La Pianista Cap. 05

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Carol siguió meciéndose, pero, inconscientemente sintió que había comenzado a acelerar el movimiento, haciendo además, más profundas las arremetidas de sus caderas contra él. Esta vez, no pudiendo soportar más, apretó sus pechos contra él, cuando lo abrazó y comenzó a acelerar más su movimiento de vaivén, ya perdida, contra él. Pablo vio ahora, como un borrón, moviéndose las caderas de Carol, y tomando sus nalgas mantuvo la presión contra él, para evitar que se saliera su verga, ante los frenéticos movimientos de Carol, que buscaba ansiosa su liberación.

"¡¡Aaaaahhhhh!!" Gimió, con su boca pegada al cuello de Pablo, cuando sintió que todo su cuerpo se agitaba ante ese enorme orgasmo que se apoderó de ella. Y gimió más, cuando sintió que él, agarrado de su trasero, se crispó y creció entre las paredes de su vulva, llenándola de semen.

Carol permaneció varios minutos abrazada a Pablo, mientras su vulva seguía palpitando alrededor de la verga, que no había perdido dureza aún. Cuando sintió que las paredes de su vulva lo empujaron fuera, al ponerse lacio, se levantó del sofá y tomándolo de la mano, le dijo: "Ven, vamos donde Yuca".

Mientras caminaba, Carol sintió que el semen, junto con sus propios jugos, habían comenzado a escurrir por el interior de sus muslos, por lo que, cuando entró al dormitorio, en donde estaba acostada Yuca, soltó la mano de Pablo y se dirigió al baño para lavarse.

Yuca se incorporó y vio cómo la verga de Pablo caía brillante entre sus muslos. Cuando se recostó junto a ella, Yuca lo besó y después se inclinó hacia su entrepierna, para preguntar: "¿Bebé, cómo estuvo Carol? Parece que bien, porque lo dejó todo mojado".

"¡Increible!" Dijo Pablo, siguiendo su juego.

"Habrá que lavar al pequeño" Dijo Yuca, mientras lo tomaba entre sus dedos, y comenzaba a lamerlo. Cuando terminó de hacerlo, la verga de Pablo estaba dura nuevamente, por lo que Yuca, rápidamente se desprendió de su calzón y se encaramo sobre las caderas de él, y guiando la cabeza, la dirigió al centro de su vulva, incrustándose en la enorme verga hinchada y mojada de saliva.

"¡Aahhh. Eres mi vicio, Pablo!" Dijo Yuca, cerrando los ojos y apoyando sus manos sobre el pecho de él.

"Y tú, el mío" Contestó él, tomando sus pechos con ambas manos, y apretándole los pezones endurecidos.

En ese instante Carol ingresó desnuda al dormitorio, para ver cómo Yuca comenzaba a moverse, tal como lo había hecho ella, sobre los muslos de Pablo. Se recostó al lado de ellos, y los contempló durante todo el tiempo en que hicieron el amor. A veces, Yuca la miraba, con su mirada desenfocada por el placer que estaba sintiendo en ese momento; otras, cuando lograba controlarse, la tomaba de la mano, para apretársela, en señal de confianza, mientras continuaba moviéndose. Carol, en algún momento giró su cabeza, para acercarse a Pablo y buscar su boca. Ella sentía su aliento caliente, pesado, cuando lo besaba, y sentía que participaba de ese acto sexual, de algún modo. Pronto Yuca cambió de posición y se quedó de espalda a Pablo y tirando de la mano de Carol, hizo que se colocara frente a ella, y abriera de piernas. Cuando lo hizo, Yuca metió su cabeza entre los muslos de Carol, y buscó con su boca, los labios de la vulva de Carol y comenzó a besarla y excitarla con su lengua.

A partir de ese momento, comenzó una nueva fiesta, en que Pablo, cerrando los ojos, se centró en acariciar las caderas de Yuca, y subir sus caderas para encontrar las de Yuca, que seguían bajando y subiendo, empalando su miembro, y Yuca, apoyada sobre las piernas de Pablo, le hacía sexo oral a Carol, quién retenía su cabeza con ambas manos, totalmente enardecida a esta altura.

El trío perdió la noción del tiempo en que estuvieron en esa posición. Habiendo eyaculado, Pablo ahora podía durar mucho más, lo mismo pasaba con Yuca y Carol, habiendo tenido sendos orgasmos. Sus cuerpos jóvenes, eran incansables a esta altura, por lo que esta vez, tuvieron múltiples orgasmos. Carol y Yuca cambiaron de posición. Carol buscó el pene de Pablo, de espaldas a él, y agachándose, colocó su cara entre los muslos de Yuca, que deseaba el sexo oral de Carol. Pronto, la sensación de saciedad sexual, los abarcó a los tres. Fue en ese momento, que semidormidas, las muchachas se levantaron y se colocaron al lado de Pablo, para quedarse profundamente dormidas a su lado. La fiesta, por ahora, había terminado.

****

Esa tarde, mientras el trío hacía su siesta, Ester, la asistente de Pablo, sentada en las oficinas de la Corporación Municipal, revisaba los trabajos que había recibido de la imprenta. Pablo la había llamado poco antes del almuerzo, en que le comunicaba que no podría ir esa tarde a la oficina, ya que saldría a almorzar con Yuca Kimara y su asistente, por lo que le pedía que ella se hiciera cargo de la revisión de los afiches.

Los dejó a un lado, y se quedó pensando en lo que había pasado durante estos tres días de la semana. Estaba claro, que desde la llegada de la pianista, veía a Pablo en otra. Ya no era la misma persona dedicada a su trabajo en la Corporación. Había cortado varias reuniones con centros musicales del país, que requerían su atención. Su centro de atención en este momento, definitivamente era la pianista y su asistente. Había tratado de tirarle la lengua a Iván, para averiguar algunos detalles de los viajes que él había realizado con esas visitas, pero este se había mostrado totalmente evasivo.

Ahora, de lo único que estaba segura, era que a Pablo lo había perdido irremediablemente. Antes él la llamaba, o tenía una actitud amable con ella. Ahora, actuaba con ella como su jefe, no importando la cercanía que ellos habían tenido.

En ese momento sonó el teléfono.

"Llamo desde la embajada norteamericana, ¿Se encontrará el Sr. Pablo Gutierrez?" Dijo una voz femenina.

"No. Soy su asistente, ¿para qué lo necesita?"

"Es que tenemos preparado su curriculum y queríamos..." De pronto se escucharon voces airadas al otro lado de la línea y de pronto se escuchó la misma voz, diciendo compungida: "... Perdón, ha habido una confusión. Le ruego olvidar esta llamada"....mientras al otro lado de la línea se seguían oyendo fuertes voces, cuando cortó la llamada.

Ester se quedó pensando: ¿Por qué podrían estar refiriéndose al currículum de Pablo? Eso solo viene al caso, cuando alguien está buscando trabajo. ¿Es que Pablo estaría...? Y se quedó pensando en lo que todo esto significaba.

*****

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