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Obedeciendo al Master 02

byhortensia©

HOLA MI CERDA,

ESPERO TU HISTORIA EN UN PLAZO BREVE DE TIEMPO

SI ES BUENA ME MASTURBARÉ Y SERÁS PERDONADA

SI NO LO ES TENDRÁS QUE AFRENTAR NUEVO CASTIGO

RECIBE MIENTRAS TANTO UNA BUENA LAMIDA EN TU CULO

Contestación

Marie está almorzando con su Master. En un restaurante muy caro y con mas gente. El la mira solapadamente, teóricamente se conocen sólo de forma superficial. Marie está incómoda. Su Master le ha exigido ir sin bragas y con medias y liguero , tacones altos y un sujetador modelo balconet, de los que mas bien enseñan senos y pezones que otra cosa. Lleva una blusa de seda muy fina y tiene la impresión que todos los hombres de la mesa la están mirando.

Durante el almuerzo, nota un pié sin zapato que le está acariciando el empeine, pero no sabe que hombre es. Y nota tambien una mano sobre su muslo, de su vecino , que empieza a subirle la falda.

Vé como su Master tira su enorme servilleta de tela al suelo, truco fácil para mirar por debajo, sabe que quiere ver su coño rasurado asomando bajo la falda, pero cuando su Master levanta la cabeza se le ha cambiado la cara. Habrá visto la mano y el pié ajeno, piensa, y sonríe mientras bebe su champán francés . Tras un almuerzo tan largo, ahora copas y puros, piensa. Pero menos mal son sólo copas y cafés y todo el mundo se levanta. Ella se deja acompañar a la puerta, uno de los acompañantes le coloca galantemente el abrigo, otro le abre la puerta. Sale sola , andando hacia la esquina. Ahí le espera su Master en su coche, pero no sabe dónde van a ir.

Se mete en el coche sin hablar, coloca su bolso de mano y su bolsa de viaje a sus piés. El conduce sin decir palabra, sólo fondo de flamenco. Salen de la ciudad y se dirigen a la sierra . Llegan a un pueblo pequeño y cuidado, atraviesan calles estrechas, el coche se para ante una casona. Su Master se baja sin hablar, le abre la puerta, entran en un enorme portal oscuro cuya puerta está abierta.

Suben unas escaleras y llegan a otra puerta. Ahí saca una llave voluminosa y le deja pasar. Un enorme hall, a oscuras. Olor a cerrado, persianas trancadas. Su Master la coge del brazo con cierta fuerza y andan un largo pasillo.En el silencio de la casa se oyen solo sus tacones. Al final hay un cuarto con luz. Es un dormitorio enorme, con una cama de matrimonio con sábanas blancas y un gran balcón . Ella se dirige en el acto al balcón, la vista es sobre una magnifica plaza porticada. El la coge por los hombros y le dá la vuelta.

- Ahora eres mía, dice.

Ella mira al suelo .

- Desnúdate.

Ella deja en el suelo su bolsa y su bolso, se quita despacio el abrigo y se vuelve hacia la ventana.

Con lentitud se levanta la melena y se desabrocha la blusa de seda fina, que deja caer. Sabe que su Master se ha tumbado sobre la cama y la está mirando. Se desabrocha la falda poco a poco y se queda en sujetador y liguero y medias, con un collar de perlas largo que le llega hasta el ombligo . Se retira los zapatos y deja todo ordenado sobre un sillón tapizado de raso.

- Vuelvete .

La chica se vuelve lamiéndose los labios. Sabe que su pubis rasurado le gusta, sabe que está excitada y que el cuarto empieza oler a hembra excitada.Se queda quieta, mirando siempre al suelo, expectante. Sus pezones sobresalen de ese sujetador que pone en evidencia su pecho, que tanto le gusta a su Master.

- Acariciate, le ordena.

La chica suspira profundamente y empieza a acariciarse, mirando al suelo . Primero el cuello y el escote, después sobre los encajes del sujetador, se lame otra vez los labios y se chupa el dedo, que luego va colocando sobre los pezones para que se empitonen. Luego se acaricia la tripa , el ombligo, v vá bajando las manos hasta su sexo. Abre las piernas y con las dos manos se acaricia los muslos . Con un dedo se acaricia los labios que esconden su clítoris y con la otra mano se mete dos dedos.

- Ven aquí y trae tu bolsa.

La voz de su Master es ahora ronca. Con un sobresalto se acerca con la bolsa, que coloca sobre la cama. La vacía ordenadamente : las pinzas de pezones que ha pedido, grandes y negras. Un consolador razonable y uno doble. Un butt plug violeta . Condones, lubricantes.

Marie sigue mirando la colcha, nunca a su Master. Pero ha detectado el cambio de voz. Se vuelve y comienza a retirarle los zapatos y los calcetines. El se deja hacer. Ella se agacha y le besa suavemente los piés, mientras acaricia sus dedos. Luego se dirige a su cintura y sin hablar le abre el cinturón y tira despacio de los pantalones. Deja todo ordenadamente en un lado de la enorme cama y se incorpora. Coloca sus piernas rodeando las caderas estrechas de su Master . Se nota mojada y mas excitada todavía. Vé que el calzoncillo de su Master se mueve solo, nota una soberbia erección pero no la mira ni la toca . Comienza a desabrochar los botones de la camisa y se la quita con cuidado.

- Ahora me la chupas, esclava.

Ella se acerca y le retira respetuosamente el calzoncillo y empieza a chupar el pene, largo y semi - erecto. Con su lengua le va acariciando los lados y luego la punta y se la va metiendo en la boca, mientras que con sus manos toca sus huevos y el períneo, presionando ahí dónde sabe que le gusta. Su Master empuja con fuerza su cara mas y mas, para que su pene le entra en la garganta. Marie tiene una arcada, no puede casi respirar y se le llenan los ojos de lágrimas. El lo nota pero sigue empujando mientras ella, con las dos manos, ha cogido la base de su picha y la vá presionando hacia arriba y hacia abajo.

De repente el le agarra los pelos y levanta su cara , ella consigue no levantar la mirada. El le dá la vuelta cogiéndole con fuerza las caderas y la coloca de espaldas. Coge un tubo de lubricante y le moja las nalgas y el ano. Y le mete con fuerza un dedo, luego dos, en su orificio anal rosado. La chica dá un respingo pero no dice nada.

- Dime que te gusta, esclava, dime que estás disfrutando.

La chica es incapaz de hablar pero sus suspiros y sus gemidos excitan a su Master. Pero él se dá cuenta que se está masturbando al tiempo que dos de sus dedos entran en su ano estrecho. No aguanta mas: le levanta las caderas y la coloca sobre su pene, lubricado por la excelente mamada , y la penetra con fuerza. Una vez empalada sobre su sexo, empieza a moverle las caderas de nuevo , mientras que la chica ha tomado un consolador y se lo ha metido en el coño .

- No te corras. Te prohíbo que te corras, dice con tono duro.

Mientras tanto su picha entra y sale con fuerza del cuerpo de la chica , que sigue jugando con el consolador. Las manos del Master alcanzan sus pezones y los aprieta con fuerza, la chica salta de dolor y vuelve a gemir mientras que el hombre sigue pellizcandolos.

Con un ruido sordo la puerta se abre.La chica no se atreve a mirar, pero nota como alguien entra en el cuarto , No sabe si es hombre o mujer, no vé nada, sigue mirando las sábanas blancas cada vez mas arrugadas. Hasta que de repente nota un sexo delante de su boca y su Master le ladra una orden.

- Chupasela ahora mismo, esclava.

Ella se asusta pero abre la boca, sin mirar quien es. Es un sexo mas pequeño que el suyo pero gordo y duro . Chupa esa nueva picha y con sus manos le acaricia los huevos que se encogen enseguida.

- Te ordeno que te lo tragues todo, esclava.

El desconocido se corre al momento y la chica se vé obligada a tragar esa corrida amarga de un hombre desconocido . El hombre no retira su sexo, al contrario, sigue metiéndoselo en la boca.

- Para ya .

El Master la vuelve a dar la vuelta , se coloca con habilidad un preservativo, visto y no visto y la penetra esta vez taladrando su coño , acariciando su clítoris con su pulgar y estirándoselo. La chica está excitadisima pero sigue sin hablar.

- Te ordeno que te corras.

Marie cierra los ojos y sigue moviéndose sobre la picha erecta de su Master . Se acaricia los pezones y él se dá cuenta y la hace inclinarse hacia delante. Empieza a chupárselos con fuerza, con tanta fuerza que nota como se contrae su vagina y exprime el sexo de su Master. Marie está caliente y deliciosa, una ligera capa de sudor cubre su piel fina y tiene la boca abierta y los ojos cerrados. De repente nota como la embiste el sexo del desconocido detrás de ella, y dá un grito.

- Callada, esclava. Dejate hacer . Eres nuestra muñeca, eres nuestra esclava, sólo existes para darnos placer. No te corras, te lo prohíbo, perra.

Marie está muy arrebolada y sigue moviéndose sobre el sexo de su amo. Tiene el coño en fuego, tiene los pezones excitados y siente como le está llegando un orgasmo. Su ano está dilatado con la picha del desconocido que gracias al trabajo de su Master pudo entrar a la primera, al estar está dilatado, lubrificado y a punto. Nota el aliento del hombre sobre su espalda y como le amasa las nalgas, con fruición. El hombre detrás suyo no habla y tiene la impresión que obedece a su Master. Siente como se vá a correr , pero sigue mirando a las sábanas. No lo puede resistir: acerca su cara a su Master para besarle la boca, esa boca tan fresca y atractiva que le enloquece. El lo nota y le quiere dar una satisfacción porque la besa con cariño, le hace sacar la lengua y se la lame , luego se la muerde. La chica vuelve a sobresaltarse y nota como el desconocido detrás de ella se corre otra vez. Vuelve a tener otro orgasmo pero su Master se está corriendo también y no la regaña. Ella cae sobre el torso suave que tanto le gusta y el la retira con cuidado, colocandola entre él y el desconocido. María cierra los ojos. Se siente cubierta de semen y totalmente abierta, vulnerable. Nota como unas manos frías le acarician los pezones y como alguien le coloca las pinzas. Vuelve a sobresaltarse, pero su Master le murmura al oído :

- Ahora eres de él. Tienes que obedecerle mientras yo miro y te ordeno lo que tienes que hacer.

Marie se queda quieta un momento. Tiene que obedecer a su Master .El hombre desconocido respira entrecortadamente. A Marie le duelen los pezones , con pinzas atadas con una cadena y su Master tira de la cadena para hacerla incorporarse.

- Quiero que te coloques sobre él y te restregues sobre su sexo.

Marie se incorpora ligera y se coloca rodeando con sus rodillas al hombre extraño. Le parece que lo ha reconocido, pero no quiere ni pensar en ello. Su sexo abierto y chorreando se coloca sobre el del hombre, que ahora tiene la picha dormida . Empieza a moverse, ligera, sobre esa picha que al sentir el roce reacciona. Ella vé de reojo que su Master se está masturbando lentamente y la mira con los ojos entrecerrados. Se lame los labios y se concentra en lo que hace. ¿Le estará gustando a este hombre tan exigente? Sólo de pensar esto siente un escalofrío . Nota la mano de su Master recorriéndole la tripa primero y luego tirando otra vez de la cadena de las pinzas. El dolor la vuelve a atravesar como si fuera un rayo. El hombre bajo suyo empieza a moverle las caderas . Ella mira los preservativos y su Master se dá cuenta.

- A ver si sabes poner gomas como la puta que eres.

La chica saca rápido una goma y la coloca con delicadeza y rapidez sobre el sexo chato y gordo del desconocido , que se deja .

- Ponte encima y metetela.

Obediente, se coloca sobre el sexo del hombre y esa picha chata entra y parece como si se ensanchara dentro de su coño caliente. Ella recorre con sus dedos el pecho del hombre y se para en sus pezones pequeños, los acaricia y con un dedo mojado con saliva los excita. El hombre gime de placer y ella vé que su Master se está masturbando con mas fuerza . Nota como los dos se corren al mismo tiempo y ella tiene un orgasmo que la hace caerse sobre el desconocido. El no sabe que hacerse con ella. Ni la besa, ni la abraza. Me trata como una puta, piensa ella, y siente dolor . Su Master la ha humillado para su propio placer y le cae una lágrima. Pero su Master lo vé todo y lo entiende todo, y la coge en brazos, el sexo desconocido sale de su cuerpo con un ruido sordo. El hombre se reincorpora y se vá al cuarto de baño vecino . Marie se queda en brazos de su Master, todavía con los pezones aprisionados . Pero su Master le quita las pinzas, le besa con suavidad sus pezones que con la presión están violetas y le acaricia con suavidad su clítoris hinchado y ella se vuelve a correr ... de alivio.

- Ahora descansa,

dice él, pero ella nota que tiene la voz ronca, querrá mas. Y cierra los ojos.

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