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Mi Esposa Esta Insatisfecha

bymigysusy©

Llegué de mi oficina tarde a mi casa, mi esposa Susy estaba en el baño duchándose. Me senté a verla a través del acrílico translucido de la ducha mientras me desvestía, que bella es, hermosa en todo, su cara, sus tetas, su figura, sus piernas, sus nalgas. Alta, rubia, escultural.

Me metí a la ducha y la abracé por la espada agarrando sus senos, pegando mi pene a sus nalgas y la besé en el cuello.

-Suéltame, ¿qué haces?- Me dijo tratando de zafarse.

-Te quiero coger mujer bonita.-

-Ah no, solo cuando tu quieres, ¿y yo qué?- Me contestó enojada saliéndose de la regadera.

-Mira Susy como me tienes de tan solo verte, bien caliente, el pene bien parado.-

-Pues a ver como le haces, yo ya me voy a la calle con Marcela.- Me decía mientras se secaba con la toalla.

-¿Puedo ir con ustedes?-

-No, tú siempre haces lo que quieres, hoy me toca a mí.-

-¿Adonde van a ir?-

-A un bar, no sé cuál, a alguno que haya hombres guapos, tengo ganas de que me chuleen, tu no me tienes muy contenta.- Dijo saliéndose del baño.

Me termine de duchar rápidamente para alcanzarla.

-No vayas Susy.-

-Si voy a ir y no me estés molestando, suéltame cabrón.-

Ella casi desnuda se maquillaba en su tocador, muy seria me dijo: Es tiempo que recapacites, no me sacas a ningún lado y ya es tiempo que un día pueda hacer lo que yo quiera.-

Acabó de maquillarse, se puso un vestido corto, muy escotado de color blanco muy delgado, muy sensual.

-Casi pareces una puta así maquillada y vestida.-

-Así les gusto a los hombres.- Me contesto sacando el pecho, enseñándome sus tetotas.

-Ya me voy-

Susy se salió dejándome a medio vestir, yo me di prisa para alcanzarla pero fue imposible, cuando salí ya no estaba su auto. Me monté en el mío y conduje a casa de Marcela. Cuando llegue ella arrancaba con su hermana a su lado, las seguí. Llegaron a un bar que tiene valet-parking y entraron a él. Solo me tardé el tiempo que me llevó entregar mi auto para yo también entrar. El bar estaba casi lleno y debido a la oscuridad del lugar me costo trabajo encontrarlas, cuando lo hice me dirigí a su mesa, una mesa circular con bancas fijas cerca de la pista de baile, al fondo del lugar.

-¿Me puedo sentar?- Le pregunté-

-Si quieres, pero no junto a mí, siéntate con Marcela y no me molestes.- Susy me respondió.

Ordenamos nuestras bebidas, Marcela me platicaba para distraerme y trataba de alegrarme cuando un tipo se acercó e invito a bailar a Susy, ella se levantó tan rápido que no me dio tiempo de decir nada. La música se prestaba para bailar separados y así empezaron, Susy es muy buena bailadora, tiene mucho ritmo, además de su belleza física, tiene una sonrisa que cautiva a todos, nos hace creer que con uno es la mujer más feliz del mundo. Así la veía yo hermosísima, sensual con sus brazos semi levantados, abiertos como llamando a que la abracen.

-Que bonita es Susy, y bailando se ve súper.- Me dijo Marcela.

-Si, tienes razón Marcela, se ve bien cachonda. Tú también te ves súper sexy.-

Marcela es muy bella, tan alta como Susy su hermana, morena, de cuerpo voluptuoso, lleno también de curvas hermosas, con un rostro agraciado y sonrisa fácil, cabello castaño, ojos cafés. Su vestido negro de satín resaltaba sus curvas. Si no hubiese estado yo tan alterado ya le estaría coqueteando.

Cuando voltee la cara para ver a Susy, ya el tipo la tomaba de su cintura acercándosela a su cuerpo, ella se dejó, en unos compases más ya estaba restregando sus tetas al pecho de su compañero de baile, Parecía que estuviesen bailando lambada, sus piernas se entrecruzaban, sus cuerpos restregándose uno contra el otro. Susy se divertía en grande, no dejaba de sonreír y menearse voluptuosamente en los brazos del tipo que también hacia lo suyo con sus manos y su cuerpo sobre el cuerpo de Susy. Juntaban sus pubis para sentir el pene del cabrón que seguramente lo tenía ya erecto.

Saqué a bailar a Marcela que aceptó sonriente, nos paramos al lado de Susy, pegué a Marcela a mi cuerpo y empecé a tratar de hacer lo que mi esposa hacia con el tipo. Marcela me respondió de la misma manera, nuestros cuerpos se frotaban sensualmente, mis manos también tocaron sus nalgas y pechos disimuladamente, Marcela disfrutaba de mi pene pegando su pubis a él. Pero mi atención estaba en Susy, muy pegada a su compañero se restregaba en él, con las manos en su cuello y su cabeza en su hombro, por sus movimientos parecía que estaban haciendo el amor de pie. Escuche los jadeos y suspiros de Susy, la cabrona estaba teniendo un orgasmo en los brazos de su nuevo amigo. Verla así y la restregada con Marcela me tenían excitadísimo, mi pene bien parado lo restregaba en el estomago de Marcela. Susy descansó en brazos de su compañero, cuando se tranquilizó le sonrió, él tenia su mano sobre su pecho acariciándolo suavemente. Susy lo jaló de la mano y lo llevó a nuestra mesa. Se sentaron a platicar tomados de las manos que tenían bajo la mesa. Yo seguí el baile con Marcela disfrutando las caricias de su pubis contra mi pene, la besé en los labios, ella los abrió y nuestras lenguas se encontraron.

La música cambió y decidimos ir a la mesa, cuando llegamos Susy se besaba con su amigo, con la lengua de fuera, acariciaba los labios del tipo, cuando nos vio, dijo:- Roberto ella es mi hermana Marcela y él es Miguel, un amigo. Que bueno que llegaron, Roberto no es de aquí, viene con un amigo, él es un caballero y los estaba esperando para que yo no me quedara sola, Roberto va a traer a su amigo a sentarse con nosotros, yo voy a aprovechar para ir al sanitario a refrescarme pues estoy muy mojada del orgasmo que acabo de tener bailando con Roberto, y también voy a aprovechar para quitarme el sostén para sentir mejor las caricias en mis pechos, ¿vienes Marcela?-

Así que me quedé yo solo en la mesa esperando al tal Roberto y a su amigo mientras mi esposa se limpiaba sus jugos de un orgasmo y se preparaba para un faje acompañada de Marcela a la cual yo acababa de besar. Yo estaba excitadísimo, me pene erecto y todo mi cuerpo parecía estar cubierto de electricidad. No lo podía creer.

Regresó Roberto con otro tipo con sus copas en la mano.

-Miguel- Me dijo. –Mi amigo Pierre, el es francés, estamos instalando una maquinaria francesa en una planta, vamos a estar una semana más por aquí.

-Hola Pierre- Le dije mientras le daba la mano.-Siéntense.

A Susy le va encantar este cabrón, pensé. Le encanta que le diga palabras en francés o en italiano cuando hacemos el amor. Todas las mexicanas son bien putas cuando se encuentran a un cabrón de primer mundo, son malinchistas como decimos aquí, creen que lo extranjero es mejor.

Lo sorprendente es que estos cabrones me caían bien. De mi misma edad mas o menos, abiertos, altos, guapos, con confianza en si mismos, alegres.

Roberto me preguntó: "¿Te has cogido a Susy?-

-Si algunas veces.- Le contesté

-¿Y que tal coge?- Me volvió a preguntar.

-Como diosa, riquísimo.- Le contesté.

No pudimos seguir nuestra plática porque regresaron las mujeres, me tuve que levantar porque los dos se levantaron para recibirlas y sentarlas, Pierre le beso la mano a Susy y luego a Marcela, estaban encantadas las dos mujeres con su atención. Susy estaba sentada entre los dos, luego Marcela y luego yo. Estuvieron platicando unos minutos, Susy con las manos bajo la mesa, no veía yo que tocaba, pero yo le sobaba su muslo a Marcela, ella me agarraba mi pene por arriba del pantalón. Susy efectivamente se había quitado su sostén, se veía divina con sus pezones resaltándose en su delgado vestido, Susy invitó a Pierre a bailar. Al pararse se acercó a mí y me dijo: Miguel, guárdame esto por favor.

Yo tomé lo que me entregaba, sintiendo en mi mano que era muy chico para ser su sostén, lo mire por debajo de la mesa, era su tanga, la cabrona se la había quitado. Sentí que estaba húmeda y me la lleve a mi nariz para inhalar su olor. Marcela estaba botada de risa, yo también me reí.

Susy se fue con Pierre a bailar. Yo quería verla sin distracciones, así que le dije a Roberto.

-Roberto, Marcela también hace muy bien lo que me preguntaste de Susy.-

-¿De que hablan?- Preguntó Marcela.

-De bailar, de bailar Marcela, Roberto llevala a bailar.- Le contesté

-Mentiroso.-Me dijo sonriendo.-Pero si, vamos a bailar Roberto.-

Me quede solo con mi copa viendo como Susy se restregaba con Pierre, lo besaba en la boca suavemente, sensualmente, mordiéndole los labios, pasando su lengua sobre ellos, ella le acariciaba su nuca, bajaba su mano por el pecho de Pierre hasta su entrepierna, sujetaba el bulto que se le notaba y lo apretaba pasándose su lengua por sus labios, saboreándose, entre risas, coquetamente. Estoy seguro que Pierre nunca había bailado con una mujer tan caliente, él sobaba uno de sus pechos y acariciaba sus nalgas.

El lugar estaba en la penumbra, había varias parejas en la pista y algunas también se besaban y acariciaban, pero Susy era la más atrevida y destacaba por su belleza, su estatura y su dorada cabellera, las personas que no bailaban los miraban quizás con envidia, quizás escandalizados.

Dos piezas de música después, me levanté de la mesa y me coloqué atrás de Susy sujetándola de su cintura, pegando mi pene a sus nalgas, bailando mi pene entre ellas. Ella se volteo a verme y separándose de Pierre me dijo:

-Ya te dije que no me tienes nada contenta, baila si quieres con Marcela.-

Dicho esto, tomó la mano de Roberto que bailaba con Marcela a su lado y lo jaló hacia ella, me empujó hacia Marcela que se divertía con la situación. Marcela me recibió en sus brazos. Yo me sentía como perro con la cola entre las patas, me abracé a Marcela fingiendo bailar.

-Diviértete Miguel, yo me estoy divirtiendo mucho.- Me dijo Marcela sonriendo.

Voltee a ver a Susy que bailaba con sus dos nuevas conquistas, Ella frente a los dos moviéndose eróticamente, sus manos las pasaba por sus caras y las bajaba por sus pechos, sus cinturas hasta tocar los bultos en los pantalones. Sujetándose de sus cinturones, se agachaba bailando hasta sus entrepiernas y movía su cara de pene a pene lanzándoles besos y pasando su lengua por sus labios. Restregaba su cabellera sobre sus bultos, primero a Pierre, luego a Roberto que la sujetó por los cabellos y le restregó su cabeza con más fuerza y más tiempo contra su pene, Susy no dejó de bailar mientras la sujetaba Roberto.

La gente estaba divertida viendo el show que nos daba Susy, algunas de las parejas que bailaban habían dejado de hacerlo y todos la miraban divertidos. Baila tan bonito esta mujer, es un todo un espectáculo el culo de mi esposa.

Cuando se enderezó, se dio una nalgada en su hermoso trasero derecho viendo las caras de sus amigos, luego otra en el izquierdo, y se abrazó a los dos hombres que la recibieron gustosamente. Por su cara seguramente estaba teniendo otro orgasmo. Restregó sus tetas contra los dos varones que la sujetaban acariciando cada uno una nalga, segundos después besó a los dos en la boca y los jaló a la mesa, estaba agotada.

Yo quise seguirla pero Marcela me contuvo abrazándome más fuerte.

-Déjala, quédate conmigo, abrázame fuerte, bésame Miguel.- Me dijo Marcela suspirando.-Diviértete conmigo.-

La miré a la cara, su boca anhelante, húmeda me pedía un beso, mi lengua acaricio sus labios dos tres veces, ella sacó su lengua y jugó con la mia, Sentí como acariciaba mi pene, agarré su teta. Ella también se había quitado su sostén, su suave pecho estaba duro, su pezón más aún.

-¿También te quitaste tu tanga? – Le pregunté bajando mi mano a sus nalgas.

-No, me la vas a quitar tú.-

-¿Aquí en la pista? –

-No, En la mesa, cuando acabe esta pieza. Quiero bailar contigo, me gustas mucho.-

-Tú también me gustas mucho, eres hermosa y estas buenísima.-Le dije.

-Entonces hazme sentir bella, olvídate de Susy por hoy, hoy eres para mi.-

Acaricié su mejilla y sus labios pensando en lo que me había dicho, tomé la determinación de hacerla pasar un buen rato, de hacerla sentir mujer hermosa y quizá hacerle el amor, pero olvidarme de Susy no podía.

Terminó la canción y regresamos a la mesa abrazados. En ella, Susy tomaba tequila con su boca, besaba a Pierre jugando con sus lenguas y después de unos segundos le pasaba el trago a la boca de Pierre, besos calientes los llamábamos Susy y yo, hizo lo mismo con Roberto mientras nos sentábamos Marcela y yo. Ellos la acariciaban por todos lados tratando de ser disimulados, Susy no.

-Marcela, estos cabrones me tienen bien caliente, Pierre me esta acariciando mi clítoris y Roberto me tiene metidos dos dedos en mi agujerito. ¿Adivina qué tengo yo en mis manos?, quisiera quitar el mantel para que todos vieran sus vergas grandotas, bien duras, las tengo bien agarradas a las dos bien rico. Deberías probar.- Dijo Susy a Marcela pero viéndome a mi.

-Yo voy a probar con Miguel. ¿Está Bien? – Le preguntó Marcela sonriendo.

-Haz lo que quieras, hoy es el día de "hacer lo que quieras".- Contestó Susy sin dejar de jadear mirándome a la cara.

Tomé un trago de tequila y besé a Marcela, jugué con su lengua y le pase el liquido a su boca, disfrutando el primer beso caliente que le daba, mis manos ya estaban en su falda levantándola, metí mis manos buscando sus bragas, las jalé hacia abajo. Marcela levanto sus nalgas ayudándome, las dejé a la altura de sus rodillas, mi mano tocó su mariposa, sus labios, su bello púbico buscando su clítoris. Nos besamos, ella me dio un beso caliente, no podía abrir más las piernas porque sus bragas lo impedían, me hinque a su lado y las deslice por sus piernas, por sus zapatos hasta quitárselas, ella inmediatamente separo sus rodillas permitiéndome ver su hermoso coño, su conchita coronada con sus bellos púbicos. Estaba tan cerca que no me pude resistir, lo acaricie buscando entre sus húmedos labios entrada para mis dedos.

Bajo la mesa volteé a ver las piernas de Susy, no tan solo estaban ellas ahí bien abiertas, Su cabeza también, estaba mamando la verga de Roberto desesperadamente sin soltar la de Pierre que le tenia un dedo metido en su vagina. Observé unos segundos, ella me veía sin dejar de mamar lujuriosamente, disfrutando la verga en cada movimiento de su cabeza. Metí un dedo en la vagina de Marcela acariciándola, estuve así varios segundos.

Decidí salir de debajo de la mesa, no quería que nos corrieran del bar. Me acomodé al lado de Marcela que me abrazó y me besó, yo volví a meter mis dedos en su vagina, ella tomo mi verga con su mano y me la acariciaba sobre mi pantalón.

Pierre y Roberto estaban divertidos sintiendo como Susy les mamaba las vergas bajo el mantel.

-Salud, Marcela, Roberto, Pierre. Por las mujeres bonitas, que nunca nos falten.- Les dije levantando mi bebida.-Lástima que falte Susy para brindar.-

-Salud.- Me contestaron los tres levantando sus vasos y bebiendo de ellos.

En segundos salió Susy de debajo del mantel, agitada pero muy sonriente y contenta.

-Yo también brinde, pero sin alcohol, con algo más rico. ¿Te gustó Roberto?-

-Muchísimo, mamas rico Susy.-

-Ya se me cansó la boca y la quijada, vamos a bailar Pierre.- Le dijo, empujándolo hacia la pista.

Durante la siguiente media hora Susy bailó con Pierre y con Roberto, alternándolos y en ocasiones con los dos. Yo bailé con Marcela varias melodías tranquilas, nada comparables con la euforia de Susy que no dejaba de moverse eróticamente.

Un mucho de alcohol y muchos besos más tarde, Susy dijo:-

Ya Vamonos, los invito a mi casa, vamos a divertirnos mucho más ahí.-

Pedimos la cuenta, la dividimos entre tres que pagamos los hombres. En el estacionamiento Susy me dijo.

-Por no haber pagado mi cuenta, tú te llevas a Marcela, yo me voy con Roberto y Pierre.-

Manejé despacio hacia la casa, Marcela embarrada a mí, no dejaba de besarme.

-Olvídate de Susy, es bien puta. Mira como te tiene, celoso y enojado, vamos a mi casa, mañana ya verás que haces.- Me dijo Marcela suplicante.

-Susy es mi esposa y todo lo que hace es porque me lo merezco, yo la he descuidado mucho. Además no la voy a dejar sola.-

-Eres un pendejo enamorado, pero si no está sola, está con dos cabrones que se la quieren coger y ella también quiere cogérselos.-

Cuando entramos en la casa, Susy bailaba con los dos hombres, su vestido estaba levantado casi en la cintura. Ella entre los dos que la abrazaban. Con los brazos alrededor de Pierre se dejaba tocar toda por las manos de sus amigos, suavemente se balanceaba al ritmo de la música, jadeaba y suspiraba fuertemente ya que Roberto desde atrás le acariciaba sus nalgas, ya le tenía metido unos dedos en su vaginita. Pierre le acariciaba sus tetas y la besaba en la boca, en el cuello. Las caricias de cuatro manos la tenían en éxtasis total.

Me senté en un sofá a verlos, Marcela se sentó a mi lado e inmediatamente me desabrocho el pantalón y sacó mi pene completamente erecto, lo empezó a mamar sujetándolo con sus manos, yo acariciaba sus grandes tetas, su cabello.

-Roberto, nalguea a Susy, le gusta mucho.-Le dije.

-Si, nalguea a la puta caliente cabrón.-Dijo Susy.

Roberto lo hizo, la nalgueo una vez y otra vez, parece que le gusto hacerlo porque alternaba muy bien los golpes en las dos nalgas sin sacar sus dedos de su vagina.

-Más fuerte.- Le grite.

Marcela se enderezo para ver como nalgueaban a Susy, yo con mis dedos en su hoyito, ella con mi pene en sus manos disfrutamos el espectáculo.

Las nalgas de Susy estaban rojas por los golpes que Roberto le daba, Ella jadeaba y gemía en cada nalgada, abrazada con un brazo del cuello de Pierre, mientras su mano agarraba su verga que había sacado de la bragueta. Susy soportaba el dolor que le daba tanto placer sin protestar. Pierre también le cacheteaba sus tetas que se bamboleaban con los golpes. Susy seguramente tuvo otro orgasmo porque dejo de moverse y se abandono en brazos de Pierre.

Al acabarse el espectáculo, Marcela y yo nos desvestimos, me acostó boca arriba en el piso, se monto sobre mi, introdujo mi pene en su vagina y empezó a trotar. Que bonito se bamboleaban sus tetas frente a mi cara, se las golpee suavemente con el ritmo de sus brincos. La cabrona estaba feliz, yo también.

Susy ya más recuperada nos miro.

-Yo también quiero verga dentro de mi, métanmela cabrones.-

En segundos le quitaron su vestido y se desnudaron los dos hombres, Susy ya se había colocado a gatas sobre el sofá.

-Pierre, metémela de perro, quiero tu verga francesa en mi hoyito. Tú Roberto, pónmela en mi boca.- Les ordenó Susy.

En segundos Susy tenía los dos penes en donde los quería, yo sentado disfrutando el trote de Marcela, que delicia, que bonita imagen. Nada me gusta más que ver a mi esposa feliz, es tan bonita.

Susy nos veía emocionada, agitada, sonriendo.

-¿Estas disfrutando mi amor?- Me preguntó Susy.

-Mucho, mi vida. ¿Y Tú?- Le respondí.

-Estoy en el paraíso, te quiero mucho esposo mío.-Dijo Susy jadeando, a punto de otro orgasmo.

-Estamos locos.- Me dijo Marcela sonriendo sin perder su ritmo.- Me encanta montarte tanto como a mi hermanita coger con otros y a ti verla bien ensartada.-

-Las hermanitas son hermosas, bellas, eróticas, cachondas, calientes, las más mujeres, las más complacientes, mis diosas.- Le dije.- Ahhh, que rico coges cuñadita, como me complaces.-

-Hoy te voy a complacer más aún, voy a dejar que también me veas cogiendo con esos dos.- Marcela me dijo suspirando, cerca de su orgasmo.

-Eso va ser divino.- Contesté sintiendo como me acercaba yo también al orgasmo.

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