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Todo Por Mi Hijo

byjulio08©

-"Mami, se me olvido el bate de beisbol", dijo el pequeño Luis.

-"Si, mi vida... tu papa ya te lo trae...", le respondio mi esposa Claudia mirandome con cara picarona mientras nuestro hijo de 9 años era acomodado en el asiento de atras de la camioneta.

Sonrei y me regrese hacia la casa a traerle a Luis su bate. Subi, entre a su habitacion y baje de nuevo asegurandome que no quedara nada pendiente por llevar.

Nuestro hijo salia para una hacienda a divertirse por el fin de semana junto con sus compañeros de las ligas menores de beisbol de Caracas, mientras Claudia y yo tomabamos esos dos dias para los dos, para experimentar la magia del amor y darle un poco de picante a nuestra vida de pareja. Queriamos que fuera especial y por eso aprovechabamos el hecho de que nuestro hijo saldria los dos dias. Nos acercabamos a los 10 años de matrimonio y queriamos de alguna forma celebrarlo.

-"Esta listo el campeon?", saludo Ramiro, el entrenador del equipo, a nuestro Luis, al ver que el ya estaba acomodado despues de ajustarse el cinturon de seguridad.

Luis esgrimo una sonrisa y respondio afirmativamente moviendo su cabeza.

-"Felipe.. Claudia.. disfruten el fin de semana y tengan la tranquilidad de que Luis estara bajo mi permanente cuidado..", nos dijo Ramiro, estrechando mi mano y entregandole una sonrisa a mi esposa.

-"Gracias Ramiro... le recomiendo a nuestro hijo", respondio mi esposa sonriendo y volteandose, camino de regreso hacia la puerta de la casa.

Ella estaba lista para salir a su clase de tenis de los sabados y solo esperaba que Luis fuera recogido.

Durante cinco segundos, la mirada que lanzo Ramiro sobre mi esposa lo dijo todo. La miro desde arriba hacia abajo. Ella con sus 1,70 de estatura, largas y femeninas piernas, y su espectacular culo, lucia de maravilla ese dia. Su corta y sexy falda blanca deportiva de tenista y su ajustada blusa rosada, que resaltaba sus pechos, la hacian ver mas atractiva que nunca. Los ojos de Ramiro no se retiraron del trasero de Claudia mientras ella caminaba hacia la puerta. Las moldeadas y atleticas nalgas de mi esposa celebraban una vez mas que eran el centro de atencion ese dia y uno de sus mas conocidos admiradores veia como el parado culo de ella destacaba esas dos hermosas y redondas superficies que se movian cadenciosamente de un lado a otro.

Llegabamos a los 10 años de matrimonio y su cuerpo aun lucia armonioso. Sus 33 años pasaban desapercibidos con su juvenil y atractivo cuerpo de madre. Y eso era notorio para cualquier extraño. Y el entrenador Ramiro era uno de ellos.

-"Ok.. regreso el domingo en la noche, Felipe.", rompio ese silencio de deseo Ramiro al darse cuanta que yo lo miraba.

-"Gracias Ramiro", le respondi despidiendome de el.

Atras en la camioneta, Luis con su mano, me decia adios.

Tan pronto la camioneta retrocedio y partio hacia el sur, entre a la casa y observe como Claudia empezaba a preparar algo de comer.

-"Que haces corazon.. estas corta de tiempo.. vete para la practica de tenis", le dije yo abrazandola y acariciando su culo con una de mis manos.

-"Si vieras como te miro Ramiro cuando caminaste de regreso a la puerta", le comente yo mientras mi mano recorria lentamente esas hermosas nalgas de mujer madura.

-"Me imagino.. el pobre me tiene muchas ganas... ustedes a veces son muy descarados.. no disimulan para nada", comento ella sin molestarse de que yo la tocaba y hacia el deseo de Ramiro realidad.

-"A que horas estas de regreso corazon?", le pregunte yo pensando en las actividades que teniamos planeadas para ese fin de semana.

-"Estare aca a las 2 pm.. espero que estes aca a esa hora.. yo sere rapida, ya tengo todo casi listo", me respondio mi esposa dandome un beso y tomando su raqueta de tenis.

Viendo nuevamente como esa belleza de trasero seguia firme y sexy despues de casi 10 años de matrimonio, me estimulaba y me excitaba, al solo pensar en los planes que teniamos para esos dos dias. Ver salir a Claudia de casa con esa generosa falda de tenista me hacia pensar que yo era un afortunado. A mis 43 años aun vivia con intenso placer mi vida sexual y me consideraba un buen amante aunque ya me empezaba a preocupar el hecho de que yo necesitaba de mas tiempo de recuperacion. Los años no pasaban solos, y en la cama, eso ya se me notaba. Aunque soy franco y honesto. Me encantaba la forma como mis amigos y extraños miraban a mi esposa, y yo no dejaba de pensar lo interesante y estimulante que seria ver a Claudia con otro hombre en la cama. Pensaba de forma perversa lo delicioso que seria ver como otro hombre tocaba el cielo castigando su exquisita vagina con su verga.

Esa noche saldriamos a un hotel cercano de Caracas a pasar una velada romatica. Cena, un poco de baile y luego en la alcoba recordariamos esos años pasados y que aun nos estimulaban a disfrutar de la vida de pareja.

Siendo las 7 pm y estando en camino hacia Puerto Ordaz en nuestro auto, yo me consideraba un hombre con suerte. A mi lado, Claudia lucia una cortisima minifalda negra y una blusa roja escotada que dejaba entrever sus delicados pechos. Perfectamente maquillada y con esa sonrisa que me conquisto hace 10 años, yo manejaba hacia el hotel en el cual teniamos las reservaciones. Atras en el baul, iba mi ropa y la de ella, y por supuesto, un par de conjuntos de ropa interior que le iba a obsequiar y que yo queria que luciera ella esa noche antes de que mi sedienta verga penetrara cada rincon de su cuerpo.

Acababamos de tomar la autopista cuando el telefono celular de Claudia sono.

-"Alo..", respondio ella

Hubo un silencio mientras su rostro cambio de actitud.

-"Ay diosito mio..... y Luis como esta?", siguio hablando ella colocandose las manos en la cara.

Tres horas mas tarde nos encontrabamos en el Hospital de Valencia, en la sala de urgencias, donde nuestro hijo y tres de sus amiguitos habian sido llevados luego de tener un accidente en un bote de pescar.

Cuando salian a dar una vuelta en el bote en un lago cercano, Luis y los otros chicos se vieron en el agua al voltearse por accidente la embarcacion. Por fortuna solo fueron unos segundos de panico y un poco de agua tragada que causaron que fueran llevados al centro hospitalario.

-"Felipe.. Claudia.. su hijo Luis se encuentra bien, solo fue un susto que no paso a mayores", nos dijo Ramiro al recibirnos en la entrada del hospital.

El rostro de Ramiro reflejaba aun el susto del accidente que por fortuna no fue grave. Su responsabilidad era el bienestar del grupo de estudiantes ese fin de semana.

En medio de la sorpresa, vi con desagrado como un hombre pasado de peso, de camisa azul, miraba fijamente como mi esposa caminaba hacia la sala de espera. La corta minifalda de Claudia habia llamado poderosamente su atencion y el moldeado trasero de ella quedaba perfectamente marcado bajo esa fina pieza de ropa. Esas hermosas nalgas se destacaban por la corta y ajustada falda. Y el hombre complacido lo observaba.

Atras mio, Ramiro, mientras me explicaba lo que habia ocurrido y entrabamos a la sala de espera, tambien no retiraba sus ojos del culo y las femeninas piernas de ella, y descaradamente me daba a entender de que en ese momento soñaba con tener hundida su asquerosa verga dentro de esas inmaculadas nalgas.

Claudia paso por la puerta de urgencias y yo me quede esperando en la salita.

-"Es usted el padre de Luis?", se acerco preguntando el hombre de la camisa azul.

-"Si", le respondi de forma seca como tratando de evitar la charla.

-"Soy Gregorio Sanchez, el padre de Oscar, otro de los chicos accidentados esta tarde", me dijo el presentandose y dandome la mano.

A pesar de que no me gusto la forma como miro a Claudia cuando ella entro al hospital, decidi ser decente y saludarlo.

Charlamos un rato mientras que Oscar y Luis salian del chequeo medico respectivo. Gregorio me conto los pormenores del accidente y de que forma Ramiro se lanzo al agua a rescatar a los tres muchachos. Por la forma de su relato me di cuenta que el estaba muy agradecido con el entrenador por lo que hizo para salvar a su hijo.

-"Su esposa esta con usted?", le pregunte con curiosidad despues de un rato.

-"Si ella entro hace rato.. esta con Oscar.. usted sabe son ellas las que se preocupan mas por esto..", me respondio sonriendo.

-"Es su esposa la muchacha alta de falda negra que entro con usted cuando llego?", me dijo el.

-"Si.. Claudia es su nombre...", le respondi a Gregorio notando en su mirada el deseo de conocerla.

Pense que en ese momento, en mi cabeza pasaban dos cosas extrañas. Una, hablaba con un hombre al que la seductora minifalda negra de mi esposa cautivo su atencion, y por otra parte, me sentia a gusto saber que el me envidiaba.

Al cabo de un rato, vi como Claudia traia de la mano a Luis y la madre de Oscar hacia lo propio con el. Estando frente a frente las dos parejas note nuevamente con molestia como los ojos de Gregorio recorrian palmo a palmo los pechos, las caderas y las piernas de mi esposa, ya que la minifalda destacaba sus llamativas e inocultables virtudes fisicas. Y cuando me voltie para despedirme, tuve que esperar un par de segundos mientras Gregorio retiraba su mirada del culo de Claudia. Encantado con el cuerpo de ella, a Gregorio no le importaba que su hijo y mi hijo habian tenido un accidente. En su mente en ese momento se leia el intenso deseo masculino de tener el cuerpo de mi esposa solo para el.

Despues del susto y de echar a perder ese amoroso fin de semana que teniamos planeado, Claudia, Luis y yo retornamos a casa pasada la medianoche.

---- Dos meses despues... ----

Me pregunto hasta donde somos capaces de traicionar nuestro ego. Me pregunto hasta donde podemos llegar, sacrificando algo valioso con tal de obtener lo que queremos. Me pregunto hasta donde nos entregamos con tal de agradecer un favor recibido. Me pregunto si esto vale la pena.

Y la unica forma de responder a nuestras inquietudes es experimentandolo. Buscando romper la monotonia y la rutina del matrimonio dimos el paso adelante, decidimos que era tiempo de explorar y vivir las fantasias. Era tiempo de soñar y abrir espacios.

-"Te amo Felipe.. eres un hombre maravilloso..", me susurro Claudia al oido.

Por un momento dude si lo que haciamos era lo correcto, pero el dulce tono de su voz y las caricias que ella hacia sobre mi espalda desnuda me tranquilizaba.

Me levante un poco y empeze a besar a Claudia mientras yo encima de ella, en posicion misionero, con mi verga escondida dentro de su vagina, me recordaba que hacia dos minutos, mi coño habia reventado y su sexo estaba inundado de mi esperma.

Fue un beso tierno. Fue un beso de amor. Vi el reloj y con dolor comprendi que mi tiempo habia terminado. Esos 30 minutos de sexo habia pasado en un abrir y cerrar de ojos, y la enrojecida vagina de Claudia mostraba claramente que en tres ocasiones mi dulce crema blanca habia inundado de placer y erotismo, su deseable y oscura concha.

Me levante lentamente de encima de ella y baje la vista para observar como mi verga salia lentamente de ese lujurioso tesoro. Sus amplios labios vaginales y su gigantesco clitoris colgante la hacian mas deseable. Y como una señal de mi deseo, mi viscoso esperma rebosada sus entrañas y cubria la parte externa de su sexo. Las calidas sabanas desarregladas de nuestra cama mostraban lo intenso que yo habia sido encima de ella en la pasada media hora.

-"Uyy.. que delicia..", comento Gregorio rompiendo mi silencio.

Mi deseo por ver a mi esposa en un trio Hombre-Mujer-Hombre se habia traducido en una reunion con Gregorio y Ramiro quienes de forma muy obvia me habian expresado su amplio interes sexual por Claudia. Ella acepto y de paso le daria a Ramiro un especial regalo por haber hecho lo que hizo con Oscar y Luis en el accidente del bote en el lago.

Voltee a mirar a Gregorio quien sabiendo que era su turno se acercaba a la cama mientras en el sillon, Ramiro sentado nos observaba.

Gregorio, con sus 95 kilos de peso y barriga de luchador japones de Summo, no parecia ser el parejo perfecto de Claudia. Pero no importaba. Su verga, erecta y firme, mostraban que el ya estaba listo.

-"Volteate, querida... dame esa belleza...", le dijo Gregorio a mi esposa, acomodandose el condon, mientras yo me bajaba de la cama.

Claudia se coloco en posicion perrito o en cuatro, sabiendo que Gregorio se referia a su hermoso trasero. Sus espectaculares nalgas quedaron disponibles y era perfectamente visible los humedos labios de su vulva y el atractivo y estrecho hoyo de su ano.

Sin perder tiempo Gregorio se subio a la cama, se ubico detras de ella y como abriendo un tesoro con sus manos descubrio lo que las nalgas de Claudia ocultaban. A pesar de que mi verga habia eyaculado en tres ocasiones, Gregorio no perdio esa oportunidad y coloco su boca en la aun caliente y brillante vulva de ella. Y como queriendo comerselo, el clitoris de Claudia empezo a ser consentido por su lengua, sin dejar de recorrer los labios carnosos del sexo de mi esposa.

Por cinco minutos la cara de Gregorio saboreo las mieles y los flujos que emanaban de ella producto de su estimulacion oral.

Pase al baño y me lave las manos y la cara. Cuando me secaba, un dulce gemido salio de la boca de Claudia.

-"Arghhhhhh....", se escucho en la habitacion.

Sali del baño y el espectaculo era unico. Ella en cuatro sobre la cama y detras de ella, Gregorio con sus manos aferradas a su cintura y la mirada agachada sobre su culo parecia no creerlo. El obeso abdomen de Gregorio ocultaba el moldeado trasero de ella y era obvio que los 17 cm de la verga de el, yacian ya en lo profundo del sexo de mi esposa. Gregorio, empujando su cuerpo contra el de ella, se aseguraba que todo su coño estaba dentro de ella. Claudia, gimiendo, reaccionaba al hecho de que una verga diferente a la mia se terminaba de acomodar dentro de su sexo.

-"Me acompaña a traer una cervezas Ramiro?", le pregunte a el mientras fascinado veia como Gregorio forzaba su cuerpo contra el de Claudia y empezaba a sacudirse.

-"Si, claro Felipe", me respondio el.

Bajamos y recogimos de la cocina una caja de cerveza y un poco de queso y jamon para comer. Ademas aproveche para llamar a mi hermano Juan y asegurarme que mi hijo Luis estaba bien en su casa.

Subimos las escaleras de la casa y a medida que nos acercabamos a la puerta de nuestra habitacion empezamos a escuchar los gemidos de mi esposa, su respiracion entrecortada y el ruido cadencioso de la cama. Fue mas evidente cuando entramos a la alcoba y por unos segundos nos quedamos mirando lo que ocurria sobre mi cama. Alli, preciosa, totalmente desnuda, con su cabello suelto, Claudia se veia maravillosa. Sus ojos cerrados y su boca entreabierta expresaban placer y erotismo. La respiracion acelerada de ella mostraba que estaba muy excitada. El movimiento de su cuerpo y de su cabello iban en resonancia con el movimiento de la cama. Justo debajo de ella, acostado boca arriba, Gregorio gemia de placer al tener la oportunidad de tener su verga dentro del sexo de Claudia.

La parte baja de la verga de Gregorio era parcialmente visible por unos segundos mientras Claudia, sentada sobre su adbomen, mecia su cuerpo y se veia como el pene, cubierto con un condon, entraba y salia de la vagina de ella de forma ritmica y segura. Se notaba que el penetraba con su pene hasta la mas profundo del sexo de ella y luego lo retiraba parcialmente, restregando su firme y erecto miembro masculino contra el clitoris de mi esposa, dandole a ella esa sensacion de intenso placer. La cama se movia a la misma velocidad que Gregorio daba a sus movimientos abdominales pero al notar la presencia de nuevo de nosotros, acelero.

Como toda una experimentada jinete, mi esposa montada sobre Gregorio, expresaba el placer de tener ese coño dentro de sus entrañas. El, por su parte, no retiraba sus manos de las tetas de ella mientras su cuerpo se mecia de arriba a abajo.

Me acerce a la cama y coloque una cerveza y unos pedazos de queso y jamon sobre la mesa de noche.

Como era de esperarse, la verga de Ramiro reacciono de inmediato a semejante espectaculo. Esperaba su turno. Gregorio fue el afortunado que inicio la noche y llevaba tan solo diez minutos de sexo con mi esposa. Los suficientes para haberse derramado ya en una ocasion dentro de ella, lo que nos dio tiempo a Ramiro y a mi para buscar cosas de comer y beber en la cocina, abajo en el primer piso. Ramiro se despojo de su bata de baño quedando completamente desnudo. Lo mismo hize yo.

-"Llamaste a Juan?", me susurro en voz baja Claudia con dificultad.

En medio del placer que le causaba tener la firme verga de Gregorio castigando su vagina, ella pregunto por nuestro hijo.

Me enternecio saber que ella en ese momento pensaba en el pequeño Luis mientras que un hombre extraño hacia su sueño realidad y se cogia a mi esposa.

-"Apresurate Gregorio que ya casi es mi turno", comento impaciente y visiblemente excitado Ramiro, mientras que su inmensa y gruesa verga era ya un duro pene con la cabeza enrojecida y brotada de venas, dejando entrever que ella recibiria esos 22 cm sin piedad ni compasion.

Pero Ramiro no espero. Se subio a la cama y de pie se ubico al lado de ella.

-"Clau.. toma es todo tuyo..", le dijo Ramiro a Claudia frente a ella, invitandola a tener sexo oral con su fabulosa verga.

Como sabiendo que su tiempo llegaba a su fin, durante un poco mas de 3 minutos, Ramiro y yo fuimos testigos de los rapidos movimientos abdominales que Gregorio hacia, y que dejaban que su verga entrara y saliera mas rapido de la vagina de mi esposa. El rostro de el y los gemidos de Claudia nos indicaban que estabamos a punto de presenciar como la verga de el reventaba dentro de ella. Mientras tanto Claudia se llevaba a su boca esa monumental verga de Ramiro y el complacido sonriendo empezaba a disfrutarlo.

-"Ay virgencita...", dejo salir de su boca Gregorio rompiendo los ruidos eroticos que emitia Claudia.

Gregorio detuvo sus movimientos bruscos y empujando su adbomen contra el moldeado trasero de Claudia se aseguro que la totalidad de su verga estuviera apresada por la vagina de ella.

-"Ayy... Gregorio..", gimio Claudia, sacandose la verga de Ramiro de su boca.

Ver como ella finalmente colocaba sus brazos sobre la cama y dejaba que su cabeza quedara contra la de Gregorio, me indicaban que ella habia llegado al orgasmo. Me dieron celos.

Se veia hermosa. Por detras solo era visible sus espectaculares nalgas, su delicioso hoyo del ano, los pesados y velludos testiculos de Gregorio y la humeda vagina cubriendo la parte baja de la verga de su amante.

Ramiro y y fuimos testigos de como las expresiones de placer que salian del rostro de Gregorio, nos indicaban que su pene, en ese momento hundido en lo profundo de la vagina, detonaba expulsando a chorros su viscoso esperma. Por su parte, ella disfrutaba del momento iniguablable del orgasmo.

Pasaron cerca de 20 segundos donde en silencio veimos la reaccion de ambos amantes. Ella con su cabeza caida sobre la cama y Gregorio con su ojos cerrados, quejandose y con su rostro tenso de angustia reflejando lo que sentia mientras su verga yacia hundida en la vagina de Claudia eyaculando su leche.

-"Sacasela ya bastardo..", le recordo Ramiro a Gregorio despues de que el se quedo inmovil por un rato como sin querer retirarle el coño a ella. Presintiendo que era su turno, Ramiro se paro de la cama y se ubico detras de ellos.

En ese momento, Ramiro y yo tuvimos la misma idea. Lei su mente y por eso me apresure a abrir la mesa de noche donde el gel lubricante esperaba a ser usado. Ver como la jugosa vagina apresaba la verga de su amigo y ese estrecho hoyo del ano esperaba ser consentido, le dio la idea a Ramiro de que finalmente esa belleza de culo seria solo para su verga. Era lo que siempre habia deseado y era obvio que el momento habia llegado.

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