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Viaje de Negocios

byjulio08©

Llegamos a casa luego de la función dominical de cinema a la cual llevamos a nuestra pequeña hija Doris, de seis años de edad. Ella estaba fascinada con la película que vimos y en el viaje de regreso no hacia más que recordarnos las escenas que más le gustaron. Mi esposo Leonardo salía mañana a un viaje de negocios de tres días así que decidimos ir al cinema antes de su viaje. Mientras que Doris seguía hablando, yo pensaba que me quedaba pendiente arreglar la maleta de Leonardo.

Durante el viaje, Leonardo no hizo más que observar mis piernas, las cuales quedaban expuestas casi en su totalidad por la corta falda que yo llevaba.

-"Apenas la nena se quede dormida, prepárate porque quiero disfrutar antes del viaje de esa belleza que tienes entre las piernas..", me susurro el al oído mientras yo me bajaba del auto.

Entre a casa y el se quedo quieto mirándome caminar, muy seguramente, clavando su mirada en mi trasero. Normalmente antes de realizar un viaje de negocios, Leonardo me hacia el amor solo en posición doggy, la que a el mas le gusta, y no se cansaba de decir que mi culo era lo mejor de mi. No me gustaba esto ya que el me obligaba a colocar mis rodillas sobre el sillón de la sala y allí me hundía repetidamente su verga en mi vagina clavándome por detrás. Luego me subía a la habitación y nuevamente sobre la cama, estando yo en posición perrito, Leonardo me taladraba la cuca sin permitirme cambiar de posición, por lo que yo me cansaba rápidamente.

Luego de media hora en que me dedique a preparar y empacar su ropa y sus vestidos, el finalizaba de redactar unas cartas que debía llevar para su viaje.

-"Amor... y Ramiro también te acompaña al viaje?", pregunte con curiosidad femenina.

-"No corazón.. el no va a ir ya que esta muy ocupado.. pero iré con Sandra", me respondió el mientras seguía con sus cartas.

Me paso un frió por todo el cuerpo. Sandra es una joven y atractiva ingeniera de su departamento, la cual tiene un excelente cuerpo y un hermoso rostro. Recordé que la ultima vez que estuvimos en la reunión de la empresa, los hombres no le quitaban los ojos de encima, incluyendo mi esposo, ya que su ajustado vestido marcaba perfecto sus espectaculares nalgas y unas muy bien formadas piernas.

En ese momento tuve una idea. No podía dejar ir a mi esposo en compañía de ella sin asegurar que pudiera pasar algo entre ellos. Tenia que asegurarme que en caso de que ella decidiera seducirlo, el no respondiera.

-"Creo que ya acabe..", me dijo Leonardo.

-"Me parece que no....no crees que te falta algo?", le pregunte sonriendo burlonamente.

-"No te parece que aun hay algo pendiente?", volví a preguntarle mientras pasaba mis manos por mis caderas y mis piernas.

El sonrió y comprendió lo que nos faltaba. Estire mi mano hacia el y mi esposo se acerco. Nos empezamos a besar apasionadamente y sus manos recorrieron mi trasero, mis tetas y mis piernas.

-"Espera.. voy a ver si Doris esta ya dormida..", le interrumpí sus caricias.

Salí del cuarto de estudio y abrí silenciosamente la puerta de la habitación de mi hija para darme cuenta que ella dormía profundamente.

Cerré la puerta y me dirigí de regreso al cuarto. allí estaba Leonardo sentado sobre el sillón con sus piernas cruzadas esperando por mí. Me acerque a el y me arrodille en frente de el. Sin cruzarnos palabra ya que nuestras miradas lo decían todo, abrí la cremallera de su pantalón y saque su verga flácida, llevándomela a la boca.

En menos de cinco minutos, la verga de mi esposo era un duro coño de 19 cm, la cabeza de su pene era inmensa y estaba enrojecida producto de la excitación. Yo se la mamaba y el lucia muy entusiasmado. Me detuve y me puse de pie antes de que su verga explotara sobre mi cara.

-"Desnúdame cariño", le pedí a Leonardo

El se puso de pie con su coño erecto y empezó a desabotonar mi blusa y quitarme la falda que tenia puesta dejándome desnuda en tiempo record. Me ubique de pie, de espaldas a el, dejando mis piernas entreabiertas y recostando mi torso sobre el escritorio del computador. Como sabia que a el le gustaba esa posición pues decidí iniciar nuestro juego sexual con el animo que me clavara y dejarle su pene satisfecho al menos por tres días. Sin perder un segundo Leonardo se arrodillo y con sus dos manos abrió mis nalgas.

-"Voy a extrañar esta delicia...", dijo el antes de que me empezara a lamer la vagina.

-"Es solo tuya...", le respondí.

Cerré los ojos y empecé a sentir como su lengua recorría mi vulva y me chupaba el clítoris. El siguió jugando con mi sexo hasta que mi vagina era un rió de fluidos y ambos respirábamos entrecortado producto de la intensa excitación.

El se detuvo y se puso de pie. Me aferre a la mesa ya que sabía que ahora su verga me iba a penetrar. En efecto sentí como su mano abría mis labios vaginales y luego su coño se hundía lentamente dentro de mi vagina. Al finalizar la penetración inicial, Leonardo me empujo su abdomen contra mi trasero para asegurarse que todo su coño yacia en lo profundo de mi vagina, y dejo escapar un gemido de placer. Durante los siguientes 20 minutos, mi esposo me clavo su verga apasionadamente entregándome tres fantásticos orgasmos, al igual que el se derramaba dentro de mi vagina en igual numero de veces. Durante todo este tiempo estuve aferrada a la mesa mientras que el, por detrás, me hundía repetidamente su pene. Me sentí de maravilla, no solo por los orgasmos, sino porque me daba cuenta que el lo estaba disfrutando intensamente. Hacia mucho tiempo no teníamos sexo en el cuarto de estudio así que fue muy especial, y por otra parte su verga me entregaba sus abundantes eyaculaciones por lo que muy seguramente no tendría ánimos de tener una erección en los próximos tres días.

-"Llévame a la habitación...", le dije luego de que su abdomen paro de sacudirse al final del ultimo orgasmo. Tenia para el una sorpresa y en el momento ideal de dársela, además me sentía cansada de esa posición y quería continuar haciendo el amor con el sobre la cama.

Leonardo me saco su coño escurriendo y desnudos, tomados de la mano, nos fuimos a la habitación, pasando directamente a la cama. Me ubique en posición doggy y lo invite a que me volviera a penetrar, solo que esta vez recosté mi torso sobre la cama, agachando mi cabeza y abrí un poco mas las piernas, lo que le permitía que mi vagina salpicada de semen y el hoyo del ano fueran mas visibles e incitaran a ser penetrados.

El al verme en esta posición no dudo en comentar:

-"Ese hoyito de tu culo es la cosa mas sexy y deseable de este mundo".

-"Quieres intentarlo de nuevo, cariño?", le pregunte volteando mi cabeza hacia el y levantado mi torso nuevamente.

Leonardo y yo habíamos tenido nuestra primera y ultima experiencia anal hacia seis meses, la cual fue muy dolorosa para mi, ya que el me penetro sin lubricación alguna. Esa noche, su jefe y su esposa fueron invitados a cenar a nuestra casa y yo me puse un sexy vestido que terminaba con una ajustada falda bien arriba de la rodilla. El vestido marcaba perfecto mis redondas nalgas y tanto Leonardo como su jefe no me quitaban su mirada de encima cuando yo caminaba por la sala. Mi esposo sintió muchos celos de ver a su jefe deseándome intensamente, cuando sin pena fijaba sus ojos en el movimiento de mis nalgas al caminar, así que tan pronto ellos se fueron, Leonardo me empujo sobre el sofá, levanto mi falda, bajo mi tanga y su verga se hundió en mi vagina y mi ano en repetidas ocasiones dejándomelos llenos de su esperma. Al cabo de una hora de sexo anal y vaginal, el hoyo de mi ano, expandido por la excitación y las repetidas penetraciones de la verga de mi esposo, era una mezcla de fluidos femeninos y semen de Leonardo. A pesar de la dolorosa experiencia inicial, tuve uno de los mejores orgasmos al sentir como la verga de el bombeaba chorros de semen en mi culo mientras que el gritando se derramaba.

Fue tan intensa la sensación de placer que Leonardo vivió esa noche, que el tardo cerca de una semana en volverme a hacer el amor, ya que su coño quedo completamente satisfecho después de esa primera experiencia anal.

-"Me permitirías hacerlo de nuevo?", pregunto el entusiasmado.

-"Claro mi vida... pero lubrícame primero..", le respondí.

Sus ojos brillaron por la fantástica invitación y no dudo en saltar de la cama, ir al baño y traer el gel lubricante.

Durante los siguientes 15 minutos, mi esposo acaricio, lubrico y jugo con mis nalgas, mi clítoris, y por supuesto, sus dedos penetraron mi ano, preparándolo para la entrada de su verga. Cuando el me indico que ya mi culo estaba listo, volví y me agache sobre la cama conservando la posición doggy, cerrando mis ojos y tomando las sabanas en mis manos.

Luego fueron 10 segundos de incomodidad. El abrió mis nalgas y con delicadeza dejo que su coño erecto y firme se hundiera lentamente dentro de mi ano. No sentí dolor alguno. Solo la incomodidad de sentir como su pene te penetra y se hunde hasta lo profundo de su culo. Luego el dejo escapar un grito. Un grito que expresaba el intenso placer de volver a introducirme su verga dentro de mi atractivo y maduro culo.

Durante escasos 5 minutos, Leonardo sacudió su abdomen golpeándolo contra mis nalgas. Por supuesto, su verga entraba y salía de mi ano libremente. Cada movimiento iba acompañado de nuestros gemidos de placer y satisfacción. El fue aumentando la cadencia con la que me clavaba hasta que se quedo inmóvil por unos segundos y de inmediato sentí como su verga estallaba dentro de mi trasero lanzando abundantes cantidades de su esperma calido y viscoso. Tuve un fantástico orgasmo. Gritamos intensamente mientras que el se sacudía por detrás mió y su verga escupía su carga dentro de mi ano.

Alguna vez leí en un magazine de sexualidad, que las terminaciones nerviosas del ano son muy sensibles y creo que lo comprobé, ya que sentí perfecto su coño bombeando semen dentro de mi culo. Lo disfrute de una forma única.

Esa noche, Leonardo vivió una espectacular experiencia sexual al volver a hundirme su pene dentro de mi trasero. Al cabo de dos horas de sexo en la cama, en varias posiciones, mi vagina y mi ano eran dos rojizos hoyos salpicados de semen. Finalmente para asegurarme de que la verga de Leonardo estaba completamente satisfecha, trate de tener sexo oral, pero su coño no respondió y no mantuvo la erección hasta el final. De todos modos, sus gotas de leche calida cayeron sobre mi cara. La poca cantidad de semen eyaculado me indico que su pene ya no daba más.

Al otro día, Leonardo viajo en el vuelo de la mañana y yo, con mi trasero adolorido por la intensa actividad sexual de la noche anterior, encontré en esta técnica, la forma de dejarlo fuera del alcance de Sandra, ya que estaba segura que su verga no respondería ni siquiera a la mas mínima caricia de ella.

Al llegar de regreso, Leonardo y yo continuamos con nuestra intensa y salvaje actividad sexual y hacemos de nuestra relación un poco más especial cada día.

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