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Una maestra especial 03

bysimply_gabriela©

Mientras caminaba apresuradamente por los pasillos de la escuela, miré mi reloj nuevamente. Dios mío. ¡10 minutos de retraso!

Pero a pesar de eso, nada podía quitarme la sonrisa de la cara. Hoy me sentía súper feliz, sexy, divina... en fin ¿Que puedo decir? Y había una razón detrás de tanta felicidad...

Algo como....

... el saber que hoy por fin vería nuevamente a Michael...

Había esperado todo el fin de semana para este momento, y francamente los nervios me invadían. Y claro, como era un día tan esperado tenia que estar a la altura de las circunstancias, por lo que había decidido vestirme de una forma sencillamente es-pec-ta-cu-lar.

En esta ocasión tan especial mis armas para la batalla eran una micro faldita a cuadros que al caminar se levantaba alegremente y una ajustada blusita blanca que abrazaba firmemente mis pechos y con descaro dejaba mi ombligo al descubierto.

Como siempre, llevaba mi largo cabello negro suelto hasta los hombros y por ultimo completaba el conjunto con unos simpáticos tenis blancos.

Lo dicho, simplemente espectacular.

Mientras aceleraba el paso veía feliz como los chicos en el pasillo se me quedaban viendo con una expresión atontada en el rostro, mientras que al mismo tiempo algunas chicas ponían una cara de franca envidia y reproche. Pero a pesar de que esto siempre alimentaba mi vanidad, seguía teniendo un solo pensamiento en la mente...

...Michael.

!Zas....!

Apenas si pude cerrar los ojos. Fue tan repentino el impacto que me quede aturdida durante unos segundos, mientras unos brazos me sujetaban por la cintura y me mantenían de pie.

"¿Señorita Loera, está usted bien?" Dijo una voz rasposa.

Oh no. Esa voz. Era el Director Guzmán.

"
S...si.... Director... no me paso nada" Respondí mientras abría los ojos y confirmaba mis sospechas. Sí... desgraciadamente era el.

El director Guzmán era un señor decrepito de unos 55 años. Muy flaco, calvo y con unos dientes amarillos espantosos. El tipo siempre usaba un espantoso saco a cuadros que parecía sacado de una tienda de disfraces, y unos gruesos lentes que apenas disfrazaban la mirada más lujuriosa que he visto en cualquier hombre.

El Director era el perfecto ejemplo de la doble moral. A pesar de sus predicas moralistas, siempre andaba viéndole las piernas a las alumnas, y corrían rumores de que a mas de una había obligado a tener relaciones con el. Y sí.. En más de una ocasión lo había notado especialmente "atento" conmigo, aunque nunca había pasado nada de importancia.

"No debería correr así por los pasillos, Señorita Loera... se podría lastimar" Dijo entonces con un tono de voz bastante agrio, mientras miraba sin disimular el notorio escote de mi blusita.

"Además.. veo que va usted vestida de una forma algo... escandalosa..¿No?"

"¿Escandalosa...?"

"Si... digamos que, al verla así vestida los alumnos podrían pensar cosas bastante.. impropias. Pero usted me entiende. ¿O no es así, Señorita Loera?" Dijo con actitud sabihonda.

"No lo creo, señor Director. Yo siempre me he dado a respetar con los alumnos y además yo..."

"Deténgase..."

"Es que yo creo que..."

"Nada... Señorita Loera, usted sabe tan bien como yo que ese tipo de ropa no es el adecuado para una escuela... pero.. le queda tan bien que voy a hacer una excepción con usted. ¿De acuerdo?" Dijo mientras esbozaba una sonrisita evidentemente lujuriosa.

"Si.. Señor director.."

"Vuelva a sus clases, Alina... ah, y por cierto...la quiero ver en mi oficina al terminar el día, ¿Entendido?"

"Si.. Señor director.. ahí estaré."

"Perfecto..  la espero entonces..." Dijo mientras se alejaba con una actitud a todas luces triunfal.

Me quede parada mientras lo veía alejarse, y cuando dio la vuelta a la esquina la felicidad volvió a mi rostro. Total, pensé, este es un día muy especial y no debo dejar que algo así me lo arruine. Pase los dedos juguetonamente por mi cabello y acto seguido me puse en marcha hacia mi salón.

Apenas abrí la puerta me quede pasmada. El salón estaba inmerso en el más absoluto pandemonium. Unos chicos gritaban, otros tenían una guerra de papelitos, y al fondo unos cuantos estaban molestando a las niñas.

"Chicos...  "

El relajo seguía.

"¿Podrían calmarse?"

Los chicos seguían sin hacerme caso.

"¡¡¡CHICOS!!!"

Todo quedo en silencio de repente. Los chicos se quedaron pasmados mientras yo rápidamente caminaba hacia mi escritorio y colocaba mis cosas encima. Entonces rápidamente todos regresaron a sus lugares y siguieron quietecitos por unos segundos más.

"Voy a pasar la lista.. ¿Ok?"

"Si maestra Alina..." Dijeron a coro, mientras con coquetería veía que mi faldita había causado toda una conmoción en mi juvenil audiencia. Sencillamente mi público masculino no podía quitarme la vista de encima.

"¿Natalie....?"

"Presente..."

"¿Juan?"

"Presente.."

Seguí leyendo la lista, pero entonces vi con tristeza que había un pupitre vacío en la clase. Era el de Michael.

"¿Alguno sabe porque no vino?" Pregunté, pero justo en ese momento la puerta del salón se abrió.

"Perdón nena, se me hizo tarde.. ..." Dijo Michael mientras entraba al salón corriendo y me cerraba el ojo coquetamente.

Solo pude sonreír y morder con picardía mi lápiz al oír nuevamente como me decía "nena". Me quede así atontada unos segundos, hasta que me di cuenta que se había hecho un silencio incomodo en toda la clase.

"Eh.. hmm.. si, claro... vamos a comenzar la clase chicos..."Dije apresurada mientras me volteaba y comenzaba a escribir algo en el pizarrón.

Al darme la vuelta  tan rápidamente, sentí como mi faldita se levanto coquetamente durante apenas una fracción de segundo, pero lo suficiente para mostrarle a los chicos el mejor show de su vida ( Una linda tanguita negra ). Sonreí mientras oía algunos murmullos de asombro a mi espalda. Que manera de recibir a mi joven amante, pensé. Mostrándole mis encantos enfrente de todos. No pude evitar reírme un poco ante la situación.

"¿Si Michael?" Conteste sin voltear mientras seguía escribiendo algo en el pizarrón.

"Solo quería decir, a nombre de la clase, que viene usted muy bonita hoy..." Dijo con picardía, mientras los chicos comenzaban a reírse de nervios por el comentario.

Me voltee y vi a la clase fascinada con Michael, su nuevo héroe, el que se atrevía a piropear a su maestra frente a todos. Sonriendo conteste:

"Muchas gracias, Michael... pero eso no te salvara de entregar la tarea.. a propósito ¿La tienes contigo?"

"Eh... no.. es que me enfermé...y.. no la traje" Respondió rápidamente, sorprendido por el rumbo que la conversación había tomado.

"¿No la hiciste? Sabes que es esencial para pasar el curso, Michael..."

"Si la hice.. pero.. creo que la olvide..." Dijo ahora visiblemente nervioso.

"Chicos, todos pasen a dejar su tarea a mi escritorio... y Michael, acércate, necesito decirte algo acerca de la tarea..."

Los chicos se levantaron y en medio de un total desorden fueron pasando a mi escritorio a dejar sus trabajos. En medio de la confusión Michael se acerco a mi, y colocando mi mano en su hombro lo guié a una esquina del salón para decirle algo al oído:

"No te preocupes... cuando termine la clase tengo algo pensado con lo cual podrás compensarme por lo de la tarea...." Dije con picardía en voz baja tratando de no parecer sospechosa.

A Michael inmediatamente se le ilumino la cara, y no pudo ocultar una enorme sonrisa de satisfacción... y una visible erección en su pantalón.

 

"Perdón..." Alcanzó a decir Michael mientras volvía a su asiento, haciendo el mejor esfuerzo en ocultar la "súbita" alegría que le había dado mi comentario.

Sonreí tiernamente y fui a sentarme en el borde del escritorio, mirando al grupo con una actitud retadora.

"Bueno chicos, sigamos con la clase...."

* 1 hora después *

La clase estuvo muy divertida. Durante una hora estuve con los chicos haciendo preguntas, juegos de palabras y hasta les leí un poema. Fue tan entretenida que cuando sonó la campana del recreo, los chicos no salieron corriendo como suelen hacer sino que hasta se quedaron sentados unos segundos con una mirada de frustración.

En fin, todo lo bueno tiene que terminar. Uno a uno fueron saliendo del salón mientras yo los despedía junto a la puerta. Voltee a ver a Michael y vi que seguía en su pupitre, mirándome de una forma encantadora.

"Adiós señorita Alina.." Me dijo el último de los chicos en salir.

"Adiós betito.. nos vemos mañana..." Conteste mientras cerraba la puerta con una expresión de travesura. Me di la vuelta y vi que Michael ya se había levantado de su lugar y estaba acercándose con una sonrisa bastante obvia. No se que cara puse, pero creo que mi expresión fue muy parecida a cuando un León ve una tierna oveja para el desayuno.

"Ven...." Dije suavemente, y sin darle tiempo a reaccionar me pegue a su cuerpo y lo besé.

"M..michael... ..mmm..." Dije entre gemidos mientras mis labios se aferraban a los suyos violentamente. Su lengua penetro de golpe en mi boca y comenzó a explorarla afanosamente milímetro a milímetro. Y sin darme tiempo a reaccionar sentí como sus manos se deslizaban por debajo de mi falda y sin tapujos comenzaban a apretar mis firmes nalgas con fuerza una y otra vez.

"N..nena....te extrañe..mmm...." Alcanzo a decir jadeante Michael.

"Yo...t..También...mfmm...mmm.."Conteste mientras lo besaba aun con más intensidad, apretándome contra su cuerpo de una forma ridículamente lujuriosa.

"Q..quiero..que..."

"Mfm..mfmmm...mfm....mm..."Gemí tiernamente..

"Maestra...y..yo quiero.. "

"Mfm...mmmm....n-no digas nada Michael... y..ya se..lo que quieres..."

"¿Y..ya sabe?"

"Quieres....r...romperme el culo nuevamente...¿No es así..?" Dije sin rodeos.

"S..si.. Maestra......" Dijo con una felicidad inmensa.

"P..pero.. debes hacer algo antes.. Michael..."

"L..lo que tu me..pidas, nena.."

"Quiero montar tu cara..." Dije mientras lo miraba fijamente.

Michael se quedo quieto durante unos segundos sin saber que decir. Era obvio que por su inexperiencia la idea de poner su boca en una concha le daba algo de temor, lo cual me parecía normal. Pero yo estaba convencida de que podría entrenarlo para ser mí maquina personal de sexo oral en esa misma sesión.

"Nena..es que..yo no se.. nunca he hecho...eso.." Dijo finalmente Michael, poniéndose rojo de la vergüenza.

"No me vas a decir que tienes miedo o asco ¿O si?" Dije mientras lo miraba a los ojos.

"N..no... yo...es que.."

"Mira... prueba, ¿Ok? y si te sientes mal por esto pues no pasa nada... “Dije con una voz tranquilizadora.

"..Bueno.."

Sonreí complacida al oír esto, y sin darle tiempo a nada caminé en dirección de la bodeguita donde guardaba mis útiles escolares. Era un espacio sumamente reducido de apenas unos 4 metros cuadrados que siempre estaba lleno de libros y cestos con juguetes, pero serviría para mis propósitos.

"Ven, entra conmigo, tenemos unos 30 minutos antes de la próxima clase..." Le dije con coquetería, y Michael inmediatamente se metió en el cuartito conmigo y cerro la puerta. En ese momento nos quedamos completamente a oscuras.

"Nena.. no hay luz en el cuarto..." Dijo Michael.

"El foco no sirve desde hace meses, pero así es mejor..."Dije mientras juguetonamente me apretaba contra su cuerpo y lo besaba con ansias.

"Nena...te amo... "

"Yo también, Michael... mfmf.....mmm..... " Dije entre besos. "Pero ahora necesito pedirte que te acuestes en el piso, ¿ok? Mirando boca arriba..."

"Y..yo..."

"No tengas miedo..."

"No, no es eso... yo.... bueno, lo haré..." Dijo resignado mi joven amante. Acto seguido se acomodo en el suelo y se quedo esperando lo peor.

"No te veo... ¿Ya estas en el suelo?" Pregunte con picardía mientras me quitaba la tanga.

"S..si...."

"Ahi voy.. ¿Ok?"

"Si maestra...."

Me reí suavemente al ver como me volvía a llamar "Maestra" en estas circunstancias tan especiales. Con mucho cuidado fui tocando el piso a ciegas y no tarde en encontrar la posición en la que estaba Michael. Lentamente me arrodille sobre su cabeza, dejando mi lindo osito apenas unos centímetros arriba de su cara pero sin hacer contacto.

"Ya estoy lista Michael, no tengas miedo.. ¿Va?" Dije mientras le acariciaba el cabello.

"S..si... “Contesto visiblemente nervioso.

Y entonces sucedió....

Poco a poco fui bajando mi cuerpo hasta que sentí como mi coño aterrizaba suavemente en la cara de mi inocente victima. Me mordí los labios con nervios esperando la reacción de Michael, ya que no cualquier hombre disfruta al darle sexo oral a una mujer.

Incluso como sabia que le iba a pedir esto me había preparado minuciosamente para la ocasión. Para hacerle la experiencia más agradable me había depilado por completo a excepción de una delicada franja a lo largo de mi intimidad, para evitar algún problema por exceso de vello. Pero aun así, seguía esperando con nervios alguna reacción.

"Mmm....mmmmm" Comenzó a gemir Michael mientras torpemente abría la boca y comenzaba a saborearme.

"¿Te...gusta?" Pregunte coquetamente.

"...S..si... .. nena...mmmmm.." Dijo tomando más confianza, pasando su lengua por todas partes.

"Uf.... " Dije aliviada. Coloqué mis manos en su cabeza y comencé a moverme sugestivamente de atrás para adelante, frotando vigorosamente mi panochita a lo largo de todo su rostro tratando de que mi clítoris tocara su nariz. Entonces repetia el proceso nuevamente.

"¿T...te gusta...así, Michael?" Pregunte nuevamente, respirando agitada.

"M.f....si....s..si, Maestra..." Contesto con apuros. Poco a poco lo iba haciendo mejor, y note que ahora con voracidad comenzaba a chupar y lamer el interior de mi vagina.

"Así... así.... méteme la lengua, Michael... así... uff... chupame los labios.. uff.. así..."Dije tiernamente, calentándome cada vez mas.

Sonreí complacida, dándome cuenta que Michael estaba resultado ser toda una maquina de sexo oral. A pesar de sus torpezas iniciales el chico realmente se esmeraba en darme todo el placer posible. Su lengua no se detenía ante nada y exploraba cada milímetro de mi vagina con una voracidad indescriptible. Arquee la espalda como gatita al sentir sus labios besabando y mordíendo agresivamente mi clítoris en cada oportunidad. En definitiva, esto me tenía al borde del éxtasis.

"A..ahh... mmm...así.... mas fuerte... así..."Gemí tiernamente mientras continuaba frotándome descaradamente contra su cara. Entonces se me ocurrió cubrir por completo su cabeza con mi falda, y lo dejé atrapado ahí.

"Q..ue...rico, Maestra..mfmf..." Respondió entre mis piernas, claramente feliz.

El olor de mi sexo en el aire era ya muy evidente y me encantaba. Pensé con coquetería que ahora que Michael estaba atrapado entre mis piernas seria mucho mas intenso para el y me reí un poco. ¿Le gustaría eso? Que importa, pense. Estaba disfrutando como nunca montar su cara.

"M..michael.....¿T..tienes ya la cara mojada...?" Pregunte en voz baja.

"Mmm...mmf... E..empapada..Maestra Alina..."Respondió por debajo de mi falda mientras chupaba mi clítoris.

"¿M..michael..?"

"¿S..si maestra..?"

"S..sabes... si quieres.. .me podrías meter un dedo por detrás." Dije con picardía.

"Uf...mm...."Gimió Michael por debajo de mi falda. En menos de un segundo ya tenía yo un dedo en el culo moviéndose vigorosamente.

"Ahh...mmm...si, así... por...el culo... méteme el dedo, Michael... ya casi me... vengo..." Gemí en respuesta, acelerando aun más el movimiento de mis caderas.

"N..nena...t..te amo...mfmm..."

Cerré los ojos y trate de concentrarme en tener mi orgasmo. Sin darme cuenta apreté con mis manos la cabeza de Michael de una forma muy agresiva jalándole el pelo, pero el no protestó. Seguramente estaba más ocupado en otros "Asuntos". Me reí tontamente ante la idea.

Respire agitadamente mientras mis caderas se movían con una energía que hasta me asustaba. Oía soniditos húmedos por debajo de mi falda mientras mi deliciosa concha se frotaba despiadadamente contra la cara de mi pobre victima. Ya casi...ya casi, pensé.

Y de repente mi mundo se conmocionó brutalmente, ya que sentí un orgasmo colosal.

"¡AAAAAAAAAAAHhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!" Grite mientras todos los músculos de mi cuerpo de tensaban al mismo tiempo. Sentí como mi vagina se humedecía aun mas e instintivamente dejé de moverme y la coloque justo en la boca abierta de Michael.

"¡Mfm...mmmm" Gemía el por debajo de mi falda apretándose contra mi coño con hambre, devorando todos los jugos que generosamente salian de mi. Mientras dulces ragafas de calor recorrian todo mi cuerpecito solo pude quedarme quieta disfrutando de la situación. Durante unos segundos que se me hicieron eternos solo pude apretar y relajar mis piernas, temblando ligeramente por el esfuerzo.

"Uf... uf...." Dije finalmente "Q..que rico....."

Michael no dijo nada y siguió comiéndome con desesperación. Yo me podría haber quedado así por un rato mas, pero sabía que el también merecía tener un orgasmo como el mío. Tiernamente le dije:

"Es hora de que me rompas el culo, Michael... pero tienes que apresurarte porque solo quedan 5 minutos..."

"¿5 minutos? ¿A poco estuvimos aquí 25 minutos?" Respondió con incredulidad.

"Si... llevas 25 minutos comiéndome la concha..." Dije entre risitas.

"Fueron los mejores 25 minutos de mi vida, nena... uff... es una experiencia.. deliciosa... tu sabor es increíble..." Dijo Michael entre risas.

En eso me acordé que aun estaba sentada sobre su cara y que nos quedaba poco tiempo.

"¡Michael, nos quedan 4 minutos...!" Dije apurada. Rápidamente me levante y me puse en 4."¡Ven, móntame rápido, queda poco tiempo...!"

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