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Nacimiento De Una Esclava Sexual 4

byVudu Blanco©

Cada día que pasa Vi y yo nos introducimos más en el mundo del sadomasoquismo. Un día compré un par de esposas para muñecas y tobillos, un vibrador de mariposa y una venda para los ojos.

- Hola, soy yo -dije por teléfono.

- ¿Qué necesitas? -me contestó.

- Quiero que vengas a mi casa -le dije- Tengo una sorpresa para ti.

- ¿Qué es? ¿Qué es? -preguntó ilusionada.

- No lo sabrás hasta que no vengas -le dije alimentando su curiosidad.

En menos de un minuto se encontraba ya en mi casa ansiosa por saber qué era aquella sorpresa que le estaba esperando.

- ¿Qué es? ¿Qué es? -repetía- Venga, dímelo.

- Cierra los ojos - le dije.

Cerró los ojos y permaneció expectante. Saqué la venda de una bolsa y le vendé los ojos con ella. Luego la desnudé por completo, embutí sus tetas en el sujetador de cuero, deposité el vibrador de mariposa sobre su coño y le puse unos pantys ajustados para que el vibrador permaneciese firmemente fijado en su lugar. Después la até a mi cama de forma que no pudiese moverse. También coloqué en sus pezones un par de pinzas de madera de esas que sirven para tender la ropa. Esperaba que los pantys aguantasen sujetando el vibrador con firmeza sobre su clítoris y la verdad es que lo hicieron. Una vez hube acabado con todos los preliminares, encendí el vibrador y salí de la habitación. La dejé atada así durante una hora más o menos.

Durante ese rato, yo entraba y salía a ver qué tal le iba. Cada vez que salía de la habitación le decía adiós pero, algunas veces me quedaba en la puerta un momento para observarla. Vi tenía la habilidad de frotarse las piernas, una contra la otra, de forma que desplazaba unos milímetros el vibrador para que así éste quedase justo en el sitio exacto. Gemía y gruñía y experimentó varios orgasmos. Cada dos minutos, me acercaba silenciosamente a ella y la tocaba suavemente. También chupaba y masajeaba sus tetas que estaban duras como rocas, reajustando las pinzas en sus pezones, para luego salir de nuevo de la habitación.

- Por favor -me pidió una de las veces que entré- Desátame para que pueda chuparte la polla. Hazlo por mí.

- Está bien -accedí- Voy a hacer lo que me has pedido. Pero si me la vas a mamar, quiero que te la metas hasta la garganta, hasta que toda mi polla desaparezca en tu boca. Y además harás todo eso con los ojos vendados.

- Lo que sea -dijo rendida.

Aquello de que se metiese mi polla hasta la garganta era una cosa que Vi nunca había sido capaz de hacerme antes. Mientras me la chupaba con la boca todo iba bien pero, cuando empezaba a metérsela un poco más profundamente, siempre empezaban a darle arcadas y abandonaba antes siquiera de probar otra vez. Pero esta vez iba a ser diferente. Esta vez iba a llegar hasta el final porque yo no le iba a dejar hacer lo contrario.

La desaté y a tientas encontró mi tiesa polla que yo había colocado muy cerca de su cara, para que no tuviese que buscar demasiado. De repente, una vez tuvo mi polla en su boca, se volvió completamente loca. Se metió la mayor parte pero yo seguía animándola a que se metiese más aún.

- Más, más, más... -le decía sin cesar.

Le entraron nauseas un par de veces y estuvo a punto de vomitar pero ella no dejaba de introducirse cada vez más polla en la boca. Por fín consiguió metérsela por completo. La punta de mi polla debía estar a la mitad de su garganta y noté que aquello era demasiado para mí.

- Nena, voy a correrme -advertí- Preparaté porque va a ser de las buenas.

Vi se bajó de la cama sacándose mi polla de la boca, y cayó de rodillas en el suelo. Abrió la boca todo lo que pudo esperando la leche prometida.

- Vamos, hazlo -dijo con ansia- Córrete ya, por favor. No puedo aguantar más sin tu leche. Suelta tu carga, por favor.

Disparé una serie de blancos y cálidos chorros de semen al interior de su extraordinariamente abierta boca, mientras ella gemía y jadeaba sin cesar. Se tragó toda mi leche e inmediatamente volvió a meterse mi polla en su hambrienta boca. No dejó de chupármela hasta que consiguió que le regalase una nueva descarga de semen, pero durante todo el rato que duró esta mamada no dejó de frotar con furia la aún vibrante mariposa contra su clítoris.

- He perdido la cuenta de los orgasmos que llevo -dijo totalmente fuera de sí.

Cuando Vi decidió dar por terminada la sesión de orgasmos y mamadas, le quité la venda de los ojos y dejé que viese el resto de los regalos que había comprado para ella.

- ¿Que yo he tenido eso apretándome los pezones todo el rato? -dijo con tono de incredulidad cuando le mostré las pinzas- En ningún momento me he dado cuenta de que las llevaba puestas. Aunque, viniendo de ti, cualquier cosa que me hagas seguro que me excita.

Siguió mirando sus regalos y al llegar a un extraño y grueso palo de goma de color negro, me dijo:

- ¿Qué es esto?

- Es un "enchufe" para el culo -le dije.

- ¿Y para qué sirve? -preguntó.

- Para entrenar tu culo. Así se acostumbrará más fácilmente a mi polla.

- No te quejarás -me dijo un poco molesta- Me parece que mi culo ya está portándose bastante bien en lo que respecta a ese tema.

- Y no me quejo -dije para aclarar el asunto- Tu culo lo hace muy bien. Solo pienso usarlo para entrenarte y que siempre estés preparada para que te dé por el culo. Verás, te voy a enseñar cómo funciona.

Cogí el artilugio, lo lubriqué con una crema y se lo metí por el culo. La puse de espaldas sobre la cama y empecé a comerle el coño, sin quitarle el "enchufe", hasta que tuvo un orgasmo.

- Sácame ese cacharro del culo y méteme tu polla -dijo en pleno éxtasis- Por favor, hazlo. Dame por el culo de verdad.

En esta ocasión le hice caso. Le saqué el "enchufe" del culo y le clavé mi tiesa y dura polla en su ahora más abierto y acostumbrado ojete. ¡Aquel trasto funcionaba! A mí no me costaba nada metérsela y a ella parecía que no le dolía tanto.

Ahora le gusta tanto el "enchufe" que lo lleva durante horas y horas sin quitárselo. Cuando se lo enseño, Vi ya sabe que le voy a dar un ratito por el culo. Aunque lo que a ella le gusta realmente es chuparme la polla, siempre disfruta de una buena follada por el culo.

Una vez en la que estábamos durmiendo juntos, yo estaba tumbado de costado y Vi se arrastró hacia los pies de la cama y empezó a lamerme el ojete. Durante un rato, yo fingí estar dormido pero llegó un momento en que se me puso tan dura la polla que pensé que no iba a aguantar más. Siguió lamiéndome el ojete hasta llevarme al borde de la corrida.

- Por favor, no te corras aún -me dijo- Ten paciencia porque quiero hacerte algo muy especial.

Y eso hice. Me aguanté hasta límites casi inhumanos, pero al fin conseguí no correrme. Luego me dejó descansar durante un rato para al rato volver a hacerme aquella tortura desde el principio. Esto ocurrió tres veces a lo largo de toda la noche pero yo me mantuve firme. Al amanecer abrió las cortinas de la habitación para dejar entrar la luz de la mañana y empezó a hacérmelo de nuevo. Como Vi me había dejado a punto de correrme tantas veces durante la noche, los huevos me dolían ansiosos de vaciar su carga. Por fin, me puso de espaldas sobre la cama, se metió entre mis piernas, me las levantó apoyándolas en mis hombros y me hizo correrme lamiéndome el ojete y la parte inferior de mis huevos. Solté toda mi carga sobre mi estómago y mi pecho. Entonces Vi hizo que me extendiese de nuevo sobre la cama y se dedicó a lamer lenta y provocativamente todo el semen de mi cuerpo mientras yo la observaba con placer.

- No sabes lo que me gusta estar haciendo esto -me confesó- Por fin tengo la oportunidad de hacer lo que quiera con tu semen y si esta es la única forma de que me dejes tener el control sobre él, me parece que voy a hacerte esto muy a menudo...

De hecho sigue haciéndomelo...

Hemos empezado a salir juntos y en público no somos más que dos personas enamoradas. Vi es una persona inteligente y atenta con una personalidad maravillosa. También es una gran cocinera. Disfruto de veras estando con ella. Cuando estamos con otra gente la trato con verdadero respeto.

Sin embargo, a menudo la saco a la calle con el huevo metido en su coño mientras que yo me meto el mando a distancia en el bolsillo. Una vez le metí el huevo y nos fuimos al supermercado pero no lo encendí en todo el rato.

- ¿Por qué no has puesto el huevo en marcha ni una sola vez? -me preguntó cuando ya nos dirigíamos a la caja.

- Estoy esperando el momento exacto -le contesté.

Vi empezó a sacar la comida del carro de la compra y empezó a ponerla sobre el mostrador de la cajera. Aquel era el momento que yo estaba esperando. Metí la mano en el bolsillo y lo puse en marcha. Casi se le salen los ojos de las órbitas. Lo mantuve en marcha hasta que salimos al aparcamiento. Entramos en el coche y cuando nos dirigíamos a casa hundió la cabeza en mi regazo y me la chupó a plena luz del día mientras yo conducía.

Otras veces también la he llevado a comer con el "enchufe" metido en el culo. A Vi no le gusta salir a la calle con el "enchufe" puesto, pero yo sé que lo lleva para tenerme contento, para que me dé cuenta de que ninguna otra mujer haría eso por mí.

- La única razón por la que hago que lo lleves es para que no olvides nunca que te has convertido en mi puta particular, en mi esclava sexual -le dije en una ocasión.

- La única razón por la que lo llevo es para asegurarme de que seas tú el que no lo olvide... -me contestó.

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