te hace pensar qué va a ceder?

Le dije que tú conocías a una chica bisexual que lo podría hacer con nosotros, pero que yo no tengo ganas de tener sexo con otra que no sea ella. Sin embargo, Celita, le dije, como no te decidas pronto, acabaré por hacerlo con ella y con Gerard. Es que mi marido está muy impaciente y no sé cómo convencerlo esperar más tiempo. Se puso celosísima, me pidió un poco más de paciencia y me imploró que no lo hiciera... que después no volvería a querer acostarme con ella... que me adora... que tiene que adaptarse a la idea, pero que no es fácil... que hará lo que haga falta para no perderme, etcétera. Ya ves... Creo que la próxima semana la tenemos aquí con nosotros haciendo guarrerías.

¿No sabe nada de las fotos, verdad?

Gerard había hecho las fotos, en complot con Jenny. Lo que ella no se imaginaba es que eran para chantajear a su madre. Gerard le había dicho que era porque le daba mucho morbo, pero tenía todo planeado desde el principio.

No. Ni se lo imagina. El local que escogiste era muy bueno y ella no se dio cuenta.

¿Y te gusta hacer todas esas guarrerías con esa tortillera?

¡Adoro! Nunca lo había hecho... pero es alucinante. Me gusta casi tanto con ella, cómo contigo. Ahora no te me pongas celoso.

Esa conversación... mira como me dejaste el palo de la bandera.

Jenny se le montó encima empalándose en él.

¡Ahora te callas y me vas a follar toda! Méteme esa polla monumental hasta los huevos y hazme cosquillas en los ovarios, cabrón. Hazme sentir más puta que las gallinas.

Puta y tortillera. Es lo que eres... -- En ese momento la empaló con un movimiento firme, pero suave a la vez. Empezó a bombearla con bastante energía. -- Solo de pensar en vosotras comiéndose los chochos la una de la otra... ¿La tiene jugosa?

¡Mucho! Y sabrosísima. Tengo ganas de que me folles el culo mientras le meto la lengua en el coño, hasta las amígdalas.

Tienes que ayudarme a desvirgarle el coño y el culo.

Te lo prometo... ni que tenga que drogarla, te la vas a follar y a encular con mi ayuda. Después haremos con ella toda clase de guarrerías. Cuando descubra lo bueno que es follar y que le den por el culo... ¡Ya verás!

No me digas esas cosas que me corro, Jenny... A propósito, encargué un afrodisiaco femenino que me dicen que es súper eficaz. Lo probaremos con ella. Mañana me lo traen.

Mientras hablaban Jenny tuvo un intensísimo orgasmo, imaginando-se a comerle el coño a Araceli mientras Gerard la follaba, haciéndole el perrito. Cuando ella terminó, él le sacó el pene de la vagina y la cogió de los pelos, para introducírselo en la boca. Esta vez se corrió abundantemente.

¡Coño, Gerard! Me hiciste daño. Casi me arrancas el pelo y después casi me ahogas.

Para que no digas que ya no me corro en cantidad... y que me estoy follando a otras. Bueno, vámonos a dormir, que mañana es día de trabajo.

Gerard se acostó de lado y ella se anidó en posición de cuchara. Él la abrazó y le introdujo el pene en la vagina, como siempre hacía antes de dormir. Después de dormidos se le bajaba del todo la erección y se salía para fuera. Así quedaron hasta que tocó el despertador a las siete de la mañana.

Mmmm... Fóllame, cariño. No te vayas sin dejarme tus lechecitas. -- Gerard, que estaba con una fortísima erección, se la metió sin cambiarse de posición en la cama y la estuvo follando hasta que se corrieron los dos. Mientras tanto le chupaba la oreja y le lamía el cuello. También le acariciaba las mamitas y le pellizcaba los durísimos pezones.

Mmmm... cariño... ¡Te quiero tanto!

Yo también, mi amorcito, pero ahora me voy a duchar y me largo, que se hace tarde. No te preocupes, que esta noche hay más. ¿Vas a ver a Araceli?

¡No! Hay que cortarle las citas. Quiero que se sienta insegura y celosa. Ella es muy obediente. Tiene vocación de sumisa y acabará por ceder a nuestras exigencias. Cuando vea que no voy a verla, va a pensar que estoy a punto de irme contigo y con nuestra bisexual imaginaria. En ese momento hará todo lo qué yo le diga. Cuento con la ayuda del afrodisiaco de que me hablaste. Otra solución es emborracharla.

Bueno, si cambias de opinión llámame antes de salir de casa. Me da mucho morbo estar en el despacho sabiendo que os estáis comiendo la una a la otra.

Lo que él quería saber, era cuando tenía unas horas para follarse a Elvira sin que Jenny desconfiara de las ausencias de su madre. Quería volver a estar con ella pronto.

Tenía muchas ganas de encularla, lo que todavía no había logrado. Por la reacción que ella había tenido cuando él le introdujo el dedo, no le parecía que ella estuviera por la labor de dejarlo. Además seguro que estaba virgen. Tenía el ano súper estrecho... pero a Gerard, ningún culo se escapaba y este no iba a ser el primero.

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